El aparato digestivo en la PNI: nutrición, digestión, absorción y protección

Documento de Regenera sobre el aparato digestivo en la PNI: nutrición, digestión, absorción y protección. El Pdf, apto para Universidad en Biología, detalla procesos digestivos, funciones de órganos y problemas como la hipoclorhidria, con temas como el exposoma, obesidad e inflamación.

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El aparato digestivo
en la PNI: Nutrición,
digestión, absorción
y protección.
Índice
Tema 1: Contextualización evolutiva:
El exposoma y la importancia del encuadre evolutivo.
Tema 2: Obesidad, inflamación y resistencias a la insulina y leptina.
Tema 3: Movimiento en coherencia con nuestra fisiología.
Tema 4: Anatomo-fisiología básica del aparato digestivo.
Tema 5: Digestión y absorción.
Tema 6: Sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.
Tema 7: Barrera intestinal y tolerancia oral.
Tema 8: El Microbioma.
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El aparato digestivo en la PNI

regenera El aparato digestivo en la PNI: Nutrición, digestión, absorción y protección. MÁSTER EN PNI CLÍNICA Profesor: Néstor Sánchezregenera

Índice del Máster en PNI Clínica

Índice Tema 1: Contextualización evolutiva: Pág 01 El exposoma y la importancia del encuadre evolutivo. Tema 2: Obesidad, inflamación y resistencias a la insulina y leptina. Pág 08 Tema 3: Movimiento en coherencia con nuestra fisiología. Pág 18 Tema 4: Anatomo-fisiología básica del aparato digestivo. Pág 23 Tema 5: Digestión y absorción. Pág 28 Tema 6: Sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. Pág 36 Tema 7: Barrera intestinal y tolerancia oral. Pág 46 Tema 8: El Microbioma. Pág 50regenera

Contextualización evolutiva y el exposoma

Objetivo de la Psiconeuroinmunología

TEMA 1 Contextualización evolutiva: El exposoma y la importancia del encuadre evolutivo El objetivo de la psiconeuroinmunología es entender las interrelaciones que existen entre los diferentes sistemas corporales. Durante mucho tiempo, las ciencias médicas fragmentaron el cuerpo en áreas y sistemas para permitir un acercamiento y conocimiento global del cuerpo. Así, surgieron distintas especialidades médicas enfocadas, por ejemplo, en estudiar el riñón, el estómago, los pulmones o la vista de forma exclusiva. Sin embargo, una vez estudiados los sistemas corporales de forma aislada, es importante unificarlos, puesto que la unión de esta variedad de sistemas conforma un mismo cuerpo.

A partir de esta idea nace la psico-neuro-endocrino-socio-inmunología clínica. Esta ciencia es fundamental para comprender la siguiente paradoja: actualmente, nuestra calidad de vida se está deteriorando y debemos enfrentarnos a nuevas patologías en un momento en el que vivimos más que nunca.

Situación actual de salud

Situación actual

  • 3,4 millones de personas mueren en el mundo cada año a causa de la obesidad.
  • 600.000 personas mueren cada año solo en EE.UU. debido a eventos cardiovasculares (principal causa de muerte en el primer mundo occidental).
  • El 20% de los niños de entre 6 y 11 años tienen obesidad actualmente.
  • Una de cada cuatro mujeres y uno de cada seis hombres sufren una patología autoinmune, que suele debutar en la cuarta década de vida.
  • Nueve de cada diez adultos mayores o ancianos están polimedicados, es decir, toman al menos cinco fármacos, y reciben más medicación de la que necesitarían.
  • La prevalencia de autismo ha aumentado exponencialmente en el siglo XXI.
  • Además, el porcentaje de personas que sufren depresión aumenta un 20% cada año. Se estima que en 30 años esta enfermedad puede ser la primera pandemia mundial. De hecho, actualmente en España mueren el doble de personas por suicidio que por accidentes de tráfico.
  • En 20 años una de cada tres personas tendrá diabetes, si la situación no mejora.

Se trata de una cuestión de salud que se extrapola a lo socioeconómico, teniendo en cuenta los recursos que gastamos en estas patologías.

En Estados Unidos se destinan 322 mil millones de dólares cada año al tratamiento de la diabetes tipo 2, una patología que se podría prevenir mejorando el estilo de vida de la población. De hecho, se calcula que en Estados Unidos habrá un colapso absoluto de la sanidad dentro de 20 años causado por la escasez de recursos suficientes para tratar a las personas con el enfoque actual. Por otro lado, según la OMS, solo necesitaríamos 200 mil millones de dólares para erradicar el hambre en el mundo. Por lo tanto, solucionando una patología que claramente tiene que ver con los hábitos de vida (la diabetes tipo 2), tendríamos también los recursos necesarios para solucionar otra patología: el hambre en el mundo.

1reğenera Actualmente, según la Journal of American Medical Association, la tercera causa de muerte en EE.UU. es el exceso o los errores con la medicación. Es más, considerando que solo se reportan uno de cada nueve casos de iatrogenia, la revista comenta que, en estos momentos, se podría considerar incluso la primera causa de muerte.

Nos encontramos en una situación en la que es imprescindible actuar, por lo que hay 2 maneras de abordar un problema de salud:

  1. Aliviando los síntomas.
  2. Atacando las causas.

Durante mucho tiempo, la medicina se enfrentó a los factores de riesgo clásicos tratando las causas que provocaban la enfermedad. El aumento de la higiene, la potabilización de las aguas y, en casos necesarios, el descubrimiento de los antibióticos permitió abordar los síntomas que tenía una persona a través del tratamiento de las causas.

Con la aparición de nuevas patologías como la obesidad, la diabetes, las patologías autoinmunes, los trastornos digestivos, el estrés, etc., las causas dejan de ser el objetivo y se eliminan los tratamientos directos (como un antibiótico para una infección meningocócica) por un fuerte interés en controlar los síntomas. Así, hemos perdido interés en curar las causas de determinadas patologías para que el intento por minimizar los síntomas al máximo cobre importancia. Esto no contribuye a la erradicación de las patologías, sino que alargamos las patologías en el tiempo.

Exposoma y el encuadre evolutivo

Exposoma y el encuadre evolutivo

En los últimos años se ha estado produciendo una revolución en las ciencias médicas cuya idea central es generar un concepto más amplio y alejado del tradicional significado de estar sano. Este nuevo concepto plantea que el entorno influye en nuestra salud y que todas las patologías que podamos estar sufriendo tienen relación con cómo nos expresamos en el entorno en el que vivimos. Este nuevo concepto de salud se conoce como exposoma. Es decir, exposoma es la relación entre mi genoma, las bacterias con las que convivo o microbioma, y el entorno que nos rodea y que facilita la expresión de unos genes u otros.

¿Cuál es el entorno óptimo para la salud del ser humano? Es aquí donde aparece la medicina evolutiva, la cual plantea que, si los seres humanos llevamos en este planeta unos 2 millones de años, de los cuales el 95% de las generaciones han vivido en un entorno determinado, es probable que nuestra fisiología esté mucho más adaptada a ese entorno determinado que a aquel en el que vivimos actualmente.

En muy poco tiempo, desde el punto de vista evolutivo, el ser humano ha experimentado dos grandes transiciones epidemiológicas que han cambiado extraordinariamente su entorno:

A. La revolución agrícola: hace unos 10.000 años se produjo la transición del Paleolítico al Neolítico, es decir, el paso de un modo de vida seminómada al sedentarismo. En ese cambio se introdujeron en la dieta del Homo Sapiens unos alimentos nuevos que jamás antes había consumido, como son los cereales, las legumbres y los lácteos. Se trata de un cambio importante puesto que el acceso a los alimentos mediante la agricultura acabó con la incesante búsqueda de sustento. Con la aparición de la agricultura, fue posible para el hombre anticipar el número de calorías que iba a conseguir con cada cosecha. Sin embargo, la novedad de estos nuevos alimentos, en cierta medida, tienen un efecto negativo en nuestra salud.

2regenera B. La revolución industrial: el ser humano comienza a aglomerarse en grandes ciudades y aparecen sustancias creadas por él mismo que afectan a su fisiología, como los denominados disruptores endocrinos tales como plásticos, contaminantes, pesticidas, etc. Así, a partir de la revolución industrial comenzamos a vivir en un ambiente lleno de toxinas y, con el tiempo, fueron apareciendo productos comestibles que no eran alimentos, sino productos diseñados por la industria alimentaria para que consumamos más y más y no para que estemos mejor nutridos. Al fin y al cabo, el objetivo de la industria es ganar dinero y no hacernos más sanos. Lidiar con estos productos comestibles es uno de los grandes retos para nuestra fisiología.

Por último, también se empezó a dar un exceso de higiene, que, con la aparición de antibióticos, permitió erradicar enfermedades infecciosas propias de las aglomeraciones (que eran en ese momento la principal causa de muerte), también supuso una disminución de la diversidad microbiana en nuestro intestino, y, por lo tanto, menor salud.

El ser humano lleva unos dos millones de años sobre la Tierra, y estas dos grandes transiciones son sumamente recientes: hace 10.000 años ocurrió la revolución agrícola y tan solo han transcurrido 200 o 300 años desde que se produjo la revolución industrial. Se trata, por tanto, de cambios demasiado rápidos para que nuestra biología se haya adaptado completamente.

De acuerdo con estudios comparativos de DNA mitocondrial y el screening genómico de distintos grupos étnicos, nuestro genoma ha cambiado alrededor de un 0,1-0,5% respecto de nuestros antepasados. Desde un punto de vista genético no nos hemos adaptado, puesto que tenemos el mismo o muy parecido DNA que hace 10.000 años. Por lo tanto, la genética no es la principal causa de las patologías actuales. Lo que sí ha cambiado es la forma en la que expresamos estos genes, es decir, la epigenética.

Origen del ser humano y estrategias evolutivas

Origen del ser humano

El ser humano aparece en el planeta aproximadamente hace dos millones de años. Nuestro ancestro común, el australopiteco, convivía con el resto de los primates en junglas situadas en la actual África y tenía acceso a alimentos, como las frutas. No obstante, en un momento dado, se produjo un descenso de la temperatura en todo el planeta que hizo que se evaporara menos agua del mar y, por tanto, que apenas lloviera. Fueron desapareciendo esas junglas y aparecieron las sabanas, grandes extensiones de terreno sin un acceso fácil a la comida. Así, empieza a haber una escasez de alimentos.

Es decir, primero cambia el entorno y, en segundo lugar, la vida se tiene que adaptar progresivamente al entorno, con una presión selectiva suficiente como para que aparezcan nuevas estrategias evolutivas.

Hay dos grandes estrategias evolutivas:

  1. Toda la línea del género homo.
  2. Toda la línea del resto de primates.

La táctica que siguen ambos linajes para conseguir comida se puede comprobar mediante el examen de sus respectivos cráneos. Obsérvese la siguiente imagen:

3regenera Pan A. afarensis Homo Cráneo de la izquierda: chimpancé. Cráneo del centro: Australopithecus Cráneo de la derecha: Homo Sapiens.

El chimpancé especializa estrategias que ya habían aparecido en menor grado en el Australopithecus. Ya no tenían frutas, por lo que tuvieron que empezar a triturar raíces y a comer más hojas, por lo que alargan su mandíbula y generan un brazo de palanca más fuerte y poder triturar mejor. Por eso, encontramos esos colmillos, que tienen un efecto tijera, junto con esas paletas tan grandes, y, como son braquiadores, se cuelgan de los árboles gracias a unos lugares de inserción muy importantes de la musculatura para generar mucha más fuerza, tiran las frutas y pelarlas con sus paletas.

En la comparación de los tres cráneos, vemos claramente cómo uno se "empequeñece" ya que pierde la necesidad de generar tanta fuerza, y cómo el otro se especializa en estrategias que ya tenía el australopiteco.

En cambio, el cráneo del ser humano disminuye su mandíbula (tiene que hacer mucha menos fuerza): los dientes son más pequeños y no tienen esos colmillos para trocear hojas. Estos cambios en el ser humano, orientados a conseguir comida, suponen una transición hacia el consumo de alimentos de origen animal, de manera que tienen acceso a alimentos con una densidad calórica mucho mayor y más fáciles de digerir. El inicial consumo de este tipo de alimentos permitió que nos desarrolláramos como seres humanos. Al fin y al cabo, lo que nos distingue del resto de los animales es, ante todo, nuestro coeficiente de encefalización, es decir, nuestro gran cerebro.

Referente a esto, existe la hipótesis del tejido caro, perfilada por la bióloga Leslie Aiello en 1995, y posteriormente mejorada por otros autores. Esta hipótesis consiste en que conseguir el consumo de alimentos que prescindían de tanto esfuerzo en el proceso digestivo permitió disminuir nuestro intestino grueso. Con ello, pudimos reservar la energía que antes empleábamos en mantener las funciones de este órgano y destinarla a hacer crecer nuestro cerebro. Por tanto, a un mismo gasto calórico diario, más energía destinada al funcionamiento cerebral y menos energía destinada al mantenimiento del aparato digestivo.

No sucede lo mismo con los primates, que deben utilizar mucha energía para extraer calorías de las hojas. Tienen que fermentar mucho las raíces, por lo que tienen un intestino grueso mucho mayor. En consecuencia, su cerebro es menor que el nuestro. Si miramos a un primate, observamos que, incluso cuando tiene musculatura, tiene también barriga, pero esta barriga típica de los primates es un intestino grueso mucho mayor que el nuestro.

La hipótesis del tejido caro ha sido mejorada a lo largo de los años. Por ejemplo, la disminución del aparato digestivo ya no se considera el único factor que propició el desarrollo del cerebro (órgano principal que nos define como especie), sino que ahora se tienen también en cuenta otros factores como estrategias de locación y redistribución energética hacia el cerebro:

  • El incremento en el número de calorías que consumimos.

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