La filosofía de Santo Tomás de Aquino: razón y fe

Documento de Universidad sobre la filosofía de Santo Tomás de Aquino. El Pdf, de Filosofía y nivel universitario, explora la vida, obras y la relación entre razón y fe, además de la jerarquía del ser creado y el problema del conocimiento.

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SANTO TOMÁS DE AQUINO (1225-1274):
Introducción:
Tomás nace en 1225 en Rocasseca (Nápoles) y a los cinco años ingresará en el
monasterio benedictino de Montecasino, donde recibirá su primera formación intelectual
y religiosa.
En 1243 ingresa en la orden dominica siendo en Colonia discípulo de Alberto Magno.
En 1252 comienza a impartir clases en la universidad de París en la que ocupará una
cátedra desde 1256 hasta 1259. Ahí redactará la “Summa contra gentiles”.
De 1259 a 1269 viaja por diversas universidades europeas, instalándose de nuevo en
Italia, donde el Papa Urbano IV le ordena reorganizar la facultad de filosofía de la corte
pontificia.
En 1269 regresa nuevamente a París a combatir el averroísmo latino representado por
Siger de Brabante (aristotelismo puro). Comienza a redactar su gran obra, la “Summa
theologica”.
En 1274, de camino al concilio de Lyon, morirá y será enterrado en el monasterio de
Fossanova. En ese mismo año el obispo de París condenará la filosofía tomista por
contradecir las Sagradas Escrituras.
Obras más relevantes:
1256 (fecha aproximada) Del ente y la esencia (tratado de metafísica).
1260-1264 Summa contra gentiles (apología de la religión cristiana).
1265-1274 Summa theologica (síntesis del aristotelismo y el cristianismo).
Comentarios (una serie de comentarios a las Sagradas Escrituras, a la obra de Aristóteles,
a las “Sentencias” de Pedro Lombardo, a Boecio, etc).
0 LAS RELACIONES ENTRE RAZÓN Y FE EN SANTO TOMÁS:
En el tema de las relaciones entre razón y fe en Santo Tomás de Aquino lo primero que
hemos de indicar es que, para él, la razón permite un conocimiento imperfecto de Dios.
Así, con nuestra sola razón podremos llegar a afirmar ciertas cosas en relación con Dios,
como por ejemplo que es el motor inmóvil, la causa incausada, el ser necesario,
el ser máximamente perfecto y la inteligencia ordenadora del universo. Pero hay
otros predicados sobre Dios (como por ejemplo que es amor, que es justo, que es
bueno, que es Padre, etc.) a los que no podemos llegar por medio de nuestra sola
razón. En este sentido, a tales conocimientos llegamos solo por la fe en el dogma
revelado (es la Sagrada Escritura la que nos revela todas estas características en
relación con Dios). Así pues, dado que nuestra razón es una facultad limitada en el
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conocimiento de Dios, la fe se encarga de ampliar tales límites, permitiéndonos conocer
más sobre Dios de lo que con la sola razón natural podríamos llegar a afirmar.
Ahora bien, aunque la fe y la razón tengan contenidos independientes, también hay
ciertas verdades compartidas. Por tanto, no hay dos sino tres conocimientos posibles:
(1) los conocimientos a los que accedemos por nuestra sola razón, esto es, sin el recurso
a fuentes externas (como por ejemplo el conocimiento de la ley de la gravedad, del
teorema de Pitágoras, de las leyes de la lógica, etc.); (2) los conocimientos a los que solo
podemos acceder por la fe en el dogma revelado, no por nuestra razón (como por ejemplo
el misterio de la santísima trinidad o la inmaculada concepción); (3) los conocimientos a
los que podemos llegar tanto por razón como por fe, denominados por Santo Tomás como
preámbulos de fe (“preambula fidei”, como por ejemplo el conocimiento de la
existencia de Dios, pero también el conocimiento de la inmortalidad del alma o el
conocimiento de la ley natural o “ley moral”).
¿Cómo se relacionan, entonces, la fe y la razón? Para Santo Tomás, ambas son
necesarias en la búsqueda de la verdad, aunque no en el mismo sentido. Por un lado, la
razón ayuda a la fe en la elaboración de la teología (pues la razón clarifica las verdades
reveladas de tal modo que se tornen -hasta donde sea posible- comprensibles para
nosotros, pero también permite sistematizarlas, es decir, comprender su orden y su
jerarquía). Por otro lado, la fe ayuda a la razón actuando como un criterio extrínseco y
negativo. ¿Qué quiere decir esto? Que las verdades de fe permiten sancionar la invalidez
de ciertas conclusiones de razón, precisamente las (aparentemente) contrarias a las
verdades de fe (pues, cuando se produce un supuesto conflicto de verdades, siempre es la
verdad revelada la que prevalece, ya que Dios es infalible). Por ello, aunque se reconozca
una cierta autonomía a la razón con respecto a la fe, esta no es total, sino que hay, en el
fondo, una subordinación de la razón a la fe (al menos cuando la razón parece poder
demostrar algo contrario a una verdad revelada y admitida por fe).
En este sentido, Santo Tomás no aceptará una doble verdad (una verdad para la razón,
de un lado, y otra verdad para la fe, de otro), sino que considerará que la verdad es una
y la misma. Por ello, como apuntábamos, no puede haber, en el fondo, discrepancia entre
ambas, ni conflicto real, sino que todo conflicto, en este sentido, es solo aparente, ya
que la verdad (de la razón) no puede contradecir a la verdad (de la revelación).
1 EL PROBLEMA DE DIOS:
1.1 Demostración de la existencia de Dios según San Anselmo (demostración “a priori”):
Como ya sabemos, para Santo Tomás hay dos fuentes de conocimiento relativamente
independientes, la fe y la razón. Así, para el creyente no es ningún problema aceptar la
existencia de Dios, pues ya la acepta de suyo como una verdad de fe, a lo cual se niega
el ateo. Ahora bien, las verdades reveladas (entre las cuales se encuentra la proposición
“Dios existe”) fueron reveladas al ser humano por un motivo: su conocimiento era
necesario a los hombres, pues es condición necesaria, aunque no suficiente, para la
salvación. Por tanto, el conocimiento de esta verdad (entre otras) es algo que no solo

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SANTO TOMÁS DE AQUINO (1225-1274)

Introducción a la vida de Santo Tomás

  • Tomás nace en 1225 en Rocasseca (Nápoles) y a los cinco años ingresará en el monasterio benedictino de Montecasino, donde recibirá su primera formación intelectual y religiosa.
  • En 1243 ingresa en la orden dominica siendo en Colonia discípulo de Alberto Magno.
  • En 1252 comienza a impartir clases en la universidad de París en la que ocupará una cátedra desde 1256 hasta 1259. Ahí redactará la "Summa contra gentiles".
  • De 1259 a 1269 viaja por diversas universidades europeas, instalándose de nuevo en Italia, donde el Papa Urbano IV le ordena reorganizar la facultad de filosofía de la corte pontificia.
  • En 1269 regresa nuevamente a París a combatir el averroísmo latino representado por Siger de Brabante (aristotelismo puro). Comienza a redactar su gran obra, la "Summa theologica".
  • En 1274, de camino al concilio de Lyon, morirá y será enterrado en el monasterio de Fossanova. En ese mismo año el obispo de París condenará la filosofía tomista por contradecir las Sagradas Escrituras.

Obras más relevantes de Santo Tomás

1256 (fecha aproximada) Del ente y la esencia (tratado de metafísica). 1260-1264 Summa contra gentiles (apología de la religión cristiana). 1265-1274 Summa theologica (síntesis del aristotelismo y el cristianismo). Comentarios (una serie de comentarios a las Sagradas Escrituras, a la obra de Aristóteles, a las "Sentencias" de Pedro Lombardo, a Boecio, etc).

LAS RELACIONES ENTRE RAZÓN Y FE EN SANTO TOMÁS

  • En el tema de las relaciones entre razón y fe en Santo Tomás de Aquino lo primero que hemos de indicar es que, para él, la razón permite un conocimiento imperfecto de Dios. Así, con nuestra sola razón podremos llegar a afirmar ciertas cosas en relación con Dios, como por ejemplo que es el "motor inmóvil", la "causa incausada", el "ser necesario", el "ser máximamente perfecto" y la "inteligencia ordenadora del universo". Pero hay otros predicados sobre Dios (como por ejemplo que es "amor", que es "justo", que es "bueno", que es "Padre", etc.) a los que no podemos llegar por medio de nuestra sola razón. En este sentido, a tales conocimientos llegamos solo por la fe en el dogma revelado (es la Sagrada Escritura la que nos revela todas estas características en relación con Dios). Así pues, dado que nuestra razón es una facultad limitada en el 1conocimiento de Dios, la fe se encarga de ampliar tales límites, permitiéndonos conocer más sobre Dios de lo que con la sola razón natural podríamos llegar a afirmar.
  • Ahora bien, aunque la fe y la razón tengan contenidos independientes, también hay ciertas verdades compartidas. Por tanto, no hay dos sino tres conocimientos posibles: (1) los conocimientos a los que accedemos por nuestra sola razón, esto es, sin el recurso a fuentes externas (como por ejemplo el conocimiento de la ley de la gravedad, del teorema de Pitágoras, de las leyes de la lógica, etc.); (2) los conocimientos a los que solo podemos acceder por la fe en el dogma revelado, no por nuestra razón (como por ejemplo el misterio de la santísima trinidad o la inmaculada concepción); (3) los conocimientos a los que podemos llegar tanto por razón como por fe, denominados por Santo Tomás como "preámbulos de fe" ("preambula fidei", como por ejemplo el conocimiento de la existencia de Dios, pero también el conocimiento de la inmortalidad del alma o el conocimiento de la ley natural o "ley moral").
  • ¿ Cómo se relacionan, entonces, la fe y la razón? Para Santo Tomás, ambas son necesarias en la búsqueda de la verdad, aunque no en el mismo sentido. Por un lado, la razón ayuda a la fe en la elaboración de la teología (pues la razón clarifica las verdades reveladas de tal modo que se tornen -hasta donde sea posible- comprensibles para nosotros, pero también permite sistematizarlas, es decir, comprender su orden y su jerarquía). Por otro lado, la fe ayuda a la razón actuando como un criterio extrínseco y negativo. ¿ Qué quiere decir esto? Que las verdades de fe permiten sancionar la invalidez de ciertas conclusiones de razón, precisamente las (aparentemente) contrarias a las verdades de fe (pues, cuando se produce un supuesto conflicto de verdades, siempre es la verdad revelada la que prevalece, ya que Dios es infalible). Por ello, aunque se reconozca una cierta autonomía a la razón con respecto a la fe, esta no es total, sino que hay, en el fondo, una subordinación de la razón a la fe (al menos cuando la razón parece poder demostrar algo contrario a una verdad revelada y admitida por fe).
  • En este sentido, Santo Tomás no aceptará una doble verdad (una verdad para la razón, de un lado, y otra verdad para la fe, de otro), sino que considerará que la verdad es una y la misma. Por ello, como apuntábamos, no puede haber, en el fondo, discrepancia entre ambas, ni conflicto real, sino que todo conflicto, en este sentido, es solo aparente, ya que la verdad (de la razón) no puede contradecir a la verdad (de la revelación).

EL PROBLEMA DE DIOS

Demostración de la existencia de Dios según San Anselmo (demostración "a priori")

  • Como ya sabemos, para Santo Tomás hay dos fuentes de conocimiento relativamente independientes, la fe y la razón. Así, para el creyente no es ningún problema aceptar la existencia de Dios, pues ya la acepta de suyo como una verdad de fe, a lo cual se niega el ateo. Ahora bien, las verdades reveladas (entre las cuales se encuentra la proposición "Dios existe") fueron reveladas al ser humano por un motivo: su conocimiento era necesario a los hombres, pues es condición necesaria, aunque no suficiente, para la salvación. Por tanto, el conocimiento de esta verdad (entre otras) es algo que no solo 2afecta al creyente, sino también al ateo, puesto que también este se juega la salvación o la condenación eterna. Ahora bien, aunque es cierto que el ateo es alguien que no acepta la existencia de Dios como cuestión de fe, también es cierto que este podría aceptarla, aunque solo a condición de que se le demostrara como cuestión de mera razón (no de fe). En ese caso, es decir, si es posible ofrecer por la sola razón una prueba de la existencia de Dios, el ateo podría llegar a ser convencido, ya que entonces no se apelaría a verdad revelada alguna, sino que se apelaría únicamente a su razón natural.
  • Ahora bien, ¿cómo demostrar la existencia de Dios a partir de la sola razón natural (sin acudir al texto revelado)? Una primera posibilidad, en este sentido, consiste en proceder a realizar una demostración a priori, es decir, una demostración de la existencia de Dios en la cual no es necesario remitirse a realidad alguna, sino que es posible mediante el mero análisis de conceptos1. San Anselmo de Canterbury (1033- 1109) nos legó una de las pruebas a priori de la existencia de Dios más famosas de toda la historia de la filosofía, la cual Santo Tomás conoció y rechazó.
  • Veamos de qué se trata en tal argumentación: en principio, como primera premisa, podemos aceptar que todos los seres humanos (creyentes o ateos) comprenden el concepto de Dios, por el cual se entiende "el ser más perfecto posible" (en este sentido, nadie discute qué pensamos al pensar el concepto de Dios, sino que lo que se discute es si Dios existe o no existe). Ahora bien, por otra parte, como segunda premisa también se admite que el existir es "más perfecto" que el no-existir2. Por tanto, Dios debe de existir. ¿ Cómo hemos llegado a esa conclusión? Fijémonos en que si el Dios que tenemos en la idea o en el pensamiento ("el ser más perfecto posible") no existiera, entonces no sería "el ser más perfecto posible". ¿ Qué le faltaría para serlo? La existencia. Por tanto, si cuando pensamos en Dios pensamos en el ser más perfecto posible, entonces este debe necesariamente de existir, ya que, si no existiera, no sería "el ser más perfecto posible" (pues le faltaría una perfección, la existencia, es decir, la realidad efectiva).
  • Esta forma de argumentar, como adelantábamos, no será aceptada por Santo Tomás, ya que supone un modo de argumentar que no toca la realidad en ningún sentido, sino que se mueve solo en el plano de la definición de conceptos. En este sentido, lo que el argumento de San Anselmo realmente demuestra es que todos tenemos el concepto del ser más perfecto posible y que lo podemos pensar, pero no que Dios (el objeto de ese 1 Téngase en cuenta que por "a priori" no debe de entenderse "con anterioridad a", sino "con independencia de". En este sentido, una demostración a priori de la existencia de Dios es una demostración de la existencia de Dios llevada a cabo con independencia del conocimiento del mundo. Así, aunque la creación nos enseñe algo del creador, la prueba a priori desatenderá por completo la consideración de la naturaleza (el mundo, la creación), centrándose exclusivamente en el significado del concepto "Dios". 2 ¿Qué quiere decir esto? Simplemente, que la existencia añade algo a la cosa meramente pensada, a saber: la realidad efectiva. Pensemos, por ejemplo, en la diferencia entre un billete de cincuenta euros meramente pensado y un billete real de cincuenta euros (que, por ejemplo, tengo en la cartera al salir de casa). Estos billetes, en su concepto, son totalmente idénticos, pero hay algo que tiene el segundo que no tiene el primero, la existencia. En este sentido, por seguir con el ejemplo, no puedo pagar una comida con cincuenta euros pensados, pero sí con cincuenta euros reales. Por ello el segundo billete es "más perfecto" que el primero, ya que con el segundo, que existe, puedo comprar cosas (lo cual no puedo hacer con el billete que meramente pienso). 3concepto) exista o deje de existir. Si tuviéramos que aceptar que lo que definimos como "lo más perfecto posible" debiera necesariamente de existir, entonces también tendríamos que aceptar, por ejemplo, que la "Isla Perdida" (que puedo definir, si quiero, como "la isla más perfecta posible") necesariamente existe, ya que de no existir no sería "la más perfecta posible", etc3. Como vemos, San Anselmo simplemente está considerando a Dios a partir de su concepto, es decir, a partir de lo que pensamos cuando nos referimos a él. Pero saber qué significa el concepto de Dios nada nos indica acerca de su existencia o no existencia. Así pues, si queremos demostrar la existencia de Dios tenemos que argumentar a partir de un plano igualmente existencial, no quedarnos atrapados en la mera definición del concepto de Dios.

Demostración de la existencia de Dios según Santo Tomás (demostración "a posteriori")

  • Pues bien, ¿cómo va a proceder Santo Tomás en este punto, dada la no aceptación de la validez del procedimiento a priori? Ya que no a priori (a partir de meros conceptos), Santo Tomás tratará de demostrar la existencia de Dios en una argumentación que sí tenga en cuenta la existencia, como es la argumentación a posteriori. Esta forma de argumentar (a posteriori) supone siempre una demostración que procede desde la existencia del efecto a la existencia de la causa y, por tanto, esta es una demostración que primeramente parte de la existencia de algún hecho del mundo (reconocible por todos) para inferir, a partir de ahí, su causa necesaria. Y recordemos que esta demostración se realiza, no para convencer al que ya cree en Dios (ese no necesita ninguna prueba racional, ya que lo acepta como verdad por su fe), sino precisamente para convencer al ateo, que es un ser racional (inteligente), al igual que el creyente, pero que se niega a dar por verdadero algo que no pueda ser demostrado atendiendo a su sola razón natural. Así pues, dado que el ateo lo que no quiere es asumir nada como un dogma de fe, (1) se le demostrará en virtud de su sola razón que Dios existe, y además (2) se le demostrará siguiendo el orden que él mismo puede constatar en la naturaleza (sin recurrir, por tanto, a ningún elemento externo a esa misma naturaleza que él puede contemplar, experimentar y comprender). La intención de Santo Tomás, como puede verse, es concederle al ateo todas sus exigencias de demostración y, asumiendo plenamente sus condiciones, demostrarle la existencia de Dios, la cual se niega a admitir (pero no en absoluto, sino solo como cuestión de fe).

Las cinco "vías" para la demostración (a posteriori) de la existencia de Dios

  • Pues bien, Santo Tomás ofrecerá hasta cinco "vías" (caminos) para la demostración a posteriori de la existencia de Dios, pues está convencido de que la creación conduce al conocimiento de la existencia de Dios de muchas maneras distintas. Veamos, pues, los argumentos de cada una de las "vías": 3 Este contraejemplo no es debido a Santo Tomás, sino al monje Gaunilo, aunque Tomás suscribirá punto por punto la crítica que este dirige al argumento de San Anselmo. 4

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