Documento de Santo Tomás sobre Elementos Teóricos y Metodológicos para la Intervención en Trabajo Social. El Pdf explora los paradigmas positivista, hermenéutico y crítico, y su influencia en la práctica profesional, siendo útil para estudiantes universitarios.
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NTO
TOM
MAS
SANTO TOMÁS
LUX ET
VERITAS
AS
Elementos Teóricos y Metodológicos para
la Intervención en Trabajo Social
Apunte semana 1SANTO TOMÁS®
Elaboración
Equipo de diseño instruccional Santo Tomás Online
Validación
Docente validador: Dina Allende
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Identificar los principales paradigmas de las ciencias sociales y
teorías tributarias para la intervención en trabajo social.
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La intervención en trabajo social no ocurre en el vacío: se enmarca
en comprensiones teóricas que orientan la lectura de la realidad,
la toma de decisiones y las estrategias de acción profesional.
Estas comprensiones están profundamente influenciadas por los
paradigmas de las ciencias sociales, entendiéndolos como marcos
epistemológicos que guían la producción de conocimiento, la
interpretación de los fenómenos sociales y las prácticas profesionales
asociadas.
Durante la primera semana de la asignatura Elementos Teóricos y
Metodológicos para la Intervención en Trabajo Social, se propone
una aproximación crítica a tres paradigmas fundamentales: el
positivista, el hermenéutica y el crítico. A través de ellos, es posible
comprender cómo distintas formas de interpretar la realidad
social generan enfoques diferenciados de intervención, desde una
mirada técnica y conductual hasta una propuesta emancipadora y
transformadora.
El análisis se complementa con referentes teóricos clave de la
bibliografía oficial del curso, tales como Thomas Kuhn, Paulo
Freire, Karl Marx y Jürgen Habermas, quienes ofrecen fundamentos
filosóficos, pedagógicos y políticos esenciales para la práctica del
trabajo social contemporáneo. Esta revisión sienta las bases para
articular, en las siguientes semanas, los modelos de intervención y
las metodologías profesionales desde una perspectiva situada, ética
y comprometida con los procesos de cambio social.
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El concepto de paradigma introducido por Thomas S. Kuhn en su
obra La estructura de las revoluciones científicas (1996) constituye uno
de los aportes más influyentes en la epistemología contemporánea.
Para Kuhn, un paradigma no es simplemente una teoría científica
dominante, sino una constelación completa de creencias, valores,
técnicas y supuestos ontológicos y metodológicos que orientan
la práctica de una comunidad científica. En sus palabras, "Los
paradigmas no son solamente una teoría, sino una manera de ver
y hacer ciencia que define lo que es válido como problema y como
solución" (Kuhn, 1996, p. 74).
En este marco, la ciencia avanza no de manera acumulativa,
como proponía la visión positivista, sino a través de revoluciones
científicas, momentos de crisis en los que el paradigma dominante
ya no puede explicar las anomalías del sistema. Esta transición hacia
un nuevo paradigma se denomina cambio de matriz disciplinaria.
Así, el conocimiento no es "neutro", sino históricamente situado y
condicionado por el paradigma vigente.
En el campo del trabajo social, el paradigma funciona como un
filtro que determina qué aspectos de la realidad social se visibilizan,
cómo se explican los fenómenos sociales y qué intervenciones
se consideran legítimas. Tal como señala De Robertis (2006), los
paradigmas en trabajo social no solo orientan la teoría, sino también
las formas concretas de intervención, las herramientas que se
utilizan y las relaciones que se establecen con los sujetos sociales.
Esto implica que un trabajador o trabajadora social que opera
desde un paradigma positivista tenderá a diagnosticar y clasificar
problemas desde una lógica técnico-racional, mientras que alguien
formado desde una perspectiva crítica buscará cuestionar las
estructuras sociales que producen desigualdad. Comprender el
paradigma desde el cual se actúa permite al profesional del trabajo
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social desarrollar una práctica reflexiva, coherente con sus principios
éticos y con un compromiso político con la transformación social.
El paradigma positivista tiene sus raíces en la filosofía de Auguste
Comte, quien propuso que el conocimiento válido solo podía
derivarse de la observación empírica y la verificación experimental.
Desde esta mirada, la realidad social se concibe como objetiva,
estable y mensurable, susceptible de ser explicada a través de leyes
generales y universales. Así, el paradigma positivista promueve una
aproximación a lo social desde un enfoque cuantitativo, técnico y
neutral.
Según este paradigma, la o el profesional de trabajo social adopta un
rol técnico y experto, que diagnostica la situación del sujeto desde
afuera, sin implicarse en su dimensión subjetiva o histórica. De
esta manera, el sujeto de intervención es tratado como un receptor
pasivo de servicios, cuya conducta puede ser evaluada, corregida o
normalizada según patrones esperados.
De Robertis (2006) señala que el paradigma positivista ha influido
fuertemente en los modelos de intervención clínica y asistencial,
especialmente en contextos institucionales donde se exige demostrar
resultados y evidencias mediante instrumentos estandarizados. En
este enfoque:
"La práctica profesional enmarcada en el paradigma positivista
tiende a fragmentar la realidad social, separando lo observable de lo
simbólico, lo técnico de lo ético."
(De Robertis, 2006, p. 118).
A pesar de su utilidad en ciertos contextos (por ejemplo, el diseño de
programas públicos con cobertura masiva), el paradigma positivista
ha sido duramente criticado por múltiples autores por las siguientes
razones:
Estas críticas han impulsado la emergencia de paradigmas
alternativos, como el hermenéutica y el crítico, que serán analizados
en profundidad en las siguientes sesiones del curso.
8SANTO TOMÁS®
El paradigma hermenéutica -también conocido como
interpretativo o comprensivo- surge como respuesta crítica a
las limitaciones del paradigma positivista. Su enfoque se basa
en comprender la realidad social desde los significados que las
personas atribuyen a sus experiencias, reconociendo que la realidad
no es objetiva ni universal, sino construida intersubjetivamente en la
interacción social.
Este paradigma se sustenta en las tradiciones de la fenomenología
y la hermenéutica filosófica, donde autores como Wilhelm Dilthey,
Max Weber y más contemporáneamente Hans-Georg Gadamer,
señalan que comprender lo humano implica interpretar los sentidos
y significados que emergen en contextos históricos y culturales
específicos.
En este paradigma, el sujeto no es un objeto de estudio, sino un
agente activo que interpreta su mundo, construye significados y se
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transforma en el proceso. Un profesional del trabajo social asume
un rol mediador, de facilitador de procesos dialógicos, en los que la
intervención no se impone, sino que se co-construye con los actores
sociales.
Uno de los referentes clave de este enfoque es Paulo Freire, quien
en Pedagogía del oprimido (1970) plantea que la educación -y por
extensión la intervención social- debe concebirse como un proceso
dialógico, crítico y liberador. Su pedagogía parte de la experiencia
vivida de los sujetos oprimidos, y busca generar conciencia crítica
(concientización) para transformar la realidad. "La pedagogía del
oprimido [ ... ] es la pedagogía de quienes se empeñan en la lucha
por su liberación." (Freire, 1970, p. 29). Freire propone que no hay
intervención sin escucha y que la verdadera transformación social
comienza reconociendo la voz, el saber y la experiencia de los
sujetos.
El paradigma hermenéutica ha tenido una fuerte influencia en
el desarrollo de intervenciones centradas en la experiencia, la
participación y el respeto por la subjetividad. Algunos ejemplos de
aplicación concreta son: