Documento de Bachillerato sobre Geografía e Historia. El Pdf explora la Restauración, los movimientos liberales del siglo XIX y las dos Revoluciones Industriales, analizando sus causas y consecuencias. El Pdf, con texto discursivo y esquemas, es útil para el estudio de la historia, incluyendo cambios demográficos, agrícolas y tecnológicos, y el surgimiento del movimiento obrero.
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2-38.519¿Qué vamos a aprender?
¿Qué tengo que hacer?
Derrotado Napoleón, y con él la Revolución Francesa, las potencias europeas vencedoras procedieron a tratar de restaurar el orden político y territorial que existía en Europa antes de la Revolución. Este proceso y este período se conocen con el nombre de la Restauración. En líneas generales, la Restauración supuso:
Aunque el retorno al Antiguo Régimen era ya complicado, porque los pueblos de Europa se habían impregnado de las ideas liberales de la Revolución Francesa, durante 15 años los principales reyes absolutistas mantuvieron el control de la situación, apoyándose en un tratado de paz que regulaba las relaciones internacionales (suscrito en el Congreso de Viena de 1814 y renovado varias veces) y en una alianza militar de apoyo mutuo contra los intentos revolucionarios: la Santa Alianza.
En 1815 se reunieron en Viena las potencias vencedoras: Austria, Rusia, Prusia y Gran Bretaña, más España, Portugal, Suecia y Francia a la que invitaron para que no se sintiera aislada. Los objetivos de este congreso eran fundamentalmente dos:
Los grandes beneficiados del Congreso de Viena fueron: Gran Bretaña que revalidó su título de dueña de los mares y el Imperio austriaco que lo hizo en el continente. Observa atentamente el siguiente mapa para apreciar los cambios en el mapa europeo.Europa en 1815. El Congreso de Viena imprimir FINLANDIA Nuevo mapa de Europa. Anexiones tras el Congreso de Viena: NORUEGA REINO DE SUECIA Austria Dinamarca Prusia DINAMARCA Reino de Piamonte - Cerdeña POMERANIA SUECA HELGOLAND PRUSIA Rusia LAUEMBURGO Suecia HANNOVER POSNANIA POLONIA BRANDEMBURGO WESTFALIA CRACOVIA LUXEMBURGO Is. Canarias (ESP) IMPERIO DE AUSTRIA-HUNGRÍA BESARABIA FRANCIA CONF. HELVÉTICA TIROL SABOYA LOMBARDIA VENECIA VALA QUIA REINO DE PIAMONTE PARMA MÓDENA DALMA CIA LUCCA S. MARINO REINO DE PORTUGAL TOSCANA MONTENEGRO ANDORRA NIZA ESTADOS PONTIFICIOS IMPERIO OTOMANO REINO DE ESPAÑA CERDEÑA Gibraltar (RU) Ceuta (ESP) MAR MEDITERRÁNEO REINO DE LAS DOS SICILIAS Is. Jónicas (RU) Melilla (ESP) Malta (RU) - Limites de la Confederación Germánica REINO UNIDO IMPERIO DE RUSIA Reino Unido HOLSTEIN REINO DE P. BA JOS MOLDAVIA ILIRIA SERVIA
Para afianzar los acuerdos del Congreso de Viena, los principales reyes absolutistas de Europa firmaron una alianza militar, llamada la Santa Alianza. Los monarcas de Austria, Rusia y Prusia, fueron los impulsores, aunque luego fueron sumándose otros monarcas absolutistas, como Luis XVIII de Francia y Fernando VII de España. Todos estos se consideraban a sí mismos reyes por la Gracia de Dios, por lo que su pacto no era sólo en defensa del absolutismo, sino también de la religión. Por eso lo de Santa ... Los miembros de esta alianza se comprometieron a ayudarse en caso de amenaza revolucionaria, para así evitar lo que ya había sucedido con la revolución francesa. Actividades:
En Viena, en 1815 se había restablecido el Antiguo Régimen. Pero el afán revolucionario perduró entre la burguesía que volvió a protagonizar intentos por alcanzar el poder en 1820, 1830 y 1848. El siglo XIX es el siglo de las revoluciones, y acabará con la imposición en la mayor parte de Europa de un nuevo régimen, el liberalismo, basado en las ideas de la Ilustración, pero actualizadas y más desarrolladas gracias a los aprendizajes obtenidos en la Revolución Francesa. Por otra parte, el XIX es también el siglo de los nacionalismos. El mapa de Europa experimentará importantes cambios porque las ideologías nacionalistas van a proponer que cada pueblo o nación tenga su propio Estado. Eso suponía en algunos casos, como el de Italia o Alemania, acabar con la división de estos territorios en varios estados enfrentados entre sí y conseguir la unidad nacional. En otros casos, el nacionalismo va a consistir en la lucha de algunos pueblos por separarse de los imperios que los tenían sometidos y crear sus propios estados independientes. Hacia el final del siglo XIX, tras años de revoluciones liberales y nacionalistas, la Europa que se prepara para dar la bienvenida al siglo XX es ya muy distinta a la del Antiguo Régimen. Un régimen nuevo se está imponiendo, el liberalismo, y con él una forma nueva de organizar el gobierno de los estados, la sociedad y la economía. El siglo XIX es el origen de un nuevo mundo, pero no supone el fin de las injusticias, de las guerras, ni de los conflictos entre potencias por imponer su autoridad.El liberalismo político es la ideología que mueve las dos primeras oleadas revolucionarias, la de 1820 y 30, donde la burguesía era el motor que impulsa el cambio. Defiende la libertad del individuo frente al Estado, la soberanía nacional (expresada en elecciones celebradas por sufragio censitario) y la división de poderes. Todo esto debía estar recogido en Constituciones que además garantizasen derechos considerados naturales y libertades de los ciudadanos: propiedad, libertad económica, de pensamiento ...
La primera oleada revolucionaria tuvo lugar sobre todo en el área mediterránea: Portugal, España, Nápoles y Grecia, único país donde tuvo éxito. Estos movimientos intentaban obligar a los reyes absolutistas a aceptar un liberalismo moderado y gobernar bajo una Constitución. Las masas de población quedaron al margen de esta oleada. Fueron movimientos muy minoritarios impulsados fundamentalmente por los militares y apoyados por sociedades secretas. Se iniciaban mediante pronunciamientos militares (golpes de Estado encabezados por algún mando del ejército) e imponían una Constitución pero la intervención de la Santa Alianza restablecía de nuevo el antiguo orden. Momentaneamente triunfaron en algunos países, como en España, donde las tropas que esperaban en Las Cabazas de San Juan a ser enviadas a América se sublevaron al mando del comandante Riego en 1820. El movimiento se extendió a otras ciudades lo que obligó al rey Fernando VII, a aceptar la Constitución de 1812. Así empezó una nueva fase de su reinado conocida como Trienio liberal (1820-23). Sin embargo, en los años 20 la Santa Alianza estaba en su apogeo y los monarcas absolutistas del resto de Europa enviaron tropas que ayudaron a los reyes en apuros a someter a los rebeldes y recuperar su poder absoluto. A España llegaron los Cien mil hijos de San Luis, un ejército enviado por el congreso de Verona (1822) en ayuda del rey, al que restablecieron en el poder absoluto. Rafael de Riego Imagen en Wikimedia Commons de Escarlati bajo Dominio Público En Grecia, la revolución tuvo bastante influencia del nacionalismo ya que se levantó contra el dominio turco al que estaba sometida. La opinión pública europea apoyó esta revolución, los conservadores lo veían como una lucha contra la religión musulmana y los liberales como el esfuerzo de un pueblo por conseguir la independencia. Además, Rusia ayudó de manera decisiva a los griegos por su tradicional enfrentamiento con Turquía y sus intereses estratégicos y comerciales sobre los Balcanes y el control de los Estrechos. Grecia consiguió su total independencia en 1830. También se puede incluir en la oleada revolucionaria de los años 20 el movimiento de independencia de las colonias americanas de España. En ellas, los colonos se negaron a reconocer el poder absoluto de Fernando VII e iniciaron su propio proceso de independencia, muy inspirado en el de los colonos ingleses de Norteamérica. Aunque durante años España no reconoció la independencia de sus colonias americanas, las victorias militares de los rebeldes fueron proclamando distintos estados en Sudamérica, que se organizaron como repúblicas liberales.
Esta vez el ataque al Antiguo Régimen tuvo mayor seriedad, entre otras cosas porque se produjo en más lugares y de forma más organizada. Francia fue el corazón de la revuelta, que luego se extendió a otros países. En diversas partes de Europa estallaron revoluciones nacionalistas, aunque impregnadas también de ideas liberales (Bélgica, Polonia, Italia, Alemania ... ). Al producirse estallidos revolucionarios en tantos sitios a la vez, esta vez fue imposible que los monarcas absolutistas se ayudaran mutuamente. Por otra parte, el pacto de la Santa Alianza había dejado de funcionar oficialmente en 1825. En esta ocasión los liberales tenían más oportunidades, y supieron aprovecharlas, al menos en Francia. En París estalló una revuelta popular contra el rey absolutista Carlos X y pronto se extendió por