Documento de Luad Fuerteventura sobre la fisiopatología de la serie roja, blanca y de las plaquetas. El Pdf, un documento de Biología para Universidad, explora los procesos de eritropoyesis, la destrucción de glóbulos rojos y los trastornos no neoplásicos de los glóbulos blancos, ofreciendo detalles sobre mecanismos patológicos y manifestaciones clínicas.
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La función del glóbulo rojo, facilitada por la molécula de hemoglobina, es transportar el oxígeno a los tejidos.
La eritropoyesis es la producción de glóbulos rojos, estas células se producen en la médula ósea roja. Cualquier situación que cause una disminución de la cantidad de oxígeno transportado en sangre causará un aumento de la producción de glóbulos rojos, esta disminución del contenido de oxígeno es detectada por los riñones, que entonces produce una hormona denominada eritropoyetina y ésta finalmente actúa sobre la médula ósea estimulando la producción de hemoglobina y diferenciación de los eritroblastos. Los glóbulos rojos maduros tienen una vida media o semivida de alrededor 4 meses, o 120 días. A medida que los glóbulos rojos envejecen se producen ciertos cambios. La actividad metabólica disminuye, la actividad enzimática declina y el ATP se reduce. La reducción de lípidos de la membrana plasmática hace que se torne frágil, y la célula se rompe cuando transita a través de sitios estrechos en la circulación y en pequeños espacios trabeculares del bazo.
La destrucción de los glóbulos rojos está a cargo de las células fagocíticas que los reconocen, ingieren y destruyen mediante reacciones enzimáticas. Los aminoácidos provenientes de las cadenas de globulina y hierro de las unidades del hemo se recuperan y vuelven a utilizarse. La mayor parte de la unidad del hemo se convierte en bilirrubina, ésta es eliminada de la sangre por el hígado y conjugada con glucurónido para convertirla en hidrosoluble a fin de que pueda ser excretada en la bilis. La forma de bilirrubina insoluble en el plasma se denomina bilirrubina no conjugada y la forma hidrosoluble se denomina bilirrubina conjugada. Si la destrucción de los glóbulos rojos y la producción de bilirrubina son excesivas, la bilirrubina no conjugada se acumula en sangre produciendo un color amarillo de la piel denominado ictericia.
Los glóbulos rojos pueden estudiarse por medio de una muestra de sangre. Se pueden estudiar valores como:
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Cantidad anormalmente baja de glóbulos rojos circulantes o un nivel anormalmente bajo de hemoglobina (o ambas cosas) con una disminución resultante de la capacidad de transportar oxígeno.
Manifestaciones clínicas. La anemia no es una enfermedad sino un indicio de algún proceso mórbido o alguna alteración de la función corporal, las manifestaciones pueden agruparse en tres categorías:
En la anemia la capacidad transportadora de oxígeno de la hemoglobina está reducida y causa hipoxia tisular. La hipoxia tisular puede dar lugar a fatiga, debilidad, disnea, y, a veces, angina de pecho. La hipoxia cerebral produce cefaleas, mareos y visión borrosa. La redistribución de la sangre desde tejidos cutáneos o la falta de hemoglobina causan palidez de la piel, las mucosas, la conjuntiva y lecho ungular. Puede aparecer taquicardia y palpitaciones cuando el organismo intenta compensar la situación con un aumento del volumen cardiaco.
La anemia suele ser resultado de la pérdida (sangrado), o la destrucción (hemólisis) excesiva de glóbulos rojos o de la producción deficiente de glóbulos rojos debido a una falta de elementos nutricionales o insuficiencia de la médula ósea.
Con frecuencia la anemia se produce como complicación de infecciones crónicas, inflamación y cáncer.
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La policitemia es una masa total de glóbulos rojos anormalmente alta con un hematocrito mayor del 50%. Se clasifica como relativa o absoluta.
El sistema hematopoyético abarca todas las células de la sangre, sus precursores y sus derivados: los glóbulos rojos, los trombocitos o plaquetas y los glóbulos blancos. Incluye el tejido mieloide o médula ósea, en donde se forman los glóbulos blancos, y los tejidos linfoides de los ganglios linfáticos, el timo y el bazo, en los cuales circulan y maduran los glóbulos blancos. El desarrollo de los distintos linajes celulares depende de interacciones celulares y de la exposición a las citocinas.
Los glóbulos blancos incluyen los granulocitos (es decir, neutrófilos, eosinófilos y basófilos), el linaje de los monocitos y los macrófagos y los linfocitos. Los granulocitos y los monocitos derivan de la célula madre mieloide en la médula ósea y circulan en la sangre. Los linfocitos T y los linfocitos B se originan en la médula ósea y migran entre la sangre y la linfa. Los linfocitos T maduran en el timo y los linfocitos B lo hacen en la médula ósea. Los linfocitos T se diferencian para formar las células T helper, que actúan para orquestar la respuesta inmunitaria, y los linfocitos T citotóxicos, que proporcionan las respuestas inmunitarias mediadas por células. Los linfocitos B se diferencian para formar los plasmocitos productores de inmunoglobulinas. Otra población de linfocitos incluye los linfocitos granulares grandes o células natural killer, que no comparten la especificidad ni las características de los linfocitos T o B sino que tienen la capacidad de lisar las células blanco.
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