Adquisición y desarrollo infantil: lenguaje y habilidades motoras

Documento de Psicología sobre Adquisición y Desarrollo. El Pdf, un material didáctico para Universidad, explora los patrones evolutivos y las etapas del desarrollo infantil, con foco en el lenguaje y las habilidades motoras de 0 a 5 años.

Ver más

28 páginas

1
TEMA 4: ADQUISICIÓN Y DESARROLLO
4.1. Patrones evolutivos
El desarrollo es algo más que una lista de cambios y logros. El desarrollo individual pone de manifiesto la
existencia de patrones. A partir de ellos, podemos establecer algunas generalizaciones o principios:
El desarrollo es predecible
La mayoría de los niños suele alcanzar los hitos del desarrollo más o menos a la misma edad
Es necesario que existan oportunidades para el desarrollo
Los niños atraviesan períodos o fases evolutivas
Los individuos pueden llegar a ser muy diferentes
El patrón de desarrollo evolutivo tiene un carácter predecible, ya que sigue una secuencia ordenada. Por
ejemplo, el desarrollo motor avanza desde la cabeza hacia los pies, lo que recibe el nombre de tendencia
cefalocaudal. Por lo tanto, un niño es capaz de mantener erguida su cabeza antes de que pueda sentarse sin
ayuda. Por otra parte, suele ser capaz de gatear antes de andar. El desarrollo del lenguaje también sigue un
patrón predecible: primero se balbucea, luego se dicen palabras aisladas y, finalmente, frases completas.
En general, los niños alcanzan determinadas capacidades a edades determinadas y predecibles. Aunque
existe cierta variación individual, la mayoría de los niños normales alcanzan esos hitos más o menos a la
misma edad. Por ejemplo, en torno al primer año, los niños darán sus primeros pasos sin ayuda y dirán sus
primeras palabras.
Aunque gran parte del desarrollo se produce gracias a la maduración, el aprendizaje también tiene gran
importancia. Para que los niños puedan desarrollarse, deben disponer de oportunidades para el
aprendizaje. Si los niños no tienen oportunidad de practicar los movimientos necesarios, incluso pueden
llegar a tener dificultades para empezar a andar, por ejemplo. Un corolario de este principio es que disponer
de oportunidades sólo tiene sentido una vez que los niños van alcanzado el nivel madurativo necesario. Así
pues, ya que a los 6 meses de edad los niños no disponen de las capacidades físicas e intelectuales
necesarias para aprender a leer, resulta indiferente la cantidad de entrenamiento lector que se les
proporcione.
En general, los niños practican mediante el juego una relación privilegiada con el entorno, que tiene un
carácter activo, agradable, espontáneo y voluntario. El juego es una actividad que está motivada por el puro
placer de la diversión. Mediante el juego, el niño imita a otros, o a mismo, en una serie de repeticiones sin
fin, cuyo resultado en última instancia es perfeccionar alguna habilidad.
4.2. Períodos o etapas evolutivas y lenguaje
El desarrollo no tiene lugar en línea recta. Existe una serie de etapas secuenciales y predecibles, en las que
el desarrollo se concentra en ciertas áreas. Por ejemplo, existen dos etapas de crecimiento físico muy
rápido: desde la etapa prenatal hasta los 6 meses de edad, y desde los 10 ó 12 años hasta los 15 ó 16.
Evidentemente, durante estos períodos las necesidades nutritivas son mucho mayores. Por otra parte,
existen períodos de desarrollo donde el ritmo de crecimiento disminuye. Durante su primer año de vida, un
niño suele triplicar el peso que tenía al nacer. Si siguiera con este ritmo, a los 11 años un niño pesaría más
de 500 kilos. Como se puede observar, la aceleración del desarrollo físico no coincide necesariamente con
fases importantes en otras áreas del desarrollo, tales como la cognición o la socialización. Cada área tiene
su propio ciclo evolutivo.
Incluso dentro de un mismo ámbito evolutivo, el tipo de desarrollo que tiene lugar va cambiando a medida
que el niño madura. Por ejemplo, durante el desarrollo lingüístico inicial predomina el crecimiento del
vocabulario, pero esta dimensión pierde importancia cuando toma el relevo el desarrollo sintáctico. De
manera similar, el crecimiento físico de los diferentes segmentos corporales también varía según el
momento evolutivo. Cada segmento alcanza la madurez según su propio ritmo, lo que significa que el
patrón de crecimiento físico no está sincronizado. Algunos órganos, como el oído interno, los ojos y el
cerebro, alcanzan muy pronto su tamaño final, mientras que otras partes del cuerpo, como las
extremidades, sólo alcanzan su tamaño definitivo pasada la pubertad.
2
Este crecimiento no sincronizado también se refleja en el desarrollo que se produce en cada parte del
cuerpo. La cabeza duplica su tamaño entre el nacimiento y la madurez, mientras que el torso la triplica y las
extremidades multiplican por cinco el tamaño que tenían al nacer. A medida que cambian las proporciones
corporales, también lo hace la distribución del peso corporal. El cerebro, que explica una octava parte del
peso total al nacer, supone tan sólo 1/40 del peso total de un adulto. Por lo tanto, el principal incremento
en el peso del cerebro tiene lugar durante los primeros dos años.
En todo caso, el desarrollo de un individuo depende de muchos factores, como la herencia genética, la
nutrición, el sexo, la inteligencia, la salud emocional y física, el nivel socioeconómico o su desarrollo
prenatal, entre tantos otros.
→ Aunque el curso del desarrollo siga etapas predecibles, existe un amplio rango para ubicar la normalidad.
Prácticamente ningún niño alcanza cada hito evolutivo a la edad media que se establece en las tablas,
puesto que las medias no describen a niños concretos sino a niños ficticios que no son más que una
combinación matemática. Por lo tanto, los datos normativos únicamente deben interpretarse como una
guía general. Los estudiosos noveles del desarrollo humano deberían evitar la tentación de utilizar esta
información con fines diagnósticos, así como los padres interesados en el desarrollo de sus hijos. Lo último
que necesitan las interacciones con los niños es la ansiedad que puede generar la vigilancia constante del
cumplimiento de una agenda normativa.
El desarrollo físico tiene que ver con el crecimiento físico y el control motor. En este ámbito operan tres
tendencias marcadas: la cefalocaudal, la próximo-distal y la tendencia desde la motricidad gruesa a la fina.
Ya hemos visto la cefalocaudal. La tendencia próximo-distal tiene lugar desde el eje corporal de simetría
hacia las extremidades, y está relacionada con la tendencia motriz de lo grueso a lo fino. Por otra parte, el
desarrollo avanza desde un control motor grueso a un control motor fino. Los movimientos motores
gruesos, o de músculos grandes, son los de la cabeza, el torso y las extremidades. Estos movimientos se
utilizan para andar, correr, lanzar cosas, volver la cabeza, etc.
La mayoría de los niños alcanza el control del motor grueso hacia los 4-5 años. El control de motor fino, o de
los músculos pequeños, se refiere al movimiento de los ojos, las manos, los dedos, etc. Hay que esperar a
los años escolares para alcanzar cierto control sobre la mayoría de estos movimientos finos. Hacia los 12
años los niños han alcanzado un control maduro de los brazos, los hombros y las muñecas. El control
maduro de los dedos se alcanza más tarde, incluso aunque los niños de esta edad ya puedan escribir,
dibujar y realizar otras actividades motoras finas. El control muscular necesario para estos movimientos
depende en parte de la maduración del sistema nervioso. En el momento de nacer, la espina dorsal ha
alcanzado una mayor madurez en las áreas superiores del cerebro. Los receptores sensoriales envían
señales a la espina dorsal, al tronco cerebral o al cerebro medio, e inmediatamente se produce una
respuesta refleja. A medida que el niño madura, se desarrollan las áreas superiores de su cerebro, lo que
supone un control cada vez mayor sobre los músculos pequeños, así como movimientos cada vez más
voluntarios.
El desarrollo cognitivo se refiere al crecimiento intelectual. Tiene que ver con las estrategias que utilizan los
niños para organizar, almacenar y recuperar información, encaminadas a organizar el mundo y resolver
problemas. Cada niño percibe el mundo de una forma diferente, y debe interpretar los estímulos en función
de sus experiencias pasadas. Por lo tanto, incluso la recepción de un estímulo nuevo no es un proceso
pasivo, sino que supone interpretación y organización. A medida que madura, el niño organiza esos
estímulos de forma diferente. Otra capacidad que se incrementa es la memoria. Pero muchos otros cambios
hay que atribuirlos al aprendizaje. Hacia los 8 años, el tamaño del cerebro prácticamente ha alcanzado su
madurez, cosa que no se puede decir aún de su estructura.
El desarrollo socio-emocional está estrechamente relacionado con las otras tres áreas. El tamaño y la
destreza física, el crecimiento intelectual y las habilidades comunicativas son elementos importantes que
contribuyen a la percepción que un niño tiene de mismo y de los demás. A medida que maduran, los
niños se vuelven menos egocéntricos y más sociables.

Visualiza gratis el PDF completo

Regístrate para acceder al documento completo y transformarlo con la IA.

Vista previa

Patrones evolutivos del desarrollo

El desarrollo es algo más que una lista de cambios y logros. El desarrollo individual pone de manifiesto la existencia de patrones. A partir de ellos, podemos establecer algunas generalizaciones o principios:

  • El desarrollo es predecible
  • La mayoría de los niños suele alcanzar los hitos del desarrollo más o menos a la misma edad
  • Es necesario que existan oportunidades para el desarrollo
  • Los niños atraviesan períodos o fases evolutivas
  • Los individuos pueden llegar a ser muy diferentes

El patrón de desarrollo evolutivo tiene un carácter predecible, ya que sigue una secuencia ordenada. Por ejemplo, el desarrollo motor avanza desde la cabeza hacia los pies, lo que recibe el nombre de tendencia cefalocaudal. Por lo tanto, un niño es capaz de mantener erguida su cabeza antes de que pueda sentarse sin ayuda. Por otra parte, suele ser capaz de gatear antes de andar. El desarrollo del lenguaje también sigue un patrón predecible: primero se balbucea, luego se dicen palabras aisladas y, finalmente, frases completas. En general, los niños alcanzan determinadas capacidades a edades determinadas y predecibles. Aunque existe cierta variación individual, la mayoría de los niños normales alcanzan esos hitos más o menos a la misma edad. Por ejemplo, en torno al primer año, los niños darán sus primeros pasos sin ayuda y dirán sus primeras palabras. Aunque gran parte del desarrollo se produce gracias a la maduración, el aprendizaje también tiene gran importancia. Para que los niños puedan desarrollarse, deben disponer de oportunidades para el aprendizaje. Si los niños no tienen oportunidad de practicar los movimientos necesarios, incluso pueden llegar a tener dificultades para empezar a andar, por ejemplo. Un corolario de este principio es que disponer de oportunidades sólo tiene sentido una vez que los niños van alcanzado el nivel madurativo necesario. Así pues, ya que a los 6 meses de edad los niños no disponen de las capacidades físicas e intelectuales necesarias para aprender a leer, resulta indiferente la cantidad de entrenamiento lector que se les proporcione. En general, los niños practican mediante el juego una relación privilegiada con el entorno, que tiene un carácter activo, agradable, espontáneo y voluntario. El juego es una actividad que está motivada por el puro placer de la diversión. Mediante el juego, el niño imita a otros, o a sí mismo, en una serie de repeticiones sin fin, cuyo resultado en última instancia es perfeccionar alguna habilidad.

Períodos o etapas evolutivas y lenguaje

El desarrollo no tiene lugar en línea recta. Existe una serie de etapas secuenciales y predecibles, en las que el desarrollo se concentra en ciertas áreas. Por ejemplo, existen dos etapas de crecimiento físico muy rápido: desde la etapa prenatal hasta los 6 meses de edad, y desde los 10 o 12 años hasta los 15 o 16. Evidentemente, durante estos períodos las necesidades nutritivas son mucho mayores. Por otra parte, existen períodos de desarrollo donde el ritmo de crecimiento disminuye. Durante su primer año de vida, un niño suele triplicar el peso que tenía al nacer. Si siguiera con este ritmo, a los 11 años un niño pesaría más de 500 kilos. Como se puede observar, la aceleración del desarrollo físico no coincide necesariamente con fases importantes en otras áreas del desarrollo, tales como la cognición o la socialización. Cada área tiene su propio ciclo evolutivo. Incluso dentro de un mismo ámbito evolutivo, el tipo de desarrollo que tiene lugar va cambiando a medida que el niño madura. Por ejemplo, durante el desarrollo lingüístico inicial predomina el crecimiento del vocabulario, pero esta dimensión pierde importancia cuando toma el relevo el desarrollo sintáctico. De manera similar, el crecimiento físico de los diferentes segmentos corporales también varía según el momento evolutivo. Cada segmento alcanza la madurez según su propio ritmo, lo que significa que el patrón de crecimiento físico no está sincronizado. Algunos órganos, como el oído interno, los ojos y el cerebro, alcanzan muy pronto su tamaño final, mientras que otras partes del cuerpo, como las extremidades, sólo alcanzan su tamaño definitivo pasada la pubertad. 1Este crecimiento no sincronizado también se refleja en el desarrollo que se produce en cada parte del cuerpo. La cabeza duplica su tamaño entre el nacimiento y la madurez, mientras que el torso la triplica y las extremidades multiplican por cinco el tamaño que tenían al nacer. A medida que cambian las proporciones corporales, también lo hace la distribución del peso corporal. El cerebro, que explica una octava parte del peso total al nacer, supone tan sólo 1/40 del peso total de un adulto. Por lo tanto, el principal incremento en el peso del cerebro tiene lugar durante los primeros dos años. En todo caso, el desarrollo de un individuo depende de muchos factores, como la herencia genética, la nutrición, el sexo, la inteligencia, la salud emocional y física, el nivel socioeconómico o su desarrollo prenatal, entre tantos otros.

Aunque el curso del desarrollo siga etapas predecibles, existe un amplio rango para ubicar la normalidad. Prácticamente ningún niño alcanza cada hito evolutivo a la edad media que se establece en las tablas, puesto que las medias no describen a niños concretos sino a niños ficticios que no son más que una combinación matemática. Por lo tanto, los datos normativos únicamente deben interpretarse como una guía general. Los estudiosos noveles del desarrollo humano deberían evitar la tentación de utilizar esta información con fines diagnósticos, así como los padres interesados en el desarrollo de sus hijos. Lo último que necesitan las interacciones con los niños es la ansiedad que puede generar la vigilancia constante del cumplimiento de una agenda normativa.

Desarrollo físico y control motor

El desarrollo físico tiene que ver con el crecimiento físico y el control motor. En este ámbito operan tres tendencias marcadas: la cefalocaudal, la próximo-distal y la tendencia desde la motricidad gruesa a la fina. Ya hemos visto la cefalocaudal. La tendencia próximo-distal tiene lugar desde el eje corporal de simetría hacia las extremidades, y está relacionada con la tendencia motriz de lo grueso a lo fino. Por otra parte, el desarrollo avanza desde un control motor grueso a un control motor fino. Los movimientos motores gruesos, o de músculos grandes, son los de la cabeza, el torso y las extremidades. Estos movimientos se utilizan para andar, correr, lanzar cosas, volver la cabeza, etc. La mayoría de los niños alcanza el control del motor grueso hacia los 4-5 años. El control de motor fino, o de los músculos pequeños, se refiere al movimiento de los ojos, las manos, los dedos, etc. Hay que esperar a los años escolares para alcanzar cierto control sobre la mayoría de estos movimientos finos. Hacia los 12 años los niños han alcanzado un control maduro de los brazos, los hombros y las munecas. El control maduro de los dedos se alcanza más tarde, incluso aunque los niños de esta edad ya puedan escribir, dibujar y realizar otras actividades motoras finas. El control muscular necesario para estos movimientos depende en parte de la maduración del sistema nervioso. En el momento de nacer, la espina dorsal ha alcanzado una mayor madurez en las áreas superiores del cerebro. Los receptores sensoriales envían señales a la espina dorsal, al tronco cerebral o al cerebro medio, e inmediatamente se produce una respuesta refleja. A medida que el niño madura, se desarrollan las áreas superiores de su cerebro, lo que supone un control cada vez mayor sobre los músculos pequeños, así como movimientos cada vez más voluntarios.

Desarrollo cognitivo

El desarrollo cognitivo se refiere al crecimiento intelectual. Tiene que ver con las estrategias que utilizan los niños para organizar, almacenar y recuperar información, encaminadas a organizar el mundo y resolver problemas. Cada niño percibe el mundo de una forma diferente, y debe interpretar los estímulos en función de sus experiencias pasadas. Por lo tanto, incluso la recepción de un estímulo nuevo no es un proceso pasivo, sino que supone interpretación y organización. A medida que madura, el niño organiza esos estímulos de forma diferente. Otra capacidad que se incrementa es la memoria. Pero muchos otros cambios hay que atribuirlos al aprendizaje. Hacia los 8 años, el tamaño del cerebro prácticamente ha alcanzado su madurez, cosa que no se puede decir aún de su estructura.

Desarrollo socio-emocional

El desarrollo socio-emocional está estrechamente relacionado con las otras tres áreas. El tamaño y la destreza física, el crecimiento intelectual y las habilidades comunicativas son elementos importantes que contribuyen a la percepción que un niño tiene de sí mismo y de los demás. A medida que maduran, los niños se vuelven menos egocéntricos y más sociables. 2Aunque los humanos seamos seres sociales, todavía debemos aprender muchas conductas para la vida en común, así como las costumbres y las reglas de la sociedad concreta en la que vivimos. Por otra parte, el desarrollo comunicativo también está relacionado con el resto de los ámbitos evolutivos mencionados. El uso de los símbolos lingüísticos depende de la adquisición de ciertas capacidades de carácter cognitivo, motor y social. El habla requiere del crecimiento físico de ciertas estructuras neuromusculares, así como del control de estas.

El primer mes de vida

Los sonidos que producen los neonatos son fundamentalmente de carácter reflejo, como los gorjeos y el llanto, y de carácter vegetativo, como los eructos. Los sonidos reflejos suelen producirse fundamentalmente mediante la exhalación de aire, y consisten en sonidos sonoros relativamente largos compuestos por una única vocal. Por el contrario, los sonidos vegetativos, asociados con la alimentación, se producen tanto por inhalación como por exhalación, pueden ser sordos o sonoros, vocálicos o consonánticos y suelen ser de corta duración. Ambos tipos de sonidos disminuyen a medida que los niños maduran. Algunos sonidos vegetativos, como toses, eructos y estornudos, que persisten en la edad adulta, son mecanismos de defensa contra la introducción de sustancias que podrían asfixiar al niño. Otros sonidos, como la deglución y los chasquidos, dependen de la posición inestable de los mecanismos vocales y de las adaptaciones a los reflejos orales. El llanto de los niños ha sido objeto de gran interés debido a su valor como primer mecanismo comunicativo [a lo mejor no se trata de comunicación, puesto que no hay intención comunicativa; serían indicios]. Al principio de su vida, los bebés lloran tanto mediante la inhalación como por exhalación de aire, aunque existen muchas diferencias individuales. Durante el llanto aumenta la duración de la fase de espiración. La cantidad de llanto también depende de la hora del día: el llanto es una conducta más frecuente antes de comer y antes de dormir. Aunque se ha dicho que no existen diferencias en el llanto de los bebés, los investigadores han sido capaces de detectar cuatro tipos básicos de llanto durante el primer mes de vida. El primero es el del nacimiento, que consiste en un par de jadeos seguidos de un gemido de un segundo de duración, que tiene un tono monocorde y descendente. Cuando los bebés son algo mayores producen tres tipos de llanto: el llanto básico, el de dolor y el llanto de enfado. El llanto básico o de hambre consiste en un patrón rítmico compuesto por un grito, silencio, inspiración y descanso. Durante la fase de descanso puede aparecer una respuesta de succión. El llanto de dolor, muy fuerte y agudo consiste en un grito muy largo seguido por un silencio más largo y una serie de pequeños quejidos. Este llanto suele acompañarse de músculos faciales tensos, ceño fruncido y puños apretados. Por último, el llanto de angustia consiste en un sonido muy exasperante debido al enorme volumen de aire que se expulsa. Hacia el final del primer mes, el cuidador principal suele ser capaz de interpretar el significado del llanto del bebé. Además, el llanto ayuda al niño a acostumbrarse a que el aire atraviese sus pliegues vocales y a modificar el patrón de respiración. Además, va fortaleciendo el sistema respiratorio y, por extensión, el fonador. Generalmente, los niños suelen producir también otros sonidos en respuesta a la sonrisa o a la voz de su madre. Estos sonidos, donde predominan las vocales e incluyen pequeños elementos consonánticos, se han denominado núcleos cuasi-resonantes. Estos proceden de la vibración de los pliegues vocales, si bien el niño todavía no tiene suficiente control de los mecanismos vocales de resonancia. Probablemente, estos sonidos sean el resultado de que la boca se abra menos de lo que debería. Como resultado, se escapa una considerable cantidad de aire a través de la cavidad nasal, de manera que los sonidos resultantes oscilan desde consonantes parcialmente nasales hasta vocales nasalizadas. Al principio, la producción de estos sonidos tiene un carácter accidental, generada por movimientos aleatorios. Los NCR tienden a ser sonidos aislados, aunque más adelante se convertirán en secuencias de sonidos. La cantidad de tiempo que un niño pasa llorando y gorjeando es inversamente proporcional: a medida que se incrementa la conducta vocal, el llanto disminuye. 3

¿Non has encontrado lo que buscabas?

Explora otros temas en la Algor library o crea directamente tus materiales con la IA.