Documento dall'Università sugli Aspetti Psicosociali dell'Ospedalizzazione. Il Pdf esplora le caratteristiche oggettive e psicologiche del ricovero, le risposte del paziente e situazioni speciali come pazienti chirurgici e bambini, per la materia Psicologia a livello universitario.
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.- ASPECTOS PSICOSOCIALES DE LA HOSPITALIZACIÓN
a) El paciente quirúrgico (amputación) b) El paciente U.V.I. c) El niño hospitalizado
La importancia de estudiar el fenómeno de la hospitalización se debe, al menos a tres razones:
a) El ingreso en un hospital es un hecho común que se da entre las personas en algún momento de su vida. b) Un número importante de profesionales de la salud ejercen su labor en el medio hospitalario. c) El ingreso de un enfermo en un hospital, además de los problemas inherentes al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad, supone otros muchos derivados de la realidad psicosocial del paciente, que es mucho más que un organismo biológicamente alterado.
El hospital actual -sería importante tener presente cómo fueron los hospitales en la edad media y en el renacimiento- es una institución social en al que se conjugan en una sola organización los cinco sistemas de acción en que se desglosa toda actividad social relacionada con la enfermedad:
A estos fines habría que añadir el de la enseñanza e investigación. Por tanto, el hospital, además de una institución técnica para el diagnóstico y tratamiento, es una especie de "hotel", laboratorio, escuela, asilo y a veces un centro de custodia.
Para cumplir estos fines, en el marco del desarrollo científico y tecnológico, el hospital actual se ha transformado en un "sistema social" con una estructura y una organización muy complejas; es este respecto, se le pueden asignar tres características:
a) División del trabajo en grupos especializados. b) Ordenación jerárquica, con la asignación de status y roles distintos a cada grupo. c) Doble sistema de organización: administrativa y sanitaria.
Todas estas características conducen a una especie de subcultura hospitalaria, constituida por unas creencias, normas de comportamiento, expectativas de rol, etc., que son compartidas por los miembros de la organización y que se expresan por símbolos, formas específicas de comunicación y de interacción.
A esta subcultura no pertenece el paciente que, si bien es el objetivo último de toda la dinámica hospitalaria, es al mismo tiempo paciente «soportador» de la misma y «extraño» a ella.
Con el objeto de acercarnos al conocimiento de la situación de hospitalización de un enfermo, señalamos a continuación algunas de las características objetivas.
Tras el análisis de las circunstancias objetivas que rodean la hospitalización, podemos adentrarnos en el estudio de las características psicológicas del enfermo hospitalizado. Aunque este es un punto que no se puede generalizar sin deformar la realidad, podemos no obstante, realizar un perfil genérico de las características psicológicas del enfermo hospitalizado, estas han sido ya descritas por diversos autores, pero a Lipowsky le debemos una revisión relativamente reciente de esta materia.
Perturbación emocional: Ansiedad Depresión Sentimientos de: Despersonalización Pérdida Falta de control de la situación Incertidumbre Desvalimiento e indefensión Actitudes de dependencia excesiva Aumento de la regresión
En efecto, el enfermo hospitalizado puede presentar alteraciones emocionales, especialmente sintomatologia ansiosa o depresiva, y experimentar sentimientos de despersonalización, de pérdida, de incertidumbre y desvalimiento, y de falta de control de la situación. También tiende a desarrollar actitudes de dependencia excesiva, la igual que aumenta el nivel de regresión y de desorganización de su comportamiento.
Estas alteraciones psíquicas, algunas de las cuales pueden aparecer en cualquier paciente, son más frecuentes de lo que habitualmente se cree en los enfermos hospitalizados; pero suelen pasar desapercibidas en general para el personal sanitario. Prueba de esta frecuencia es la elevada morbilidad psiquiátrica encontrada entre los paciente de hospitales generales, en numerosos países en los que se han efectuado estudios epidemiológicos en los últimos años.
En nuestro medio podemos citar las cifras recogidas por Calvé y cols. (1986) en un estudio realizado en 12 hospitales generales de Madrid, en todos los servicios hospitalarios, a través de la aplicación de un cuestionario G.H.Q. de Goldberg. La prevalencia concreta de trastornos psíquicos fue en total del 62 %, presentando las mujeres un porcentaje más alto (71 %) con respecto a los hombres (53 %).
Resultados análogos se encontraron en la Comunidad de Murcia, por Ortiz Zabala y Abad Mateo.
Así pues, aún teniendo en cuenta que esta elevada frecuencia puede estar determinada por otros factores, parece indudable que la situación de hospitalización perturba el equilibrio psicológico de los enfermos o produce agravamiento de posibles trastornos preexistentes.
Podemos, por tanto preguntarnos ¿por qué se producen estas alteraciones?
La respuesta evidentemente habría que buscarla en cada paciente realizando un análisis individual de cada caso. Aquí entran en juego dos factores fundamentales: la personalidad de cada enfermo, es decir, su nivel de equilibrio psicológico previo, sus mecanismos de defensa habituales y, sobre todo, su grado de vulnerabilidad frente a situaciones frente a situaciones de estrés. Por otro lado, la forma en que cada paciente percibe la situación de hospitalización y las expectativas que tiene frente a ella.
Este último factor, las expectativas que tiene el paciente ante el hecho de verse hospitalizado, y la valoración íntima que hace de sus posibilidades para afrontarlo, parece desempeñar un importante papel en este proceso.
Profundizando en este aspecto y si aplicamos el modelo teórico de la indefensión de Seligman, el sujeto hospitalizado se encontraría en una situación de indefensión institucionalizada, que se produciría a partir de la percepción por parte del paciente de una situación incontrolable e impredecible.
Es decir, el sujeto percibe que los sucesos son independientes de sus respuestas, que no es capaz de controlar el curso de los acontecimientos, haga lo que haga. También que lo sucesos son impredecibles para él, es decir, que carece de indicadores fiables acerca de su aparición.
Las consecuencias de la indefensión son una serie de deficiencias en la conducta del sujeto que se manifiestan como:
a) Déficit motivacional, con disminución de la frecuencias de las respuestas. b) Déficit cognitivo, con dificultad para le aprendizaje de respuestas de control. c) Déficit emocional, con síntomas de ansiedad y depresión. d) Déficit de autoestima.
Tras la descripción de las características psíquicas del enfermo hospitalizado, podemos abordar el análisis de sus repuestas ante la hospitalización, es decir, el estudio de cómo rectifica y modifica su comportamiento ante la enfermedad y también de cómo es su relación con el profesional de la salud ante el hecho de su estancia en una institución hospitalaria.
El estudio de la conducta frente a la hospitalización nos lleva otra vez a plantearnos su dimensión individual. Desde esta perspectiva, encontraríamos cuatro variables que vana condicionar su desarrollo: