Documento de Universidad sobre Análisis Toxicológico. El Pdf detalla el tratamiento inicial de muestras, técnicas extractivas y métodos de screening para drogas de abuso, psicofármacos y metales. Este material, útil para estudiantes universitarios, aborda también la investigación de tóxicos volátiles, gaseosos e inorgánicos.
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Tox. 32
La investigación toxicológica se inicia al llegar al Laboratorio las muestras remitidas por los médicos forenses. Desde este momento asume el perito toxicológico, la responsabilidad de la custodia de dichas muestras, para garantizar que los resultados de su análisis se refieren al problema que le fue remitido. Lo primero que hace el perito toxicológico al recibir los frascos conteniendo las vísceras, es comprobar la integridad de las ataduras, precintos y etiquetas. Si aparecen rotos o modificados, se comunica así a la autoridad que solicita el análisis, por si ya no interesa proceder a la investigación, una vez que ya no existe la garantía de la autenticidad de la muestra. Cuando los frascos no aparecen violentados pero no fueron precintados en condiciones de seguridad, se sigue adelante con la investigación pero se hace constar el estado en que fueron recibidos. Se lleva un Registro en el Centro, donde se anotan con cuidado las piezas que se reciben, procedencia, modo de envío y estado en que llegaron. Se destapan con cuidado los frascos a fin de que no caiga en su interior restos de tapones, lacres o cualquier otra sustancia que pudiera contaminar su contenido. Seguidamente se comprueba éste, anotando igualmente en el Registro si concuerda con lo indicado en la etiqueta u oficio de remisión. Es conveniente pesar el contenido de cada frasco haciendo la correspondiente anotación en el Registro. Si en las indicaciones del oficio de remisión o etiqueta, ya constaba, la coincidencia es una nueva garantía de autenticidad. Si no se hacia mención de este dato, su comprobación por el perito toxicológico es necesaria para facilitarle después los cálculos cuantitativos acerca del tóxico presente en la muestra; por ello anota siempre el peso de cada una de las muestras recibidas.
Con el fin de aprovechar lo mejor posible el material objeto de análisis, es conveniente proceder a su división, dedicando cada una de las partes a una investigación especial. El Prof. Gisbert propone el siguiente proceder, referido a la investigación de vísceras, y siempre que la cantidad de éstas sea suficiente:
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Cuando la cantidad de materia problema no es muy grande, se puede modificar esta distribución de la siguiente manera: se investigan los tóxicos minerales en el residuo procedente de las partes A y B, dedicándose la parte C a investigaciones especiales y la parte D a determinaciones cuantitativas. En casos especiales: sensible escasez de material, indicación concreta del veneno a investigar etc., se aprovechará el material de otras formas variables según la naturaleza del caso. La sangre se reserva para la investigación de los venenos gaseosos, la dosificación del alcohol y a veces para la comprobación de barbitúricos. La orina se dedica a la investigación de alcaloides, barbitúricos y otros tóxicos que se eliminan por el riñón. Una vez divididas las vísceras, se procede a su fina división hasta formar una papilla lo más homogénea posible, sobre la cual actúan mejor los reactivos. Esta operación puede hacerse con tijeras o con máquinas trituradoras. En este último caso hay que excluir aquellas máquinas con revestimiento interior de estaño o de esmaltes que pueden estar impurificados con metales con los que es posible la contaminación
2ANÁLISIS TOXICOLOGICO Tox. 32 artificial de las vísceras. Las distintas vísceras ofrecen una resistencia variable a la trituración, que varia desde el cerebro hasta el intestino, cuya elasticidad dificulta seriamente esta operación. Conviene comenzar por los órganos más friables, para terminar con los más resistentes (cerebro, hígado, bazo, riñones, pulmones, corazón, estómago e intestinos). Cuando están todos triturados se mezclan íntimamente, constituyendo así la muestra media del problema a investigar, sobre la que recaeran las investigaciones. Si la investigación está orientada hacia determinado tóxico puede convenir no mezclar las vísceras, investigándolo independientemente en cada una de ellas. Esto es imprescindible en la determinación de la localización del tóxico, para lo cual hay que determinar por separado cantidad presente en cada una de las vísceras.
Sólo cuando se ha hecho una autopsia completa y el investigador ha reunido toda la información del caso, con los datos del médico, familiares y allegados, y se ha realizado un minucioso estudio del lugar donde se encontró el cadáver, debe hacerse una solicitud de análisis toxicológico, pues es en este caso cuando se da la máxima garantía de obtener resultados útiles para la resolución del caso. En términos generales se pueden distinguir las siguientes fases de un análisis toxicológico:
La primera de ellas constituye, el paso previo a toda determinación analítica y es quizá la más importante de las tres etapas consideradas. La mayoría de las técnicas analíticas requieren, en efecto, que el tóxico se encuentre perfectamente aislado, libre de impurezas. Si el tóxico no se extrae adecuadamente de la matriz orgánica que lo contiene, será inútil utilizar sofisticadas técnicas para la detección y cuantificación. Es por ello, que habrá que utilizar métodos específicos, cuando se conozca la naturaleza del tóxico, o métodos generales de extracción, cuando se trate de investigar la presencia de determinados grupos de tóxicos. La extracción tiene una doble finalidad: el aislamiento y purificación del tóxico, así como determinar la concentración de dicho tóxico en el extracto obtenido.
3ANÁLISIS TOXICOLOGICO Tox. 32 Los tóxicos, siguiendo un criterio puramente toxicológico, con arreglo a la marcha sistemática que se sigue en su investigación, se pueden clasificar de la siguiente manera:
En la extracción de TÓXICOS GASEOSOS el análisis de gases es una operación altamente especializada, tanto en el material utilizado como en la propia técnica analítica. Lo habitual es investigar la presencia de un determinado gas y, más corrientemente aún, comprobar si un sujeto ha sufrido los efectos de un gas tóxico. Este análisis recae sobre la sangre que debe contener el gas, de la cual hay que extraerlo para su identificación y dosificación (por ejemplo el monóxido de carbono). La extracción de los gases de la sangre se hace recurriendo a las leyes físicas, según las cuales su solubilidad disminuye, elevando la temperatura o disminuyendo la presión. Existen dispositivos especiales para este tipo de operaciones, como la "trompa de mercurio". Tambien se pueden extraer los tóxicos gaseosos mediante las técnicas que se detallan acto seguido para los tóxicos volátiles. En la extracción de los TÓXICOS VOLÁTILES se incluyen los tóxicos que se volatilizan por debajo de los 1001C, por lo cual son arrastrados por el vapor de agua cuando esta destila. Para la extracción de estos tóxicos puede recurrirse a los siguientes procedimientos:
A. Destilación ácida. Tóxicos minerales (cloro, bromo, yodo, ácido sulfhídrico) y tóxicos orgánicos (alcoholes, cetonas y aldehídos). B. Destilación básica. Anfetaminas, anilinas, alcaloides.
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