Documento de Universidad sobre el Sacramento del Orden Sacerdotal y el celibato. El Pdf, un apunte de Religión, explora la naturaleza del sacramento, los requisitos para recibirlo, las irregularidades e impedimentos, y las obligaciones sacerdotales, con un enfoque en el celibato.
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PRESENTACIÓN: En esta presentación, exploraremos el sacramento del Orden Sacerdotal y el papel del sacerdote en la comunidad. Comenzaremos con una mirada a la historia del sacerdocio en la Biblia y en la Iglesia, antes de profundizar en los detalles del sacramento en sí. También discutiremos los deberes y responsabilidades del sacerdote, así como su vida diaria y su importancia en la comunidad.
DEDICATORIA: A los sacerdotes de Cristo: Llamados por el Señor a continuar su misión redentora, reciban este humilde homenaje. Ustedes que renunciaron a tener una familia terrenal para desposarse místicamente con la Iglesia. Ustedes que entregaron sus vidas para apacentar el rebaño de Dios. Ustedes que día a día se consumen en el altar ofreciendo el Santo Sacrificio. Ustedes que proclaman con celo la Palabra que salva. Ustedes que perdonan nuestras culpas en nombre de Cristo. Ustedes que nos alimentan con el Pan de Vida eterna. Ustedes que nos enseñan, consuelan y animan en nuestro caminar. Reciban el agradecimiento de este pueblo que tanto les debe. Y que el Buen Pastor los colme de bendiciones y gracias. Porque ustedes lo dejaron todo para servirle solo a Él.
Marco teórico: Naturaleza El Sacramento del Orden es el que hace posible que la misión, que Cristo le dio a sus Apóstoles, siga siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos. Es el Sacramento del ministerio apostólico. De hecho este es el sacramento por el cual unos hombres quedan constituidos ministros sagrados, al ser marcados con un carácter indeleble, y así son consagrados y destinados a apacentar el pueblo deDios según el grado de cada uno, desempeñando en la persona de Cristo Cabeza, las funciones de enseñar, gobernar y santificar". (CIC. c. 1008) Todos los bautizados participan del sacerdocio de Cristo, lo cual los capacita para colaborar en la misión de la Iglesia. Pero, los que reciben el Orden quedan configurados de forma especial, quedan marcados con carácter indeleble, que los distinguen de los demás fieles y los capacita para ejercer funciones especiales. Por ello, se dice que el sacerdote tiene el sacerdocio ministerial, que es distinto al sacerdocio real o común de todos los fieles, este sacerdocio lo confiere el Bautismo y la Confirmación. Por el Bautismo nos hacemos partícipes del sacerdocio común de los fieles. El sacerdote actúa en nombre y con el poder de Jesucristo. Su consagración y misión son una identificación especial con Jesucristo, a quien representan. El sacerdocio ministerial está al servicio del sacerdocio común de los fieles. Los sacerdotes ejercen los tres poderes de Cristo. Son los encargados de transmitir el mensaje del Evangelio, y de esa manera ejercen el poder de enseñar. Su poder de gobernar lo ejercen dirigiendo, orientando a los fieles a alcanzar la santidad. Así mismo son los encargados de administrar los medios de salvación -los sacramentos- cumpliendo así la misión de santificar. Si no hubiesen sacerdotes, no sería posible que los fieles reciban ciertos sacramentos, de ahí la necesidad de fomentar las vocaciones. De los sacerdotes depende, en gran parte, la vida sobrenatural de los fieles, pues solamente ellos pueden consagrar, al hacer presente a Cristo, y otorgar el perdón de los pecados. Aunque estas son las dos funciones más importantes de su ministerio, su participación en la administración de los sacramentos no termina ahí. El Sacramento del Orden consta de diversos grados y por ello se llama orden. En la antigüedad romana, la palabra Orden se utilizaba para designar los cuerpos constituidos en sentido civil, en especial aquellos que gobernaban. La Iglesia, tomando como fundamento la Sagrada Escritura, llama desde los tiempos antiguos con el nombre de taxeis (en griego), de ordines (en latín) a diferentes cuerpos constituidos en ella. En la actualidad se designa con la palabra ordinatio al acto sacramental que incorpora al orden de los obispos, de los presbíteros y de los diáconos, que confiere en don del Espíritu Santo que les permite ejercer un poder sagrado que sólo viene de Cristo, por medio de su Iglesia. La "ordenación" también es llamada consecratio. En el Antiguo Testamento vemos como dentro del pueblo de Israel, Dios escogió una de las doce tribus, la de Leví, para el servicio litúrgico. Los sacerdotes de la Antigua Alianza fueron consagrados con rito propio. (Cfr. Ex. 29, 1-30). Pero, este sacerdocio de la Antigua Alianza era incapaz de realizar la salvación, motivo por el cual tenía la necesidad de repetir una y otra vez sacrificios en señal de adoración, de gratitud, de súplica y de contrición. La Liturgia de la Iglesia ve en el sacerdocio de Aarón y en el servicio de los levitas, así como en la institución de los setenta "ancianos" (Nm. 11, 24-25), prefiguraciones del ministerio ordenado de la Nueva Alianza. También el sacerdocio Melquisedec es considerado como una prefiguración del sacerdocio de Cristo, único "Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec"(Hb. 5, 10; 6, 20). Todas esta prefiguraciones encuentran su plenitud en Cristo, 'único mediador entre Dios y los hombres"(1Tim. 2,5). Cristo es la fuente del ministerio de la Iglesia. Él lo ha instituido, le ha dado laautoridad, la misión, la orientación y la finalidad.
Institución El Concilio de Trento definió como dogma de fe que el Sacramento del Orden es uno de los siete sacramentos instituidos por Cristo. Los protestantes niegan este sacramento, para ellos no hay diferencia entre sacerdotes y laicos. Por la Sagrada Escritura, podemos conocer como Jesús escogió de manera muy especial a los Doce Apóstoles (Cfr. Mc. 3, 13-15; Jn. 15, 16). Y es a ellos a quienes les otorga Sus poderes de perdonar los pecados, de administrar los demás sacramentos, de enseñar y de renovar, de manera incruenta, el sacrificio de la Cruz hasta el final de los tiempos. Les concedió estos poderes con la finalidad de continuar Su misión redentora y para ello, Cristo les dio el mandato de transmitirlos a otros. Desde un principio así lo hicieron, imponiendo las manos a algunos elegidos, nombrando presbíteros y obispos en las diferentes localidades para gobernar las iglesias locales. El Jueves Santo, en lo que se conoce como la Cena del Señor, se conmemora la institución de este Sacramento.
Los Tres grados del Orden Hemos mencionado que existen tres grados en el Sacramento del Orden: el episcopado, el presbiterado, y el diaconado.
Ministerio de los Obispos: Ocupa un lugar preponderante, pues por medio de una sucesión apostólica, que existe desde el principio, son los que transmiten la semilla apostólica. Los primeros apóstoles, después de recibir al Espíritu Santo en Pentecostés, comunicaron el don espiritual que habían recibido a sus colaboradores, mediante la "imposición de manos". El Concilio Vaticano II, "enseña que por la consagración episcopal se recibe la plenitud' del sacramento del Orden'" Se puede decir que es la "cumbre del ministerio sagrado". Cfr. LG 20; Catec. n. 1555).Su poder para consagrar no excede a la de los presbíteros, pero sí tienen otros poderes que los sacerdotes no tienen, como son:
Existen Obispos con territorio, que son los que están al frente de una diócesis y Obispos sin territorio, que son, generalmente, todos aquellos que colaboran en el Vaticano, en una misión específica. Algunos Obispos son nombrados Cardenales, en virtud de su entrega y su labor especial a la Iglesia. El Papa es quien los nombra y no se necesita de una celebración especial. En cuanto al poder del sacramento, es igual que la de los Obispos, ambos tiene la plenitud del ministerio, por ser Obispo. Los Arzobispos son aquellos Obispos encargados de una arquidiócesis, es decir, que dado lo extenso del territorio se ve la necesidad de dividir una diócesis, en varias diócesis.
Ministerio de los Presbíteros: Palabra que viene del griego y significa anciano -no poseen la plenitud del Orden y están sujetos a la autoridad del Obispo del lugar para ejercer su potestad. Sin embargo, tienen los poderes de:
Los sacerdotes o presbíteros son los que ayudan a los Obispos en diferentes funciones. Por ello, cuando un sacerdote llega a una diócesis tiene que presentarse ante el Obispo, y éste será quien le otorgue los permisos necesarios.Los presbíteros, a pesar de no poseer la plenitud del Orden y dependan de los Obispos, están unidos a ellos en el honor del sacerdocio y, en virtud del Sacramento del Orden, quedan consagrados como verdaderos sacerdotes de la Nueva Alianza, a imagen de Cristo, sumo y eterno Sacerdote. (Cfr. Hb.5, 1- 10; 7,24; 11, 28). Además, por el Sacramento del Orden, los presbíteros participan en la universalidad de la misión confiada por Cristo a los Apóstoles.
Ministerio de los diáconos: Esta en el grado inferior de la jerarquía-del griego, igual a servidor- a los que se les imponen las manos para realizar un servicio, y no para ejercer el sacerdocio". A ellos les corresponde:
El diaconado, generalmente, se recibe un tiempo antes de ser ordenado presbítero, pero a partir del Concilio Vaticano II, se ha restablecido el diaconado como un grado particular dentro de la jerarquía de la Iglesia. Este diaconado permanente, que puede ser conferido a hombres casados o solteros, ha contribuido al enriquecimiento de la misión de la Iglesia. (Cfr. LG. N. 29).
Efectos Con este sacramento se reciben varios efectos de orden sobrenatural que le ayudan al cumplimiento de su misión. El carácter indeleble, que se recibe en este sacramento, es diferente al del Bautismo y el de la Confirmación, pues constituye al sujeto como sacerdote para siempre. Lo lleva a su plenitud sacerdotal, perfecciona el poder sacerdotal y lo capacita para poder ejercer con facilidad el poder sacerdotal. Todo esto es posible porque el carácter configura a quien lo recibe con Cristo. Lo que hace que el sacerdote se convierta en ministro autorizado de la palabra de Dios, y de ese modo ejercer la misión de enseñar. Así mismo, se convierte en ministro de los sacramentos, en especial de la Eucaristía, donde este ministerio encuentra su plenitud, su centro y su eficacia, y de este modo ejerce el poder de santificar. Además, se convierte en ministro del pueblo, ejerciendo el poder de gobernar.