La intervención en espacios microsociales y el trabajo social comunitario

Pdf sobre La Intervención en Espacios Microsociales. El Material, de Psicología para Universidad, explora la fragmentación social, la reconstrucción de identidades y el diagnóstico comunitario, integrando observación cualitativa y cuantitativa para comprender problemas sociales.

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LA INTERVENCIÓN EN ESPACIOS MICROSOCIALES
LA INTERVENCIÓN EN LO SOCIAL Y LOS ESPACIOS MICRO- SOCIALES. EL
CASO DEL TRABAJO SOCIAL COMUNITARIO El estudio y el análisis del contexto
social ya expuestos en capítulos anteriores, de alguna manera marcan una dirección a la
intervención en comunidad, que puede relacionarse con la “problemática de la integración”.
En otras palabras, es posible definir la intervención en el ámbito de la comunidad como un
dispositivo que intenta producir modificaciones, justamente en las expresiones locales que
son efecto de esa problemática.
De esta forma, el horizonte de la intervención comunitaria se vincula en principio a la
posibilidad de trabajar los aspectos más significativos de la “problemática de la
integración” que se expresan en el plano local en forma de “fragmentación social”. La
expresión microsocial de la intervención es visible a través de múltiples reclamos y
reivindicaciones vinculados a la calidad de vida, que muchas veces tienen un carácter
reducido, acotado a una cuestión específica. En otras palabras, y en neas generales, el
reclamo producto de la organización barrial no apela al todo social en términos de su
transformación, sino que quedaría dentro de los límites del espacio microsocial. Pero esto
no hace que deje de interpelar ni que pierda su carácter organizativo: simplemente y tal vez
en forma momentánea, se restringe a una dimensión menor que en épocas anteriores. Otra
expresión de la fragmentación de lo social se manifiesta a través de diferentes formas de
padecimiento. Tanto la fragmentación como el padecimiento interrogan a la intervención en
lo social en tanto posibilidad de intervenir sobre aquello que la crisis separó. En efecto, el
trabajo comunitario puede proponerse, dentro de sus lineamientos generales, intervenir en
los procesos o fenómenos de fragmentación (en tanto trama social), a partir de su expresión
local, intentando reparar o reconstituir aquello que las condiciones sociales, económicas y
políticas fragmentaron.
En este sentido, entonces, la intervención comunitaria se relaciona con una serie de
elementos integradores, organizadores y simbólicos que pueden servir en función de la
reconstrucción de identidades en un escenario microsocial. Así, la intervención en la
comunidad implica una modalidad singular, según la cual construye su complejidad a partir
de la elaboración de dispositivos que van a actuar en espacios microsociales cuyo horizonte
se relaciona con la integración, la organización barrial y la identidad. Lo microsocial
implica una mirada a lo local y una búsqueda de la singularidad del escenario de acuerdo
con sus propias características y su relación con lo macrosocial. Por otro lado, la
singularidad forma parte de una construcción histórica de esa comunidad que va a tener
significados particulares. Es decir, el acceso a la singularidad permite incorporar
historicidad a la intervención comunitaria, lo que implica una apertura hacia la concepción
de los problemas sociales desde su construcción, ampliando de esta forma la mirada hacia
la posibilidad o no de distintas formas de reparación propias de cada lugar, que pueden ser
evidentes o que necesitan ser develadas desde la intervención. La intervención en
comunidad, si bien se apoya en lo expuesto, también permite hacer más operativos y
factibles los diversos programas sociales que se aplican y, a través de la triangulación entre
elementos cualitativos y cuantitativos, evaluar el impacto de las estrategias de intervención
utilizadas. En definitiva, se trata de elaborar modalidades de intervención que puedan
singularizarse en lo local.
Por otra parte, el espacio de lo barrial instaura una serie de significaciones a través de las
cuales puede observarse la tensión entre lo público y lo privado. Es posible pensar el barrio
en una trama de significaciones, desde la apropiación social del espacio hasta la
construcción o el intento de constituir un orden propio que sea expresión de la cultura e
historia de quienes lo habitan. La sociedad crea los espacios y, en muchos casos, los
conflictos sociales urbanos muestran las marcas que quedan inscriptas en el territorio de lo
barrial: un barrio, una comunidad, un espacio, es un texto que es posible develar. Al mismo
tiempo, la sociedad es el lugar en el que se expresa la complejidad de los lazos sociales, ya
que es el espacio donde transcurre gran parte de la cotidianidad. Distintos elementos
materiales y simbólicos le dan características definidas al espacio. Una forma de
construcción de identidad pasa, en muchos casos, por los modos de apropiación de los
espacios. En general, la ciudad se presenta entonces como un espacio de pujas permanentes
y diarias en el que la marca del grafiti —llamado “tatuaje urbano” por algunos autores—
puede delimitar territorios. El espacio se muestra a los otros, se nombra, se materializa y
participa en la construcción de identidades dentro de la constitución de dos órdenes: uno
visual y otro lingüístico.
La ciudad se nos presenta como un sistema de significaciones que se va a singularizar en lo
microsocial, lo barrial, lo comunitario. Pero la ciudad es también significación social en
misma, producto de diferentes condiciones históricas, discursivas, valorativas, económicas,
políticas, etc. Hoy su expresión, o parte de ella, se manifiesta en los espacios microsociales
en los que aún se construyen identidades que, desde una perspectiva contextual, presuponen
el concepto de la conciencia de sí, reafirmada desde lo territorial, lo lingüístico, lo familiar,
los orígenes, la religiosidad, los códigos, etc.; identidad que, en definitiva, se constituye en
la interacción con la presencia de un “otro” que forma parte de un escenario, de un espacio
microsocial.
EL DIAGNÓSTICO COMUNITARIO O EL CONOCIMIENTO DE LO LOCAL PARA
LA INTERVENCIÓN EN COMUNIDAD
Pensar en el “diagnóstico comunitario” requiere, en principio, revisar los términos que se
utilizan para caracterizarlo. En otras palabras, la utilización de la acepción “diagnóstico”
muestra desde el inicio, si se quiere, una medicalización del conocimiento al que se
pretende acceder o construir acerca de una comunidad, barrio o localidad. Es decir, la

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La intervención en lo social y los espacios microsociales

El trabajo social comunitario

LA INTERVENCIÓN EN LO SOCIAL Y LOS ESPACIOS MICRO- SOCIALES. EL CASO DEL TRABAJO SOCIAL COMUNITARIO El estudio y el análisis del contexto social ya expuestos en capítulos anteriores, de alguna manera marcan una dirección a la intervención en comunidad, que puede relacionarse con la "problemática de la integración". En otras palabras, es posible definir la intervención en el ámbito de la comunidad como un dispositivo que intenta producir modificaciones, justamente en las expresiones locales que son efecto de esa problemática.

De esta forma, el horizonte de la intervención comunitaria se vincula en principio a la posibilidad de trabajar los aspectos más significativos de la "problemática de la integración" que se expresan en el plano local en forma de "fragmentación social". La expresión microsocial de la intervención es visible a través de múltiples reclamos y reivindicaciones vinculados a la calidad de vida, que muchas veces tienen un carácter reducido, acotado a una cuestión específica. En otras palabras, y en líneas generales, el reclamo producto de la organización barrial no apela al todo social en términos de su transformación, sino que quedaría dentro de los límites del espacio microsocial. Pero esto no hace que deje de interpelar ni que pierda su carácter organizativo: simplemente y tal vez en forma momentánea, se restringe a una dimensión menor que en épocas anteriores. Otra expresión de la fragmentación de lo social se manifiesta a través de diferentes formas de padecimiento. Tanto la fragmentación como el padecimiento interrogan a la intervención en lo social en tanto posibilidad de intervenir sobre aquello que la crisis separó. En efecto, el trabajo comunitario puede proponerse, dentro de sus lineamientos generales, intervenir en los procesos o fenómenos de fragmentación (en tanto trama social), a partir de su expresión local, intentando reparar o reconstituir aquello que las condiciones sociales, económicas y políticas fragmentaron.

En este sentido, entonces, la intervención comunitaria se relaciona con una serie de elementos integradores, organizadores y simbólicos que pueden servir en función de la reconstrucción de identidades en un escenario microsocial. Así, la intervención en la comunidad implica una modalidad singular, según la cual construye su complejidad a partir de la elaboración de dispositivos que van a actuar en espacios microsociales cuyo horizonte se relaciona con la integración, la organización barrial y la identidad. Lo microsocial implica una mirada a lo local y una búsqueda de la singularidad del escenario de acuerdo con sus propias características y su relación con lo macrosocial. Por otro lado, la singularidad forma parte de una construcción histórica de esa comunidad que va a tener significados particulares. Es decir, el acceso a la singularidad permite incorporar historicidad a la intervención comunitaria, lo que implica una apertura hacia la concepción de los problemas sociales desde su construcción, ampliando de esta forma la mirada hacia la posibilidad o no de distintas formas de reparación propias de cada lugar, que pueden ser evidentes o que necesitan ser develadas desde la intervención. La intervención encomunidad, si bien se apoya en lo expuesto, también permite hacer más operativos y factibles los diversos programas sociales que se aplican y, a través de la triangulación entre elementos cualitativos y cuantitativos, evaluar el impacto de las estrategias de intervención utilizadas. En definitiva, se trata de elaborar modalidades de intervención que puedan singularizarse en lo local.

El espacio barrial y la construcción de identidades

Por otra parte, el espacio de lo barrial instaura una serie de significaciones a través de las cuales puede observarse la tensión entre lo público y lo privado. Es posible pensar el barrio en una trama de significaciones, desde la apropiación social del espacio hasta la construcción o el intento de constituir un orden propio que sea expresión de la cultura e historia de quienes lo habitan. La sociedad crea los espacios y, en muchos casos, los conflictos sociales urbanos muestran las marcas que quedan inscriptas en el territorio de lo barrial: un barrio, una comunidad, un espacio, es un texto que es posible develar. Al mismo tiempo, la sociedad es el lugar en el que se expresa la complejidad de los lazos sociales, ya que es el espacio donde transcurre gran parte de la cotidianidad. Distintos elementos materiales y simbólicos le dan características definidas al espacio. Una forma de construcción de identidad pasa, en muchos casos, por los modos de apropiación de los espacios. En general, la ciudad se presenta entonces como un espacio de pujas permanentes y diarias en el que la marca del grafiti -llamado "tatuaje urbano" por algunos autores- puede delimitar territorios. El espacio se muestra a los otros, se nombra, se materializa y participa en la construcción de identidades dentro de la constitución de dos órdenes: uno visual y otro lingüístico.

La ciudad se nos presenta como un sistema de significaciones que se va a singularizar en lo microsocial, lo barrial, lo comunitario. Pero la ciudad es también significación social en sí misma, producto de diferentes condiciones históricas, discursivas, valorativas, económicas, políticas, etc. Hoy su expresión, o parte de ella, se manifiesta en los espacios microsociales en los que aún se construyen identidades que, desde una perspectiva contextual, presuponen el concepto de la conciencia de sí, reafirmada desde lo territorial, lo lingüístico, lo familiar, los orígenes, la religiosidad, los códigos, etc .; identidad que, en definitiva, se constituye en la interacción con la presencia de un "otro" que forma parte de un escenario, de un espacio microsocial.

El diagnóstico comunitario y el conocimiento de lo local

La intervención en comunidad

EL DIAGNÓSTICO COMUNITARIO O EL CONOCIMIENTO DE LO LOCAL PARA LA INTERVENCIÓN EN COMUNIDAD Pensar en el "diagnóstico comunitario" requiere, en principio, revisar los términos que se utilizan para caracterizarlo. En otras palabras, la utilización de la acepción "diagnóstico" muestra desde el inicio, si se quiere, una medicalización del conocimiento al que se pretende acceder o construir acerca de una comunidad, barrio o localidad. Es decir, lanoción de diagnóstico comunitario remite inevitablemente a las prácticas médicas en la búsqueda de "indicadores" o "síntomas" de la "enfermedad" en un determinado lugar o territorio. Desde una perspectiva clásica, el tema del diagnóstico comunitario o la construcción de conocimiento acerca de las dificultades de determinado escenario es bastante conocido y se puede encontrar en diferentes manuales de atención primaria de salud o en textos sobre desarrollo de la comunidad, tal vez más relacionados con concepciones de tipo universal y esquemas metodológicos que fueron útiles para adaptarse a situaciones diversas pero que plantean dificultades para dar cuenta de las necesidades de intervención en el presente. En la actualidad, y en función de lo engorroso del trabajo comunitario ante la creciente complejidad social, se hace necesario pensar modalidades de intervención que permitan una aproximación genuina a la particularidad de lo local, en especial a partir de la fuerte heterogeneidad de lo social y las dificultades de acceso a la comprensión y explicación de diversos fenómenos. Éstos son presentados en la práctica cotidiana como problemas en tanto demandas de tipo integral. Dada la dificultad de la intervención comunitaria, la concepción de "diagnóstico" no sería suficiente en la búsqueda de lineamientos, perspectivas y esencialmente horizontes para la intervención en lo social desde cualquier campo. Se podría pensar esta categoría de análisis desde otras miradas, más orientadas hacia lo sociocultural y concebidas según la noción de "microsociología local", tomando aportes de Erving Goffman y otros autores como Geertz, Hammersley, Atkinson o Rosaldo. Sobre este aspecto, Geertz plantea:

Así, los científicos sociales han empezado a comprender que no necesitaban emular a los físicos o a los humanistas de gabinete, ni siquiera inventar algún nuevo dominio del ser que sirviese como objeto de sus investigaciones. En cambio podían proceder según su vocación, intentando descubrir un orden de la vida colectiva y determinando las conexiones de lo que habían estado realizando con iniciativas afines [ ... ] La explicación interpretativa -y se trata de una forma de explicación, no solo de glosografía exaltada- centra su atención en el significado que las instituciones, acciones, imágenes, expresiones, acontecimientos y costumbres [ ... ] tienen para quienes poseen tales instituciones, acciones, costumbres, etc. (Geertz, 1983, p. 33-34)

La microsociología local

Acceder al conocimiento de la "microsociología local" desde un punto de vista profundo y especialmente vinculado a lo cualitativo supone una serie de dificultades y posibilidades. En principio, el acceso a la "microsociología local" se relaciona con un determinado contexto, en el cual lo microsocial se encuentra atravesado por lo macrosocial, pero a su vez, este juego de interrelaciones está signado por la historicidad del espacio o territorio y por una serie de aspectos socioculturales que en la actualidad se presentan como sumamente complejos. Desde esta perspectiva, es posible pensar la comunidad como un contexto particular de intervención desde el cual pueden surgir algunos interrogantes referidos especialmente a la dirección u orientación del trabajo comunitario. Es posible hacer una larga lista de los objetivos técnicos del trabajo comunitario que aspiran a mejorarla calidad de vida de la población, disminuir las enfermedades infecciosas, incrementar el número de vacunaciones, mejorar los índices de habitabilidad, bajar las tasas de analfabetismo, etc.

A su vez, en la actualidad se suman nuevas cuestiones como el Consumo Problemático de Sustancias, el Sida, el desempleo, la falta de espacios de encuentro o socialización, la violencia doméstica, la violencia urbana, etc. Estas últimas provocan crecientes dificultades en la intervención y son las más frecuentes en las demandas locales, lo cual muestra que es necesario elaborar estrategias de intervención que puedan dar respuesta tanto a los problemas "históricos" de la comunidad como a los que se presentan como urgencias. De esta forma surge la necesidad de profundizar en el conocimiento de lo local, lo que conlleva nuevas cuestiones e interrogantes que se hace necesario trabajar previamente. Una mirada rápida al contexto nos muestra la posibilidad de comprenderlo, pues se encuentra atravesado por una situación de crisis que, en principio, se podría analizar desde dos puntos de vista. En primer lugar consideramos al punto de vista cuantitativo, bastante accesible y medible y que puede ser desarrollado en cuadros y gráficos tales como índices de desempleo, situación alimentaria, tasas de mortalidad infantil, datos demográficos, incidencia de enfermedades infecciosas prevenibles, situación de la vivienda, índices de escolarización, etc. Esta mirada nos muestra, a través de datos concretos, la situación de las condiciones objetivas y fácticas de la cuestión social y revela la envergadura de una crisis global que va a impactar singularmente en una comunidad. En segundo lugar, todo ese proceso genera diversos niveles de impacto subjetivo en toda la población, dejando marcas que a su vez remiten a otras necesidades de intervención y otros niveles de problema, lo cual requiere una mirada cualitativa. Desde el punto de vista de lo cualitativo, se reconoce la existencia de nuevos acontecimientos que no son de fácil medición; por ejemplo, es posible medir la presencia del Sida, pero es muy difícil entender el impacto del VIH sobre la singularidad de su portador y cómo esto implica una marca familiar y local. Es decir que una situación objetiva implica una impresión en la esfera subjetiva que puede traducirse en incertidumbre, dificultades familiares, ruptura de lazos sociales, pérdida de espacios de socialización, etc., a partir de lo cual se producen nuevas significaciones en cuanto a la idea de enfermedad, así como también la generación o búsqueda de formas de supervivencia, etc.

En la actualidad, la intervención en comunidad se enfrenta con ambas cuestiones, las cuantitativas y las cualitativas. La integración de ambas esferas del problema influye de manera relevante en la metodología de trabajo, generando nuevas modalidades de intervención que intentan actuar sobre ambas.

Desde esta perspectiva, la aproximación al conocimiento de la "microsociología local" implica comprender los espacios de intervención comunitaria desde la existencia de dos órdenes: uno social y otro de experiencia subjetiva. Dentro de una comunidad nos encontramos con situaciones de interacción entre diferentes actores, que pueden mostrarnos

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