Documento de Universidad sobre La Empresa ante la Inflación y la Devaluación. El Pdf analiza los efectos de la inflación y la devaluación en las empresas, abordando la evaluación de proyectos, la productividad, la contabilidad y la toma de decisiones en el ámbito de la Economía.
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Tanto la inflación como la devaluación tienen una serie de implicaciones sobre el sistema económico y en consecuencia sobre las personas y las empresas. Se considerará ahora algunos aspectos específicos que se ven afectados en forma directa por las variables citadas. Las empresas deben conocer de qué modos la inflación y la devaluación las pueden favorecer o desfavorecer según sea el caso.
Anteriormente se dijo que la inflación podía afectar a la economía de distintos modos: merma el poder adquisitivo del dinero, puede favorecer a los acreedores si los deudores han previsto una inflación inferior, genera algunos costos administrativos, distorsiona la toma de decisiones, afecta las inversiones productivas, afecta la balanza de pagos y distorsiona el orientador del mercado. Todo esto no sólo influye sobre la economía como un todo, sino que tiene un fuerte impacto sobre la actividad empresarial. A continuación se hace un análisis de algunos de los aspectos que más se ven afectados por la inflación.
La inflación incide sobre los flujos de efectivo de un proyecto y sobre la tasa de descuento requerida por la empresa, así la inflación distorsiona las decisiones en la elaboración del presupuesto de capital. La principal razón es que los cargos por depreciación se basan en el costo original del activo y no en el costo de reposición. Con la inflación la utilidad aumenta y una parte creciente es gravada, así que los flujos en términos reales disminuyen.
La inflación puede afectar en mayor o menor intensidad a los flujos de efectivo, dependiendo de la naturaleza de éstos. Así la inflación podría afectar más a los precios de venta, o bien a los costos. El empresario generalmente combate la inflación tratando de disminuir los costos y manteniendo precios competitivos, pero no puede nada en contra de la inflación generalizada en la economía, y en consecuencia sus flujos de caja podrían ser, en términos reales, cada vez menores, por la pérdida del poder de compra del dinero. De ese modo la inflación incentiva las inversiones con recuperación rápida y que requieran una menor inversión de capital.
En virtud de lo anterior, para considerar el efecto de la inflación, ya que los flujos de efectivo se calculan en términos nominales y no reales, es necesario considerar algún factor de deflación al calcular el valor actual neto (VAN) del proyecto. En este sentido Van Horne (1988) aclara que "el factor fundamental es que si el criterio de aceptación, es decir, la tasa de rendimiento requerida, incluye una prima por la inflación esperada, entonces los flujos de efectivo estimados también tienen que reflejar la inflación" (p. 363).
La inflación disminuye la TIR real del proyecto, aunque de inicio parezca que los ingresos crezcan más que los costos, como ya se explicó, esto se da como consecuencia de que existen algunos costos que no se afectan por la inflación, por ejemplo la depreciación, que tienen escudos fiscales constantes lo que quiere decir que aunque aumente el volumen de las utilidades antes de impuestos, el monto de los impuestos también aumenta y lo hace sobre una base mayor. En otrostérminos, los impuestos aumentan en una proporción mayor de lo que aumentan los flujos y finalmente esto disminuye la tasa de rendimiento real del proyecto de inversión.
La inflación puede afectar no sólo las actividades productivas sino también la productividad de una empresa. Así la inflación tiende a promover las actividades poco productivas, de corto plazo y especulativas, y desestimula las actividades productivas.
Además la empresa sufrirá distintos efectos según sea la combinación de los distintos factores productivos que emplee. De ese modo las variaciones relativas de los costos salariales, los costos de los bienes de capital, etc., podrían hacer que se tenga que variar la asignación de recursos original, ya que de acuerdo con las nuevas condiciones tal vez deje de ser la óptima. En la medida que los precios específicos de los diferentes factores aumentan en forma distinta, algunos equipos podrían resultar obsoletos, un equipo que es considerado el ideal para cierto nivel salarial podría no serlo para un nivel superior. También las variaciones en la demanda pueden provocar la obsolescencia de alguna maquinaria y equipo, ya que un conjunto de máquinas podría ser el mejor para cierto nivel de producción y dejar de serlo por el aumento en los costos para distinto nivel de producción.
Al aumentarse el precio de los equipos y maquinaria cada vez resulta más costoso realizar ampliaciones de la capacidad instalada. Esto además dificulta la planeación e implica la necesidad de ajustar los cargos por depreciación al verdadero costo de reposición del activo. De otro modo se verá disminuida la capacidad productiva, esto ante la imposibilidad de reponer los activos fijos depreciados al final de su vida útil.
Como resulta evidente, la inflación desanima la inversión, ya que se disminuyen los beneficios reales y las posibilidades de aumentar la productividad de la empresa.
El dinero como unidad de cuenta proporciona grandes ventajas, ya que sirve para registrar, resumir, controlar y comparar transacciones económicas. Pero todos estos beneficios se ven sumamente mermados cuando su valor no es estable, o sea, cuando la inflación carcome su poder adquisitivo. Esto provoca que a lo largo del tiempo en realidad no se disponga de una unidad de medida homogénea, ya que en ese sentido se tiene una unidad distinta para cada período. Esto además distorsiona el papel de la contabilidad como medio de obtener información suficiente y oportuna para la adecuada toma de decisiones.
De esa forma es necesario que los estados financieros consideren esas variaciones del poder de compra de la moneda, ya que de otro modo carecerán de significación real. Es vital que la información contable sea verdadera, ya que de ser falsa conducirá a tomar decisiones equivocadas, y por consiguiente frustrará los objetivos planteados por la dirección.
De ese modo se puede citar una serie de situaciones en las cuales la información que proporciona la contabilidad será sesgada por causa del efecto de la inflación. Por ejemplo, al fijarse el precio de venta de los productos en función del costo histórico de los mismos, se arriesga la reposición de existencias, al experimentar aumento en sus precios. Por otro lado la inflación deforma los estados financieros, así la contabilidad tradicional deja de ser significativa al no considerar la erosión que se produce sobre el patrimonio y los resultados económicos.
Los costos de ventas que se registran son inferiores a los verdaderos, al valorarse las compras y los inventarios a su costo histórico. El problema es mayor en empresas con baja rotación deinventarios. El hecho de mostrar en la información contable resultados ilusorios puede llevar a decisiones erróneas.
Por otro lado, la contabilidad tradicional no registra las pérdidas que se generan por el mantenimiento de activos monetarios, dada su pérdida del poder de compra. Además el reparto de dividendos, de acuerdo con la contabilidad convencional, no garantiza la conservación del poder adquisitivo de los recursos invertidos por los accionistas.
Por todo lo anterior se puede decir que en situaciones de inflación es imperiosa la necesidad de ajustar la contabilidad convencional, de modo tal que esta este expresada en términos homogéneos, y por ende sea comparable a través del tiempo. En otros términos, se debe eliminar el efecto distorsionador del incremento generalizado de los precios.
Es así como se han desarrollado algunos métodos alternativos a la contabilidad convencional o contabilidad histórica. Adolfo Blanco (1983) cita tres criterios para cuantificar los efectos de la inflación:
En períodos de inflación es más conveniente el uso del método UEPS de valoración de inventarios que el PEPS. Esto ya que UEPS da como resultado pagos más bajos del impuesto sobre la renta si los precios suben. Charles Horngren (1991) asegura que: "Se critica a PEPS porque en períodos de inflación exagera la utilidad por la llamada utilidad en inventarios" (p. 375).
La situación financiera de la empresa se afecta por causa del aumento constante de los precios, así una empresa podría verse afectada en mayor o menor medida, esto según sea su solvencia, si posee pocos recursos propios, su continuidad se verá más dificultada. En otro sentido, podría mantener el precio de sus productos, por decision de la propia empresa o por control gubernamental, lo cual contribuirá a una reducción del margen, disminuyéndose las posibilidades de crecimiento, y podría llegarse incluso a una falta de liquidez por falta de recursos. Además las medidas por parte de las autoridades económicas del país contra la inflación suponen una mayor dificultad en la gestión de la empresa, como lo han sido los controles de precios, las restricciones al crédito, los aumentos de tasas de interés, la mayor presión fiscal, etc.
En períodos inflacionarios la empresa requiere de una mayor financiación, lo cual se da por varias razones. Una de ellas es que al aumentarse el costo de las materias primas, entonces se eleva el valor de los inventarios, lo cual implica que sea necesaria una mayor financiación. Por otro lado, a pesar de que normalmente la empresa requiere de financiamiento para su crecimiento, en tiempos de inflación se necesitan más recursos financieros para el simple mantenimiento de la dimensión actual, ya que la sola conservación del capital requerirá incrementos en términos nominales, ya que en términos reales éste se deteriora.
Así que como consecuencia de la expansión del medio circulante y de la erosión del capital se requiere de mayor financiamiento, a lo cual se unen otras situaciones que sufre la empresa, como