Conjeturas e hipótesis en el proceso de investigación, apuntes de UBA

Documento de UBA/UNMDP/UNNE sobre Conjeturas e Hipótesis en el Proceso de la Investigación. El Pdf explora el papel de las conjeturas y las hipótesis en la investigación científica, analizando el comportamiento inteligente y la búsqueda de regularidades en Filosofía para Universidad.

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CONJETURAS E HITESIS EN EL PROCESO DE LA
INVESTIGACIÓN.
Material de cátedra
Elaborado por la Dra. Roxana Ynoub.
UBA/UNMdP/UNNE.
[Texto para circulación interna de los cursantes de la Maestría en
Metodología de la Investigación Científica de la UNLA.]
III.1. Breve propedéutica epistemológica: el comportamiento
inteligente y la búsqueda de regularidades.
Cualquier sistema inteligente puede caracterizarse por su capacidad
para relacionar experiencias entre sí, de modo relevante o conveniente
(cfr. W. van O. Quine,1967:26 y 27).
Por ejemplo, si usted ve una huella de herraduras en el camino e
infiere que por allí ha pasado un caballo, no ha hecho otra cosa que
vincular dos hechos entre sí: la huella (hecho X), con la presencia del
caballo (hecho Y). Y no caben dudas que, aunque no le darán el Nobel
por esa inferencia, esa conducta puede definirse como inteligente.
Adviértase que en la definición que hemos dado especificamos que los
hechos deben vincularse de modo relevante o conveniente.
Pero ¿qué debe entenderse por vínculo relevante o conveniente?
Simplemente que ese vínculo expresa alguna dimensión necesaria o
inherente a la propia naturaleza de los hechos vinculados; y también
y en la misma medida- del sujeto que los vincula.
De modo que, salvo que usted sea un poeta, las huellas de herradura
no deberían haberlo conducido al “cometa Halley” o al “número Pi”
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.
Vincular ciertos hechos con ciertos otros hechos, supone identificar (o
postular) reglas o regularidades; del tipo: “si se da X entonces se
espera o podría esperarse Y”.
Esta es también una tarea común en el campo de la investigación
científica. Sólo que allí se requiere, identificar vínculos novedosos, o,
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Adivértase que en ese caso, si el poeta logra explotar poéticamente esa relación (entre
las “huellas de herraduras” y el “cometa Halley”) se habrá cumplido también con el
requisito que señalamos: los hechos habrán adquirido un vínculo significativo en alguna
perspectiva potencial de ellos (en este caso en la perspectiva del disfrute estético para
una cultura humana).
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como suele decirse, no intuitivos . Es decir, vínculos que descubran
relaciones no advertidas o no triviales. Por ejemplo, nadie había
vinculado antes que Newton, la “frecuente caída de una manzana
desde un árbol, con la no-caída de la Luna sobre la Tierra”.
Surge entonces la pregunta: ¿qué se requiere para identificar vínculos
relevantes entre hechos o experiencias? Y, de manera particular,
¿cómo se llega a identificar esas supuestas regularidades
significativas y novedosas entre hechos?
Antes de intentar una respuesta a estas cuestiones, veamos en el marco
de otro ejemplo lo que hemos señalado hasta ahora.
Se trata de de un ejercicio que adaptamos de Gregory Bateson,
tomado de su obra Espíritu y naturaleza (1993:38 y ss.)-.
Imaginemos que alguien nos presenta progresivamente la siguiente serie de
números:
2, 4, 6, 8, 10, 12…
Se detiene allí y nos pregunta: ¿Cuál será el número siguiente de la serie?
Si hacemos lo que la mayoría de los sujetos espontáneamente harán (es
decir, basarnos en conocimientos previos y en un cierto amor a la
simplicidad) contestaremos -con alta probabilidad- que el próximo número
será el «14».
Supongamos entonces que nuestro imaginario interlocutor frustra nuestra
presunción y nos muestra que el siguiente número es el «27».
Nos brinda ahora una nueva oportunidad y nos ofrece más información,
conforme a la siguiente secuencia:
“2, 4, 6, 8, 10, 12, 27; 2, 4, 6, 8, 10, 12, 27; 2, 4, 6, 8, 10, 12, 27…”
Por los mismos principios que en el caso anterior, estaremos tentados a
suponer que el próximo número será el «2».
Sin embargo, nada garantiza que estemos en lo cierto. Siempre estaremos
dando un “salto de generalización” entre los datos disponibles y una
supuesta pauta general que, estimamos, explica el comportamiento de esos
datos. Será necesario una vez más volver a la experiencia y constatar si

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Material de Cátedra y Maestría

Material de cátedra Elaborado por la Dra. Roxana Ynoub. UBA/UNMdP/UNNE. [Texto para circulación interna de los cursantes de la Maestría en Metodología de la Investigación Científica de la UNLA.]

Breve Propedeutica Epistemológica

El Comportamiento Inteligente y la Búsqueda de Regularidades

Cualquier sistema inteligente puede caracterizarse por su capacidad para relacionar experiencias entre sí, de modo relevante o conveniente (cfr. W. van O. Quine, 1967:26 y 27). Por ejemplo, si usted ve una huella de herraduras en el camino e infiere que por allí ha pasado un caballo, no ha hecho otra cosa que vincular dos hechos entre sí: la huella (hecho X), con la presencia del caballo (hecho Y). Y no caben dudas que, aunque no le darán el Nobel por esa inferencia, esa conducta puede definirse como inteligente. Adviértase que en la definición que hemos dado especificamos que los hechos deben vincularse de modo relevante o conveniente.

Vínculo Relevante o Conveniente

Pero ¿qué debe entenderse por vínculo relevante o conveniente? Simplemente que ese vínculo expresa alguna dimensión necesaria o inherente a la propia naturaleza de los hechos vinculados; y también - y en la misma medida- del sujeto que los vincula. De modo que, salvo que usted sea un poeta, las huellas de herradura no deberían haberlo conducido al "cometa Halley" o al "número Pi"1. . Vincular ciertos hechos con ciertos otros hechos, supone identificar (o postular) reglas o regularidades; del tipo: "si se da X entonces se espera o podría esperarse Y". Esta es también una tarea común en el campo de la investigación científica. Sólo que allí se requiere, identificar vínculos novedosos, o, 1 Adivértase que en ese caso, si el poeta logra explotar poéticamente esa relación (entre las "huellas de herraduras" y el "cometa Halley") se habrá cumplido también con el requisito que señalamos: los hechos habrán adquirido un vínculo significativo en alguna perspectiva potencial de ellos (en este caso en la perspectiva del disfrute estético para una cultura humana). 1como suele decirse, no intuitivos . Es decir, vínculos que descubran relaciones no advertidas o no triviales. Por ejemplo, nadie había vinculado antes que Newton, la "frecuente caída de una manzana desde un árbol, con la no-caída de la Luna sobre la Tierra".

Identificación de Vínculos Relevantes

Surge entonces la pregunta: ¿ qué se requiere para identificar vínculos relevantes entre hechos o experiencias? Y, de manera particular, ¿cómo se llega a identificar esas supuestas regularidades significativas y novedosas entre hechos? Antes de intentar una respuesta a estas cuestiones, veamos en el marco de otro ejemplo lo que hemos señalado hasta ahora. Se trata de de un ejercicio que adaptamos de Gregory Bateson, tomado de su obra Espíritu y naturaleza (1993:38 y ss.) -.

Ejercicio de Gregory Bateson: Serie Numérica

Imaginemos que alguien nos presenta progresivamente la siguiente serie de números: 2, 4, 6, 8, 10, 12 ... Se detiene allí y nos pregunta: ¿ Cuál será el número siguiente de la serie? Si hacemos lo que la mayoría de los sujetos espontáneamente harán (es decir, basarnos en conocimientos previos y en un cierto amor a la simplicidad) contestaremos -con alta probabilidad- que el próximo número será el «14». Supongamos entonces que nuestro imaginario interlocutor frustra nuestra presunción y nos muestra que el siguiente número es el «27». Nos brinda ahora una nueva oportunidad y nos ofrece más información, conforme a la siguiente secuencia: "2, 4, 6, 8, 10, 12, 27; 2, 4, 6, 8, 10, 12, 27; 2, 4, 6, 8, 10, 12, 27 ... " Por los mismos principios que en el caso anterior, estaremos tentados a suponer que el próximo número será el «2». Sin embargo, nada garantiza que estemos en lo cierto. Siempre estaremos dando un "salto de generalización" entre los datos disponibles y una supuesta pauta general que, estimamos, explica el comportamiento de esos datos. Será necesario una vez más volver a la experiencia y constatar si 2nuestra presunción era la correcta, sabiendo que no tenemos ninguna garantía de predecir lo correcto.

Postulación de Regularidades

Antes de extraer mayores conclusiones de este ejercicio, interesa que el lector advierta la inclinación de nuestra mente a postular regularidades basándose en datos de experiencia. En este caso esta regularidad se expresa en la relación entre ciertos "hechos antecedentes" (los números que se muestran), y ciertos otros que se esperan (en este caso el número postulado como el candidato a presentarse) que oficiarán de "hechos consecuentes". Pero, para vincular esos hechos (los números que efectivamente tenemos ante nosotros, con el que esperamos que aparezca) se requiere asumir una cierta "regla de vinculación". Como ocurría en el ejemplo de las "huellas y el caballo". No es la simple presencia físico-material de las huellas la que anuncia la presencia de un caballo. Es la regla que opera en nuestra mente, la que transforma esa presencia material en información. Esa regla diría más o menos lo siguiente: si observa ciertas configuraciones recurrentes y características en el camino, entonces, presumiblemente ellas son huellas. Si son huellas debió haber una causa que las produjo. Si las huellas tienen una forma característica que evoca la de herraduras, las huellas probablemente pertenecen a un animal que las usa. Y finalmente: los caballos son animales que llevan herraduras cuando son utilizados por el hombre. Conclusión (derivada al modo de predicción): por aquí debió pasar un caballo que lleva herraduras. Más adelante examinaremos desde el punto de vista lógico todo lo que está implicado en este razonamiento, por ahora nos interesa examinarlo a los fines de nuestra reflexión sobre la "identificación de vínculos relevantes". En el caso del ejercicio numérico, si postulamos que los números constituyen una serie (pongamos por caso "naturales pares") entonces esperamos un cierto hecho y predecimos el número que debiera aparecer si estamos en lo cierto. La regla la constituye en este caso la propia serie numérica (en tanto es una operación generadora de la secuencia de números).

Identificación de Regularidades y Vínculos Genuinos

En esa dirección, el ejercicio de Bateson resulta doblemente instructivo: por una parte porque nos permite constatar lo que implica la identificación de regularidades a partir de hechos de experiencia; pero, por otra, porque permite profundizar en la comprensión de las condiciones que se requieren para identificar vínculos genuinos o relevantes entre esos hechos. 3En relación al primer punto no hay nada que agregar, ya que el ejercicio nos permite comprender por vía de protagonismo lo que implica vincular hechos entre sí. En lo que respecta al segundo punto resulta necesario precisar algunas cuestiones.

Limitaciones del Ejercicio de Bateson

En principio, podemos advertir que si las cosas fueran como nos la propone este simple ejercicio, nos encontraríamos siempre ante la completa incertidumbre. Con cada nueva aparición de un número se puede reconfigurar completamente la serie que creímos identificar hasta ese momento. No tendríamos criterios para hacer predicciones fundamentadas. Pero es precisamente en ese punto en el que el ejercicio presenta importantes limitaciones a la hora de dar cuenta de los procesos inteligentes en contextos reales. Por más pobre o más rica que esa inteligencia resulte, las presunciones que se adoptan a la hora de vincular ciertas experiencias con ciertas otras experiencias, son herederas de alguna historia formativa. Es esa historia la que une al sujeto cognoscente con el objeto a conocer (o potencialmente cognoscible) y la que lo lleva a vincular o conectar de un modo particular esos hechos entre sí23. Cualquiera sea la naturaleza de los objetos a conocer: galaxias, sistemas familiares o la economía europea del siglo XII-, se tratará de seres con historia. Ellos "son lo que son" porque han llegado a ser. Las determinaciones y relaciones que podemos inteligir en ellos (entre sus componentes o partes constituyentes) responden a un fin, tienen su razón de 2 Podría argumentarse que eso no se cumple en los sistemas inteligentes artificiales. Lo cual es cierto, aunque con una salvedad: el diseño de cualquier sistema inteligente artificial supone la adopción de ciertas reglas o criterios para reconocer "pautas o regularidades" (el tipo de pauta en cuestión dependerá de la especialidad de dichos sistemas inteligentes). Ahora bien, dichas reglas o criterios son transferidos al sistema artificial por sujetos humanos -que son seres con historia (natural y social). La excepción se encuentra en los sistemas inteligentes artificiales que pueden "aprender" y por lo tanto adoptar y darse nuevas reglas por sí mismos: pero en ese caso, el aprendizaje simulado supone también la simulación evolutiva. 3 Usamos el concepto de «objeto» en una acepción semejante a la que propone Kant: los «hechos» son fenómenos aislados, esos hechos constituyen objetos (o se "objetualizan") por medio de una actividad sintética del sujeto que los vincula de modo significativo. En el marco de nuestro ejemplo, esta actividad "objetivadora" podría darse entre los estímulos perceptivos de las pisadas en la arena, que se objetivan como "huellas" y en un segundo nivel como vinculación de las huellas con el «paso de un caballo». 4ser en la naturaleza de la realidad que se reproduce a través de ellas. No son vinculaciones arbitrarias y antojadizas -y por lo tanto contingentes -. Son vínculos necesarios para que el objeto sea ese y no otro. En el ejercicio que nos propone G. Bateson en cambio, no es posible imaginar ninguna regularidad necesaria porque no hay historia: la aparición de los números resulta de una antojadiza voluntad que altera "sin ton ni son" las potenciales series numéricas.

Tradición Positivista y el Sujeto Cognoscente

La tradición positivista nos ha acostumbrado a concebir de modo dualista y a-histórico al sujeto cognoscente y al objeto cognoscible. Para los empiristas, por ejemplo, las reglas por las que vinculamos experiencias entre sí no son más que hábitos que decantan en nuestra mente por la fuerza de la costumbre: si hoy las cosas se presentaron vinculadas de cierta manera, y mañana lo hacen de igual modo, entonces tendemos a imaginar que así se comporta necesariamente nuestro mundo. Pero en verdad -según esta concepción- nada lo garantiza. La inclinación de nuestra mente a generalizar esa experiencia sólo indicaría los riegos que corremos al confiar en esas "extralimitaciones". Valdría para los empiristas lo que hemos observado en el ejercicio de la serie numérica: "hasta ahora las cosas se presentaron de un cierto modo, ¿pero quién sabe luego? Nada puede asumirse como necesario. La cuestión cambia radicalmente, si advertimos que no sólo el objeto a conocer, sino también el sujeto cognoscente es resultado de una historia formativa que incluye a la propia realidad a conocer como condición de su desarrollo. Nuestra mente está implicada en la realidad que conoce en tanto ha sido engendrada por ella, en tanto es un momento de ella. Como lo ha señalado con profundidad K. Lorenz4: "Mi tesis -sostuvo en una entrevista con Franz Kreuzer- era que nuestra visión del mundo es el verdadero cuadro de la realidad [ya que] las formas a priori [de nuestra mente] se han ido gestado filogenéticamente en su enfrentamiento con lo real, así como nuestros ojos se han ido formando en acción recíproca con las leyes 4 Esta misma idea podría expresarse diciendo que tanto la realidad como la conciencia cognoscente son conceptivas. El término concepto está emparentado con "concebir" o engendrar". Quien domina conceptualmente algo, domina su "pauta formativa" su principio de engendramiento. De acuerdo con ello, las regularidades de la conciencia que conoce han sido engendradas en el marco de alguna práctica (vital y/o social) que la vincula con el principio conceptivo del objeto a conocer. De allí que la experiencia de protagonismo esté en la base de todo conocimiento. Cfr. Hegel (1985:150). 5

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