Desarrollo biológico del niño y la importancia de la alimentación infantil

Documento de Universidad sobre Desarrollo Biológico del Niño/a. Importancia de la Alimentación Infantil. El Pdf explora la importancia de la alimentación infantil para la salud a largo plazo, analizando factores que contribuyen a un estilo de vida sano en niños y la clasificación de las fases pediátricas. Es un documento de Ciencias para Universidad.

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EDUCACIÓN NUTRICIONAL EN EL AULA DE 0-6 AÑOS
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TEMA 1: DESARROLLO BIOLÓGICO DEL NIÑO/A.
IMPORTANCIA DE LA ALIMENTACIÓN INFANTIL.
IMPORTANCIA DE LA ALIMENTACIÓN INFANTIL.
La calidad de vida de un adulto, es decir, la salud de las personas adultas, viene
determinada en gran medida por lo que se haga o deje de hacerse en la edad
pediátrica. En muchas ocasiones enfermedades reconocidas en la edad adulta
(arterioesclerosis, diabetes po 2, obesidad, broncopaas crónicas) enen su origen en
alteraciones acaecidas en la infancia.
Además, sabemos que inuye incluso lo que se hace antes del nacimiento. Por
ejemplo, la desnutrición fetal o neonatal predispone a la diabetes, hipercolesterolemia
o a la hipertensión arterial, según la teoría del genopo ahorrador (si la alimentación
del feto es precaria, este es capaz de cambiar su metabolismo, alterar su producción
hormonal, sensibilidad sular y la redistribución del ujo sanguíneo para asegurar la
llegada de oxígeno y glucosa al cerebro, corazón y suprarrenales), obviamente estos
cambios perduran en la vida adulta, de manera que su metabolismo es mucho más
eciente para obtener energía de los alimentos que en el caso de niños que no han
tenido malnutrición fetal.
Nuestra masa ósea se constuye durante nuestros primeros 20 años. Después, por
muchos suplementos, complementos o ingestas adicionales de calcio o fosfatos que
tomemos (aunque insista y machaque la publicidad), no conseguiremos mejorar el
estado de nuestros huesos, que como sabemos, con los años va perdiendo su
mineralización.
Los hábitos alimentarios se educan, si los padres se distraen de esta tarea, los niños/as
acabarán adquiriendo malos hábitos que quedarán jados para etapas posteriores. Por
ejemplo, si un niño no come verduras o frutas durante la infancia porque no le gusta el
sabor, y su familia no lo educa oportunamente para que llegue a incorporarlas a su
dieta y las disfrute, es muy probable que este rechazo, se mantenga en etapas
posteriores, lo que tendría consecuencias negavas para su salud. Del mismo modo, si
se acostumbra a los niños/as a comer bollería habitualmente, este hábito quedará para
la adolescencia y vida adulta, provocándole sobrepeso. Por tanto, una nutrición ópma
en la infancia no solo aporta benecios inmediatos, sino que es también, una inversión
en salud y calidad de vida del adulto.
CALIDAD DE VIDA EN LA EDAD PEDIÁTRICA.
Para que los pequeños alcancen un desarrollo y crecimiento ópmo, necesitan
alimentos de calidad y en candad suciente. Los niños y niñas son más vulnerables
que los adultos ante una alimentación insuciente y las razones son evidentes: enen
grandes demandas de nutrientes para poder crecer tan aceleradamente y asegurar el
rápido desarrollo del sistema nervioso, pero, sobre todo, carecen de depósitos como sí
tenemos los mayores. Además, esta etapa brinda una ocasión excelente para
establecer hábitos dietécos saludables que perduren a lo largo de la vida. Es en esta
época cuando madura el gusto, se establecen las preferencias y aversiones y, por ello,
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las bases del comportamiento alimentario para siempre; es por ello que una
alimentación adecuada en la infancia es un seguro de salud en nuestra vida de adultos.
Sin embargo, para estar sanos no sólo necesitamos comer bien, inciden también el
ambiente sociocultural y la calidad de los servicios asistenciales.
No cabe duda de que España ha mejorado mucho en los úlmos años en lo que se
reere a estos parámetros y ello ha provocado no sólo que hayan disminuido y mucho
nuestras tasas de mortalidad infanl hasta el punto de encontrarse entre las más bajas
del mundo, sino que incluso, se ha producido un cambio notable en las enfermedades
que afectan a la infancia con respecto a algunos años atrás. Por ejemplo:
Disminución y prácca desaparición de enfermedades infecciosas gracias al
incremento en el nivel socioeconómico de nuestro país y, sobre todo a la aplicación
del calendario de vacunas. La rubeola, varicela, sarampión polio, etc. son hoy
afortunadamente excepcionales.
Se han incrementado patologías por hipersensibilidad inmunológica como es el
asma bronquial, el eczema atópico o las enfermedades autoinmunes como lupus,
diabetes po A, etc.
Creciente patología psicológica, psiquiátrica y social como el fracaso escolar, décit
de atención con hiperacvidad, ansiedad, depresión, carencia afecva,
drogadicción, etc.
Pero especialmente dicil es el reto de la patología nutricional, con una obesidad
infanl en 2019 que alcanza el 16% de la población pediátrica, aunque parece que
este crecimiento que tanto nos preocupa se ha ralenzado, pero no descendido y,
en el extremo opuesto, la anorexia nerviosa de los y las adolescentes.
Los elementos que componen el eslo de vida saludable en los niños/as, según
Cruz, M. (2012) son:
- Familia estable.
- Alimentación correcta.
- Higiene escolar.
- Salud mental.
- Prevención de la adicción al tabaco, alcohol y drogas.
- Prolaxis de las enfermedades orgánicas.
- Suciente acvidad sica.
- Vivienda saludable.
- Ciudad con la menor contaminación posible del aire, agua, acúsca, lumínica y
visual.
CLASIFICACIÓN DE LAS EDADES PREDIÁTRICAS.
Lo más sencillo es decir que la edad pediátrica abarca, desde el nacimiento hasta la
adolescencia, pero lo cierto es que en este periodo hay notables diferencias entre unas
etapas y otras, por eso se subdividen en las siguientes edades:
Recién nacido o neonato: El primer mes de la vida. Es decir, desde el nacimiento
hasta el nal de la cuarta semana.
Lactante: Entre los 28 días de edad y el primer año.

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Importancia de la Alimentación Infantil

La calidad de vida de un adulto, es decir, la salud de las personas adultas, viene determinada en gran medida por lo que se haga o deje de hacerse en la edad pediátrica. En muchas ocasiones enfermedades reconocidas en la edad adulta (arterioesclerosis, diabetes tipo 2, obesidad, broncopatías crónicas) tienen su origen en alteraciones acaecidas en la infancia.

Además, sabemos que influye incluso lo que se hace antes del nacimiento. Por ejemplo, la desnutrición fetal o neonatal predispone a la diabetes, hipercolesterolemia o a la hipertensión arterial, según la teoría del genotipo ahorrador (si la alimentación del feto es precaria, este es capaz de cambiar su metabolismo, alterar su producción hormonal, sensibilidad tisular y la redistribución del flujo sanguíneo para asegurar la llegada de oxígeno y glucosa al cerebro, corazón y suprarrenales), obviamente estos cambios perduran en la vida adulta, de manera que su metabolismo es mucho más eficiente para obtener energía de los alimentos que en el caso de niños que no han tenido malnutrición fetal.

Nuestra masa ósea se constituye durante nuestros primeros 20 años. Después, por muchos suplementos, complementos o ingestas adicionales de calcio o fosfatos que tomemos (aunque insista y machaque la publicidad), no conseguiremos mejorar el estado de nuestros huesos, que como sabemos, con los años va perdiendo su mineralización.

Los hábitos alimentarios se educan, si los padres se distraen de esta tarea, los niños/as acabarán adquiriendo malos hábitos que quedarán fijados para etapas posteriores. Por ejemplo, si un niño no come verduras o frutas durante la infancia porque no le gusta el sabor, y su familia no lo educa oportunamente para que llegue a incorporarlas a su dieta y las disfrute, es muy probable que este rechazo, se mantenga en etapas posteriores, lo que tendría consecuencias negativas para su salud. Del mismo modo, si se acostumbra a los niños/as a comer bollería habitualmente, este hábito quedará para la adolescencia y vida adulta, provocándole sobrepeso. Por tanto, una nutrición óptima en la infancia no solo aporta beneficios inmediatos, sino que es también, una inversión en salud y calidad de vida del adulto.

Calidad de Vida Pediátrica

Para que los pequeños alcancen un desarrollo y crecimiento óptimo, necesitan alimentos de calidad y en cantidad suficiente. Los niños y niñas son más vulnerables que los adultos ante una alimentación insuficiente y las razones son evidentes: tienen grandes demandas de nutrientes para poder crecer tan aceleradamente y asegurar el rápido desarrollo del sistema nervioso, pero, sobre todo, carecen de depósitos como sí tenemos los mayores. Además, esta etapa brinda una ocasión excelente para establecer hábitos dietéticos saludables que perduren a lo largo de la vida. Es en esta época cuando madura el gusto, se establecen las preferencias y aversiones y, por ello, 1EDUCACIÓN NUTRICIONAL EN EL AULA DE 0-6 AÑOS las bases del comportamiento alimentario para siempre; es por ello que una alimentación adecuada en la infancia es un seguro de salud en nuestra vida de adultos.

Sin embargo, para estar sanos no sólo necesitamos comer bien, inciden también el ambiente sociocultural y la calidad de los servicios asistenciales.

No cabe duda de que España ha mejorado mucho en los últimos años en lo que se refiere a estos parámetros y ello ha provocado no sólo que hayan disminuido y mucho nuestras tasas de mortalidad infantil hasta el punto de encontrarse entre las más bajas del mundo, sino que incluso, se ha producido un cambio notable en las enfermedades que afectan a la infancia con respecto a algunos años atrás. Por ejemplo:

  • Disminución y práctica desaparición de enfermedades infecciosas gracias al incremento en el nivel socioeconómico de nuestro país y, sobre todo a la aplicación del calendario de vacunas. La rubeola, varicela, sarampión polio, etc. son hoy afortunadamente excepcionales.
  • Se han incrementado patologías por hipersensibilidad inmunológica como es el asma bronquial, el eczema atópico o las enfermedades autoinmunes como lupus, diabetes tipo A, etc.
  • Creciente patología psicológica, psiquiátrica y social como el fracaso escolar, déficit de atención con hiperactividad, ansiedad, depresión, carencia afectiva, drogadicción, etc.

. Pero especialmente difícil es el reto de la patología nutricional, con una obesidad infantil en 2019 que alcanza el 16% de la población pediátrica, aunque parece que este crecimiento que tanto nos preocupa se ha ralentizado, pero no descendido y, en el extremo opuesto, la anorexia nerviosa de los y las adolescentes.

Los elementos que componen el estilo de vida saludable en los niños/as, según Cruz, M. (2012) son:

  • Familia estable.
  • Alimentación correcta.
  • Higiene escolar.
  • Salud mental.
  • Prevención de la adicción al tabaco, alcohol y drogas.
  • Profilaxis de las enfermedades orgánicas.
  • Suficiente actividad física.
  • Vivienda saludable.
  • Ciudad con la menor contaminación posible del aire, agua, acústica, lumínica y visual.

Clasificación de las Edades Pediátricas

Lo más sencillo es decir que la edad pediátrica abarca, desde el nacimiento hasta la adolescencia, pero lo cierto es que en este periodo hay notables diferencias entre unas etapas y otras, por eso se subdividen en las siguientes edades:

  • Recién nacido o neonato: El primer mes de la vida. Es decir, desde el nacimiento hasta el final de la cuarta semana.
  • Lactante: Entre los 28 días de edad y el primer año.

2EDUCACIÓN NUTRICIONAL EN EL AULA DE 0-6 AÑOS

  • Niño pequeño: Entre los 2 y los 3 años de vida. Los documentos de la Unión europea sobre alimentación que se refieren a esta edad la denominan "niño de corta edad".
  • Preescolar: Niños con 4 y 5 años.
  • Escolar: Periodo de 6 a 13 años incluyendo el inicio de la pubertad.
  • Adolescencia: Edades entre los 14 y 18 años.

El crecimiento, que es muy importante en todos los periodos de la infancia, pero no de la vida adulta. Ese crecimiento es mayor cuanto más cerca está el inicio de la vida, para hacernos una idea baste decir que en los primeros 18 meses, los niños triplican su peso y duplican su estatura con respecto a la que tenían cuando nacieron. También, la inmadurez orgánica, más evidente en el recién nacido pero que persiste en edades posteriores. Quizás, el Sistema Nervioso Central que obviamente incluye el cerebro, es uno de los órganos menos desarrollado al nacer, aunque también son inmaduros los pulmones, los órganos sensoriales o el sistema digestivo.

Su inmunidad es muy frágil, rudimentaria por la inmadurez de sus órganos defensivos, aunque desde el nacimiento pueden producir anticuerpos cuando reciben antígenos con suficiente intensidad como es el caso de las vacunas. Los niños/as son mucho más sensibles y vulnerables al ambiente que les rodea: la alimentación, el clima, la familia, el marketing, la vivienda o el afecto, repercutirán notablemente sobre el perfil físico y psíquico de un organismo en desarrollo.

La Alimentación del Recién Nacido

No es posible hablar de la alimentación de los niños de 0 a 6 años, sin antes comentar, al menos someramente, la importancia y trascendencia de ese primer alimento que ingiere el lactante y que se debería mantener según las recomendaciones de la OMS, por lo menos hasta los primeros 6 meses de vida. Se trata de la lactancia materna, que aún hoy y a pesar de la abrumadora evidencia científica, cuenta con algunos detractores.

La leche materna es el alimento biológico modelo, insuperable, el patrón de oro de la alimentación del lactante hasta al menos los 4-6 primeros meses de vida. Las razones del consumo de este alimento son muchas.

La leche materna es un fluido cambiante que se adapta a las necesidades del lactante a lo largo del tiempo y que modifica tanto su composición como su volumen. Esto quiere decir que según las necesidades del niño/a, la leche materna se modifica para poder cubrir las necesidades de los diferentes niños/as. Por ejemplo: Un niño de dos días de edad recibirá de su madre una leche diferente de la que recibirá cuando tenga 3 meses y sea metabólicamente más maduro, mientras que la composición de la leche artificial será la misma a los dos días que a los 3 meses.

La composición de la leche de la madre no sólo varía con el tiempo en función de la edad y madurez del lactante, sino que también difiere de una mujer a otra. Es decir, el contenido de la leche materna es diferente para cada mujer, es distinta en los primeros días que a los pocos meses e incluso, es diferente según la hora del día y el momento de la toma, todo ello con el fin de adaptarse a las necesidades del bebé.

Al principio de la tetada, la leche es más acuosa para calmar la sed del niño y rica en lactosa, proteínas, minerales y vitaminas hidrosolubles. A lo largo de la tetada estos 3EDUCACIÓN NUTRICIONAL EN EL AULA DE 0-6 AÑOS nutrientes disminuyen y se incrementa la grasa y vitaminas liposolubles para saciar al bebé.

De igual modo, al principio de la lactancia los niveles de lactosa son altos mientras que la proporción de proteínas y colesterol disminuye. Esta lactosa es prácticamente el único hidrato de carbono de la leche es muy bien tolerado por el lactante y facilita la absorción de calcio, hierro, magnesio, manganeso, etc. Además, la alta concentración de lactosa facilita la proliferación de Lactobacillus bifidus en el intestino, de tal modo que la acidez que proporciona impide el crecimiento de bacterias patógenas.

Últimamente se relaciona la lactosa con el desarrollo cerebral postnatal y la capacidad de aprendizaje de los niños, puesto que a partir de ella (galactosa) se forman componentes cerebrales.

El componente más singular de la leche materna son los factores inmunitarios y defensivos que suelen corresponder al componente proteínico de la misma, además de estas sustancias defensivas, la leche materna contiene factores de crecimiento, antiinflamatorios específicos y antioxidantes. Lo cierto es que los niños y niñas amamantados son menos propensos a sufrir infecciones, especialmente gastrointestinales, gracias a la inmunidad pasiva que reciben de las madres.

Otra ventaja es que escasamente sufren reacciones alérgicas puesto que reciben leche de su misma especie, mientras que los niños que toman leches maternizadas al proceder generalmente de leche de vaca pueden presentar alguna intolerancia.

Probablemente la ventaja más sorprendente y menos reconocida de la lactancia materna es que induce y prepara el camino para una futura alimentación equilibrada y saludable del bebé. Ya que se ha observado que los bebés conservan el gusto por aquello a lo que se les ha acostumbrado, de modo singular, aprecian los sabores de lo que sus madres comían durante su gestación, esto es lo que nos muestran los estudios actuales, es decir, que los sabores de la dieta materna traspasan el líquido amniótico.

Por tanto, la leche materna a diferencia de lo que ocurre con las leches artificiales para los bebés, expone a los niños/as a una estimulación sensorial de una dieta variada, ya que incorpora los sabores de todos los alimentos que la madre ha ingerido y, eso hace que, más tarde, los niños/as se inclinen a probar y aceptar por sí solos, una gran variedad de alimentos y con ello una gran variedad de sabores y texturas en el momento en que van madurando.

Por el contrario, si se les ha alimentado con leches artificiales, en las que predominan esencialmente los sabores dulces y mucho más monótonas en cuanto a variedad de sabores, puede adiestrar el paladar de los niños/as con gustos y texturas industriales y facilitarles el tránsito hacia otros alimentos procesados. Lo que esto quiere decir es que, si a un niño/a se le alimenta con leche artificial, el niño tendrá gustos más delicados y predominará el consumo de dulces y alimentos procesados.

Finalmente existe un componente emocional importantísimo, puesto que dar de mamar intensifica la relación madre-hijo o hija y mejora la evolución psicológica de los pequeños. Pero, los efectos beneficiosos de la lactancia se observan no solo en los bebés, se ha demostrado que las madres que han amamantado a sus hijos/as tienen un menor riesgo de padecer cáncer de mama y ovarios, menos problemas cardiovasculares y metabólicos, entre otras ventajas.

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