Documento de la Universidad de Burgos sobre el fin de Roma y los reinos bárbaros. El Pdf, de nivel universitario y materia de Historia, explora las causas socioeconómicas de la crisis romana y las instituciones de los reinos germánicos.
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UBU UBUCEV CENTRO DE ENSEÑANZA VIRTUAL DE LA UNIVERSIDAD DE BURGOS
Tras la detención de las guerras de conquista en tiempos del emperador Trajano (98-117), con quien adquiere el imperio su máxima dimensión, se abre un periodo denominado Pax Romana con los emperadores Adriano y Antonino Pío que concluirá en tiempo de Marco Aurelio con la guerra contra los partos en Persia (saqueo de Ctesifonte, 164). En tiempos de este emperador comienzan a percibirse los rasgos de una crisis que en la centuria siguiente se pondrá dramáticamente de manifiesto -se denominará Crisis del siglo III- y que tendrá un carácter prolongado, a la vez que irreversible, concluyendo con la caída formal del Imperio romano en 476, cuando Odoacro, rey de los hérulos, destrone al emperador-niño Rómulo Augústulo. Esta debacle, el resultado de una coyuntura de factores tanto internos como externos, acabaría en la desaparición del Imperio Occidental y en su lugar la creación de una serie de reinos germanos.
En los años 60 del siglo II la expansión de una epidemia conocida como la Peste Antonina produjo un notorio quebranto demográfico en el ámbito imperial y obligó incluso al emperador Marco Aurelio a poner fin a su mencionada campaña contra los partos. Existe bastante coincidencia en relación con una falta de mano de obra y un descenso demográfico general en el interior del Imperio a partir de estos momentos que mermó sus virtualidades productivas. Por otra parte, coincidieron una reducción de la superficie cultivada (agri deserti) con la caída tendencial de la productividad de la tierra, que habría experimentado un paulatino agotamiento al no conocer una adecuada recomposición de sus nutrientes o la introducción de mejoras técnicas. Asimismo, desde el siglo II se produce un empeoramiento climático que incidirá negativamente en las cosechas. En estos términos, nos hallamos ante una reducción de la capacidad del Estado para recaudar impuestos, dada la 1UNIVERSIDAD DE BURGOS HMU 1. El fin de Roma y los reinos bárbaros UBU UBUCEV CENTRO DE ENSEÑANZA VIRTUAL DE LA UNIVERSIDAD DE BURGOS contracción del producto global y del número de productores, en un momento en el que sus necesidades crecen, sobre todo a causa de la presión de los germanos en el limes renano-danubiano.
Además, la detención de las guerras de conquista a partir de los tiempos de Trajano determinó la reducción de la masa de esclavos en el interior del imperio, una reducción que hizo que se encareciera su precio, circunstancia que afectó tanto a los latifundios propiedad de la oligarquía terrateniente, como a las manufacturas urbanas. Por otra parte, el Estado, dominante tanto de las manufacturas como del comercio, tendió a ahogar la iniciativa privada en las ciudades, y una vez que la expansión cesó, y con ella su capacidad para recoger riquezas -hombres y botines- provenientes de las guerras de conquista, se produjo una contracción de la producción en las manufacturas, porque los recursos fiscales y la mano de obra que las nutrían se reducían.
Tradicionalmente, el sistema fiscal romano se basaba en el tributum soli, una tasa real fija sobre el valor de la tierra, y la relativa prosperidad demográfica y las guerras de conquista contribuían a que el erario público estuviera adecuadamente nutrido. Pero, concluidas las conquistas e iniciada la presión germánica a partir del siglo II, en un contexto además de merma demográfica interna, la vieja fiscalidad resultaba insuficiente, máxime cuando existía un importante numero de exentos o inmunes fiscalmente.
Como consecuencia, desde el 212 el estado implantará un nuevo impuesto, el tributum capitis, que constituirá una capitación que afecta al conjunto de la ciudadanía, pero también comenzarán a imponerse contribuciones extraordinarias -annona (suministro del ejército), aurum coronarium (impuesto sobre la coronación del emperador)- que acabarán convirtiéndose en ordinarias. Por lo demás, el Estado recurrirá a la venta de propiedades públicas -ager publicus-, con lo que comprometerá su capacidad futura para obtener recursos en este ámbito. Asimismo, se recurrirá a la confiscación de bienes de hacendados y senadores para allegar recursos.
Por último, para afrontar sus gastos crecientes, los emperadores recurrirán a rebajar la ley de la moneda principal, el denarius de plata. Así, comenzarán a alear plata y cobre y a atribuir un valor nominal a monedas cuya 2UNIVERSIDAD DE BURGOS HMU 1. El fin de Roma y los reinos bárbaros UBU UBUCEV CENTRO DE ENSEÑANZA VIRTUAL DE LA UNIVERSIDAD DE BURGOS composición no se corresponde con el mismo. De este modo se producirán desarreglos monetarios y una espiral inflacionista, y la incontrolada subida de los precios provocará, entre otras cosas, graves dificultades para aprovisionar a los ejércitos.
La presión fiscal, la inflación motivada por las depreciaciones monetarias, las requisas y las expropiaciones, eran, pues, la consecuencia de las enormes necesidades de los ejércitos fronterizos. Pero éstos no sólo necesitaban financiación e intendencia: requerían, por otra parte, hombres en cantidad creciente. Las actividades productivas experimentaban así, también por esta vía, una paulatina reducción de sus agentes. El ello constituía otro factor de menoscabo de los ingresos fiscales que el Estado trataba de compensar aumentando la presión sobre los productores.
En este contexto, otro factor de empobrecimiento del erario público comenzará a adquirir una creciente dimensión: los pequeños propietarios agrícolas, asediados por el fisco y por la inseguridad que la crisis genera en forma de bandidaje, irán cediendo o abandonando sus tierras y buscando la protección de los latifundistas, de quienes se convertirán en dependientes. El resultado de este proceso será la generalización paulatina de la figura del colonus, un campesino que trabaja una tierra ajena entregando una renta. Pero ahora el colonus se convierte cada vez más en un arrendatario campesino vinculado además al terrateniente mediante el patrocinium -que obligaba al patronus a defender a su cliente- cuya tierra -hasta el momento de su propiedad- queda incorporada a la villa latifundista, circunstancia que obliga al campesino a pagar una onerosa renta en especie o, en ocasiones, dinero, mientras que el terrateniente se encarga de convertir al colonus en un sujeto sin obligaciones fiscales, o con las mismas muy mermadas, en detrimento del Estado.
Asimismo, y como consecuencia de la reducción de la mano de obra esclava, se irá difundiendo en el marco del latifundio la modalidad de los servi casati, mediante la cual el dueño del latifundio renuncia a la poco productiva vinculación del esclavo a un equipo permanente de trabajo y le instala en una pequeña explotación, permitiéndole formar una familia e incentivando de este modo su productividad al responsabilizar al esclavo de su propia manutención. 3UNIVERSIDAD DE BURGOS HMU 1. El fin de Roma y los reinos bárbaros UBU UBUCEV CENTRO DE ENSEÑANZA VIRTUAL DE LA UNIVERSIDAD DE BURGOS
La crisis va a determinar, por lo demás, un proceso imparable de ruralización. Las ciudades del Imperio no eran en general grandes centros de distribución ni de producción manufacturera, sino centros de gobierno y mercados para el area rural circundante. Las ciudades habían gozado tradicionalmente de una amplia autonomía administrativa, y estaban dirigidas por un consejo de decuriones o curiales (integrantes de la curia o senado de la ciudad) que ejercían su cargo con carácter vitalicio y hereditario y provenían de la oligarquía terrateniente del entorno. Mediante unos magistrados también de origen patricio y terrateniente (cuestores, ediles, censores) se llevaba a cabo la administración de los servicios municipales y la policía de la ciudad y su ámbito de influencia; pero además estos magistrados eran los encargados de recaudar los impuestos imperiales. Desde fines del siglo II, los decuriones y los demás magistrados comenzarán a ver cómo las ciudades se empobrecen a causa de la contracción de la actividad urbana y de la huida al campo de los sujetos fiscales, agobiados por las pretensiones recaudatorias del Estado. Esto determinará que los miembros de los consejos municipales se vean obligados a responder colegiadamente de los impuestos que cada núcleo urbano tiene asignados y que se orienten asimismo a refugiarse en sus propiedades rústicas. Así, ricos y pobres se van refugiando masivamente en los campos, y las ciudades pierden lo sustancial de sus funciones. Encerradas entre murallas para defenderse de las múltiples amenazas externas, empobrecidas y privadas del papel articulador del territorio que habían tenido hasta entonces, las ciudades que sobrevivieron lo hicieron casi a título de ficción de vida urbana, y con mucha frecuencia lograron tal supervivencia gracias a la permanencia en ellas de una sede episcopal.
Compuesto por unos 600 hombres y nutrido principalmente por los grandes terratenientes, el Senado había mostrado tradicionalmente un gran celo en conservar su autonomía respecto de la autoridad imperial y la influencia social 4UNIVERSIDAD DE BURGOS HMU 1. El fin de Roma y los reinos bárbaros UBU UBUCEV CENTRO DE ENSEÑANZA VIRTUAL DE LA UNIVERSIDAD DE BURGOS y económica de sus componentes hacía que los emperadores respetaran su capacidad para oponerse a determinadas decisiones políticas imperiales.
No obstante, a lo largo del siglo III, se quiebra este equilibrio político característico de la Pax Romana. Las guerras contra los germanos determinarán una militarización del Imperio que provocará que los emperadores sean más comandantes en jefe que gobernantes y que justifiquen sus acciones no mediante el asentimiento del Senado, sino apelando a la fuerza de sus legiones. Por ello, el papel de los senadores quedará sumido en la marginalidad, lo que a su vez provocará su paulatino desentendimiento de los destinos del Estado, y los aspirantes a la dignidad imperial sólo buscarán atraerse la adhesión del mayor número posible de contingentes militares para auparse al trono. Se generará con ello una situación que ha sido caracterizada como de «anarquía militar». Más de veinte emperadores «legítimos», es decir, reconocidos a la fuerza por el Senado, gobernarán el Imperio en menos de 50 años (235-285), e incontables usurpadores lo harán en distintas partes del mismo.
Un emperador, investido precisamente de tal dignidad por sus tropas en el contexto de esta «anarquía militar», comenzará a desarrollar medidas radicales tendentes a conjurar la crisis. En efecto, proclamado emperador por el ejército en 284, Diocleciano introducirá el ceremonial y los usos políticos de carácter despótico del Imperio Persa en su Corte. Además, y con la pretensión de controlar tanto las tendencias centrífugas de las provincias como los pronunciamientos militares de las regiones dispersas por el Imperio, Diocleciano instaurará la Tetrarquía, régimen político consistente en el nombramiento de un Augusto, auxiliado por un César, para la parte oriental del Imperio, y otro, asimismo con un César como colaborador, para la occidental. Nace así la división formal del Imperio en dos partes. Diocleciano, aparte de gobernar el oriente del Imperio, se reservará de hecho y de derecho el poder absoluto sobre la totalidad del mismo. Por otra parte, Diocleciano será el artífice de una gran reforma en lo que se refiere a la administración provincial y territorial del Imperio. 5