Intervención psicopedagógica en los trastornos del desarrollo y TEA

Documento de Universidad sobre Intervención psicopedagógica en los trastornos del desarrollo. El Pdf, un material de Psicología para Universidad, aborda la detección, diagnóstico y escolarización de alumnos con Trastorno del Espectro Autista, detallando áreas de intervención educativa, currículo, metodología y estrategias de comunicación y conducta.

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Intervención
psicopedagógica
en los trastornos
del desarrollo
Unidad 3. Tea: intervención
psicopedagógica
UNIDAD 3
Unidad 3. TEA: intervención psicopedagógica
1
ÍNDICE
1. Introducción ...................................................................................................... 2
2. Proceso de detección y diagnóstico del trastorno del espectro autista ................ 3
3. Escolarización de los alumnos con trastorno del espectro autista ....................... 7
4. Áreas de intervención educativa para alumno con tea ..................................... 10
5. Currículo y pautas de intervención para los alumnos con tea ............................ 11
6. Metodología para alumnos con TEA ................................................................. 12
7. Intervención en el ámbito de la comunicación en alumnos con tea ................... 17
7.1. Modelos de intervención en Comunicación y Lenguaje ...................................... 18
8. Intervención en el ámbito de la conducta en alumnos con tea .......................... 22
8.1. Tipos de conducta en la persona con TEA ....................................................... 23
8.2. Enfoques de intervención conductual ............................................................. 23
BIBLIOGRAFÍA ........................................................................................................ 28

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UNIDAD 3. TEA: intervención psicopedagógica

1. Introducción

Los profesionales implicados en la detección deben advertir las principales señales de alerta tempranas en el ámbito pediátrico o en el entorno educativo, los psiquiatras o psicólogos son los encargado de realizar el diagnóstico, basado en la valoración de conductas alteradas en relación con el desarrollo normal esperado, los psicólogos realizan una evaluación psicológica y neuropsicológica en profundidad y son los neurólogos quien se centran en la evaluación biomédica y neurológica para descartar posibles causas orgánicas que puedan explicar las alteraciones encontradas.

Por otro lado, es importante tomar en serio las sospechas iniciales del ámbito familiar, ya que en el 60 % de los casos son ellos quienes detectan las dificultades, frente el 10 % de los casos que detectan los pediatras o el 7 % de profesionales del sistema educativo (English y Essex, 2001).

En muchas ocasiones, es en los contextos educativos (Escuelas Infantiles de 0 a 6 años o en las Guarderías) donde se detectan los cuadros de TEA, por ser el contexto donde más evidentes se hacen las alteraciones sociales y comunicativas. Pueden ser los maestros de infantil, los maestros de Pedagogía Terapéutica y/o Apoyo, los auxiliares técnicos educativos o los profesionales de las guarderías.

A lo largo de este tema se trabajará la intervención psicopedagógica desde el punto de vista inclusivo, equitativo y de calidad educativa proporcionando una metodología que busca involucrar a todos los estudiantes, independientemente de sus habilidades o discapacidades, en el proceso de aprendizaje. La idea es proporcionar múltiples formas de presentar la información, para que cada estudiante pueda seleccionar la que mejor se adapte a sus necesidades y preferencias individuales

La intervención psicopedagógica en alumnado con Trastorno del Espectro Autista (en adelante TEA) es fundamental para apoyar su desarrollo y aprendizaje. Los profesionales de la psicopedagogía desempeñan un papel crucial en la planificación y ejecución de estrategias educativas personalizadas que ayuden a los estudiantes con TEA a alcanzar su máximo potencial.

Finalmente, debe indicarse que este tipo de intervención deberá de reflejar la evaluación individual, planificación de objetivos y estrategias, enfoques que trabajen las habilidades sociales y comunicativas, así como, las adaptaciones curriculares en colaboración con el trabajo con las familias, todo ello, siendo clave con un trabajo interdisciplinar y la actualización continua de prácticas que brinden el mejor apoyo posible.

Proceso de detección y diagnóstico del trastorno del espectro autista

La evaluación psicopedagógica es un proceso sistemático y multidisciplinario que se utiliza en el campo de la educación y la psicología para comprender y evaluar las necesidades, habilidades, dificultades y potencialidades de un individuo en el ámbito educativo. Este proceso tiene como objetivo principal proporcionar información valiosa para la toma de decisiones relacionadas con la planificación, diseño e implementación de estrategias pedagógicas para mejorar el aprendizaje y el desarrollo de la persona evaluada.

A continuación, se presentan los tipos de evaluaciones posibles para el diagnóstico del TEA:

  • Evaluación psicológica/ psicopedagógica: su objetivo está en hacer una evaluación de las conductas y dificultades cognitivas que muestra la persona, para establecer un diagnóstico diferencial con otros trastornos del desarrollo, así como un diagnóstico diferencial dentro de los TGD (Díez Cuervo et al, 2005). También permite valorar de posibles trastornos psicológicos comórbidos que pueden asociarse a los TEA, ... ). Además, la evaluación de todas las áreas de desarrollo permite establecer un perfil de puntos fuertes y puntos débiles, clave para la intervención. La evaluación tiene que valorar las funciones cognitivas, las habilidades adaptativas, las áreas de alteración socio-emocional y comunicativa-lingüística, así como una valoración de los problemas de conducta si es que están presentes.

La evaluación psicológica, como su nombre indica, debería ser realizada por un psicólogo, aunque en la actualidad muchos profesionales de la pedagogía (Equipos de Orientación Psicopedagógica) las hacen para valorar las necesidades educativas especiales, aunque no es un perfil que en principio pueda emitir diagnósticos clínicos.

  • Evaluación Psiquiátrica: La evaluación del psiquiatra puede ser alternativa o complementaria a la psicológica. Sin embargo, el psiquiatra es el profesional encargado de valorar la necesidad del uso de farmacología y su prescripción. Aunque ninguna medicación actualmente mejora las habilidades socio-comunicativas, las guías de buenas prácticas (Fuentes et al, 2006), recomiendan la utilización de neurolépticos (Risperidona) en aquellos casos en que existen cuadros de irritabilidad y irascibilidad extremos y no explicados por el contexto ni por causas externas o el uso de metilfenidato en aquellos casos donde existen cuadros de hiperactividad significativa.

Pruebas de diagnóstico

El proceso desde la detección hasta el diagnóstico requiere de una serie de pasos claros y de la utilización de herramientas de detección y diagnóstico que estén avaladas científicamente y respaldadas por estudios que hayan probado su eficacia y sensibilidad para la detección y el diagnóstico. Este proceso tiene que ir dirigido a la valoración de los criterios de las clasificaciones diagnósticas de referencia a nivel internacional como son la DSM-V de la Asociación Americana de Psiquiatría y la CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud

Tanto la detección como el diagnóstico están basados en la observación de conductas, así como de la aparición y desarrollo a lo largo de los años. Hay que tener presente que es imprescindible el cumplimiento de todos los criterios para establecer un diagnóstico.

Señales de alerta y síntomas tempranos

Aunque se está dedicando un gran esfuerzo para la detección de marcadores tempranos en el desarrollo anteriores a los 12 meses, no existe todavía evidencia científica que pueda asegurar síntomas precoces del los TEA anteriores a los 18 meses de desarrollo. De cara a establecer un consenso en la materia, la organización Autismo Europa establecer que entre los 18 y los 24 meses se establecen los siguientes síntomas para la detección de los TEA (Barthemely, et al 2009):

  • 1 .- Comunicación: no responder al nombre cuando es llamado, no comprensión del lenguaje o ausencia de respuesta a la comunicación no verbal.
  • 2 .- Social: limitación en el interés por los otros y respuestas limitadas a otras personas, ausencia de imitación, alteración en la interacción social, falta de interés por compartir sus intereses y alegría, limitación en la expresión y comprensión de emociones.
  • 3 .- Intereses repetitivos y estereotipados: respuesta inusual a la estimulación sensorial, movimientos motores extraños y repetitivos, juego repetitivo y resistencia al cambio.
  • 4 .- Indicación absoluta para la evaluación inmediata: No balbucear, no señalar ni hacer gestos similares, no responder a su nombre a los 12 meses, no aparición de palabras simples a los 18 meses, no aparición de frases espontáneas de 2 palabras (no ecolálicas) a los 24 meses, cualquier pérdida en cualquier lenguaje o habilidades sociales a cualquier edad.

Aun así, ninguna de estas conductas asegura la presencia de un cuadro de TEA, por lo que se requiere de la utilización de una prueba de detección estandarizada y valorada por estudios poblacionales con buenos datos de especificidad y sensibilidad.

La Organización Americana de First Signs ha establecido en su página web una serie de preguntas a los padres que pueden ayudarles en la detección de un problema del desarrollo en su hijo, especialmente centrado en el ámbito del desarrollo social y comunicativo:

Herramientas para la detección del TEA

Actualmente, las pruebas más utilizadas en detección del TEA a nivel internacional, son:

  • M-CHAT - R (Modified Checklist for Autism in Toddlers, Robins , 2014): Contiene 20 items de preguntas de respuesta SI/NO para las familias, por ejemplo, si muestra interés por otros niños, si imita, etc.
  • Escala para niños de Observación de Autismo (AOSI): detecta signos tempranos de TEA (entre 6 y 18 meses).
  • Cuestionario para la detección temprana de rasgos autistas (ESAT): 14 a los 15 meses. Establece cuatro elementos discriminatorios: la lectura de emociones, la reacción a estímulos sensoriales, el interés en juguetes y la variedad de juegos.
  • El CAST (Childhood Asperger Syndrome Test): (4 y 11 años). Evalúa áreas generales de socialización, juego, intereses y patrones de conducta negativa.
  • Escala Autónoma (Belinchón, et al 2009): utilizada a partir de 6 años. Evalúa habilidades sociales, lenguaje y comunicación, coherencia central, función ejecutiva, ficción e imaginación y habilidades mentalistas.
  • NEPSY II (2007): Subpruebas destinadas a tareas mentalistas y reconocimiento emocional y memoria de caras.

Herramientas y pruebas para el diagnóstico del TEA

Las herramientas para realizar el diagnóstico del TEA se basan en la entrevista con la familia y pruebas basadas en la exploración directa del niño/a. A continuación, se dan algunas de estas herramientas:

  • Entrevista con las familias: se destaca la entrevista semiestructurada ADI- R para padres. Explora las tres áreas de alteración en la interacción social recíproca, las limitaciones comunicativas y de lenguaje, el juego, las conductas ritualizadas y el momento en que aparecieron.
  • Pruebas basadas en la exploración directa del niño: dentro de estas pruebas se destaca:
    • DOS-G: para niños en edad prescolar no verbales. Es una evaluación semiestructurada a través de cuatro módulos que incluyen actividades dirigidas por el investigador que evalúan la comunicación, la interacción social recíproca, el juego, la conducta estereotipada, los intereses restringidos y otras conductas atípicas.
    • Escala de Evaluación del Autismo Infantil (CARS) y su actualización en el 2010 (CARS 2): que consta de una entrevista semiestructurada más un instrumento de observación y es adecuada para niños/as de más de 24 meses de edad mental.

Estas pruebas se deben de complementar con la administración de una prueba cognitiva que determine el CI de la persona con TEA (Wechler, Mccarthy, K-ABC ... )

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