Documento sobre Metodologías en Educación Infantil. El Pdf detalla estrategias didácticas consolidadas, como las rutinas y el juego, para el desarrollo infantil en la formación profesional. Aborda también la asamblea de clase y el trabajo colaborativo, ofreciendo una visión clara de las prácticas educativas.
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UD.3 Metodologías en educación infantil 3.1. Estrategias metodológicas consolidadas
3.1.1. Las rutinas como eje de la intervención Las rutinas o actividades de la vida cotidiana son aquellas acciones que se repiten diariamente, de forma regular, aproximadamente a la misma hora. Estas actividades siempre constituyen el eje de la intervención en educación infantil, pues determinan la organización del tiempo y los ritmos naturales de la vida de las niñas y los niños. Su aplicación se plantea con varias finalidades:
Las rutinas en que se organiza la vida de las niñas y los niños en la primera infancia son:
La metodología se concreta en la manera en que se atienden y trabajan estas rutinas. Así pues, es conveniente que la educadora o el educador:
3.1.2. Actividades de juego El juego es la metodología que se aplica por excelencia en las actividades de la etapa infantil, porque las niñas y los niños juegan constantemente y aprenden jugando. El juego libre surgirá de manera natural y se pondrá en práctica espontáneamente desde el principio, aunque en muchos casos estará condicionado por la presencia o la interacción de la persona adulta. A medida que el bebé vaya creciendo, se introducirán otras modalidades de juego más dirigidas, con una finalidad determinada, tales como la cesta de los tesoros, que se desarrollará entre los 6 y los 12 meses, y el juego heurístico, que le dará continuidad en la franja posterior, de los 12 a los 18 meses.
El juego libre es la técnica por excelencia de la educación infantil y la que ocupará gran parte del tiempo que las niñas y los niños dediquen a sus juegos. Los materiales y objetos que se utilizan para el juego libre pueden ser muy variados, desde los más elaborados, como un tren hecho a base de cajas, hasta los más simples, como una circunferencia dibujada en el suelo o una cortina que tapa un pequeño espacio. Para facilitar el juego, ya sea libre, presenciado o incluso experimental, la intervención de la educadora o educador se limitará a poner al alcance de las niñas y los niños todos los recursos -juguetes, objetos, espacios, etc .- y vigilar que no aparezcan rivalidades, por ejemplo, por el uso de los mismos juguetes. Una disposición adecuada, tanto en los espacios abiertos como en los cerrados, estimula a los niños y las niñas a organizarse y a elegir aquellos que más les interesan, aprendiendo y madurando de forma natural con sus propias elecciones.
En función de los elementos de juego y de la finalidad que persiguen, se diferencian varios tipos de juegos en la primera infancia:
La cesta de los tesoros es un juego experimental destinado a la exploración y descubrimiento de objetos dispuestos en una cesta. Debe llevarse a cabo por educadoras o educadores con experiencia suficiente, siguiendo una determinada metodologia para su preparación y aplicación. Este juego se debe realizar entre los 6 y los 12 meses, cuando las niñas y los niños pueden permanecer en posición sentada y, desde ella, acceder a los diferentes objetos de la cesta.
La educadora o el educador preparará la cesta seleccionando varios objetos y materiales - en total unos sesenta- según sus cualidades sensoriales: colores, formas, pesos, texturas, que hagan ruido, etc. Colocará la cesta en un rincón del aula en unas condiciones que garanticen la comodidad de los niños y las niñas. La cesta debe ser sólida y estable, para evitar que se vuelque al alcanzar los objetos, y de unas dimensiones que faciliten su acceso. Los materiales de la cesta serán de uso cotidiano -cucharas, pelotas, botes, pinzas de la ropa, tubos, ropa, etc .- , del entorno natural -piedras, nueces, frutas, conchas, etc .- o materiales reciclados -botes de yogur vacíos, cilindros de cartón del papel higiénico, cajas de cartón, etc .-. El desarrollo del juego: Las niñas y los niños podrán acceder al juego en grupos de tres. Inicialmente, la educadora o el educador puede ayudar a establecer los primeros contactos con los objetos; después, su intervención se limitará a brindar seguridad y confianza a las criaturas con su presencia atenta y receptiva, pero sin participar ni interferir en el juego. A lo largo de los aproximadamente cinco meses en los que se repetirá la experiencia, los objetos se irán renovando paulatinamente para compatibilizar los nuevos estímulos con los puntos de referencia que las niñas y los niños han ido adquiriendo. Con el paso de los meses, a medida que vayan aumentando sus habilidades de desplazamiento, irán perdiendo el interés por los objetos de la cesta. La evaluación tendrá lugar en el ámbito individual, empleando una pauta de observación en la que se registrarán, para cada niño o niña, su comportamiento y sus preferencias. La información recogida podrá servir-nos de orientación en el momento de proceder a la renovación de los objetos. Como las niñas y los niños son muy pequeños, no conviene prolongar las sesiones demasiado tiempo; con unos quince minutos diarios puede ser suficiente.
El juego heurístico da continuidad a la cesta de los tesoros. Puede iniciarse a partir de los 12 meses -aunque la edad idónea es un poco más adelante -y alargarse hasta los 24, es decir, desde que empiezan a andar hasta que empieza a aparecer el lenguaje. El juego se planifica para un máximo de ocho meses, en sesiones de una hora aproximadamente, dos veces por semana. Se trabajara con grupos de entre ocho y diez niñas y niños y se elegirá una franja horaria en la que estén tranquilos y descansados.
Antes de empezar la sesión, la educadora o el educador tendrá seleccionados los materiales necesarios, que son unos objetos, unas bolsas y unos recipientes.
Para preparar la sesión, el educador o la educadora organizará en cuatro o cinco puntos de la sala, separados, lo que se denominan focos de material, que consisten en:
Cuando esté todo dispuesto, la educadora o el educador se colocará en una esquina estratégica del aula donde se le vea y a su vez pueda observar.
Cada sesión consta de dos partes:
La primera parte del juego es de exploración y de combinación. Las niñas y los niños sienten atracción por los materiales, los observan, seleccionan los que quieren y empiezan a actuar. Las niñas y los niños repiten sistemáticamente algunas acciones: golpear un objeto contra otro, intentar meter un objeto dentro de otro, poner un objeto encima de otro o apilarlos, rellenar un objeto con otros, verter los objetos contenidos en un elemento en otro, colocar suavemente un objeto sobre otro, dejar caer un objeto, poner en línea objetos, hacer «ritmos» con los objetos, etc. La recogida se inicia cuando la educadora o el educador aprecia que van perdiendo la concentración -normalmente esto ocurre al cabo de unos veinticinco o treinta minutos -. Desde donde estaba sentada, toma las bolsas e invita a los niños y las niñas, con gestos o frases cortas, a depositar en las bolsas correspondientes los objetos que llevan en las manos, para lo cual podrá mostrarles una bolsa abierta con las dos manos, para que introduzcan en ella el material apropiado. La conducta de quienes empiecen a hacerlo tenderá a ser imitada por los demás.