Documento de Universidad sobre Sintesis En el corazon de la zona gris. El Pdf explora una lectura etnográfica de los campos de Auschwitz, analizando el contexto histórico, los procesos de deshumanización y las interacciones entre prisioneros, útil para Antropología Social y Cultural.
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Antropología Social y Cultural (UNED) Escanea para abrir en Studocu Studocu no está patrocinado ni avalado por ningún colegio o universidad. Descargado por Julio A Garcia Ayala (julioalberto1585@gmail.com)EN EL CORAZÓN DE LA ZONA GRIS. Una lectura etnográfica de los campos de Auschwitz. Paz Moreno Feliú Este libro presenta una lectura antropológica de los campos de Auschwitz a partir de la cual se reinterpreta, desde una perspectiva holista, el conocimiento fragmentario que las memorias de los supervivientes nos han transmitido sobre cómo era el día a día en aquel mundo devastado y en qué consistía la zona gris de las relaciones sociales que surgieron a la sombra de las chimeneas: el contexto etnográfico e histórico de los campos, los rituales de paso que presidían el proceso de deshumanización de las víctimas, cómo era la economía política del tiempo, las jerarquías e intercambios entre prisioneros o los sucesos que adquirieron el carácter de leyendas épicas. Sin embargo, estos problemas no se plantean como descripciones abstractas sobre el genocidio, sino como parte de la cotidianeidad excepcional que los involuntarios participantes se vieron obligados a sufrir.
En las ciencias sociales y humanas, el análisis de los casos extremos suscita importantes y relevantes cuestiones teóricas que nos permiten considerar la normalidad, los conflictos y las crisis bajo otro prisma. Al mismo tiempo, también abren un interrogante moral sobre la práctica de nuestras disciplinas, cuando se reflexiona sobre las omisiones y silencios que ciencias como la Antropología han mantenido ante catástrofes sociales y culturales, como los etnocidios y genocidios del siglo XX, que han padecido tanto personas pertenecientes a las culturas de donde procedían los antropólogos como a las sociedades que han estudiado tradicionalmente.
En la introducción al libro de ensayos que Inga Clendinnen publicará sobre el Holocausto (Clendinnen, 1999), observaba que, a diferencia de otros sucesos catastróficos, como pudiera ser la Gran Guerra, la propia conquista española o los efectos del colonialismo, no lograba extraer de los múltiples estudios monográficos que había leído "la sensación de comprensión acumulativa" (Clendinnen, 1999: 3), que se logra habitualmente, tras sumergirse en los análisis históricos o sociológicos de los especialistas; sino que tan sólo alcanzaba a percibir una visión fragmentaria de distintos sucesos, biografías, políticas, e ideologías que acabarían confluyendo de forma inequívoca en el genocidio que se perpetró en el corazón de Europa.
Tal vez, el principal obstáculo para engarzar la multitud de fragmentos en la "comprensión acumulativa", que echaba en falta This document is available free of charge on studocu Descargado por Julio A Garcia Ayala (julioalberto1585@gmail.com)Clendinnen, sea lo difícil que nos resulta digerir que ciertos aspectos conocidos de nuestras propias prácticas socioculturales e ideológicas (Dumont, 1982, 1991) formasen parte de unas políticas radicales, cuya propia desmesura nos resulta difícil de identificar con la representación ilustrada que nos hacemos de nosotros mismos y de nuestras sociedades. Pero también es posible, como notaba Das (2007: 5-6) en su análisis de la violencia que acompañó a la partición de la India en 1947 y a la masacre de los sijs tras el asesinato de Indira Ghandi (1984), que sea precisamente esa percepción fragmentaria, al parecer característica de muchas situaciones extremas, la que defina la tarea asignada a la Antropología: reintegrar esas piezas fragmentarias como parte -y no como una interrupción- de la vida ordinaria de las personas que las vivieron.
El objetivo de las páginas que siguen es aplicar ciertas técnicas y formulaciones teóricas de la Antropología Social al estudio de los campos de Auschwitz1, de modo que podamos reinterpretar, desde una perspectiva holista, el conocimiento fragmentario que tenemos sobre diversos aspectos de los campos de concentración, tales como puedan ser los rituales de paso que presidían el proceso de deshumanización de las víctimas, el cómputo de tiempo, las jerarquías e intercambios entre prisioneros, o los sucesos que, según nos cuentan, consideraban excepcionales. Sin embargo, ... sino que defendemos que estos problemas cobran otra dimensión analítica si los reducimos a la cotidianeidad antropológica; es decir, si hacemos descender la devastación vivida por las personas que los sufrieron, al día a día de una situación excepcional. Muchos de los involuntarios participantes en estas experiencias nos han transmitido, en sus memorias, registros detallados de cómo era la vida ordinaria, qué tipo de relaciones había entre las personas y contra las personas, que jerarquías sociales, que tipos de intercambios realizaban y cómo quisieron, sin poder, olvidar su relación duradera con el conocimiento venenoso que adquirieron en los campos (Das, 2007: 221). Esas memorias, que nos han dejado, son la base fundamental de esta investigación.
Es evidente que no podemos abordar el estudio de la vida en Auschwitz como si se tratase de una investigación basada en la observación. La mayor parte de los teóricos del genocidio distinguen las fuentes según provengan de las víctimas, de los ejecutores o de los espectadores. Como es sabido, la mayoría de los historiadores se han ocupado más de los procesos y políticas de la destrucción de las juderías y de las sociedades que habían articulado múltiples formas de coexistencia a lo largo de los siglos, que de lo que ocurría en el interior de los campos (Hilberg, 2002; Browning, 1992b). Una de las consecuencias de esta elección es que se han decantado por las 1 Conviene matizar desde el principio que el genocidio es determinante en la configuración de Auschwitz, sobre todo, porque uno de los grandes centros de exterminio estaba en el campo de Birkenau, de tal forma que las chimeneas humeantes eran su principal seña de identidad. Pero nuestro estudio no es sobre el genocidio en sí, sino sobre el tipo de relaciones sociales que surgieron a su sombra. Descargado por Julio A Garcia Ayala (julioalberto1585@gmail.com)fuentes suministradas por los propios nazis, en gran parte, como veremos, recopiladas para el juicio de Nuremberg. Sin embargo, estas fuentes no se ocupan de la perspectiva que planteamos aquí, para la cual, tenemos que recurrir a lo que nos cuentan los testigos en sus memorias escritas o en varias clases de entrevistas realizadas muchos años después.
La utilización de las memorias como textos etnográficos nos plantea un desafío teórico y metodológico que abordamos en el primer capítulo ("Un conocimiento venenoso"): las dificultades inherentes a las narraciones mismas y las derivadas de su cambiante contexto jurídico-político-ideológico del que también forma parte la cambiante valoración social que han experimentado, a lo largo de sus vidas, nuestros autores como victimas sobrevivientes. En el capítulo segundo ("Los campos de Auschwitz") describimos la historia y el entorno de los campos, tanto desde el punto de vista general de las recurrentes políticas de distintos países de concentrar entre alambradas a las poblaciones civiles consideradas enemigas; como desde el específico, de las relaciones entre la ideología y las políticas expansionistas nazis y el proyecto de recuperar en países del este europeo la administración colonial que la Alemania derrotada había perdido en la lejana África, tras la Primera Guerra Mundial. Ése es el contexto de los subcampos de Auschwitz, cuya complejidad radica en que allí coexistieron un campo de concentración, un campo de exterminio y un campo industrial, cada uno con varios campos satélites, poblados por reclusos provenientes de todos los rincones de Europa.
Si los dos primeros capítulos pueden considerarse una introducción contextualizada de nuestras bases etnográficas e históricas, los restantes abordan la cotidianeidad antropológica de los campos. Así, en el tercer capítulo ("Rituales de iniciación al campo"), nos ocupamos tanto de la destrucción de los vínculos sociales y culturales que traían los prisioneros, como de la aparición de nuevas formas de relacionarse en aquella sociedad enrarecida y devastada. En un mundo en el que las autoridades nacionalsocialista habían suprimido los relojes y los calendarios, analizamos en qué consistía la Economía política del tiempo; el engranaje de las desigualdades sociales establecidad ("Las jerarquías del Lager: arios, triángulos y números") y el mundo de los bienes ("La circulación de bienes: `organizar'"). El último capítulo, "Mademoiselle Fifi en Auschwitz", se centra en describir y analizar los sucesos que en la narrativa de los campos adquirieron el carácter extraordinario de las leyendas redentoras. El estudio se cierra con un glosario de la jerga de campo, elaborado a partir de las memorias analizadas y con dos apéndices documentales sobre la cronologia, la administración y la biografía de los comandantes y miembros destacados de las SS de Auschwitz.
La génesis de este libro surge como un interrogante etico sobre nuestra disciplina, planteado, hace más de una década, cuando, en el This document is available free of charge on studocu Descargado por Julio A Garcia Ayala (julioalberto1585@gmail.com)transcurso de una investigación sobre el racismo, fui consciente de las omisiones y silencios, apenas rotos recientemente, de los antropólogos ante catástrofes sociales y culturales, como pueden ser el colonialismo o los genocidios, que han sufrido las sociedades que, tradicionalmente, ha estudiado nuestra disciplina.
Tomás Pollán me hizo ver que este silencio se correspondía con la ausencia de análisis sobre otras instituciones europeas, de clara raigambre colonial, como los campos de concentración.
Si bien las memorias de los supervivientes son las fuentes fundamentales de nuestra reconstrucción etnográfica, nos hemos servido también de otros textos, archivos y registros, que podemos agrupar en las siguientes categorías:
Finalmente, contamos con un número muy alto de memorias de supervivientes, escritas a lo largo del siglo XX, con o sin ayuda de un escritor profesional, a las que podríamos añadir las escasísimas escritas por funcionarios nacionalsocialistas que desempeñaron distintas tareas en los campos, como puedan ser las del antiguo directos de Auschwitz, Höss, o las reminiscencias de P. Board y otros (1978). Nuestra fuente principal son las memorias escritas por antiguos prisioneros.
En nuestra lectura multiple de las memorias, el análisis del texto ha precedido a su uso como documento etnográfico (Toolan, 1988). El tratamiento posterior ha consistido en problematizar las memorias desde una doble perspectiva:
2 Dado que todas las memorias narran unos sucesos ocurridos en un tiempo ya inexistente cuando se escriben, la dialéctica pasado-presente domina toda la reconstrucción e impregna la investigación, independientemente de las técnicas (orales o escritas) en las que se base, como muestran a las claras tanto nuestro estudio de las memorias escritas, como los trabajos del proyecto Fortunoff de la Universidad de Yale, o incluso las sesiones con víctimas de diversos campos, enmarcados en el proyecto de entrevistas video-grabadas de Spielberg, en una de cuyas sedes mundiales, Toronto, sus organizadores me permitieron asistir a varios encuentros con supervivientes húngaros. Las entrevistas orales o video- Descargado por Julio A Garcia Ayala (julioalberto1585@gmail.com)