Diapositivas de la Universidad Pública de Navarra sobre Aprendizaje y Memoria. La presentación, un Pdf de Psicología para Universidad, explora el condicionamiento, refuerzo, extinción, castigo y evitación, ofreciendo un temario detallado y definiciones clave para el estudio del comportamiento.
Ver más51 páginas


Visualiza gratis el PDF completo
Regístrate para acceder al documento completo y transformarlo con la IA.
29/10/2024
10:00
Tema 1. Conducta provocada y motivada. Habituación y
sensibilización. Fundamentos del CC.
Tema 2. Mecanismos del CC.
Tema 3. Condicionamiento instrumental.
12/11/2024
10:00
Tema 4. Programas de reforzamiento.
Tema 5. Conducta de elección. Control estimular de la
18/11/2024
8:00
conducta
25/11/2024
10:00
Tema 6. Extinción. Control aversivo: castigo y evitación.
26/11/2024
10:00
Tema 7. Presentación 5 grupos
Puente foral
09/12/2024
10:00
Tema 8. Presentación 5 grupos
10/12/2024
10:00
Tema 9. Presentación 5 grupos
16/12/2024
EXAMEN
04/11/2024
8:00
11/11/2024
10:00
La forma en la que un individuo reacciona ante un peligro, como un evento nocivo o un
depredador, es determinante para que continúe vivo. Cannon (1929) consideraba como
principales ejemplos de conductas defensivas la lucha o la huida, destacando el papel de la
respuesta cardiovascular. De hecho, son éstas, las reacciones fisiológicas, la manera más
generalizada de prepararse ante una amenaza. Aumentar la tasa cardíaca o la respiración
es una eficaz estrategia para proveer de recursos energéticos al organismo (facilitando la
respuesta de agresión o huida), reducir la tasa puede hacer al sujeto más difícil de detectar
por el predador (contribuyendo al efecto de la inmovilización). Entre las respuestas que
pueden ser inducidas parcial o totalmente por la estimulación aversiva, la huida, la
inmovilización y la agresión son las más frecuentes.
La variedad de estímulos aversivos es amplia, pero desde un punto de vista funcional,
podemos definirlos como aquellos que elicitan algún reflejo defensivo como los descritos
anteriormente (huida, parálisis, agresión, vómito, rechazo, alejamiento, retirada, etc.).
Pero esta no es la única manera en la que la estimulación aversiva afecta a nuestra
conducta. Si cruzamos un paso de cebra cuando el semáforo para peatones está en rojo y
un automóvil pasa de improvisto cerca de nosotros haciendo sonar su claxon no sólo nos
paralizamos (respuesta refleja) sino que las posibilidades de que volvamos a cruzar en rojo
(respuesta operante) en el futuro se reducen. Desde un punto de vista operante (y, de
nuevo, funcional), consideraremos como estímulos aversivos aquellos que los organismos
evitan o de los que escapan.En una contingencia clásica se definirían como estímulos incondicionados aversivos (EI-), en una
contingencia operante como consecuencias aversivas primarias. Reaccionar alejándose de ellos
como evitar (o escapar de) las situaciones en las que aparecen tienen un alto valor adaptativo.
Puede que cierto evento correlacione con la presencia de un EI- en según qué ambientes pero no
en otros, o durante un tiempo determinado y no en todas las ocasiones.
Este tipo de eventos se consideran estímulos aversivos secundarios, estímulos condicionados
excitatorios aversivos en las contingencias pavlovianas, y consecuencias aversivas secundarias en
las contingencias operantes.
Son estímulos que han adquirido su función a lo largo de la ontogenia del individuo a través de
mecanismos de condicionamiento clásico, y su efecto está sujeto a otros fenómenos de
aprendizaje como la extinción o el contra- condicionamiento, por ejemplo.
Cuando el procedimiento tiene como resultado un aumento de la probabilidad de emisión de la conducta se denomina
reforzamiento, mientras que cuando reduce su probabilidad se denomina castigo. Cuando la correlación (contingencia)
respuesta-consecuencia es directa se le añade el término «positivo» mientras que cuando es inversa se le añade
«negativo»
| PROCEDIMIENTO | CONTINGENCIA | CONSECUENCIA | RESULTADO DE LA CONDUCTA |
|---|---|---|---|
| Reforzamiento positivo (entrenamiento de recompensa) | Positiva | Apetitiva | Incremento de la fuerza de la respuesta. |
| Escape y evitación | Negativa | Aversiva | Incremento de la fuerza de la respuesta |
| Castigo | Positiva | Aversiva | Disminución de la fuerza de la respuesta |
| Omisión | Negativa | Apetitiva | Disminución de la fuerza de la respuesta |
La respuesta y la consecuencia mantienen una
contingencia positiva, y la naturaleza de la
consecuencia es positiva (por ejemplo: EI apetitivo,
EC excitatorio apetitivo o EC inhibitorio aversivo). Es
decir, la consecuencia es la aparición de un
reforzador tras la emisión de la respuesta.
Tiene como efecto un aumento de la probabilidad
de emisión de la conducta.
La contingencia respuesta-consecuencia es negativa
y la naturaleza de la consecuencia es negativa (por
ejemplo: EI aversivo, EC excitatorio aversivo o EC
inhibitorio apetitivo).
La consecuencia es la no aparición o retirada de una
consecuencia aversiva tras la emisión de la
respuesta.
También tiene como efecto un aumento de la
probabilidad de emisión de la conducta.
Contingencia respuesta-consecuencia positiva y
naturaleza negativa de la consecuencia. Es decir, la
consecuencia es la
presentación
de una
consecuencia aversiva tras la emisión de la
respuesta. Reduce la probabilidad de emisión de la
operante.
Contingencia respuesta consecuencia negativa y
naturaleza positiva de la consecuencia. Es decir, la
consecuencia es la no aparición o retirada de un
reforzador tras la emisión de la operante. Reduce su
probabilidad de emisión en el futuro.
Si, por ejemplo, en una calurosa tarde de julio encendemos el aparato de aire
acondicionado, ¿estaríamos ante un caso de reforzamiento negativo (el sujeto escapa
del calor como estímulo aversivo) o positivo (reforzado por la aparición del frío)?
Catania (1973) NO considera tan difícil distinguir estos procedimientos en el
laboratorio: si la respuesta tiene como consecuencia la retirada (o aplazamiento) de un
estímulo y la tasa de respuesta aumenta, estamos ante un caso de reforzamiento
negativo.
En un entrenamiento de ESCAPE la consecuencia aversiva está
presente y no desaparece hasta la emisión de la conducta operante.
La operante, por tanto, es reforzada por la supresión del evento
aversivo que estaba en curso.
Las preparaciones experimentales (de laboratorio) de escape
incluyen tanto respuestas locomotrices mediante las cuales el sujeto
se desplaza fuera del lugar donde se halla el estímulo aversivo, como
respuestas manipulativas que interrumpen la emisión del estímulo.
Generalmente la técnica de desplazamiento consiste en pasar de un
compartimento a otro, en una caja doble (o lanzadera), o correr a lo
largo de un corredor entre una caja de salida y otra de meta.
Las respuestas de escape en la técnica manipulativa suelen consistir
en accionar una palanca o picar una tecla
En un entrenamiento de EVITACIÓN, sin embargo, el sujeto es
expuesto a la presentación periódica de alguna consecuencia
aversiva y la emisión de la operante impide o retrasa su aparición. A
diferencia de la anterior, la operante no se emite mientras el estímulo
aversivo se encuentra presente sino antes de que haya aparecido.
Llamamos por teléfono para avisar de que llegaremos tarde a una
cita o lavábamos los platos antes de que llegue nuestro compañero
de piso para evitar o reducir la consiguiente reprimenda, estas
conductas están muy influenciadas por contingencias anteriores de
evitación.
Respecto al CASTIGO, todos los procedimientos tienen el efecto de
reducir la conducta a la que se aplica.
¡Ojo!, En el entrenamiento de omisión la conducta del sujeto no
mantiene ninguna relación con la aparición de estimulación aversiva.
Por esta razón, siempre que se aluda al castigo en este capítulo es
para referirse al castigo positivo, es decir, a los procedimientos en los
que la emisión de la conducta vaya seguida de la aparición de un
estímulo aversivo.
Para poder aplicar un procedimiento de
castigo a una conducta es necesario que ésta
se emita con cierto grado de probabilidad. La
mayoría de las preparaciones experimentales
empiezan con una fase previa en la que se
refuerza la emisión de alguna conducta
(presionar una palanca o picar una tecla, por
ejemplo) para poder aplicarle castigo a la
misma respuesta (a la vez que reforzamiento)
en una fase posterior. El grado en el que se ve
suprimida dicha respuesta se considera un
índice de la efectividad del castigo.
Hemos descrito fenómenos de aprendizaje distinguiéndolos como fruto
del condicionamiento clásico (pavloviano) o del operante (instrumental).
Sin embargo, el efecto elicitador de un EC (o un EI) no desaparece
cuando está funcionando como consecuencia en una contingencia
operante.
Por ejemplo, podemos reforzar una respuesta haciendo contingente su
emisión con la aparición de un EI apetitivo (o de un EC excitatorio
apetitivo). Si este procedimiento aumenta las probabilidades de emisión
de dicha conducta podemos catalogarlo como un reforzamiento positivo
(o entrenamiento de recompensa), y considerar que, por tanto, el EI (o el
EC). ha funcionado como un reforzador. Pero la función que ha
desempeñado el EI en este procedimiento no reemplaza ni su capacidad
como elicitador de respuestas incondicionadas ni su capacidad para
condicionar otros eventos con los que mantenga una relación de
contingencia y contiguidad.
Si ante la orden «siéntate» reforzamos con comida la conducta de
sentarse de nuestra mascota estamos convirtiendo la orden en un
discriminativo positivo para sentarse, pero, además, el uso de la comida
como consecuencia provocará la salivación del sujeto y convertirá a los
eventos antecedentes (la propia respuesta, la orden, y hasta a la persona
que la emite) en EC excitatorios apetitivos.