Documento de Universidad sobre Teoría Pedagógica y principios pedagógicos derivados. El Pdf explora la teoría pedagógica y sus principios, analizando el concepto de 'teoría' desde perspectivas epistemológicas, con ejemplos de teorías y principios formativos para Psicología.
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El término teoría es de carácter polisémico, pues tiene muchas acepciones y significados, incluso, algunos de ellos resultan ambiguos y hasta antagónicos. Su uso va desde el ámbito cotidiano hasta el científico (Becerra, 2005). A continuación, se presentan varias definiciones de teoría:
La palabra teoría a veces se utiliza para referir la visión que las personas tienen con respecto a algo.
Es el conjunto de ideas no comprobables e incomprensibles, desvinculadas de las cotidianidades pedagógicas y carentes de valor, por no contribuir en la solución de problemas habituales. La teoría sólo representa un conjunto de ideas no medibles, por lo que carecen de importancia constituyendo un elemento secundario.
Algunos científicos asocian el término con conceptos que son considerados objetos de estudio en distintos campos del saber, surgiendo expresiones como: "Teoría de la Cultura", "Teoría de la Comunicación", entre otros, (Hernández, 1995).
También, suele ser utilizada la palabra, en una acepción genérica, para hacer sinonimia con la historia de las ideas de algún autor. Ejemplo: Teoría de la Personalidad de Erickson, Teoría Psicogenetica de Jean Piaget.Otra tendencia es la concepción de la teoría como un conjunto de definiciones interrelacionadas, que representan la realidad y son explicados a través de un mapa conceptual, obviándose la riqueza explicativa que subyace en la misma, pues, a través de esa herramienta (sin discutir su importancia y uso para otros fines), no se pueden explicar todos los elementos necesarios para una comprensión profunda del objeto o parte de la realidad abordada. (Hernández, 1995).
Desde la perspectiva epistemológica propiamente dicha, encontramos que:
De acuerdo a la imagen clásica, la teoría constituye una acumulación resumida de hechos (Porlán, 1997). Pero, desde la tendencia falsacionista de la ciencia, se encuentran dos concepciones:
Considerando esta última concepción de teoría, puede apreciarse ya, la interdependencia entre teoría y acción, que es hacia donde apunta la mirada actual de la teoría pedagógica, pues las acciones dicen de alguna manera la forma como pensamos y, generalmente, como pensamos y actuamos. En este sentido, es pertinente retomar aportes como los de Martínez (1990) para quien la teoría constituye medios para operar en un contexto determinado.
Ahora bien, afinando más el concepto de teoría, es conveniente retomar lo expuesto por Vivas, (1997) para quien la teoría es una convención humana que emerge dentro de un contexto y que está impregnada de implicaciones personales, históricas, epistemológicas, sociológicas y filosóficas, ya que son explicaciones elaboradas para entender la complejidad del mundo y, por tanto, están marcadas por las visiones que se tienen de él, es decir, las cosmovisiones. Así, se puede concretar en cuanto a la definición, sobre la base de la revisión elaborada hasta aquí, del término "teoría"; esta es un conjunto de conceptos, definiciones, proposiciones, enunciados principios interrelacionados que permiten explicar y comprender un fenómeno o parte de la realidad.
La importancia de las teorías radica en la medida en que sirva para algo; la relevancia de ese algo, de la utilidad que le preste a un colectivo para resolver algún problema. "Para interpretar, analizar, e intervenir en la realidad que mediante dichas teorías se intenta explicar".
Hernández (1995) precisa las funciones que de alguna manera dan ese sentido utilitario de las teorías. Entre las cuales se citan las siguientes:
La Teoría Pedagógica no ha estado exenta a la influencia de la diversidad conceptual, de la cual ha sido objeto, el término "teoría". Pero, además, su dilucidación conceptual, se encuentra también marcada por la polisemia de la misma palabra "Pedagogía". Pues, ante la interrogante ¿qué es la Pedagogía? emergen respuestas que limitan, a su vez, la posibilidad de responder la pregunta ¿qué es una teoría pedagógica? Es necesario, por tanto, efectuar una revisión sobre lo que se entiende por "Pedagogía", término ya definido en la unidad 1.
Considerando el concepto de teoría y de Pedagogía pudiera decirse que se define como teoría pedagógica al conjunto de conceptos, definiciones, proposiciones, enunciados y principios que, interrelacionados, permiten explicar y comprender lo pedagógico, es decir, todo lo relacionado a la formación, la enseñanza, el aprendizaje, el currículo y la organización escolar. Más, si se asume la concepción de Lakatos (1978), por ejemplo, se puede definir la teoría pedagógica como estructuras de pensamiento constituidos por valores, creencias y supuestos que le permiten al profesor interpretar situaciones, conceptuar su experiencia, sistematizarla, investigarla, transformarla y construir la praxis pedagógica, contribuyendo a enriquecer la teoría y el discurso pedagógico. Se asume como praxis pedagógica, en el sentido que la expone Vasco, (1980), como la reflexión sobre la práctica.
Siendo así, la teoría pedagógica estaría en constante construcción y reconstrucción, a la luz de los aportes de otras ciencias, de las nuevas teorías pedagógicas y de sus implicaciones prácticas.
En otros términos, la teoría pedagógica es el marco de pensamiento compuesto por valores, creencias y supuestos básicos, que le permiten al docente comprender, dirigir, repensar y transformar las acciones que contribuyen a que los seres humanos eleven sus niveles intelectivos y adquieran las herramientas que, en un futuro, les permitirán asumir su vida en forma consciente y libre.
Según Vivas, (1997), una teoría pedagógica definida no solo permite a los profesores penetrar en la complejidad de lo pedagógico y entender el proceso que se efectúa en el aula, sino que les permite apreciar las relaciones del proceso de formación humana con el contexto y, por ende, estar consciente de las influencias de lo político, lo histórico, lo filosófico, lo sociológico, etc., aspectos que se conjugan, brindando al profesorado congruencia y sentido a sus acciones.
De esta manera, un profesor, ante la interrogante de ¿por qué hace lo que hace? No responde de forma empírica, fundamentando su hacer en lo que él cree y piensa hasta ese momento, sin niveles de reflexión profunda y sin considerar lo que aporta la ciencia pedagógica actual o del pasado. Todo lo contrario, lo ideal es que responda como todo un intelectual, fundamentando su hacer en un marco de pensamiento, producto de una constante reflexión y revisión sistemática, a la luz de los aportes científicos actualizados en el campo pedagógico.
Así, una teoría pedagógica coadyuva al crecimiento profesional y personal, pues proporciona los elementos que permitirán desarrollar una práctica más científica, en el sentido de someterla a un proceso indagativo constante. De esa manera, los profesores confirman, fortalecen o transforman sus postulados, a la vez, que reorientan y transforman su acción, tanto en el marco de los paradigmas vigentes, como en los resultados de su quehacer docente, dando carácter científico a su actividad cotidiana, como es la enseñanza.
Ello, además, despojándolos de su condición proletaria que los sumerge en un activismo, en un mero hacer en función de un salario, sin tener conciencia de la trascendencia histórica de su papel en el desarrollo de los pueblos.
Como se puede apreciar, la apropiación de teorías pedagógicas permite a los profesores hacer consciente lo cotidiano, pues, detrás de cada acción, hay un trasfondo, el pensamiento, el cual orienta hacia una determinada manera de hacer las cosas, que para el caso de la Pedagogía, lamentablemente, ha estado signada por la tradición. Una tradición que se ha quedado muy apegada, de manera acrítica, al hacer, producto del desencuentro entre las teorías pedagógicas científicas, la realidad de las aulas y de las organizaciones escolares. Por tanto, se pudiera decir que, el consolidar una teoría pedagógica, puede devenir en acciones de enseñanza más efectivas.
En otros términos, una teoría pedagógica evita a los profesores caer en dogmatismos y les permite darse cuenta de que los problemas relacionados con la formación, la enseñanza, el aprendizaje, así como la gestión y el desarrollo del currículo y las instituciones educativas. Ello no es cuestión de recetas, sino de la comprensión que se tenga del hombre, de los procesos y los aspectos inmersos en su formación e incluso, de una concepción del mundo. Es decir, que lo pedagógico no acepta descripciones mecanizadas e irreflexivas.
Por eso, cuando se aborda lo referente a la teoría pedagógica, no se alude a teoría acabada, sino más bien a una teoría en constante reconstrucción a la luz de los aportes de otras ciencias, de las nuevas tendencias pedagógicas y de sus implicaciones prácticas.
Así, la teoría pedagógica permite orientar y dar sentido a la práctica, responder a interrogantes como: ¿ Para que se forma?, ¿Qué tipo de hombre se aspira formar?, ¿Qué es la formación?, ¿Cómo formar? Y, evaluar de forma crítica los enunciados teóricos expresados en conceptos creencias y valores que dirigen las acciones vinculadas con los procesos curriculares, de gestión, de enseñanza y de aprendizaje, transformándolos a través de la investigación en la práctica.
Como se puede apreciar, todo lo expresado en este apartado sobre la importancia de las teorías, está en consonancia con las funciones de la teoría que plantea Hernández (1996), pues, perfectamente se cumplen para la teoría pedagógica, como se aprecia a continuación:
Una teoría pedagógica cumple las siguientes funciones: