Documento de Universidad sobre Las Fuentes de Información. El Pdf explora el concepto de fuentes de información, sus definiciones y tipologías, analizando su rol en la investigación y recuperación, y examinando los criterios para su evaluación.
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Como ya hemos dicho con anterioridad, el proceso de búsqueda y recuperación de información se inicia frente a la consulta que un usuario dirige a un servicio de información.
Una vez identificado y definido el tema (o temas) de la consulta (fase de conceptualización de la consulta), surge en la mente del documentalista esta pregunta:
¿Dónde puedo encontrar la información que el usuario me pide?
Estamos, pues, en la segunda fase del proceso de búsqueda y recuperación de información: la identificación de las fuentes de información.
Definir las fuentes de información no es un trabajo fácil.
En muchas ocasiones, la principal dificultad que encontramos para dar una definición esclarecedora de lo que son o de lo que entendemos por fuentes de información se debe a que este concepto se define sobre la base de la tipología de fuentes que existen.
Sobre la problemática en el momento de definir qué son las fuentes de información, Isabel Villaseñor Rodríguez nos ofrece en este clarificador texto dos de las razones básicas que han hecho aparecer muchas confusiones:
En este sentido, y siguiendo a esta autora, la definición por la que nos decantamos parte de la visión de las fuentes de información como instrumentos para la recuperación de la información; en el sentido más amplio del concepto, pueden ser definidas como:
" ... aquellos instrumentos y recursos que sirven para satisfacer las necesidades informativas de cualquier persona, se hayan creado o no con ese fin y sean utilizadas directamente [por el usuario o la persona que necesita la información] o por un profesional de la información como intermediario". I. Villaseñor Rodríguez (1998)De esta definición, hay que destacar las ideas siguientes:
En este sentido, dentro del modelo de búsqueda delegada, una primera fuente de información de gran utilidad para el documentalista es el propio usuario, ya que a partir de la interacción con él, el profesional de la información puede conocer datos y otras fuentes de información, a partir de las cuales empezar y/o perfilar su búsqueda.
No es sencillo dar una definición de las fuentes de información. El concepto ha evolucionado desde propuestas donde se identificaban las fuentes de información con las bibliografías y las obras de referencia, hasta las definiciones actuales, más amplias y generalistas, que consideran como fuentes de información todos los recursos que contienen información general o especializada, independientemente del soporte.
Nos atendremos a las definiciones que se dan en dos de los manuales sobre las fuentes de información publicados en España recientemente:
La obra de Martín Vega se ha convertido en un manual imprescindible para introducirse en el conocimiento de las fuentes de información, ya que ofrece una descripción sistemática de los diferentes tipos de fuentes. Además, efectúa una panorámica histórica de las mismas.
De esta obra, nos fijaremos especialmente en el capítulo escrito por Isabel Villaseñor Rodríguez.
TC
En este capítulo, Isabel Villaseñor trata el concepto y la tipología de las fuentes de información, así como la utilización de las fuentes en la investigación, en los servicios de referencia de bibliotecas y en los centros de documentación.
El manual es eminentemente práctico, renovador en los conceptos y muy didáctico, pensado para los estudiantes de la materia. La obra, coordinada por Isabel de Torres Ramírez, es un trabajo de colaboración de nueve autores, todos ellos profesores de facultades y escuelas españolas de Biblioteconomía y Documentación, y cada uno especialista en el tema del capítulo que le corresponde.
En las dos obras se revisa y se actualiza el concepto de fuentes de información y la terminología utilizada. También se analizan las diferentes escuelas y tendencias.
Arturo Martín Vega hace una revisión historicista bastante exhaustiva y dedica una buena parte de la introducción de su libro a describir la evolución del término, así como las discusiones que ha habido sobre si hacía falta identificar o no las fuentes de información con la bibliografía.Los dos autores acaban coincidiendo en que actualmente no se deben confundir las fuentes de información con la bibliografía ni con las obras de referencia.
Martín Vega señala que la bibliografía se ha definido tradicionalmente como la técnica y la ciencia del libro y la ciencia de elaboración de repertorios.
Hasta mediados de siglo XX, los soportes de carácter libro han sido los documentos propios de la información. En este sentido, las fuentes de información toman el relevo de la bibliografía tradicional, ya que incorporan todo tipo de documentos independientemente del soporte.
Esta teoría queda reflejada en la propia evolución de la documentación en nuestro país. Así como en los países anglosajones la bibliografía se ha abierto a otros soportes de acuerdo con las nuevas tecnologías, en España no ha sido así. Su objeto de estudio ha quedado reducido al material libro.
Las fuentes utilizan muchos más recursos que la bibliografía. La bibliografía, pues, es una parte más de los recursos utilizados en la búsqueda, la localización y la identificación de información.
Isabel Villaseñor, por su lado, nos indica que:
" ... la costumbre de relacionar las fuentes de información con la bibliografía se ve no sólo en los manuales, sino en asignaturas impartidas en biblioteconomía y documentación, donde los términos se relacionan e incluso se identifican." I. Villaseñor Rodríguez (1998)
Para la autora, es necesario hacer una distinción clara entre fuentes de información y bibliografía, ya que mientras el objeto de la bibliografía es el estudio de la historia y la elaboración de repertorios bibliográficos (las bibliografías), para las fuentes de información lo es el estudio de todo tipo de documentos en cualquier soporte y de todo aquello que proporcione información.
El objetivo de la bibliografía ha sido y es escribir e identificar documentos, permitir localizar los documentos para proporcionar una parte de información y ocuparse de las fuentes que proporcionan información exclusivamente bibliográfica (es decir, información que remite a textos como libros, artículos o publicaciones periódicas).
El objetivo de la bibliografía no es el estudio ni el análisis de las fuentes que no son bibliográficas.
Isabel Villaseñor señala también la tendencia a identificar las fuentes de información con las obras de referencia; hay que tener mucho cuidado para no confundirlas. La autora deja muy clara la distinción entre los dos conceptos:
Fuentes de información Obras de referencia
Según la autora, las obras de referencia son:
" ... fuentes de información de carácter documental puestas habitualmente al servicio de referencia de bibliotecas y en centros de documentación para atender las demandas informativas de los usuarios." I. Villaseñor Rodríguez (1998)