La educación y las desigualdades de género en la Universidad del País Vasco

Documento de la Universidad del País Vasco sobre la educación y las desigualdades de género. El Pdf explora cómo las diferencias de género se construyen socialmente y se aprenden a través de la socialización, los medios y el sistema educativo, con ejemplos históricos y contemporáneos en Psicología.

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Curso 2024/25 - Sociología de la Educación
Profesor: Iban Asenjo – Apuntes: Joxi Imaz
TEMA 8: La educación y las desigualdades de género
Uno de los principales temas de estudio de la Sociología de la Educación ha sido el
análisis de la influencia de los factores sociales en la educación, y en este sentido, las
desigualdades de género (junto con las de clase o etnia) destacan entre los más
importantes. Es decir, las desigualdades de género se reproducen en el ámbito
educativo; y la educación reproduce las desigualdades de género. El género de las
personas continúa suponiendo desiguales oportunidades educativas y vitales.
Definiciones
El concepto “sexo” hace referencia a la diferencia entre macho y hembra, a la
diferencia biológica. Para los sociólogos, sin embargo, resulta más interesante e
importante el concepto “género”, que se refiere a las diferencias que se construyen
socialmente a partir de esa clasificación biológica entre machos y hembras. En este
caso, lo interesante en esta asignatura es entender cómo estas diferencias de género
(chico/chica, hombre/mujer) no son innatas o naturales, sino que son aprendidas, son
construidas y son sociales. Una de las mejores formas para comprobar esto es analizar
estas diferencias de género histórica y geográficamente: los géneros se entienden de
forma diferente según la cultura, y la época o el momento histórico (si fueran innatas, se
repetirían en cualquier sociedad y momento y en todas las personas). Por ejemplo, en la
Grecia Clásica, la masculinidad y la homosexualidad no eran conceptos antagónicos y,
por lo tanto, las relaciones sexuales entre hombres se consideraban normales. En
Esparta, se promovía la homosexualidad, porque así los soldados luchaban mejor
(además de a su país, defendían a su “pareja”).
El género es muy importante porque influye mucho en nuestras vidas. Por una parte,
porque se impone a cada género una forma distinta de vida, una forma distinta de
pensar, sentir y actuar.
Por otra parte, porque la mayoría de las sociedades se organizan jerárquicamente
basándose en las diferencias de género: los hombres, desde una posición social superior,
dominan y explotan a las mujeres. La mayoría de las sociedades están organizadas
según esta estratificación basada en el género, lo que supone un desigual e injusto
reparto de la riqueza, el poder y los privilegios: los hombres controlan más recursos
sociales que las mujeres. Este tipo de organización social se define como “patriarcal”
(dominio de los paters”, “padres” en latín) o “machista” (dominio de los machos). Se
trata de un sistema social de organizar la sociedad muy común en todas las épocas y
latitudes, aunque la intensidad de la opresión pueda llegar a ser bastante diferente.
El término sexismo se refiere a la discriminación y estereotipación basadas en las
diferencias sexuales. En ese sentido, el sexismo es parecido a otros “ismos” (racismo,
etc.), porque propone la superioridad de una categoría o grupo de personas, legitimando
de esta forma situaciones injustas de dominación social.
Las diferencias de género se aprenden
Lo que muestran las investigaciones es que las personas se dividen en dos grupos
diferentes desde que nacen. Incluso los nombres de las personas son diferentes para
cada grupo (nombres de niño y nombres de niña), y cada categoría significa el
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Curso 2024/25 - Sociología de la Educación
Profesor: Iban Asenjo – Apuntes: Joxi Imaz
aprendizaje de una forma concreta de ser persona, diferente de la del género opuesto. A
las niñas se les enseña el “mundo rosa”, mientras que a los niños se les muestra el
“mundo azul” (Subirats y Brullet, 1988). Los padres y el resto de los adultos, enseñan a
niñas y niños desde el primer día las diferencias de género, por ejemplo, mediante sus
actitudes (siendo muchas de ellas inconscientes). En un experimento realizado con un
bebé de seis meses (Beth), se pedía a seis madres jóvenes que describieran a la niña.
Cuando el bebé comenzaba a llorar le daban muñecas y decían que el lloro era muy
“suave” y “agradable”. Por el contrario, cuando les pusieron con un bebé llamado
Adam, mostraron actitudes muy distintas a las anteriores: le levantaban en el aire,
cuando lloraba le daban trenes y otro tipo de juguetes masculinos etc. Pero Beth y Adam
eran el mismo bebé, lo único que cambiaba en el experimento era el vestuario (rosa o
azul).
Es decir, la sociedad muestra las diferencias de género desde que somos bebes,
enseñando valores como “emotividad” y “pasividad” para las niñas, y valores “fuerza”,
“independencia” y “acción” para los niños. Esto es justo lo que decía una de las
principales figuras del movimiento feminista Simone de Beauvoir en su clásico El
Segundo Sexo (1944): “La mujer no nace, se hace”.
Y se hace desde la construcción de una subjetividad diferente a la de los hombres. Por
ejemplo, una de las principales características del aprendizaje del machismo es la
dependencia de las mujeres hacia los hombres (y viceversa, el aprendizaje de la
superioridad para los hombres). Las culturas patriarcales o machistas enseñan a las
mujeres a esperar a algo que vendrá de fuera, a alguien más fuerte que ellas que les
salvará, dándoles la seguridad que les falta en la vida. Este es el esquema que se usa en
los cuentos clásicos de “Príncipes y Princesas”. Se trata de una socialización que crea
una fuerte una dependencia psicológica, que crea el deseo de ser cuidado y protegido
por alguien. Las niñas son educadas para que necesiten a los hombres, para que sin ellos
se sientan débiles e inseguras.
De todas formas, presentamos también otras opiniones para volver a reflexionar y
debatir, ahora desde el género, sobre “la influencia de la sociedad, y las diferencias
entre lo natural-innato y lo cultural-aprendido” (Tema 1):
En ratones y monos se han hecho experiencias sobre la influencia de las hormonas en el
comportamiento. Los monos jóvenes se entretienen jugando, pero los juegos son distintos
según sean machos o hembras. Los machos prefieren los juegos de lucha y aquellos en los
que se aparenta una monta sexual. A las hembras les gustan más los juegos de
persecución y los de cuidar a crías más pequeñas (jugar a mamás). Si se les inyectan
hormonas sexuales inversas a su sexo real (hormona masculina en hembras y femenina en
machos) se altera la conducta invirtiéndose los gustos y comportamientos para el juego.
También en humanos sucede de forma parecida. De acuerdo con los estudios que refiere
Le Vay, la mayoría de niñas escogen la muñeca frente al camión. Pero cuando las niñas
han estado expuestas, antes de nacer, a altos niveles de hormona masculina como
consecuencia de una enfermedad de su madre, las niñas prefieren los camiones y
desarrollan conductas de tipo masculino” (N. Acarín y L. Acarín, citados en Masjuan,
2003: 48).
Según ciertas opiniones, los sociólogos tienden a olvidar la biología, los genes o la
importancia de lo innato: No debemos: (1) Negar que exista una naturaleza humana (2)
Confiar en resolver todos los conflictos y rivalidades entre los seres humanos mediante la
revolución política, el cambio social o la mejor educación (3) Asumir que todas las
desigualdades se deben a la discriminación, los prejuicios, la opresión o el
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Sociología de la Educación: Desigualdades de Género

Curso 2024/25 - Sociología de la Educación Profesor: Iban Asenjo - Apuntes: Joxi Imaz TEMA 8: La educación y las desigualdades de género Uno de los principales temas de estudio de la Sociología de la Educación ha sido el análisis de la influencia de los factores sociales en la educación, y en este sentido, las desigualdades de género (junto con las de clase o etnia) destacan entre los más importantes. Es decir, las desigualdades de género se reproducen en el ámbito educativo; y la educación reproduce las desigualdades de género. El género de las personas continúa suponiendo desiguales oportunidades educativas y vitales.

Definiciones de Género

El concepto "sexo" hace referencia a la diferencia entre macho y hembra, a la diferencia biológica. Para los sociólogos, sin embargo, resulta más interesante e importante el concepto "género", que se refiere a las diferencias que se construyen socialmente a partir de esa clasificación biológica entre machos y hembras. En este caso, lo interesante en esta asignatura es entender cómo estas diferencias de género (chico/chica, hombre/mujer) no son innatas o naturales, sino que son aprendidas, son construidas y son sociales. Una de las mejores formas para comprobar esto es analizar estas diferencias de género histórica y geográficamente: los géneros se entienden de forma diferente según la cultura, y la época o el momento histórico (si fueran innatas, se repetirían en cualquier sociedad y momento y en todas las personas). Por ejemplo, en la Grecia Clásica, la masculinidad y la homosexualidad no eran conceptos antagónicos y, por lo tanto, las relaciones sexuales entre hombres se consideraban normales. En Esparta, se promovía la homosexualidad, porque así los soldados luchaban mejor (además de a su país, defendían a su "pareja").

El género es muy importante porque influye mucho en nuestras vidas. Por una parte, porque se impone a cada género una forma distinta de vida, una forma distinta de pensar, sentir y actuar.

Por otra parte, porque la mayoría de las sociedades se organizan jerárquicamente basándose en las diferencias de género: los hombres, desde una posición social superior, dominan y explotan a las mujeres. La mayoría de las sociedades están organizadas según esta estratificación basada en el género, lo que supone un desigual e injusto reparto de la riqueza, el poder y los privilegios: los hombres controlan más recursos sociales que las mujeres. Este tipo de organización social se define como "patriarcal" (dominio de los "paters", "padres" en latín) o "machista" (dominio de los machos). Se trata de un sistema social de organizar la sociedad muy común en todas las épocas y latitudes, aunque la intensidad de la opresión pueda llegar a ser bastante diferente.

El término sexismo se refiere a la discriminación y estereotipación basadas en las diferencias sexuales. En ese sentido, el sexismo es parecido a otros "ismos" (racismo, etc.), porque propone la superioridad de una categoría o grupo de personas, legitimando de esta forma situaciones injustas de dominación social.

Aprendizaje de las Diferencias de Género

Lo que muestran las investigaciones es que las personas se dividen en dos grupos diferentes desde que nacen. Incluso los nombres de las personas son diferentes para cada grupo (nombres de niño y nombres de niña), y cada categoría significa el 1Curso 2024/25 - Sociología de la Educación Profesor: Iban Asenjo - Apuntes: Joxi Imaz aprendizaje de una forma concreta de ser persona, diferente de la del género opuesto. A las niñas se les enseña el "mundo rosa", mientras que a los niños se les muestra el "mundo azul" (Subirats y Brullet, 1988). Los padres y el resto de los adultos, enseñan a niñas y niños desde el primer día las diferencias de género, por ejemplo, mediante sus actitudes (siendo muchas de ellas inconscientes). En un experimento realizado con un bebé de seis meses (Beth), se pedía a seis madres jóvenes que describieran a la niña. Cuando el bebé comenzaba a llorar le daban muñecas y decían que el lloro era muy "suave" y "agradable". Por el contrario, cuando les pusieron con un bebé llamado Adam, mostraron actitudes muy distintas a las anteriores: le levantaban en el aire, cuando lloraba le daban trenes y otro tipo de juguetes masculinos etc. Pero Beth y Adam eran el mismo bebé, lo único que cambiaba en el experimento era el vestuario (rosa o azul).

Es decir, la sociedad muestra las diferencias de género desde que somos bebes, enseñando valores como "emotividad" y "pasividad" para las niñas, y valores "fuerza", "independencia" y "acción" para los niños. Esto es justo lo que decía una de las principales figuras del movimiento feminista Simone de Beauvoir en su clásico El Segundo Sexo (1944): "La mujer no nace, se hace".

Y se hace desde la construcción de una subjetividad diferente a la de los hombres. Por ejemplo, una de las principales características del aprendizaje del machismo es la dependencia de las mujeres hacia los hombres (y viceversa, el aprendizaje de la superioridad para los hombres). Las culturas patriarcales o machistas enseñan a las mujeres a esperar a algo que vendrá de fuera, a alguien más fuerte que ellas que les salvará, dándoles la seguridad que les falta en la vida. Este es el esquema que se usa en los cuentos clásicos de "Príncipes y Princesas". Se trata de una socialización que crea una fuerte una dependencia psicológica, que crea el deseo de ser cuidado y protegido por alguien. Las niñas son educadas para que necesiten a los hombres, para que sin ellos se sientan débiles e inseguras.

Reflexiones sobre Género: Influencia Biológica y Social

De todas formas, presentamos también otras opiniones para volver a reflexionar y debatir, ahora desde el género, sobre "la influencia de la sociedad, y las diferencias entre lo natural-innato y lo cultural-aprendido" (Tema 1):

En ratones y monos se han hecho experiencias sobre la influencia de las hormonas en el comportamiento. Los monos jóvenes se entretienen jugando, pero los juegos son distintos según sean machos o hembras. Los machos prefieren los juegos de lucha y aquellos en los que se aparenta una monta sexual. A las hembras les gustan más los juegos de persecución y los de cuidar a crías más pequeñas (jugar a mamás). Si se les inyectan hormonas sexuales inversas a su sexo real (hormona masculina en hembras y femenina en machos) se altera la conducta invirtiéndose los gustos y comportamientos para el juego. También en humanos sucede de forma parecida. De acuerdo con los estudios que refiere Le Vay, la mayoría de niñas escogen la muñeca frente al camión. Pero cuando las niñas han estado expuestas, antes de nacer, a altos niveles de hormona masculina como consecuencia de una enfermedad de su madre, las niñas prefieren los camiones y desarrollan conductas de tipo masculino" (N. Acarín y L. Acarín, citados en Masjuan, 2003: 48).

Según ciertas opiniones, los sociólogos tienden a olvidar la biología, los genes o la importancia de lo innato: No debemos: (1) Negar que exista una naturaleza humana (2) Confiar en resolver todos los conflictos y rivalidades entre los seres humanos mediante la revolución política, el cambio social o la mejor educación (3) Asumir que todas las desigualdades se deben a la discriminación, los prejuicios, la opresión o el 2Curso 2024/25 - Sociología de la Educación Profesor: Iban Asenjo - Apuntes: Joxi Imaz condicionamiento social. Algunas sí que se deberán a esto, pero no puede presuponerse para todos los casos" (P. Singer, citado en Masjuan, 2003: 60).

Agentes de Socialización y Género

¿Dónde y cómo se aprenden las diferencias de género? Evidentemente, también en este tema el principal agente de socialización es la familia. Por ejemplo, Nancy Chodorow ha subrayado las diferentes formas que adoptan niños y niñas a la hora de gestionar el vínculo emocional con sus madres: a partir de un momento, los niños suelen romper este vínculo de forma radical, mientras que las niñas continúan estando cerca de la madre (abrazos, besos, imitación ... ). De esta forma, la identidad de las niñas se construye en relación a otros, con "mayor dependencia hacia los demás" (primero hacia la madre, más tarde hacia un hombre), a la vez que se mantienen características como las "emociones" o la "sensibilidad".

En el caso de los chicos, sin embargo, la identidad masculina se va a construir en contra de "lo femenino": hay que aprender a no ser "afeminado". El resultado es que para los chicos será más difícil aprender a tener relaciones íntimas con otras personas, y que su forma de ver el mundo será más racional y analítica. El hombre adulto, de una manera inconsciente, va a ver peligrar su identidad en caso de tener relaciones emocionales estrechas y profundas con otros individuos. Los varones son educados en "actitudes activas", y su objetivo en la vida será conseguir cosas, mientras los sentimientos quedan en un segundo plano, por lo que tendrán dificultades para mostrar y entender sentimientos. En el caso de las mujeres, sin embargo, pasa lo contrario: la falta de las relaciones emocionales sería una amenaza para la autoestima. Se trata de un patrón cultural que se transmite de generación en generación (Chodorow, 1984).

Diferencias de Género en la Crianza Familiar

Todavía hoy, a principios del siglo XXI, en la mayoría de familias, los procesos de preparación son diferentes según el género del bebé que se espera: la decoración de la habitación, la ropa, los juguetes ... Diferencias que evidentemente se mantienen después del nacimiento: los estudios demuestran que a las niñas se les sonríe más, se les hacen más caricias, se les habla más ... , mientras que los niños son educados en un modelo que tiene más que ver con la "fuerza y la agresividad" (ciertos juguetes y tipos de deporte, más castigos y premios ... ). De esta forma, los niños y niñas reciben continuamente desde los adultos un mundo dividido en dos: las estéticas, las formas de comportarse, el desigual reparto de tareas ... Para los 4-5 años, estas diferencias suelen estar ya muy consolidadas, y eligen juegos, juguetes, ropa y cuentos "apropiados para su género". Por ejemplo, a esa edad los niños ya no quieren abrazar muñecas. Las esperanzas o expectativas familiares también suelen ser diferentes: de los niños se espera de los niños que sean ingenieros o deportistas de elite; en el caso de las niñas, suele bastar con que sean enfermeras o secretarias.

En el caso de los juguetes, incluso los que parecen neutrales pueden resultar ser sexistas. Por ejemplo, a las niñas se les regalan "gatitos y conejitos", y a los niños "leones y tigres". Saltarse la norma no es fácil, especialmente para los chicos: hay niñas que eligen juguetes masculinos, pero muy pocos niños suelen escoger jugar con juguetes femeninos. Es decir, la identidad masculina parece más cerrada y estática.

En lo que se refiere a los libros, la situación empieza a cambiar en los últimos años, pero hasta hace bien poco, las desigualdades de género eran evidentes: se podían encontrar muchos más niños en las historias y las ilustraciones (en algunos estudios 3

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