Documento de Universidad Mariana sobre la organizacion como realidad humana. El Pdf explora la distincion entre organizacion formal y real, analizando las motivaciones individuales y los riesgos de una gestion que reduce las organizaciones a sistemas tecnicos. Es un material util para estudiantes universitarios de Economia.
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Universidad
Mariana
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La organización como realidad humana1
Por Juan Antonio Pérez López
Todo el mundo es consciente de que una empresa es una organización de personas, es decir, que está
formada por personas que trabajan, coordinadas de algún modo, para conseguir unos objetivos que a
todos interesan, aunque ese interés pueda deberse a motivos muy diferentes.
Las empresas, se parecen a las familias, los clubes deportivos, los municipios, el ejército y mil instituciones
más: Precisamente todas ellas son organizaciones humanas.
Naturalmente, también se diferencian entre otras muchas cosas, tanto de esas organizaciones como de
otras que podríamos haber enumerado. Quizá lo primero que a uno se le ocurre para diferenciarlas es
pensar en lo que cada una de ellas hace normalmente. Así, no es extraño que alguien diga: reconozco que
una empresa es tan organización humana como un club en que se reúnen unos amigos a jugar, pero no
me parece que eso tenga en común el ser organizaciones humanas sea más importante que lo que tienen
de distinto el fabricar, comprar y vender algo, en su caso, y el jugar al ajedrez en el otro.
Claro está que alguna otra persona más familiarizada con el tema podría puntualizar que lo realmente
importante no es esa diferencia en lo que hacen, ya que puede montarse una organización cuyo objetivo
sea explotar un club donde puedan ir a jugar al ajedrez. Lo importante es que en la empresa, todo eso:
fabricar y vender automóviles o explotar un club para ajedrecistas, se hace por un motivo distinto del que
lo harían ese grupo de amigos; la empresa busca ganar dinero y la organización de los amigos busca sólo
diversión.
Desde este punto de vista, se parecería más una organización formada por un grupo de amigos para
divertirse construyendo automóviles con la que formasen otros para jugar al ajedrez, que esta última a un
club de ajedrez explotado como negocio, o la primera a una empresa de automóviles.
La verdad es que podríamos ir añadiendo puntos de vista para precisar diferencias entre distintos tipos de
organizaciones humanas y, seguramente, para algún caso concreto, encontraríamos que un determinado
punto de vista nos da una buena clave para explicar ciertas diferencias que, en aquel caso, son muy
importantes. Ese mismo punto de vista puede resultar poco significativo en otros muchos casos.
Precisamente, el objeto de una elaboración científica consiste en analizar y explicar ordenadamente los
distintos aspectos que van determinando que algo sea lo que es y no una cosa distinta, por ello, en un
primer estadio se estudian aspectos o propiedades muy generales y, luego, se va particularizando.
Así, si reconocemos que las empresas son organizaciones humanas, a ellas se aplicará todo lo que pueda
decirse en términos generales de las organizaciones humanas. Además, habrá otras cosas que sólo sean
aplicables a las empresas (que son un tipo de organización humana) y no a las otras organizaciones.
Cuando el lado humano de una empresa no funciona bien, la falla reside en que no está funcionando
adecuadamente como tal organización humana que es. No debe buscarse la falla en aquellas otras
propiedades o aspectos de la empresa que la convierten en un tipo particular de organización, como
podrían ser el tamaño, el tipo de actividad o las características de sus procesos productivos y distributivos.
Es por ello que nosotros vamos a limitarnos a hablar de las propiedades que tiene la empresa por ser
organización humana, dado que en ellas quedan recogidos todos sus aspectos humanos.
1 Nota Técnica elaborado por Juan Antonio Pérez López, IESE, Barcelona, España
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Una organización humana es un conjunto de personas cuyas acciones se coordinan para conseguir un
cierto resultado u objetivo que interesa a todas ellas, aunque su interés pueda deberse a motivos muy
diferentes.
Para que exista organización no basta cumplir el tener un conjunto de personas; ni siquiera es suficiente
que todas ellas tengan un propósito común. Lo verdaderamente decisivo es que estas personas se
organicen-coordinen su actividad-ordenando la acción conjunta hacía el logro de unos resultados que,
aunque sea por razones diferentes, estimen todas ellas que les interesa alcanzar.
Por ejemplo: el conjunto de personas que pasan por una calle a cierta hora del día es un conjunto bien
definido, son una serie de personas bien concretas, pero no constituyen una organización. Incluso es
probable que, por lo menos algunas de esas personas, tengan un propósito común: trasladarse al otro
extremo de la ciudad lo antes posible. Tampoco por esa razón constituirán una organización. Si, mientras
esperan el autobús, empiezan a hablar de su problema y deciden compartir un taxi, para evitarse la espera
y llegar antes a su lugar de destino, ya se han organizado: constituirán una organización, aunque fuese tan
sólo durante un breve período de tiempo (el que dure esta colaboración).
Es cierto que el hablar de organizaciones humanas no nos referimos habitualmente a fenómenos tan
efímeros como el que acabamos de describir; pensamos más bien en algo tan estable y duradero como
suelen ser las familias, las empresas, los municipios o los clubes deportivos. Nuestro sentido común nos
dice y nos dice bien que la estabilidad y la duración de una organización suponen la existencia de unos
mecanismos y el juego de unas fuerzas que no aparecen en el caso de esas organizaciones efímeras, en
las que unas personas se ponen de acuerdo para resolver un problema que les afecta y después dejan de
colaborar.
Sin embargo, los elementos esenciales de una organización ya se encuentran incluso en esas
organizaciones efímeras, del mismo modo que los elementos esenciales son: acciones humanas,
necesidades humanas y una fórmula o modo de coordinar las acciones para satisfacer las necesidades.
Sobre esta base tan sencilla ya podemos establecer una distinción de importancia fundamental y que es
válida para cualquier organización humana: la distinción entre la organización formal y la organización real.
Se llama organización formal a cualquier fórmula o modo de coordinar acciones que puedan ayudar a
satisfacer necesidades.
La organización real es la que existe cuando un conjunto concreto de personas aplica una organización
formal.
La organización real incluye la organización formal más todo el conjunto de y que, lógicamente, no están
previstas ni pueden muchas veces estarlo por la organización formal.
El conjunto de interacciones reales que se producen en el seno de una organización real y que no están
contempladas en la organización formal se suele denominar de varias maneras: organización informal,
organización o sistema espontáneo, sistema no formalizado.
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Organización
informal
Organización real
=
Organiza
ción
formal
+
Fuente: Pérez López (1990)
Ya veremos que lo que ocurre en ese mundo de las relaciones o interacciones no formalizadas es decisivo
para la vida de la organización real.
Es algo parecido a lo que pasa con las estrellas que observan los astrónomos; los fenómenos más
frecuentes y los que más se ven son de carácter superficial, pero aquellos otros que hacen desaparecer
estrellas enteras, liberando energías increíbles, ocurren en los núcleos de esos cuerpos celestes. Los más
aparente e inmediato de una organización real es su organización formal.
Es eso lo que nos explican al describir que hace esa organización y para que lo hace. Sin embargo, sus
verdaderos procesos vitales se encuentran en un plano más profundo, el que viene determinado por las
interacciones no formalizadas, y de esos procesos depende el futuro de la organización real.
Vamos a precisar un poco más en qué consiste la organización formal y cuáles son los procesos vitales que
aseguran su existencia como organización real.
Ya dijimos que la organización formal (o, lo que es los mismo, la forma en que están organizadas las
interacciones en una organización real) no es más que una fórmula o modo de coordinar acciones para el
logro de unos resultados que puedan ayudar a satisfacer necesidades humanas. Esa fórmula tiene dos
componentes que han de distinguirse desde el punto de vista conceptual:
Acción <
Sistema productivo-
distributivo
Entorno
Personas
ORGANIZACIÓN
Necesidades
Sistema de incentivos
Fuente: Pérez López (1990)
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En la figura anterior aparece claramente por qué en muchos casos tiende a definirse la organización como
un medio de acción de los individuos sobre el entorno, para conseguir resultados que no serían alcanzables
sin ese esfuerzo conjunto que coordina la organización
Toda persona que participa en una organización aporta algo como consecuencia de esta participación
(puede haber casos en que sólo aporte o sólo reciba).
Lo que una persona concreta aporta viene determinado por el sistema productivo distributivo; lo que
recibe viene determinado por el sistema de incentivos. El primero expresa el conjunto de reglas a través
del cual se distribuye ese resultado entre los miembros de la organización.
Ya hemos visto que una organización formal es solo una posibilidad teórica, para que exista realmente es
necesario que haya personas que quieran y sean capaces de organizarse de ese modo. Antes de hablar de
organizaciones reales, es bueno advertir que no cualquier par de sistemas productivo-distributivos y de
incentivos se constituye en una organización formal.
Si el primero es incapaz de aportar aquello que sea necesario para aplicar el sistema de incentivos, la
organización formal compuesta por ambos sistemas sería imposible, es decir, sería una contradicción
teórica.
Organizaciones Utópicas.
Muy próximas a este tipo de imposibilidad organizativa, se tienen las organizaciones utópicas, que son las
que, para poder operar, necesitarían unas personas o un entorno que no se dan en la realidad.
Gran parte de las "soluciones" que se suelen aportar a los problemas serios, cuando un grupo de amigos
se dedica a charlar sobre cómo resolverlos, pasarían directamente al catálogo de organizaciones utópicas,
si es que alguien se dedicase a recolectarlo.
Mencionamos estas posiciones tan extremas "absurdas" porque pueden ayudarnos a penetrar en un tema
crucial para entender las organizaciones reales: las que ya existen y están ahí operando, o las que pueden
aparecer en la realidad en cualquier momento.
Para que esa organización exista de hecho, no basta con que una organización sea posible (es decir, que
no sea contradictoria ni utópica). Para que de verdad exista y opere una organización se necesitan tres
cosas fundamentales:
En el punto anterior nos referimos a esos procesos realmente vitales, no tan sólo en el sentido de que
condicionan la vida de la organización, sino también en ese otro sentido primario al que nos referimos
cuando, intentando expresar una realidad compleja, decimos que es la "vida misma"
En una organización viva y existente, tanto la definición del propósito como la comunicación y la
motivación no son algo que se haya hecho de una vez por todas, o que se realice en determinados
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