Documento de Universidad sobre Protocolo de Aplicación para la Prevención y Protección de Enfermedades Infecciosas. El Pdf aborda los mecanismos de transmisión y las infecciones nosocomiales, incluyendo medidas de seguridad e higiene. Es un recurso de Biología para el grado universitario.
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La asistencia sanitaria de muchos pacientes se complica a menudo debido a las infecciones que contraen, originadas por la propia asistencia sanitaria. A causa de esto muchas personas sufren complicaciones de sus procesos patológicos, que implican alargar tiempos de hospitalización, de curación, tener discapacidades durante largos periodos o incluso morir. Esto genera, además, importantes costes económicos. La aplicación de intervenciones y estrategias sanitarias puede reducir de forma considerable las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria, tanto en el ámbito individual como en el de los sistemas.
Estos, a su vez, están influenciados por las condiciones ambientales, económicas y sociales o por factores epidemiológicos secundarios que muchas veces tienen una acción determinante.
Los agentes infecciosos pueden ser diversos y, por lo general, se encuentran en seres vivos o en materiales inanimados que les sirven de soporte y se denominan reservorios cuando son su habitat natural. Se denominan fuentes de infección cuando constituyen un hábitat ocasional a partir del cual el agente pasa al huésped. A veces el reservorio y la fuente de infección se encuentran en el mismo ser vivo, por ejemplo, el ser humano, mientras que en las zoonosis (rabia, peste, fiebre amarilla) los animales salvajes constituyen el reservorio y otros animales o humanos actúan como fuentes de infección. El ser humano puede ser portador o actuar como persona enferma. Infección: causada por microorganismos (virus, bacterias, priones ... ) Infestación: causado por lombrices, protozoos, ácaros, arácnidos, etc
Son los procedimientos que utilizan los agentes infecciosos para transmitirse desde la fuente de infección a la población susceptible. Vienen condicionados por:
Contacto: sarna. Vehículo de infección común: piojos. Vía aérea. ➢ Artrópodos: insectos.
Debe haber contacto entre la fuente de infección y el huésped. La transmisión se efectua en un periodo de tiempo corto. Es el mecanismo más importante, porque puede transmitir un gran número de agentes. Contacto directo: exige el contacto físico del susceptible con la fuente de infección o con los productos infecciosos del enfermo o portador. eso Contacto indirecto: la transmisión puede realizarse a través de una tercera persona o por materiales contaminados; por ejemplo, a través de una persona que transporta los agentes infecciosos desde la fuente de infección al huésped. Este fenómeno es muy frecuente en los hospitales: el personal contamina sus manos y pasa la infección de un paciente a otro. También puede realizarse a través de materiales contaminados de forma reciente, como a través de secreciones, utensilios o ropas que, estando contaminadas, son manipuladas por otras personas a las que pueden contagiar. Fómite: objeto inanimado que transmite gérmenes, por ejemplo, el bisturí termómetro, la sabanilla, el gel, el pijama ... Por gotitas: son gotitas de cualquier tamaño que van de la fuente de infección al susceptible. Esto requiere distancias menores de 1 metro. Son muy numerosas (resfriado común, gripe, sarampión, escarlatina, difteria, tos ferina, meningitis, etc ... ). ➢ Gotitas de fluje ➢ Núcleos goticulares de wells (más pequeñas y más peligrosas)
La transmisión se produce a través de un vehículo, generalmente inanimado, que transporta la infección desde la fuente a múltiples huéspedes susceptibles. Los vehículos más importantes son el agua y los alimentos, el vehículo puede actuar de forma pasiva, solo como transporte del agente infeccioso (agua y virus de la hepatitis A), o activamente, cuando además facilita su multiplicación (Salmonella y alimentos).
Se realiza por medio de partículas en suspensión que se transmiten a distancias superiores a 1 metro, cosa que no exige la presencia de la fuente de infección. La transmisión se efectúa por aerosoles (núcleos de gotitas) y por el polvo.
Pueden actuar como vectores, y transportar los gérmenes desde la fuente de infección hasta el huésped. Hay dos tipos: Vectores pasivos o mecánicos: mecanismo inespecífico que permite el transporte de cualquier microorganismo sin precisar un periodo de incubación externo en el vector (transporte de las heces a los alimentos a través de las moscas). Vectores activos o biológicos: mecanismo específico que requiere cierto periodo de tiempo, periodo de incubación externo, antes de que el vector sea infeccioso. Los artrópodos ingieren el microorganismo infectante por picadura y sufren cierta multiplicación, cumplen una fase de su ciclo evolutivo o las dos cosas a la vez (pulgas, Filaria y Anopheles). Malaria /paludismo: causada por un mosquito que pica su protozoo.
El resultado de la infección depende de diversos factores relacionados con el agente, pero también de forma muy importante de la susceptibilidad del huésped, que viene condicionado por el estado de sus mecanismo de resistencia inespecíficos y el grado de inmunidad adquirida, ya sea humoral (anticuerpos) o celular (linfocitos sensibilizados). En el ámbito poblacional, y en relación con la inmunidad adquirida, suele ser relevante conocer la proporción de sujetos susceptibles en la población. Si es elevada condiciona la epidemiología de las infecciones en la zona, y si es baja puede producirse inmunidad de grupo o incluso erradicarse la enfermedad, como ocurrió con la viruela. Individualmente hay factores naturales o adquiridos que disminuyen la eficacia de los mecanismos de defensa y aumentan la susceptibilidad, como la edad, el estado nutricional, enfermedades, tratamientos, etc. La concentración de personas susceptibles en centros asistenciales provoca problemas de infecciones hospitalarias o nosocomiales.
Todos estos factores actúan produciendo alteraciones anatómicas del sistema inmunitario y alteraciones de la flora microbiana normal del huésped que favorecen la infección. Las infecciones hospitalarias son, en su mayoría, infecciones del tracto urinario, de heridas quirúrgicas, del aparato respiratorio, de la piel y el tejido celular subcutáneo y en menor proporción, bacteriemias.
Las infecciones nosocomiales se clasifican en exógenas, endógenas y exoendógenas, según la fuente:
Infecciones exógenas: cuando los microorganismos proceden de una fuente exterior al paciente, casi siempre intrahospitalaria, a partir de otros pacientes, personal del hospital, visitantes y fómites. También se llaman "infecciones cruzadas", porque en su mayoría son infecciones de persona a persona. Infecciones endógenas: cuando los microorganismos proceden del propio enfermo. Son autoinfecciones o infecciones de tejido a tejido. Suele existir algún factor que aumenta la susceptibilidad del huésped a los componentes oportunistas de su propia flora. Infecciones exoendógenas: cuando los microorganismos procedentes de una fuente externa, en una primera fase, colonizan al paciente y se incorporan a su flora normal y, más adelante, como consecuencia de diversos factores, se produce una infección endógena a partir de estos mismos microorganismos. Son especialmente frecuentes en las infecciones hospitalarias.
Actúan como fuente de infección cuando padecen una enfermedad infecciosa o son portadoras. Se trata de los propios pacientes hospitalizados, personal asistencial y visitante cuando están afectados por infecciones de la piel, del aparato respiratorio y del digestivo. Además, hay portadores de microorganismos patógenos cuya eficacia está en relación con su poder de diseminación. La mayoría de los pacientes y del personal del hospital pueden estar colonizados por uno o varios agentes patógenos potenciales. Es de especial relevancia la concienciación del personal hospitalario para adoptar de forma habitual las medidas higiénicas que permitan interrumpir la transmisión.
Incluye todo tipo de mobiliario y objeto material del centro hospitalario. Son de gran importancia, ya que permiten la supervivencia de los microorganismos oportunistas y facilitan su transmisión. Además pueden actuar como amplificadores numéricos, ya que suelen presentar escasas exigencias nutritivas y relativa resistencia a los agentes ambientales. Pueden multiplicarse en medios líquidos, que se comportan como reservorios, y a partir de los cuales se produce su difusión secundaria.
La eficacia de los antibióticos en el tratamiento de las infecciones ha provocado que no se concediera la importancia debida a la prevención, enseñanza y aplicación rigurosa de las medidas de profilaxis de exposición. Entre ellas encontramos el empleo de método aséptico en áreas críticas, el aislamiento para pacientes contagiosos y para inmunodeprimidos (aislamiento inverso) e incluso las normas de higiene individual en relación con el lavado de manos, la manipulación material estéril y la aplicación y control de antisépticos.