La Ética Profesional en el Ámbito del Trabajo Social
- 8.1. LA ENSEÑANZA DE LA ÉTICA PROFESIONAL
- 8.1.1. POSIBLES PELIGROS ÉTICOS
- 8.2. LAS TRES DIMENSIONES DE LA ÉTICA PROFESIONAL
- 8.3. LOS DERECHOS DE LOS USUARIOS
- 8.4. LOS DEBERES DE LOS TRABAJADORES SOCIALES
- 8.5. LAS CUESTIONES ÉTICAS EN TRABAJO SOCIAL
- 8.5.1. DILEMAS Y CONFLICTOS ÉTICOS
La Enseñanza de la Ética Profesional
- ÉTICA: Parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre.
Proviene del griego "ethos" relativo a principios, valores y normas de conducta
pasadas por la razón o la consciencia.
- MORAL: Conjunto de intuiciones y concepciones de las que nos valemos los
individuos para identificar lo que está bien o mal, lo que debemos hacer o evitar.
- PRINCIPIOS: Ideas fundamentales que rigen el pensamiento y la conducta.
- VALORES: Cualidades que poseen algunas realidades consideradas bienes por las
cuales son estimables.
- DEONTOLOGÍA: Ciencia o tratado de los deberes. La deontología profesional
hace referencia al conjunto de normas y reglas éticas que guiarán nuestra
actuación como profesionales (códigos deontológicos).
- DILEMAS ÉTICOS: Dudas, disyuntivas sobre la moral y las obligaciones. Conflictos
surgidos en la práctica profesional que nos hacen debatir entre varias
alternativas posibles.
La Historia y desarrollo del Trabajo Social (TS) nos demuestra que estamos ante una
disciplina y profesión íntimamente comprometida con la ética, al tratarse de una
intervención social al servicio del bien común que trasciende la moral personal de los
Trabajadores Sociales (Lima, 2012). La ética forma parte de la esencia misma del TS, a la
vez que sirve de empoderamiento y capacitación para los Trabajadores Sociales" (Úriz,
2017).
La enseñanza de la ética tiene como objetivo fundamental guiar al profesional sobre la
obligación que tiene de asumir responsablemente su propia práctica, señalando tres
claves para la formación ética del TS, en constante retroalimentación (Palacios 2005,
Cordero, 2017).
Se distingue entre:
- Ética fundamental: Conciencia profesional, autonomía y libertad profesional
- Ética cívica: Respeto a los Derechos básicos recogidos en la Declaración
Universal de los Derechos Humanos (1948)
- Ética aplicada: Las respuestas y conductas éticas de la practica profesional
(praxis)
Los objetivos perseguidos con la formación ética del alumnado de TS y futuro
profesional
son
los
siguientes
(Cortina
y
De
Robertis,
2003):
- OFRECER CONOCIMIENTO, herramientas y
habilidades
para
cumplir
las
exigencias
profesionales
£
desde
la
responsabilidad
y
compromiso.
- HOMOGENEIZAR Y VISIBILIZAR la practica del TS profesional y científico.
- DENUNCIAR SITUACIONES DE INJUSTICIA SOCIAL creando conciencia y lucha por la
dignidad humana.
- GENERAR REFLEXIÓN: continua y crítica sobre los valores y principios individuales y
sociales, sobre los comportamientos profesionales y los intereses de las personas con
las
que
vamos
a
trabajar.
La ética supone la primera filosofía de los Trabajadores Sociales, su estudio
proporcionará una serie de claves para interpretar la realidad que aplicarán a las
diversas situaciones que se vayan enfrentando en el desarrollo de su actividad
profesional.
Posibles Peligros Éticos
Vamos a hacer referencia a algunos de los posibles peligros éticos en la práctica
profesional del trabajo social.
- A) La búsqueda de respuestas seguras, simples y cerradas
- B) El peso de la experiencia
- C) Ética de la situación
- D) El olvido de los particulares
- E) La centralidad del código
- F) Idealismo codificador
La Búsqueda de Respuestas Seguras, Simples y Cerradas
La realidad social es compleja y cambiante, las relaciones e interacciones
humanas aún más, por lo que se hace imposible dar respuestas simples y cerradas, así
como listas de preceptos establecidos.
Los TT.SS nos enfrentamos a una variabilidad de situaciones y problemáticas
enormes, vivimos en una sociedad en permanente transformación y cambio, en la que
no dejan de aparecer cuestiones morales nuevas o problemas antiguos con aspecto
renovado, que nos exigirán de un conocimiento constante y de una visión global para
comprender la dimensión de cada situación y dar respuestas éticas ajustadas.
El Peso de la Experiencia
Un peligro de los profesionales en activo es el de acentuar en exceso la
importancia de los años de ejercicio para resolver las cuestiones de carácter ético. El
peso de la experiencia no siempre tiene un resultado ético correcto, incluso a veces,
puede ser contraproducente.
No cabe duda que la experiencia supone un grado, pero no debemos
estancarnos en realidades conocidas, es necesario estar abiertos a nuevos aprendizajes,
a nuevas situaciones que nos van a exigir una continua readaptación a la teoría, la
práctica y a preceptos que sin duda nos van a generar dilemas y conflictos éticos nuevos.
Ética de la Situación
Otro peligro etico consiste en centrarse únicamente en los casos concretos,
olvidando la importancia de una reflexión más amplia sobre esta problemática donde
pueden quedar enmarcadas las situaciones particulares.
Hablamos del llamado casuismo ético, para el cual, cada caso es diferente y cada
usuario plantea una problemática específica. Para los defensores de este planteamiento
ninguna consideración de carácter general puede aportar los criterios éticos necesarios
para servir como guía adecuada en cada una de las situaciones conflictivas a las que se
enfrenta cada trabajador social.
El Olvido de las Particularidades
El peligro ético contrario sería el de una abstracción exagerada, consistente en el
Olvido de las particularidades. Se trata del intento de regular toda actuación social para
siempre y en cualquier lugar, como si las variables sociales y personales no tuvieran la
menor importancia. Los partidarios de esta postura consideran que existen ciertos
principios universalmente válidos y aplicables por igual, independientemente de las
particularidades. Este es un peligro, sin embargo, menos extendido entre los
trabajadores sociales, poco propensos en su mayoría a planteamientos excesivamente
generalistas.
La Centralidad del Código
Un peligro muy común proviene de la sacralización casi dogmática del código
profesional. Un excesivo empeño codificador puede llevar a creer que todos los
problemas éticos pueden ser resueltos recurriendo al código de ética profesional.
Aunque el código deontológico es condición obligatoria y necesaria, no es
suficiente para resolver todos los conflictos éticos surgidos en la práctica profesional,
debiendo recurrir a otros sistemas como las comisiones deontológicas de los colegios
profesionales y reflexiones individuales y conjuntas con otros colegas para resolverlos.
En definitiva, se trata de ir más allá del cumplimiento obediente del código, mediante la
sensibilidad y vigilancia (Idareta, 2012)
Las Tres Dimensiones de la Ética Profesional
Es posible dividir la ética profesional en tres dimensiones inseparables que la
constituyen como tal: La dimensión teleológica, la dimensión normativa y la
dimensión pragmática.
- Teleológica Hace referencia a la finalidad, el "telos" (fin) específico de la
profesión, que consiste a nivel general, según la Federación Internacional de TS
(FITS), en perseguir el Bienestar Social de las personas, grupos y comunidades,
garantizando su integridad y bienestar físico, psicológico, emocional y espiritual.
Todo trabajador social debe plantearse el "telos" (fin) de su práctica profesional, la
finalidad, el bien intrínseco que pretende obtener con cada actuación profesional tanto
a nivel global, como específico; en definitiva, los objetivos que pretende alcanzar con la
sociedad en general o con los usuarios que trabaja, en particular.
- La segunda dimensión Normativa: Se refiere a los, principios, normas y
obligaciones a cumplir por los profesionales del TS y que estarán recogidas en los
siguientes niveles:
NORMATIVAS Y DIRECTRICES MUNDIALES/EUROPEAS: Procedentes de Naciones
Unidas o tratados globales a nivel mundial o europeo sobre Derechos Humanos,
Pactos de paz, Acuerdos sobre el clima, etc. (Declaración Universal Derechos
Humanos de Naciones Unidas, 1948; ... )
MARCO NORMATIVO NACIONAL: Constitución Española de 1978, Ley General de
Educación, de Sanidad, Dependencia, Eutanasia ... )
- NORMATIVA AUTONÓMICA Y LOCAL: Leyes autonómicas como las de SS.SS,
normativas municipales o institucionales, como ordenanzas de Ayuda a
Domicilio, por ejemplo.
NORMATIVA ESPECÍFICA DE TRABAJO SOCIAL:
Relativa a conceptos, preceptos y Deontología de obligado cumplimiento que
enmarcará y guiará la actuación profesional. La misma es cambiante y adaptable a la
realidad y por tanto, renovable. En la actualidad contamos con la siguiente:
- La Ética del TS. Principios y Criterios. Federación Internacional de TS (FITS) y
Asociación Internacional de Escuelas de TS (AIETS) Australia 2004
- Código de Ética de la Asociación Nacional de TT.SS Estadounidenses (NASW)
EE.UU 2008
- Código Deontológico del TS Español, Consejo General de TS, Madrid 2012
- Libro blanco para el título de grado en Trabajo social ANECA. Madrid 2005
- En tercer lugar y último; la dimensión pragmática, referida al momento de
llevar a cabo el cometido profesional en la práctica (praxis), generalmente en
soledad del profesional, donde se materializan las dos anteriores dimensiones y
en la que los profesionales se enfrentan a los conflictos y dilemas éticos que les
van a surgir.
Es en la práctica donde los TT.SS han de tomar una decisión, a la luz de la
normativa existente, los preceptos deontológicos del código correspondiente y
consultando en última instancia las comisiones deontológicas existentes en las
diferentes asociaciones o colegios profesionales de TS regionales.
Así pues, las tres dimensiones mencionadas, están estrechamente relacionadas.
Un Trabajador Social que quiera vivir éticamente su profesión ha de reflexionar sobre el
fin último de su actuación profesional (dimensión teleológica), aplicar los principios y
normas que la regulan (dimension normativa) y analizar el modo de aplicarlas en el
ejercicio de la actividad práctica ordinaria (dimensión pragmática).
Un buen profesional debe tener en cuenta todo lo anterior y además en palabras
de Salcedo (2017) "ser capaz de razonar sus propios principios morales".
Los Derechos de los Usuarios
- Los derechos son una parte importante de la tradición liberal occidental en la
política y en la filosofía moral. Los mismos han sido relacionados con la noción
kantiana del respeto hacia las personas como fin en si mismo. De lo anterior se
desprende que las personas tienen ciertos derechos que deberían ser
respetados.
- Según Feinberg (1973) un derecho es una demanda válida. Por "válida" se
entiende que está justificada, de acuerdo con un sistema de normas. Si alguien
tiene un derecho, al menos otra persona tiene unos deberes hacia la misma.
Existen debates sobre los tipos de derechos a partir de la siguiente combinación:
derechos absolutos (o ilimitados), derechos condicionales (o limitados),
derechos universales (aplicables a todo el mundo sin excepción) y derechos
particulares (aplicables a una clase determinada de gente).
Clark y Asquith (1985), establecieron una clasificación teniendo en cuenta las
combinaciones posibles:
- A) Derechos universales absolutos: Aplicables incondicionalmente a todo el
mundo. Sólo existe un derecho en esta categoría, y éste sería el derecho a ser
tratado como un fin y no simplemente como un medio, que se desprende
lógicamente del concepto de respeto hacía la dignidad de las personas.
- B) Derechos universales restringidos: Aplicables a todo el mundo, aunque
puedan ser retirados a cualquier persona. Esta categoría incluiría aquellos
derechos que están concebidos como "derechos humanos", tales como el
derecho a la libertad, que puede ser negada en ciertos supuestos, por ejemplo,
queda suspendido para una persona encarcelada.
- C) Derechos particulares absolutos: Aplicables sin límite a todo el mundo dentro
de una determinada categoría. Por ejemplo, todos los familiares que son
ciudadanos británicos tienen un derecho absoluto a reclamar el subsidio infantil.
- D) Derechos particulares restringidos: Aplicables a ciertas personas bajo ciertas
condiciones. Por ejemplo, un ciudadano español tiene derecho a recibir una
pensión cuando llega a la edad prescrita de jubilación y ha satisfecho las
condiciones necesarias de contribución a la Seguridad Social.