Documento de Universidad sobre Las Necesidades de los Alumnos con Alteraciones del Habla. El Pdf explora los trastornos fonológicos y fonéticos, disglosias y disartrias, ofreciendo definiciones y clasificaciones detalladas para estudiantes universitarios.
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Aunque me crean o no en nuestras aulas existen Superhéroes y Superheroínas, ya que cada niño y cada niña tiene un poder especial o capacidad diferente al resto. Por lo tanto, como docentes, debemos adaptarnos y creer en ellos y en ellas para sacar el mayor rendimiento de sus capacidades. ¿Cómo podemos lograr esto? Siendo maestros/as TIC, pero no en cuanto a nuevas tecnologías (que también) si no dándole otra asociación a estas siglas como educadores: T de trabajador, I de inclusivo y C de comprometido. Sólo así, seremos capaces de transmitir a nuestro alumnado pasión e ilusión, que es lo que nos impulsa a seguir adelante, a enfrentar desafíos y a superar obstáculos. Así, como maestro/as de Audición y Lenguaje, tenemos una serie de funciones relacionadas con la prevención, evaluación, intervención y seguimiento para hacer efectiva la respuesta adaptada a nuestros Superhéroes y Superheroínas, siendo necesario vincularnos legislativamente a lo largo del presente tema sobre las necesidades del alumnado con trastornos del habla, siempre basándonos en los principios de inclusión y normalización y en el actual texto legal educativo estatal como es la Ley Orgánica 3/2020, (LOMLOE), así como los Decretos curriculares de las distintas etapas de la CAG (150/2022 de EI, 155/2022 de EP y 156/2022 de ESO); y además del D. 229/2011, de AD en Galicia y la O. del 8 de septiembre de 2021, que lo desarrolla, entre otra legislación. Así pues, es necesario definir ACNEAE, que con la ley educativa LOMLOE, pasó a ser "aquel alumno o alumna que requiere una atención educativa diferente a la ordinaria por presentar necesidades educativas especiales (NEE), altas capacidades intelectuales, trastorno de atención o de aprendizaje, condiciones personales o de historia escolar, por incorporarse tarde al sistema educativo, por encontrase en situación de vulnerabilidad socioeducativa, por trastorno del desarrollo del lenguaje y de la comunicación, por retraso madurativo, y por desconocimiento grave de la lengua de aprendizaje". No obstante, debemos diferenciarlo del término de alumnado con Necesidades Educativas Especiales (NEE) que se enmarca en el de NEAE y que se entiende como "aquel que afronta barreras que limitan su acceso, presencia, participación o aprendizaje, derivadas de discapacidad o de trastornos graves de conducta, de la comunicación y del lenguaje, por un periodo de su escolarización o a lo largo de toda ella, y que requiere determinados apoyos y atenciones educativas específicas para la consecución de los objetivos de aprendizaje adecuados a su desarrollo".
Para entender los aspectos básicos tratados en este tema, debemos distinguir los conceptos de lenguaje y habla. Así, el lenguaje se refiere a un sistema de comunicación, mientras que el habla es sólo la realización física del lenguaje oral. Así pues, los trastornos más comunes del habla son los Trastornos Fonológicos y Fonéticos, de articulación de base orgánica, de fluidez y de la voz. A continuación, pasamos a definir cada uno de estos trastornos.
El lenguaje se manifiesta a través del habla. Para la producción del habla es necesario sincronizar diferentes órganos. Estos, no siempre adoptan la posición adecuada para su emisión y generan problemas en la articulación de los fonemas, que se denominan, según GALLEGO ORTEGA (2019), Trastornos Fonológicos. Entre estos trastornos, suele diferenciarse entre Trastornos Fonéticos y Trastornos Fonológicos propiamente dichos. Según el DSM-5, los Trastornos Fonológicos son las dificultades persistentes en la producción fonológica que interfieren con la inteligibilidad del habla o impide la comunicación verbal de mensajes. La alteración causa limitaciones en la comunicación eficaz que interfiere con la participación social, los logros académicos o el desempeño laboral, de forma individual o en cualquier combinación. El inicio de los síntomas se produce en las primeras fases del período de desarrollo y las dificultades no se pueden atribuir a afecciones congénitas o adquiridas.
Los Trastornos Fonológicos propiamente dichos que identifica GALLEGO ORTEGA (2019), son dificultades para organizar los sonidos del habla en sus valores fonológicos correspondientes. Estos son debidos a una utilización de patrones anormales del habla debido a dificultades de discriminación auditiva y en el tratamiento temporal de los fonemas dentro de una secuencia, sin que estén afectadas las habilidades motóricas. Las dificultades fonológicas se caracterizan por procesos de simplificación del habla como: asimilaciones, frontalización, reducción, lateralización, etc. La etiología es atribuida a diferentes factores como: dificultades perceptivas de memoria y de atención, alteraciones en la memoria a corto plazo y una reducida actividad motriz articulatoria, problemas prosódicos de memoria auditiva y problemas neuropsicológicos y alteraciones cinestésicas. Un niño o niña con un Trastorno Fonológico puede emitir correctamente un fonema aislado y no ser capaz de articularlo de forma adecuada dentro de una palabra concreta. No obstante, estos trastornos son más comúnmente conocidos como Dislalias. PASCUAL y GARCIA (2007) afirman que "el concepto de dislalia corresponde al trastorno en la articulación de los fonemas, bien por ausencia o alteración de algunos sonidos concretos o por la sustitución de éstos por otros de forma improcedente. Así, según la autora citada con anterioridad, las Dislalias pueden ser evolutivas, que son las que aparecen en el desarrollo del lenguaje cuando el niño o la niña no ha terminado el aprendizaje del habla y no son patológicas; las audiógenas, que se deben a problemas de audición, ya que el niño confunde los fonemas si no tiene una correcta discriminación auditiva; las orgánicas, que se deben a lesiones o malformaciones de los órganos articulatorios, también conocidas como disglosias; y las funcionales, que se deben a un mal funcionamiento de los órganos articulatorios ya que el niño no controla la motricidad fina o la respiración, tiene escasa estimulación lingüística, discapacidad intelectual ... Son las más frecuentes y, aunque no son graves, debemos detectarlas a edades tempranas y realizar un programa de intervención adecuado. A pesar de que el uso del término dislalia ha sido desplazado en el tiempo, tradicionalmente se mantiene para referirse a aquellas dificultades que ocurren de forma aislada a nivel de algunos segmentos silábicos y de carácter fonético, considerando asimismo los hitos evolutivos, propios del desarrollo fonológico, según AGUILAR y SERRA (2007). Actualmente, estas alteraciones se engloban dentro del denominado Trastorno de los Sonidos del Habla (TSH), el cual SUSANIBAR (2016) define como la "alteración en la producción articulatoria de los sonidos y/o el uso funcional de los sonidos de una lengua (fonemas) que afecta a la inteligibilidad del habla en diferentes grados".
Los Trastornos Fonéticos son dificultades para producir sonidos del habla debidas a una incoordinación motriz o imprecisión en la producción de algunos sonidos. Hay autores que clasifican los Trastornos Fonéticos o dislalias en función del número de errores y su persistencia, y según el fonema implicado en el error. Así, en función del número de errores y su persistencia, nos podemos topar con dislalias simples en las que solo se ve afectado un fonema y el error es constante y persistente en registros y contextos diversos; y dislalias múltiples cuando son varios los fonemas afectados y consistentes. Con todo, los errores que se producen son de sustitución, omisión, distorsión y adición (SODA) y, según en fonema implicado en el error, se establecen, entre otras, las siguientes dislalias:
Los tipos de errores que se pueden cometer puede darse en la composición de la palabra siendo este, por ejemplo, elcaso de la sustitución ("caza" por "casa"), omisión ("apato" por "zapato"), inversión ("cocholate" en lugar de "chocolate") o distorsión y adicción (de "plato" por "palato"). En la práctica es frecuente encontrar combinaciones de alteraciones fonéticas y fonológicas, extremo que dificulta su distinción. Cuando esto ocurre, según GALLEGO ORTEGA (2019) se habla habitualmente de Retraso del Habla. Las necesidades educativas del alumnado con Trastornos Fonológicos se centran en evitar movimientos erróneos que hace para producir el fonema; en observar modelos articulatorios correctos para su imitación; en adquirir la conciencia propioceptiva; en entrenar la discriminación auditiva y hábitos psicomotores de vocalización; y en la integración de los logros en el lenguaje espontáneo. Siguiendo con la clasificación que se había establecido, después de ver los Trastornos Fonológicos y Fonéticos, pasamos ahora a explicar los Trastornos de la Articulación de base orgánica.
Las alteraciones orgánicas derivadas de lesiones físicas o anomalías en los órganos periféricos del habla, además de afectar a la fonoarticulación, pueden repercutir también en el desempeño de las funciones orofaciales, e incluso asociarse a discapacidades como la Parálisis Cerebral.
Según GALLEGO ORTEGA, se habla de disglosia (también conocida como dislalia orgánica) cuando ocurre "una alteración del habla de carácter orgánico por anomalías en las estructuras óseas y musculares de los órganos bucofonatorios implicados en la articulación". Teniendo en cuenta el órgano periférico del habla en el que se produce la malformación, GALLARDO y GALLEGO hacen distinción entre disglosias labiales, mandibulares, dentales, linguales y palatales, sin olvidar que GALLEGO ORTEGA añade las nasales. Así pues, todas ellas producen alteraciones o trastornos de la articulación: