Metodologías didácticas en educación infantil: rutinas, juego y trabajo

Documento sobre Metodologías en Educación Infantil. El Pdf detalla estrategias didácticas consolidadas, como las rutinas y el juego, para el desarrollo infantil en la formación profesional. Aborda también la asamblea de clase y el trabajo colaborativo, ofreciendo una visión clara de las prácticas educativas.

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UD.3
Metodologías en educación infantil
3.1. Estrategias metodológicas consolidadas.
Metodologías en Educación Infantil
3.1. Estrategias metodológicas consolidadas
En la educación infantil, las educadoras y educadores utilizan diferentes métodos ya probados
que funcionan bien.
Se combinan rutinas diarias con actividades de juego, y también se usan otros recursos como:
Centros de interés: temas atractivos para los niños que ayudan a organizar el
aprendizaje.
Rincones: espacios del aula destinados a diferentes actividades (lectura, juego
simbólico, construcción, etc.).
Talleres: actividades más libres o guiadas donde se desarrolla la creatividad.
Bits de inteligencia: tarjetas visuales para estimular la memoria y la atención.
3.1.1. Las rutinas como eje de la intervención
Las rutinas o actividades de la vida cotidiana son aquellas acciones que se repiten diariamente, de
forma regular, aproximadamente a la misma hora.
Estas actividades siempre constituyen el eje de la intervención en educación infantil, pues determinan
la organización del tiempo y los ritmos naturales de la vida de las niñas y los niños. Su aplicación se
plantea con varias finalidades:
Para atender las necesidades básicas de las niñas y los niños adecuadamente y así asegurar su
supervivencia, seguridad y desarrollo.
Para iniciarles en la adquisición de habilidades y hábitos, necesarios para el progreso de su
autonomía.
Para que adquieran sentimientos de bienestar, estabilidad, seguridad y confianza, sobre los
que les será más fácil construir su aprendizaje.
Las rutinas en que se organiza la vida de las niñas y los niños en la primera infancia son:
La alimentación. Además de una actividad básica, es un momento muy importante en la
socialización de las niñas y los niños. Esta rutina incluye una serie de habitos alimentarios
(sentarse a la mesa, utilizar los cubiertos, comer de todo, acabarse los platos, etc.), junto con
otros de higiene: lavarse las manos antes, cepillarse los dientes después, etc.
La higiene. Es una práctica constante en educación infantil (lavado de manos, de cara,
después de ir al lavabo, etc.) que se debe cuidar y a laque hay que dedicar el tiempo necesario,
porque es esencial que las actividades asociadas se conviertan en hábitos. Una actividad
específica es el cambio de pañales y la retirada de estos al adquirirse el control de esfinteres.
El descanso. El sueño es un tiempo imprescindible para las niñas y los niños más pequeños,
ya que permite recuperar sus fuerzas y ordenar su sistema nervioso. En la etapa infantil, hay
que programar un horario para la siesta, teniendo en cuenta las variaciones de descanso según
la edad, así como organizar un ritmo de actividades que permita llevarlas a cabo con los
descansos necesarios.
El vestido. El momento de cambio de ropa es una espacio de relación afectiva privilegiada
con la persona adulta. Con los bebes, este momento se repite sistemáticamente en el cambio
de pañales. A medida que las niñas y los niños crecen, hay que promover su autonomía para
que, respetando su propio ritmo, vayan aprendiendo a vestirse solos.
La acogida y la despedida, como momentos de inicio y finalización del ritmo de la jornada
escolar. Es especialmente compleja la acogida durante el periodo de adaptación, dado que
supone un cambio radical en la vida del bebé.
La metodología se concreta en la manera en que se atienden y trabajan estas rutinas. Así pues, es
conveniente que la educadora o el educador:
Establezca una interacción afectuosa, respetuosa y recíproca con el niño o la niña, para lo cual
es necesario procurar un entorno propicio de relajación, tranquilidad y receptividad.
Aproveche estos momentos, que son relajados y receptivos, para crear situaciones favorables
para el aprendizaje
Promueva la iniciativa de la niña o el niño para que progrese por si mismo en sus habilidades
de autonomía, siempre en consonancia con sus capacidades y su proceso madurativo, y sin
exigirle más de lo que pueda hacer.
Anticipe al niño o la niña la realización de la rutina, para darle seguridad y saber que va a
suceder. De la misma manera , durante su ejecución, le ira explicando las acciones que está
llevando a cabo haciéndole participe de ellas, procurando siempre una relación de
complicidad.
3.1.2. Actividades de juego
El juego es la metodología que se aplica por excelencia en las actividades de la etapa infantil, porque
las niñas y los niños juegan constantemente y aprenden jugando.
El juego libre surgirá de manera natural y se pondrá en práctica espontáneamente desde el principio,
aunque en muchos casos estará condicionado por la presencia o la interacción de la persona adulta. A
medida que el bebé vaya creciendo, se introducirán otras modalidades de juego más dirigidas, con una
finalidad determinada, tales como la cesta de los tesoros, que se desarrollará entre los 6 y los 12
meses, y el juego heurístico, que le dará continuidad en la franja posterior, de los 12 a los 18 meses.
El juego como opción metodológica:
El juego libre es la técnica por excelencia de la educación infantil y la que ocupará gran parte del
tiempo que las niñas y los niños dediquen a sus juegos.
Los materiales y objetos que se utilizan para el juego libre pueden ser muy variados, desde los más
elaborados, como un tren hecho a base de cajas, hasta los más simples, como una circunferencia
dibujada en el suelo o una cortina que tapa un pequeño espacio.
Para facilitar el juego, ya sea libre, presenciado o incluso experimental, la intervención de la
educadora o educador se limitará a poner al alcance de las niñas y los niños todos los recursos
-juguetes, objetos, espacios, etc.- y vigilar que no aparezcan rivalidades, por ejemplo, por el uso de los
mismos juguetes.
Una disposición adecuada, tanto en los espacios abiertos como en los cerrados, estimula a los niños y
las niñas a organizarse y a elegir aquellos que más les interesan, aprendiendo y madurando de forma
natural con sus propias elecciones.
En función de los elementos de juego y de la finalidad que persiguen, se diferencian varios tipos de
juegos en la primera infancia:

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Metodologías en Educación Infantil

Estrategias metodológicas consolidadas

UD.3 Metodologías en educación infantil 3.1. Estrategias metodológicas consolidadas

  • En la educación infantil, las educadoras y educadores utilizan diferentes métodos ya probados que funcionan bien.
  • Se combinan rutinas diarias con actividades de juego, y también se usan otros recursos como:
    • Centros de interés: temas atractivos para los niños que ayudan a organizar el aprendizaje.
    • Rincones: espacios del aula destinados a diferentes actividades (lectura, juego simbólico, construcción, etc.).
    • Talleres: actividades más libres o guiadas donde se desarrolla la creatividad.
    • Bits de inteligencia: tarjetas visuales para estimular la memoria y la atención.

Las rutinas como eje de la intervención

3.1.1. Las rutinas como eje de la intervención Las rutinas o actividades de la vida cotidiana son aquellas acciones que se repiten diariamente, de forma regular, aproximadamente a la misma hora. Estas actividades siempre constituyen el eje de la intervención en educación infantil, pues determinan la organización del tiempo y los ritmos naturales de la vida de las niñas y los niños. Su aplicación se plantea con varias finalidades:

  • Para atender las necesidades básicas de las niñas y los niños adecuadamente y así asegurar su supervivencia, seguridad y desarrollo.
  • Para iniciarles en la adquisición de habilidades y hábitos, necesarios para el progreso de su autonomía.
  • Para que adquieran sentimientos de bienestar, estabilidad, seguridad y confianza, sobre los que les será más fácil construir su aprendizaje.

Las rutinas en que se organiza la vida de las niñas y los niños en la primera infancia son:

  • La alimentación. Además de una actividad básica, es un momento muy importante en la socialización de las niñas y los niños. Esta rutina incluye una serie de habitos alimentarios (sentarse a la mesa, utilizar los cubiertos, comer de todo, acabarse los platos, etc.), junto con otros de higiene: lavarse las manos antes, cepillarse los dientes después, etc.
  • La higiene. Es una práctica constante en educación infantil (lavado de manos, de cara, después de ir al lavabo, etc.) que se debe cuidar y a laque hay que dedicar el tiempo necesario, porque es esencial que las actividades asociadas se conviertan en hábitos. Una actividad específica es el cambio de pañales y la retirada de estos al adquirirse el control de esfinteres.
  • El descanso. El sueño es un tiempo imprescindible para las niñas y los niños más pequeños, ya que permite recuperar sus fuerzas y ordenar su sistema nervioso. En la etapa infantil, hay que programar un horario para la siesta, teniendo en cuenta las variaciones de descanso según la edad, así como organizar un ritmo de actividades que permita llevarlas a cabo con los descansos necesarios.
  • El vestido. El momento de cambio de ropa es una espacio de relación afectiva privilegiada con la persona adulta. Con los bebes, este momento se repite sistemáticamente en el cambio de pañales. A medida que las niñas y los niños crecen, hay que promover su autonomía para que, respetando su propio ritmo, vayan aprendiendo a vestirse solos.
  • La acogida y la despedida, como momentos de inicio y finalización del ritmo de la jornada escolar. Es especialmente compleja la acogida durante el periodo de adaptación, dado que supone un cambio radical en la vida del bebé.

La metodología se concreta en la manera en que se atienden y trabajan estas rutinas. Así pues, es conveniente que la educadora o el educador:

  • Establezca una interacción afectuosa, respetuosa y recíproca con el niño o la niña, para lo cual es necesario procurar un entorno propicio de relajación, tranquilidad y receptividad.
  • Aproveche estos momentos, que son relajados y receptivos, para crear situaciones favorables para el aprendizaje
  • Promueva la iniciativa de la niña o el niño para que progrese por si mismo en sus habilidades de autonomía, siempre en consonancia con sus capacidades y su proceso madurativo, y sin exigirle más de lo que pueda hacer.
  • Anticipe al niño o la niña la realización de la rutina, para darle seguridad y saber que va a suceder. De la misma manera , durante su ejecución, le ira explicando las acciones que está llevando a cabo haciéndole participe de ellas, procurando siempre una relación de complicidad.

Actividades de juego en la etapa infantil

3.1.2. Actividades de juego El juego es la metodología que se aplica por excelencia en las actividades de la etapa infantil, porque las niñas y los niños juegan constantemente y aprenden jugando. El juego libre surgirá de manera natural y se pondrá en práctica espontáneamente desde el principio, aunque en muchos casos estará condicionado por la presencia o la interacción de la persona adulta. A medida que el bebé vaya creciendo, se introducirán otras modalidades de juego más dirigidas, con una finalidad determinada, tales como la cesta de los tesoros, que se desarrollará entre los 6 y los 12 meses, y el juego heurístico, que le dará continuidad en la franja posterior, de los 12 a los 18 meses.

El juego como opción metodológica

El juego libre es la técnica por excelencia de la educación infantil y la que ocupará gran parte del tiempo que las niñas y los niños dediquen a sus juegos. Los materiales y objetos que se utilizan para el juego libre pueden ser muy variados, desde los más elaborados, como un tren hecho a base de cajas, hasta los más simples, como una circunferencia dibujada en el suelo o una cortina que tapa un pequeño espacio. Para facilitar el juego, ya sea libre, presenciado o incluso experimental, la intervención de la educadora o educador se limitará a poner al alcance de las niñas y los niños todos los recursos -juguetes, objetos, espacios, etc .- y vigilar que no aparezcan rivalidades, por ejemplo, por el uso de los mismos juguetes. Una disposición adecuada, tanto en los espacios abiertos como en los cerrados, estimula a los niños y las niñas a organizarse y a elegir aquellos que más les interesan, aprendiendo y madurando de forma natural con sus propias elecciones.

En función de los elementos de juego y de la finalidad que persiguen, se diferencian varios tipos de juegos en la primera infancia:

  • El juego sensoriomotriz. Es el primero que surge y se limita al placer del bebé en repetir acciones que le son gratificantes: observación de estímulos visuales o sonoros, realización de movimientos, manipulación y exploración de objetos, etc. Se lleva a cabo entre los 6 y los 24 meses, aproximadamente.
  • El juego simbólico. En él, las niñas y los niños usan su capacidad de representar mentalmente un objeto y pueden jugar con esta idea, representando o simulando vivencias. Se inicia hacia los 24 meses y supone un cambio cualitativo importante. Algunas metodologías, como los rincones, favorecen este tipo de juego.
  • El juego de construcción. Se inicia con acciones elementales - como amontonar, clasificar o encajar objetos- hacia los 12 meses, y su complejidad se va incrementado en paralelo al propio desarrollo.

La cesta de los tesoros

La cesta de los tesoros es un juego experimental destinado a la exploración y descubrimiento de objetos dispuestos en una cesta. Debe llevarse a cabo por educadoras o educadores con experiencia suficiente, siguiendo una determinada metodologia para su preparación y aplicación. Este juego se debe realizar entre los 6 y los 12 meses, cuando las niñas y los niños pueden permanecer en posición sentada y, desde ella, acceder a los diferentes objetos de la cesta.

¿Cómo organizar la cesta de los tesoros?

La educadora o el educador preparará la cesta seleccionando varios objetos y materiales - en total unos sesenta- según sus cualidades sensoriales: colores, formas, pesos, texturas, que hagan ruido, etc. Colocará la cesta en un rincón del aula en unas condiciones que garanticen la comodidad de los niños y las niñas. La cesta debe ser sólida y estable, para evitar que se vuelque al alcanzar los objetos, y de unas dimensiones que faciliten su acceso. Los materiales de la cesta serán de uso cotidiano -cucharas, pelotas, botes, pinzas de la ropa, tubos, ropa, etc .- , del entorno natural -piedras, nueces, frutas, conchas, etc .- o materiales reciclados -botes de yogur vacíos, cilindros de cartón del papel higiénico, cajas de cartón, etc .-. El desarrollo del juego: Las niñas y los niños podrán acceder al juego en grupos de tres. Inicialmente, la educadora o el educador puede ayudar a establecer los primeros contactos con los objetos; después, su intervención se limitará a brindar seguridad y confianza a las criaturas con su presencia atenta y receptiva, pero sin participar ni interferir en el juego. A lo largo de los aproximadamente cinco meses en los que se repetirá la experiencia, los objetos se irán renovando paulatinamente para compatibilizar los nuevos estímulos con los puntos de referencia que las niñas y los niños han ido adquiriendo. Con el paso de los meses, a medida que vayan aumentando sus habilidades de desplazamiento, irán perdiendo el interés por los objetos de la cesta. La evaluación tendrá lugar en el ámbito individual, empleando una pauta de observación en la que se registrarán, para cada niño o niña, su comportamiento y sus preferencias. La información recogida podrá servir-nos de orientación en el momento de proceder a la renovación de los objetos. Como las niñas y los niños son muy pequeños, no conviene prolongar las sesiones demasiado tiempo; con unos quince minutos diarios puede ser suficiente.

El juego heurístico

El juego heurístico da continuidad a la cesta de los tesoros. Puede iniciarse a partir de los 12 meses -aunque la edad idónea es un poco más adelante -y alargarse hasta los 24, es decir, desde que empiezan a andar hasta que empieza a aparecer el lenguaje. El juego se planifica para un máximo de ocho meses, en sesiones de una hora aproximadamente, dos veces por semana. Se trabajara con grupos de entre ocho y diez niñas y niños y se elegirá una franja horaria en la que estén tranquilos y descansados.

¿Cómo organizar una sesión de juego heurístico?

Antes de empezar la sesión, la educadora o el educador tendrá seleccionados los materiales necesarios, que son unos objetos, unas bolsas y unos recipientes.

  • Objetos. Pueden ser muy variados, pero todos fácilmente manipulables. Se dará prioridad a los que sean reciclados o que no tengan una finalidad en sí mismos, tales como: cuerdas, cadenas de varios tamaños y grosores, tapas de botes, cilindros de cartón, llaves, llaveros, corchos de botellas, cajitas de perfumería, cintas, cordones, pinzas de la ropa, anillas de cortinas de madera o metal, botones grandes, rulos de peluquería, esponjas, etc.
  • Unas bolsas que contendrán los objetos. Se requerirán tantas bolsas como tipos de objetos -veinte o treinta objetos distintos, y de cada uno unas cincuenta piezas -.
  • Unos recipientes o contenedores. Es aconsejable que sean: Cajas de madera o metal sin tapa. Botes metálicos de conservas sin tapa, de un kilo o de un kilo y medio. Cilindros duros de madera o metal, agujereados por ambos lados. Otros que se nos ocurran y que las niñas y los niños puedan manipular con facilidad.

Para preparar la sesión, el educador o la educadora organizará en cuatro o cinco puntos de la sala, separados, lo que se denominan focos de material, que consisten en:

  • Unos montoncitos de objetos de cuatro bolsas -de unas veinte o treinta piezas-, sin mezclar unos objetos con los otros.
  • Cuatro o cinco contenedores.

Cuando esté todo dispuesto, la educadora o el educador se colocará en una esquina estratégica del aula donde se le vea y a su vez pueda observar.

El desarrollo del juego heurístico

Cada sesión consta de dos partes:

  • Una primera de expiración, en la que las actividades son espontáneas.
  • Una segunda de recogida, en la que las actividades están orientadas por la educadora o el educador.

La primera parte del juego es de exploración y de combinación. Las niñas y los niños sienten atracción por los materiales, los observan, seleccionan los que quieren y empiezan a actuar. Las niñas y los niños repiten sistemáticamente algunas acciones: golpear un objeto contra otro, intentar meter un objeto dentro de otro, poner un objeto encima de otro o apilarlos, rellenar un objeto con otros, verter los objetos contenidos en un elemento en otro, colocar suavemente un objeto sobre otro, dejar caer un objeto, poner en línea objetos, hacer «ritmos» con los objetos, etc. La recogida se inicia cuando la educadora o el educador aprecia que van perdiendo la concentración -normalmente esto ocurre al cabo de unos veinticinco o treinta minutos -. Desde donde estaba sentada, toma las bolsas e invita a los niños y las niñas, con gestos o frases cortas, a depositar en las bolsas correspondientes los objetos que llevan en las manos, para lo cual podrá mostrarles una bolsa abierta con las dos manos, para que introduzcan en ella el material apropiado. La conducta de quienes empiecen a hacerlo tenderá a ser imitada por los demás.

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