Apuntes de Filosofía: Pitgoras y Tales de Mileto para Bachillerato

Documento de Bachillerato sobre el concepto de filosofía, Pitágoras y Tales de Mileto. El Pdf explora la distinción entre sabiduría útil y contemplación desinteresada, con referencias a obras clásicas y un cómic, ideal para estudiantes de Filosofía.

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LOS APUNTES DE FILOSOFÍA (3) - 1º de Bachillerato
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20 de octubre de 2020
Unidad 3. El interés de lo desinteresado
Etimológicamente, filosofía
significa “amor a la
sabiduría”. Parece ser que el primero en usar esta palabra
en un sentido específico fue Pitágoras de Samos (569-475
a. C.), o al menos eso cuenta el filósofo Cicerón , que narra
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cómo Pitágoras explicó a un tirano lo que era la filosofía
mediante una comparación…
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Cicerón, Disputaciones tusculanas,
traducción de Alberto Medina, Editorial Gredos, Madrid, 2005, pp. 390-393 (Libro V. 6-10)
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Ningún hombre es sabio, sólo Dios.
Fue Pitágoras quien, dialogando en Sición (antigua ciudad griega) con León, el tirano de los
fliasios (de la pólis griega Fliunte), se llamó a mismo filósofo y, tal y como también nos cuenta
Diógenes Laercio (el cual recoge el testimonio de Heráclides del Ponto, un discípulo de Platón,
otro filósofo), afirmó que “nadie era sabio, solo la divinidad”. Filósofo, en cambio, es “el que
ama la sabiduría”.
(José M. Pabón S de Urbina, Diccionario
bilingüe Manual Griego clásico-español
,
VOX, Larousse Editorial, 2018, p. 625)
León, que estaba maravillado
del talento y de lo bien que se
expresaba Pitágoras sobre
cuestiones complejas, le pidió
que le explicara qué era eso de
la filosofía, a lo que el filósofo
quiso responder -nos cuenta
Cicerón- comparando la vida
humana con una gran feria
(concretamente, las grandes
fiestas de Olimpia, donde se
celebraban antiguamente las
Olimpiadas, fiestas nacionales
que juntaban a todos los
griegos). A esos lugares, acudían muchos hombres a hacer negocios, “intentando obtener una
ganancia comprando y vendiendo”; estaban también, por supuesto, aquellos que acudían a
tratar de alcanzar la gloria y la celebridad de la corona de la victoria con sus cuerpos
entrenados”; pero aún había otro tipo de personas allí.
El tercer tipo de personas que acuden a esas fiestas suelen ser menores en número, y no son
“esclavos de la gloria o del dinero” sino que acuden meramente para ver lo que ocurre: esos
últimos son los filósofos, que “se dedican con pasión a examinar la naturaleza de la realidad”,
sin buscar nada para sí. Para Pitágoras (como después también para Aristóteles, otro filósofo
importante) estaba claro que tanto en las ferias como en la vida, la contemplación
desinteresada y el conocimiento de la realidad son actividades que superan con mucho a
todas las demás”.
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Unidad 3. El interés de lo desinteresado

Etimológicamente, filosofía significa "amor a la sabiduría". Parece ser que el primero en usar esta palabra en un sentido específico fue Pitágoras de Samos (569-475 a. C.), o al menos eso cuenta el filósofo Cicerón1, que narra cómo Pitágoras explicó a un tirano lo que era la filosofía mediante una comparación ...

1 Cicerón, Disputaciones tusculanas, traducción de Alberto Medina, Editorial Gredos, Madrid, 2005, pp. 390-393 (Libro V. 6-10) 1Ningún hombre es sabio, sólo Dios.

Fue Pitágoras quien, dialogando en Sición (antigua ciudad griega) con León, el tirano de los fliasios (de la pólis griega Fliunte), se llamó a sí mismo filósofo y, tal y como también nos cuenta Diógenes Laercio (el cual recoge el testimonio de Heráclides del Ponto, un discípulo de Platón, otro filósofo), afirmó que "nadie era sabio, solo la divinidad". Filósofo, en cambio, es "el que ama la sabiduría”.

Attar, Site de la patria, A ser tra- con todo So, labo- Trabajo, la- zce se toma que cues- ssida. Juda.

φιλοσοφία ας ή amor a la ciencia, ali- ción a la sabiduría; estudio o ejercicio de una ciencia o arte; filosofía, investigación metódica y conocimiento científico de las cosas (διά της φιλοσοφίας και κενής απάτης por la filosofia [teoria judaico- gentil) y vano engaño. NT Col. 2,8).

empeño, alanar al honor de (qpite por amigo o ga vanagloriarse; ufan honra, picarse de h φιλοτιμία ας [jon. amor a la honra, pu tensión de honores, gen.]; emulación, rivalidad [en pa dat.]; crédito, ho». presunción, oster lidad, derrocha: (José M. Pabón S de Urbina, Diccionario bilingüe Manual Griego clásico-español, VOX, Larousse Editorial, 2018, p. 625)

León, que estaba maravillado del talento y de lo bien que se expresaba Pitágoras sobre φιλό-σοφος ον amante de la sabiduria o de la ciencia, deseoso de saber; que es- tudia o ejerce una ciencia o arte; que gus- ta de las cosas del espíritu; que tiene ca- racter científico I SUBST. m. hombre que gusta de lo espiritual, culto, docto, ins- truído; filósofo, investigador de la verdad, φιλότιμος δη honra o key notes ambiciose, azt H. amor /o In plo que estudia la naturaleza (thv quoiv, půget filósofo per naturaleza); n. conoci- mientos de carácter científico, filosofía; manera de vivir dann filósofo. cuestiones complejas, le pidió que le explicara qué era eso de la filosofía, a lo que el filósofo quiso responder -nos cuenta Cicerón- comparando la vida humana con una gran feria (concretamente, las grandes fiestas de Olimpia, donde se φιλο δως. sunocogyin ne h 15 cm, cariño. · cariñoso. celebraban antiguamente las Olimpiadas, fiestas nacionales que juntaban a todos los griegos). A esos lugares, acudían muchos hombres a hacer negocios, "intentando obtener una ganancia comprando y vendiendo"; estaban también, por supuesto, aquellos que acudían a tratar de "alcanzar la gloria y la celebridad de la corona de la victoria con sus cuerpos entrenados"; pero aún había otro tipo de personas allí.

El tercer tipo de personas que acuden a esas fiestas suelen ser menores en número, y no son "esclavos de la gloria o del dinero" sino que acuden meramente para ver lo que ocurre: esos últimos son los filósofos, que "se dedican con pasión a examinar la naturaleza de la realidad", sin buscar nada para sí. Para Pitágoras (como después también para Aristóteles, otro filósofo importante) estaba claro que tanto en las ferias como en la vida, "la contemplación desinteresada y el conocimiento de la realidad son actividades que superan con mucho a todas las demás".

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Pitágoras y el origen de la filosofía

Pero aunque tengamos alguna constancia de que Pitágoras usó la palabra filosofía por primera vez, no es considerado el primer filósofo. El primer filósofo en aparecer en los manuales de filosofía es Tales de Mileto.

Tales de Mileto y el nacimiento de la filosofía

En el tema anterior hemos hablado de una "patria de todos y de nadie". Se trata de una "tierra nueva", la cual no pertenece a espartanos o atenienses, tampoco a los persas, aunque al mismo tiempo es la tierra de todos ellos. También hemos dicho que podemos llamar "razón"o "libertad" al lugar desde el cual podemos proponernos habitar una tierra así (ese es, precisamente, el proyecto del movimiento ilustrado del siglo XVIII, del cual nuestras sociedades se consideran herederas).

Engelmann I, Godefroy, L'Astrologue qui se laisse tomber dans un puits (19th century)

Se puede decir que la humanidad "tropezó" por primera vez con ese enigmático "lugar" en el momento del surgimiento de la filosofía, algo que consideramos que ocurrió en Grecia alrededor del siglo VI antes de Cristo. Las historias de la filosofía suenen comenzar por Tales de Mileto (OaÀñs ό Μιλήσιος - Thales o Milesios, 624-546 a. C.). y una famosa anécdota que le ocurrió:

  • [El filósofo] se adentra en las profundidades de la tierra y lo mismo se interesa por su extensión, cuando se dedica a la geometría, que va más allá de los cielos en sus estudios astronómicos. Todo lo investiga buscando la naturaleza entera de los seres que componen el todo, sin detenerse en ninguna de las cosas que le son más próximas.
  • ¿ Por qué dices todo esto, Sócrates?
  • Es lo mismo que se cuenta de Tales. Éste, cuando estudiaba los astros, se cayó en un pozo, al mirar hacia arriba , y se dice que una sirvienta tracia, ingeniosa y simpática, se burlaba de él, porque quería saber las cosas del cielo, pero se olvidaba de las que tenía delante de sus pies"

Platón, Teeteto (174a), traducción de A. Vallejo Campos, en Diálogos V, Editorial Gredos, Madrid, 1998, pp. 240-241

4Tales de Mileto era uno de los llamados "siete sabios" de Grecia, una de las siete personas más admiradas debido a su sabiduría. Estos sabios, sin embargo, no eran filósofos: eran personas que sabían muchas cosas consideradas útiles para la ciudad (la pólis), y por eso se les admiraba. A Tales, en efecto, se le admiraba por ser un gran benefactor de la ciudad. En cambio, en tanto que filósofo, como nos cuenta Platón en la anécdota del pozo, se burlaban de él "incluso las esclavas" (la ingeniosa y simpática sierva tracia). De hecho, puede decirse que la sabiduría que le convertía en "sabio" a los ojos del resto de ciudadanos no era del mismo tipo que la que le convertía en "filósofo".

Por ejemplo, se cuenta que Tales había ayudado al ejército del rey Creso de Lidia en su campaña contra Ciro el Grande de Persia (Heródoto I, 75) desviando el río Halis y permitiendo que el ejército lo cruzara y ganara, así, la batalla. Parece que lo logró ordenando que se construyera una presa río arriba, desviando de este modo el cauce del agua y situándolo a espaldas de los soldados.

También se dice que Tales logró predecir un eclipse, lo cual demostraba un gran conocimiento de los cielos, algo que resulta de lo más útil para orientarse en el mar. Algunas anécdotas más nos explican lo últiles que resultaban sus conocimientos para sus conciudadanos, que por esa razón le admiraban y respetaban.

Pero la anécdota del pozo incide en algo totalmente opuesto: en tanto que filósofo, Tales no solo resultaba inútil para su ciudad, sino que en realidad ni siquiera resultaba útil para sí mismo. Despistado y concentrado en sus pensamientos, se había caído en un pozo. Algunos de sus conciudadanos, que hacía ya tiempo que desconfiaban de él, le acusaban de estar cada vez más interesado en cosas a las que no se veía ninguna utilidad. Ante estas acusaciones, Tales respondía algo así: "la cuestión no reside en si son útiles o no, sino en si son verdad o no". Si era o no verdad, por ejemplo, que el agua era el principio de todo, el arché (apxń, «principio» u «origen»), del que todo había comenzado y del que todo estaba, en el fondo, compuesto.

Este tipo de cosas a las que se estaba empezando a dedicar Tales no parecían tener ningún interés para la ciudad y no podía comprender por qué el sabio le dedicaba tanto tiempo a intentar dilucidarlas. Según él, lo importante no era saber cosas útiles para la vida ciudadana, 5sino, sencillamente, saber, saber por saber, por amor al saber. Por eso comenzaron a llamarle "filósofo", que en griego quiere decir "amante del saber".

Muy probablemente, a Tales le llamaran "filósofo" para burlarse de él o, incluso, para despreciarlo. Y es que lo único en lo que se fijaban los habitantes de Mileto era en que la "filosofía" apartaba a Tales de los asuntos útiles para la ciudad, con lo que la polis se beneficiaba cada vez menos de su sabiduría. Tales parecía siempre distraído, absorto en cosas supuestamente más importantes. Así las cosas, es muy probable que muchos le consideran un viejo loco, incapaz de encaminar los pasos de la ciudad, o si quiera los suyos propios sin acabar cayéndose en algún pozo.

Como se le reprochaba por su pobreza lo inútil que 9 era su amor a la sabiduría 104, cuentan que previendo, gra- cias a sus conocimientos de astronomía, que habría una buena cosecha de aceitunas cuando todavía era invierno, entregó fianzas con el poco dinero que tenía para arrendar todos los molinos de aceite de Mileto y de Quíos 105, alquilándolos por muy poco porque no tenía ningún com- petidor. Cuando llegó el momento oportuno, muchos los buscaban a la vez y apresuradamente, y él los realquiló en las condiciones que quiso, y, habiendo reunido mucho dinero, demostró que es fácil para los filósofos enriquecer- se, si quieren, pero que no es eso por lo que se afanan.

10 Así se dice que de esta manera Tales dio pruebas de su sabiduría. Pero hay en ello, como hemos dicho, un prin- cipio general de crematística: asegurarse, siempre que uno pueda, el monopolio. Por eso también algunas ciudades recurren a este medio, cuando están en apuros de dinero, y establecen un monopolio de las mercancías.

Aristóteles, Política, Libro I, "Diferentes ramas de la crematística. El monopolio", 1259a 9-10; introducción, traducción y notas de Manuela García Valdés, Editorial Gredos, Madrid, 1999, p. 77

Tales decidió vengarse de sus conciudadanos de Mileto. Pudo deducir y predecir con acierto que la cosecha de aceitunas de ese año sería mucho más abundante de lo habitual y, ocultándoselo a todo el mundo, se puso a comprar todas las prensas para fabricar aceite. Como nos cuenta Aristóteles, llegó un momento en el que todo el mundo tenía toneladas de aceitunas, pero no podían hacer nada con ellas, pues todas las prensas estaban en manos de Tales, que aprovechó para alquilarlas al precio que quiso. De este modo, demostró Tales a sus conciudadanos que si él se ocupaba de la filosofía y no de "cosas útiles" no era porque estuviera loco, sino porque había descubierto algo mucho más importante que la utilidad, algo más 6

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