Documento de Universidad Del Atlántico Medio sobre Psicología Fisiológica. El Pdf aborda la psicología fisiológica de la conducta de ingesta, explorando los mecanismos neuroendocrinos que regulan el apetito y la saciedad, así como los principales trastornos alimentarios como la obesidad y la anorexia nerviosa, en el ámbito universitario de Psicología.
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La conducta de ingesta es necesaria para la supervivencia. Sin embargo, cada vez es mayor la prevalencia de trastornos relacionados la alimentación, tales como la obesidad y la anorexia. Lo cual pone de manifiesto que esta conducta no sólo es regulada de forma homeostática (comemos en respuesta a una necesidad nutricional), para mantener el aporte energético en equilibrio; sino que hay otros factores, de tipo motivacional, que influyen en la conducta de ingesta.
La función principal de la ingesta es proporcionar al organismo la energía y los nutrientes necesarios para la supervivencia y el adecuado funcionamiento. Aunque la conducta de ingesta incluye tanto el consumo de alimento, como el aporte de agua y sales minerales, en este tema nos centraremos principalmente en la alimentación.
El sistema neuroendocrino es el principal responsable de la regulación de las pautas alimenticias y de las cantidades de comida ingeridas. En este capítulo veremos los mecanismos necesarios para que la conducta de ingesta se ajuste a las demandas energéticas del organismo, mediante el control del inicio y la finalización de la ingesta. Asimismo, abordaremos otras redes relacionadas con el circuito de recompensa, las cuales juegan un rol importante en esta conducta.
Como vimos en el tema 2, la homeostasis es el "equilibrio dinámico, regulado por el sistema neuroendocrino, mediante el cual el medio interno se mantiene dentro de los límites adecuados para que el organismo pueda realizar sus funciones de forma óptima" (Collado, 2016, p. 171). La experiencia diaria nos muestra que, para mantener el medio interno óptimamente, necesitamos beber cada cierto tiempo.
El control fisiológico de la ingesta de líquido está relacionado con un proceso denominado ósmosis, mediante el cual las disoluciones acuosas a ambos lados de una membrana Carretera del Fondillo 4 Tafira Baja 35017 Las Palmas de Gran Canaria 828 019 019
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tienden a equilibrar sus concentraciones. Las células tienen un medio intracelular que es acuoso, y están en un entorno-medio extracelular también acuoso. Las diferencias de concentración entre uno y otro medio, se ajustan mediante la salida o entrada de agua (ósmosis). Así, cuando el medio extracelular está más concentrado (hipertónico), que el medio intracelular, la célula cederá agua al exterior para que éste se diluya. Y si el medio extracelular está menos concentrado (medio hipotónico), será éste quien ceda agua al interior celular. Ambas condiciones perjudican a las células. El medio extracelular debe ser isotónico. Por este motivo, la concentración y el volumen de líquido se regulan de forma muy precisa.
Nuestro organismo dispone de receptores específicos para la concentración y el volumen, esto da lugar a dos tipos de sed. La sed volémica es la sensación de necesidad de ingerir agua originada por los receptores de volumen, los cuales indican que ha habido una pérdida excesiva de volumen de líquido; mientras que la sed osmótica se produce cuando pierde el equilibrio isotónico, por ejemplo después de una comida con exceso de sal, que hace que el líquido plasmático sea hipertónico. Los osmorreceptores se encuentran en la lámina terminal, que es una región adyacente al tercer ventrículo.
Los riñones contienen células capaces de detectar la disminución en el volumen, y responden segregando la enzima renina que, una vez en el torrente circulatorio, transforma el angiotensinógeno en angiotensina. La angiotensina, por su parte, estimula la secreción de hormonas de la neurohipófisis y la corteza suprarrenal, que hacen que el riñón conserve agua y sodio, y que aumente la presión arterial, para mantener el líquido. Este mecanismo induce también respuestas conductuales de búsqueda e ingesta de agua y sales.
Los mecanismos neurales de la sed están mediados por el núcleo preóptico mediano (del hipotálamo). Esta estructura recibe información que procede de los receptores osmóticos ventriculares, de los barorreceptores del cayado aórtico y del órgano subtrigonal, que detecta las variaciones de angiotensina circulantes. De este modo, el núcleo preóptico mediano integra la información tanto volémica como osmótica, y estimulan la ingesta de líquido, gracias a sus conexiones con otras partes del cerebro. Por otro lado, estudios Carretera del Fondillo 4 Tafira Baja 35017 Las Palmas de Gran Canaria 828 019 019
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recientes muestran que la corteza cingulada puede estar también implicada en la sensación de sed.
La ingesta de alimentos implica conductas y mecanismos de control muy complejos, ya que debe abastecer no sólo de fuentes de energía, sino también la necesidad de otros nutrientes como los aminoácidos esenciales, las vitaminas y los minerales. Además, la alimentación está también relacionada con el control del peso corporal. Para comprender el control de la ingesta de alimentos es necesario entender el metabolismo.
El organismo tiene dos grandes depósitos o almacenes de fuentes de energía: un almacén a largo plazo, constituido por el tejido adiposo (células que acumulan triglicéridos); y un almacén a corto plazo, en las células del hígado y el músculo (en las que se acumula glucógeno).
Como vimos en el capítulo 2, el glucógeno almacenado, se trasforma en glucosa (nutriente esencial de las células) cuando hay necesidades energéticas. Mientras que la glucosa excedente de la dieta, que no es necesaria, se acumula transformándose en glucógeno. La insulina favorece el almacenamiento en forma de glucógeno, mientras que el glucagón favorece la liberación en forma de glucosa (Figura 1).
Glucagón
Glucógeno
Glucosa
Insulina
Figura 1. Efectos de la insulina y el glucagón.
El almacén a largo plazo del tejido adiposo, sólo se moviliza cuando la demanda energética es muy alta, y no puede ser abastecida por la reserva a corto plazo. Además, este almacén lo utilizan los tejidos del organismo excepto el cerebro, que sólo consume glucosa.
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La fase de ayuno se refiere a los períodos en los que el tubo digestivo está vacío, y no hay absorción de nutrientes. En estas circunstancias los niveles de glucosa en sangre disminuyen, lo cual desencadena una respuesta simpática, y el páncreas deja de producir insulina para producir glucagón. El glucagón transforma el glucógeno en glucosa, y facilita su disponibilidad, fundamentalmente, para el cerebro. Por su parte, en el tejido adiposo se produce la descomposición de los triglicéridos en ácidos grasos y en glicerol. Los ácidos grasos serán utilizados como combustibles para los tejidos, mientras que el glicerol se transforma en glucosa, para el cerebro (Figura 2). De esta manera se garantiza el suministro de energía en el cerebro.
Glicerol
Cerebro (transformado en glucosa)
TG (Triglicéridos)
+
3 AG (Ácidos grasos)
Tejidos (fuente de energía)
Figura 2. Utilización del almacén energético a largo plazo de los adipocitos: los triglicéridos acumulados se descomponen en glicerol (que se transforma en glucosa, y abastece al cerebro), y en ácidos grasos (que se usan como fuente de energía por los tejidos del organismo). Fuente: elaboración propia.
Por el contrario, durante la fase de absorción, que tiene lugar cuando en el tubo digestivo se absorben los nutrientes de la dieta, los niveles de glucosa en sangre aumentan. Esto desencadena la activación del sistema parasimpático, y el páncreas produce insulina, que favorece el almacenamiento de la glucosa en el hígado, en forma de glucógeno, así como la utilización de la glucosa por todos los tejidos como fuente de energía. Además, si aún queda glucosa excedente, ésta se trasforma y acumula en el tejido adiposo, en forma de triglicéridos.
Pero, además de la glucosa, en los períodos postprandiales1 se elevan los niveles de aminoácidos y de triglicéridos en sangre. Los aminoácidos se utilizarán para los procesos de síntesis en las células, y su excedente se acumulará también transformándose en grasas 1 Postprandial significa después de las comidas. Carretera del Fondillo 4 Tafira Baja 35017 Las Palmas de Gran Canaria 828 019 019
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en el tejido adiposo. Finalmente, las grasas procedentes de la dieta se acumulan directamente en el almacén a largo plazo (Figura 3).
Nutrientes recibidos del sistema digestivo
Glucosa
Grasa
Aminoácidos
Fase de absorción
Síntesis de proteínas
Reservas a corto plazo
Reservas a largo plazo
Energía
Músculos y resto del cuerpo
Glucógeno
Triglicéridos
Tejido adiposo
Fase de ayuno
Glucosa
Ácidos grasos
Glicerol
Glucosa
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Energía
> Energía
Figura 3. Vías metabólicas durante la fase de absorción (arriba) y la fase de ayuno (abajo). Fuente: adaptado de Carlson (2014).
La ingesta es un proceso que está regulado a múltiples niveles, ya que es necesario un equilibrio entre la ingesta de comida y el gasto energético. Como promedio, cada gramo de grasas consumido aporta 9 kcal, mientras que cada gramo de proteína o de hidrato de carbono aporta 4 kcal. Cuando se ingieren más calorías de las que se consumen, éstas se acumulan en forma de triglicéridos en el tejido adiposo.
Si asumimos que el gasto energético es constante, deben existir dos mecanismos para mantener estable el peso corporal: un mecanismo que genere motivación para alimentarse, cuando las reservas y los niveles de nutrientes son bajos; y otro mecanismo para restringir la ingesta cuando el aporte comienza a ser excesivo. A continuación expondremos los mecanismos que generan el inicio de la conducta de ingesta, y aquellos que la finalizan.
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Energía