Documento de la UNAM sobre Guía de Estudio – Español. El Pdf, enfocado en Idiomas para Universidad, explora conceptos lingüísticos y narrativos, como el uso de la lengua en contextos formales e informales, los elementos de la comunicación y las tipologías de cuento.
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A esas formas particulares o diferencias expresivas se les denomina registros. Del latín regestum: re, repetido, y gestum, llevado, 'terminado"; es decir, 'lo que se lleva o realiza repetidamente.
El concepto que subyace en el término contexto es la unión o conjunción de varios elementos.
Los elementos de la comunicación lingüística son, primordialmente:
Los participantes del acto comunicativo son los protagonistas. Quien tiene la necesidad, el deseo o la obligación de comunicar algo, de participar a otro, de transmitir un mensaje es el genericamente llamado emisor o encodificador.
La relación y la distancia existente entre ambos, emisor y receptor, están determinadas por factores sociales. En cuanto a la relación entre ambos, pueden darse situaciones extremas, como se implica en la comunicación abierta con un desconocido en diversos escenarios de la vida cotidiana, o como ocurre entre un escritor y sus lectores, o un agente informativo y su audiencia.
Es lo asumido como la necesidad, el deseo o la obligación de compartir o comunicar algo. Es el tema o materia principal que se desarrolla en la realización comunicativa. Requiere precisión en su planteamiento y claridad en su exposición para el logro de resultados óptimos.
El objetivo que se plantea es diverso: dar una instrucción precisa, expresar una emoción o, entre otros, provocar determinadas actitudes en los demás. En cualquier caso, debe existir, tener sentido, ser claro y verificable.
Se denomina informal no porque no tenga forma, pues las palabras y la conjunción de palabras, en frases y oraciones, siempre la tiene; es informal en el sentido de carecer de formas cultivadas o cultas.
Por ello, el conocimiento de las características del registro informal es de suma importancia para saber conducirse en forma apropiada en cualquier escenario comunicativo, en cualquiera circunstancia de la vida personal y profesional.
Estas son sus características:
El registro formal implica una superación con respecto del registro informal; es producto de un proceso de estudio y consecuencia del interés por cultivarlo y del cuidado para utilizarlo pertinentemente en los contextos en que es requerido.
Se genera en la interacción personal, centrado también en la transmisión de contenidos dentro de situaciones comunicativas particulares, en que el respeto a las formas normativas es imprescindible para el buen éxito de la comunicación.
La adquisición y aplicación de la norma, del registro formal para hablar y escribir, denotan un alto valor cultural y social; es un valor que inicia desde la educación familiar, que transcurre por las etapas escolarizadas, donde se insiste desde los primeros hasta los últimos grados de formación en la importancia de cultivar la expresión lingüística, y se continúa durante toda la vida a través de la lectura, de la procuración de conversaciones inteligentes.
La narración, como acto comunicativo que es, interrelaciona necesariamente a un emisor quien relata y a un receptor, que puede ser un escucha o un lector, y se inserta igualmente dentro de un contexto en el que cada elemento desempeña un papel específico.
Los elementos estructurantes son los mismos estudiados en torno del contexto, con algunas adecuaciones nominales:
Los hechos son los sucesos o acontecimientos, son las acciones que generan y echan a andar la narración; sin ellos no hay historia posible.
De las particularidades de los hechos dependerá el carácter del relato; si son hilarantes o jocosos, la narración tendrá el calificativo de comedia, divertida y con final feliz.
Los hechos pueden ser contados de maneras y en orden diferentes, dependiendo de la habilidad y deseo del autor. Pueden ir en secuencia cronológica, es decir, como vayan sucediendo en una línea de tiempo, o bien expuestos alternadamente, sin que pierdan la lógica causa-efecto, que es la médula de todo hecho.
Son quienes se involucran en los hechos; quienes los causan y desarrollan; quienes los gozan o sufren; quienes los viven.
Un personaje puede ser un humano o un animal o un objeto: un hombre o una mujer, o un conjunto de ellos; un perro, un asno o un cuervo; el sol, la lluvia, una estrella o una guitarra, todos ellos causantes y ejes del desarrollo progresivo de la narración.
Principales: Son dos el protagonista, término proveniente del griego protos, primero, y agonistés, 'luchador; es el personaje en quien recae lo más importante de la acción narrativa; es quien debe luchar por resolver los conflictos presentes en la historia.
Secundarios: Acompañan las acciones realizadas por los anteriores. Su presencia es recurrente e importante en cuanto a que las relaciones establecidas con ellos facilitan u obstaculizan la solución de la tensión dramática del relato.
Incidentales: Personajes que transitan a lo largo de la historia en determinados momentos cuyas acciones no son trascendentes, pero que dan juego puntual a los demás personajes en determinados pasajes de la narración.
Ambientales: Necesarios para vestir la narración. Proporcionan elementos referenciales de tiempo, espacio e ideología, mas su participación no trasciende más allá de su presencia.
Tiempo: Es el elemento que manifiesta la secuencialidad o evolución de los hechos dados; es la constancia del movimiento, el transcurrir de las acciones realizadas por los personajes. La natación reconoce, igual que en la realidad, tres momentos: pasado, presente y futuro, pero además, de acuerdo con las características del tejido del relato, se diferencian el tiempo externo o tiempo de la historia y el tiempo interno o tiempo narrativo.
Espacio: Puede ser real, un lugar geograficamente ubicable en un mapa, y también puede ser un lugar inventado, creado por el autor. Dentro de estas dos posibilidades, los personajes pueden ocupar y desplazarse en espacios tan grandes como el campo, una ciudad o grupo de ciudades, como en espacios reducidos como la habitación de una casa, el habitáculo de un automóvil o un ataúd; todo depende del carácter de la acción narrativa que da sentido
Narrador: El conocedor de todo lo que sucede; quien va a hacer conocer a otros (los lectores o escuchas).
Narrador participante: Uno de los personajes que a la vez de participar en los hechos los narra, lo que implica que por estar en el mismo plano que los demás participantes, el conocimiento de los hechos, espacios y personajes es parcial.
Narrador testigo: Es generalmente un personaje secundario que, si bien forma parte de los hechos, los narra como si solamente fuera un observador, desde su punto de vista, lo que conlleva, igualmente, rasgos de gran subjetividad.
El nudo: Aquellas situaciones que afectan la vida de los personajes y que, por tanto, demandarán la intervención de algunos de ellos para resolver el problema que plantea la narración.
El desenlace: Es la parte final de la narración. Se relata como resolvió el protagonista la situación en la historia.
Cuento de hadas: Surgidos de relatos transmitidos oralmente entre y para adultos, con la presencia de ogros, hechiceros, brujas y todo tipo de seres inexistentes en la realidad, vivos en la imaginación, que generaban miedo.
Cuento de ciencia ficción: Sería más propio llamarlo de ficción científica. Centra la acción narrativa en conjeturas vinculadas con acontecimientos científicos del pasado, pero más comúnmente del futuro. Los tiempos por ello juegan un papel muy importante, y los espacios son muy diversos; pueden ir desde el centro de una célula animal hasta el extremo de la galaxia más lejana.
Cuento de terror: Monjes malformados, monjas poseídas, demonios, espectros malignos, nobles sádicos y despiadados, animales malévolos, muñecas malditas que habitan bosques tenebrosos, castillos lugubres, oscuras abadías y pasadizos subterráneos son espacios protagonistas de este tipo de narración de antiguo cultivo y que, igualmente que otros, renació en los siglos XVII y XIX, sin que hayan perdido vigor y vigencia.
Cuento de terror: Monjes malformados, monjas poseídas, demonios, espectros malignos, nobles sádicos y despiadados, animales malévolos, muñecas malditas que habitan bosques tenebrosos, castillos lugubres, oscuras abadías y pasadizos subterráneos son espacios protagonistas de este tipo de narración de antiguo cultivo y que, igualmente que otros, renació en los siglos XVII y XIX, sin que hayan perdido vigor y vigencia, impulsados desde mediados del siglo XX por el impulso y preferencias cinematográficos.
Cuento fantástico: Narra hechos inexplicables, acontecimientos cuya causa o efecto no son fácilmente racionalizables. Generalmente presenta o sugiere la existencia de seres que habitan o provienen de ámbitos sobrenaturales. Aun con ello, existe una lógica que crea una verosimilitud interna, propia del y en el relato. En el desenlace, muy comúnmente, otros hechos fantásticos, entes o situaciones sobrenaturales intervienen en la resolución del nudo,lo que da un toque mágico adicional a la historia, al mismo tiempo en que se presenta algún tipo de explicación a lo sucedido.