El Caballo Idóneo para el Turismo Ecuestre
En cada disciplina ecuestre los caballos tienen que tener unas características que lo hacen
idóneo para dar el mejor rendimiento. Como norma general el caballo debe tener las
siguientes cualidades iniciales:
- Impulsión, definido como la voluntad de ir hacia delante de forma franca.
- Buena cabeza, para el trabajo y la adaptación a la doma.
- Ligereza, o facilidad para realizar los ejercicios de doma, los cambios de aire o la
reunión.
- Equilibrio natural para adquirir una buena ligereza y puesta en la mano.
- Se muestre siempre en la mano del jinete, admitiendo de buena gana la embocadura.
- No sea sordo a las ayudas de las piernas, por carácter linfático y poca disposición a
avanzar hacia delante.
Además, el caballo idóneo de escuela y rutas, debe de tener unas condiciones naturales
buenas para la fatiga, resistente y de fácil mantenimiento, de temperamento tranquilo y noble.
El caballo tiene que ser de naturaleza rústica, lo que hace un caballo adaptado a los diferentes
lugares con diferentes temperaturas y terrenos, a su estancia al aire libre y saber resistir las
agresiones del medio: lluvia, frío, calor, moscas, conservando sus cualidades de resistencia.
Caballos que dispongan de buena salud, que no sean propensos a las cojeras o cólicos. El
caballo debe ser vigoroso, tener unos miembros sólidos y tendrá que estar bien preparado
físicamente.
En los caballos de escuela se buscará su sociabilidad. Pasarán la mayor parte del
tiempo al aire libre en compañía de otros caballos buscando el hermanamiento entre ellos y la
adaptación a las diferentes climatológicas de cada estación. En grupo su comportamiento es
revelador, prestando atención a si se muestra solitario, agresivo o si no se deja atrapar
fácilmente. La vida en grupo y la precariedad muchas veces a la hora de alojarlos en
determinados lugares, exige que el caballo sea sociable.
Recuerde que los caballos son animales gregarios y que por su instinto se ven llevados a
establecer jerarquías entre ellos, en especial si no han convivido con anterioridad, por lo que
los líderes trataran de mostrar su supremacía sobre los otros. Por tanto, es preferible que sean
caballos que hayan convivido con anterioridad para evitar peleas y que se puedan lesionar.
El caballo de escuela que a su vez es utilizado para exteriores, debe ser capaz de pasar con
seguridad por lugares complicados, difíciles en ocasiones y delante de objetos muchas veces
insólitos que se puedan presentar, tanto montados como del ronzal o las riendas si el
momento lo requiere. Descarte caballos temerosos con reacciones desproporcionadas, como
que se levante de manos a la menor dificultad o tienda a irse de caña por el menor susto,
siendo especialmente peligroso un caballo así en las carreteras.
Los caballos castrados dan menos problemas de relación entre ellos, se entregan más al
trabajo y son más resistentes, pues desgastan menos energías innecesarias, no limitando sus
aptitudes deportivas.
El caballo entero da problemas y especialmente cuando hay yeguas en celo. También tienen
inconvenientes a la hora de compartir espacio con otros caballos y en muchas ocasiones hay
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que aislarlo. Todas estas precauciones complican las clases, los paseos y particularmente las
excursiones de varios días.
Las yeguas son más irritables en época de celo. Hay que tomar precauciones, pues suelen ser
propensas a cocear. En cualquier caso, son animales que dan buen rendimiento y no
desmerece para nada sus aptitudes físicas.
La raza en el caballo de escuela no es lo importante, mucho más lo son sus cualidades y la
forma en que se ha criado y educado. Siendo los caballos cruzados de no demasiada
envergadura y los ponis grandes, los mejor y mas apropiados para esta actividad.
Como regla general habría que descartar los caballos que se muestran agresivos con el hombre
o con los otros caballos, con tendencia a morder o cocear, a levantarse de manos y que no
sepan compartir con otros caballos un mismo espacio.
El caballo que debemos de escoger, tiene que tener unas características:
- En relación a su morfología y conformación.
- Con características psicológicas de comportamiento social y temperamento natural.
- Con una doma sencilla, pero descartando los que tengan unos resabios determinados
que no permite una utilización segura y agradable para la practica en las marchas de exterior.
- Es decir, buscaremos el caballo útil y versátil.
Características Morfológicas y de Conformación
- La equitación de escuela, ocio y al aire libre le llevará a trabajar durante muchas horas,
y teniendo en cuenta el peso adicional del jinete y todo el equipo que transporta, es necesario
que el caballo tiene que ser de naturaleza fuerte, y robusto.
- La alzada. No se precisa un caballo grande. Frecuentemente, un caballo grande carece
de manejabilidad, lo cual es imprescindible tanto en la pista como en el campo, siendo mejor
caballos con mayor ligereza y equilibrio.
Cascos y Aplomos
Cascos duros (Mejor negros que son más resistentes). No demasiado anchos pues les
hace ser más torpes a la hora de andar por senderos estrechos y pendientes fuertes y además
tienen más facilidad para desherrarse. Pero sí que sean separados de talones, que facilita la
amortiguación de la ranilla. Ni pandos ni topinos (inclinación de 45º). No es conveniente los
caballos con aplomos defectuosos, son más propensos a lesiones y necesitan herraduras
especiales en muchos casos. En el caso del caballo que se utilice para salidas al exterior,
algunas veces van a tener que ser herrados en el campo y por personal no cualificado.
- Cuartillas cortas, fuertes y bien dirigidas, formando con la horizontal un ángulo de 45º
siguiendo la línea del casco.
- Menudillos descarnados, limpios de vejigas y robustos.
- El antebrazo y la caña formando una línea lo más vertical posible. Deben de tener la
caña corta robusta, con los tendones bien destacados que no presenten abultamiento "vientre
de trucha", limpia de sobrehuesos, principalmente en la zona de los tendones. El antebrazo
largo y bien musculado.
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- Rodilla ancha y bien descarnada. También libre de sobrehuesos y bolsas de líquido
sinovial.
- Pecho musculado, ancho y profundo. Los caballos con pecho estrecho tienen peor
movilidad.
- Dorso ancho, bien musculado y más bien corto. No demasiado "ensillado" pero
tampoco de dorso recto, que son más aptos para la carga que para la monta.
- Costillar con costillas suavemente incurvadas hacia atrás, largas y no muy separadas.
- Grupa, ni recta ni caída pero bien musculada. Las grupas partidas dan buen
rendimiento en montaña.
- Riñones anchos, cortos y bien insertados. Los caballos de riñones débiles no son aptos
para grandes esfuerzos, lo mismo que los de riñones fríos.
- Ijares llenos y de piel fina, animados de movimientos respiratorios amplios e iguales.
- Cruz alta pero bien musculada, ancha en su base, prolongada hacia atrás. La cruz
demasiado alta y descarnada es más propensa a tener rozaduras producidas por la montura,
luego no son convenientes. Los caballos con cruz baja tienen más problemas para que encaje
bien la montura, tendiendo a moverse lateralmente, hacia delante en las bajadas y hacia atrás
en las subidas; los caballos con esta conformación cargan mucho el peso en las espaldas,
ocasionando falta de movilidad, tendencia a ir entablados, y tienen más tendencia a tener
problemas de cojeras en las manos, arruinándose más pronto.
- Espalda oblicua y suelta, brazo largo y formando con la espalda un ángulo mayor de
45º. Las espaldas oblicuas dan mejor movilidad a los caballos de montura, y las más rectas son
idóneas para los animales de carga.
- El cuello es ideal un poco largo, pero sin exageración, bien musculado, ligeramente
convexo en la cerviz y recto en su borde inferior.
- Cabeza proporcionada al tamaño del caballo, con ojos vivos y buena visión, con ollares
anchos. Debe de revisarse la boca para detectar defectos de conformación en sus dientes que
ocasione problemas para comer.
- Maslo de nacimiento, alto y no muy grueso.
- Muslo largo y robusto, con buena musculatura.
- Corvejón, bien señalado; ancho, visto de perfil; descarnado, sin que su punta salga de
la vertical que salga por los quijotes. Limpios de esparavanes, alifaces y agriones. Se vigilará
que no tenga arpeo. Los corvejones un poco remetidos les permite meter más los pies a la
hora de trabajar en llano, pero los que son rectos, facilitan marchar mejor en las cuestas arriba
y facilitan los descensos, pues en este caso pueden doblar la grupa y dirigir una parte del peso
hacia el tercio posterior.
- Las mucosas con buena coloración sonrosada, que indica su buen estado de salud. Las
mucosas amoratadas denotan falta de oxigeno en la sangre y las mucosas blanquecinas
denotan falta de glóbulos rojos propensos a tener anemia.
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- Como norma general se mirará mucho los aplomos. Un caballo bien aplomado no solo
se mueve mejor, camina con más seguridad, sino que también son menos propensos a las
lesiones.
- Debe tener un equilibrio natural mejorado con una buena monta que le permita ser
flexible y ligero a la vez.
- El pelaje tiene que ser con su manto natural, que corresponda a cada época del año.
Para lo cual, permanecerá el mayor tiempo posible al aire libre para que se acostumbre a la
intemperie, y mejore su resistencia, teniendo en cuenta las condiciones extremas de fríos y
heladas grandes o épocas de mucho calor. Teniendo en cuenta que los caballos toleran mejor
el frío que las altas temperatura, para lo cual siempre tendrán una zona de sombra a su
disposición, agua y un cobertizo para los días de intemperie.
Cualidades Psicológicas y Temperamento
El caballo debe de tener temperamento sanguíneo, por ser este temperamento el que
reúne las mejores cualidades, no solo para escuela y el trabajo en exteriores en general, sino
para todas las disciplinas ecuestres. Son estos caballos los que se asustan menos, son los que
menos se fatigan y están más dispuestos a obedecer, luego son más aptos para ser domados y
responden mejor a las ayudas del jinete. Dentro de esta clasificación los puede haber con más
o menos temperamento; para las rutas es mejor con menos temperamento, sobre todo si son
caballos que van a montar personal poco diestro en la equitación.
- Los caballos de temperamento linfático, están menos dispuestos al trabajo, son más
complicados de manejar, sobre todo por jinetes con pocos conocimientos de equitación, pues
carecen de impulsión, tienden a quedarse detrás de las piernas, y se oponen a la respuesta
positiva de las ayudas. A menudo, estos caballos tienden a defenderse cuando se les obliga a
trabajar y a coger resabios difíciles de corregir.
- Los caballos de temperamento nervioso, se asuntan de todo. Los jinetes de poco
conocimiento tienen muchos problemas para su control, les produce ansiedad y miedo que
empeora el estado de ánimo del caballo, pudiéndose producir caídas, marcharse de caña, y
como consecuencia ocasionar accidentes. Además, estos caballos se fatigan más fácilmente,
porque ellos mismo se agotan sin necesidad. Van siempre intranquilos haciendo que su jinete
no disfrute, retrotándose constantemente. Aunque reúnan otras características buenas, para
este tipo de actividad no resultan idóneos.
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El caballo como norma general tiene que tener buena sobriedad e impulsión, con
voluntad de ir hacia delante.
- Buena cabeza para el trabajo y con un buen equilibrio mental que no sea propenso a
asustarse; con una doma que no necesita sea demasiado sofisticada, pero si bien debe de ser
sencilla también bien asentada. Esta cualidad permite lograr de ellos una excelente disposición
al trabajo con una sumisión generosa que permite su manejabilidad incluso con jinetes poco
expertos.
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Buen galopador con ritmo cadencia y resistencia natural, siempre mejorada con el
entrenamiento racional y progresivo.
Profesor: Gerardo Ortega Polo