Documento de Sipep Fanny Rubio sobre la crisis del Antiguo Régimen (1788-1833): Liberalismo frente a Absolutismo. El Pdf, un material de Bachillerato para la asignatura de Historia, analiza el reinado de Carlos IV, la Guerra de Independencia, las Cortes de Cádiz y el reinado de Fernando VII.
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Bloque 5: La crisis del Antiguo Régimen (1788-1833):
Liberalismo frente a Absolutismo
En 1788 accedió al trono Carlos IV. El Antiguo Régimen, aunque reformado por el despotismo
ilustrado, parecía intacto. Un año después la revolución francesa (1789) inició un proceso que en poco
más de cuarenta años abriría paso al liberalismo político. Las disputas internas del reinado de Carlos
IV, el motín de Aranjuez, la invasión francesa y el alzamiento de mayo de 1808, inician el largo proceso
que conducirá a la caída del antiguo régimen y al enfrentamiento entre liberales y absolutistas. La
Constitución de 1812, es un fiel reflejo de muchos de estos principios liberales.
En 1788 falleció Carlos III y le sucedió en el trono su hijo Carlos IV. Con Carlos IV se inició la crisis del antiguo
régimen, el fin de la sociedad estamental y de la monarquía absoluta. Este periodo representa para España la
transición a la época contemporánea.
Los veinte años del reinado de Carlos IV estuvieron marcados por frecuentes crisis internacionales
(enfrentamientos contra Francia y Gran Bretaña), y por varios problemas internos (crisis de subsistencia,
bancarrota, guerras y epidemias).
Los inicios del reinado de Carlos IV están marcados por el estallido de la Revolución
francesa en 1789. El conde de Floridablanca, secretario de Estado, ordenó el cierre de
fronteras con Francia y prohibió la entrada de libros e impresos franceses con el fin de
silenciar los acontecimientos que ocurrían al otro lado de los Pirineos. El Tribunal de la
Inquisición censuró todas las publicaciones que entraron en nuestro país.
Floridablanca fue sustituido por el conde de Aranda. Este intentó mantener la
neutralidad frente a la posible guerra contra Francia, antimonárquica y revolucionaria, que
en 1793 había a encarcelado a Luis XVI y proclamado la República.
Conde de
Floridablanca.
La ejecución del rey francés Luís XVI, coincidió con el nombramiento del nuevo favorito
y primer ministro de Carlos IV, Manuel Godoy -un joven guardia de corps que había
recibido el favor de la reina Mª Luisa de Parma -. Godoy no reconoció el nuevo
régimen republicano francés y entro guerra junto a la coalición antifrancesa
(formada por Prusia, Austria y Gran Bretaña). España fue derrotada y tuvo que
firmar la paz de Basilea (1795), que ponía fin al conflicto.
Esta paz, aunque nos permitía recuperar los territorios peninsulares
ocupados por los franceses (País Vasco, Navarra y Cataluña), hubo que ceder la isla
de Santo Domingo y otorgar concesiones comerciales a Francia. Godoy consiguió
como premio el título de príncipe de la Paz.
Retrato de Manuel Godoy (1801), pintado ;
En 1796, por el Tratado de San Ildefonso, Godoy dio un giro a la política
exterior española y opto por la alianza con Francia, lo que suponía el enfrentamiento
con Inglaterra y Portugal. Entre tanto, la situación económica interior era desastrosa: malas cosechas,
epidemias, carestías de alimentos y riesgo de bancarrota.
En 1801 tuvo lugar la Guerra de las Naranjas, un conflicto entre España y Portugal debido a la ambición
de Godoy. Tras breves escaramuzas, y la ocupación de las ciudades próximas a la frontera por las tropas
españolas, la Paz de Badajoz selló el conflicto.
Portugal cerraría sus puertos a Inglaterra y España recibirá la localidad de Olivenza.
En 1805 se produjo una derrota de la escuadra
franco-española, frente a los ingleses, en Trafalgar, lo que
supuso la destrucción de la Armada española. España se
quedaría sin flota, y las colonias españolas de América se
quedarían incomunicadas.
La alianza con Francia y las obligaciones bélicas que
esta imponía, supuso un enorme gasto en la mayoría de los
recursos disponibles. A ello se sumó la creciente caída de
ingresos que padecía la Hacienda Real y el deterioro del comercio con las colonias americanas.
La crisis financiera amenazaba con una reordenación de impuestos que afectaría a las clases
privilegiadas. Ante esta situación Godoy recurrió al endeudamiento y al aumento de los impuestos y planteó
reformas como la desamortización de tierras eclesiásticas, con el fin de conseguir recursos para el Estado.
Fueron medidas ineficaces que le granjearon la oposición de la nobleza y la Iglesia y del propio príncipe,
Fernando VII, que temía verse desplazado por Godoy ante su padre.
Por otro lado, los impuestos sobre el campesinado, provocaban el descontento popular, que se veía
incrementado por las epidemias, el hambre y la escasez. En unos veinte años murieron entre 350.000 y
500.000 personas.
La incapacidad para resolver esta situación alimento motines y revueltas, que responsabilizaban a
Godoy de la grave situación.
La situación se agravo cuando en 1807 Godoy, con el consentimiento de Carlos IV, firmó con Napoleón
el Tratado de Fontainebleau, que autorizaba a los ejércitos napoleónicos a entrar en España para atacar
Portugal, aliada de Gran Bretaña. A cambio se pactaría un futuro reparto de Portugal entre Francia y España.
Con esta excusa atravesarían la península y tomarían las principales ciudades del país (San Sebastián, Burgos,
Barcelona, Vitoria y Madrid).
El 18 de marzo de 1808 estallaba el motín de Aranjuez, llamado así por ser la ciudad donde se
encontraban los reyes, que aconsejados por Godoy y temerosos de que la presencia francesa terminase en
una invasión del país se retiraban hacia el sur, probablemente Andalucía y después a América. El motín contó
con una amplia participación popular y perseguía la destitución de Godoy y la abdicación de Carlos IV en su
hijo Fernando.
3 Carlos IV cede la corona de
España a Napoleón
Como resultado Carlos IV abdicó en su
primogénito y escribió a Napoleón haciéndole
saber los acontecimientos y reclamando su ayuda
para recuperar el trono. Es el 19 de marzo de
1808.
En Bayona (localidad francesa próxima a
la frontera) Napoleón reunió a Carlos IV y a su hijo
para actuar como árbitro entre sus disputas. Una
vez allí consiguió que Fernando renunciase al
trono a favor de su padre, mientras este lo hizo a
su vez en Napoleón. El resultado de las
abdicaciones de Bayona fue la entronización de
José Bonaparte (José I) como rey de España.
Cuando llegó la noticia de las Abdicaciones de Bayona, las autoridades españolas y ante el vacío de poder,
se formaron Juntas Locales y Provinciales que asumieron el poder en nombre del rey y declararon la Guerra
de la Independencia (1808-1814).
Estas Juntas Locales y Provinciales (13 en total) se constituyen en mayo y junio de 1808 y actúan como
representantes de la voluntad popular, pero a su frente se sitúan personalidades relacionadas con el poder
(nobles, eclesiásticos, militares, altos funcionarios, burgueses), algunos con ideología liberal, y procedieron a
nombrar nuevas autoridades, a reclutar "milicias" y a movilizar a las unidades del ejército disponibles.
Estas Juntas enviaron dos representantes cada una para formar la Junta Central Suprema (septiembre 1808-
1810), que se convierte en el órgano de gobierno representante de la voluntad del pueblo español, con
capacidad para firmar tratados, hacer leyes, recaudar impuestos y dirigir la guerra; presidida por Floridablanca,
reconocía como rey a Fernando VII ("El Deseado", considerado prisionero de los franceses), y asumía la
necesidad de reformas económicas y sociales profundas.
Legitimado por las abdicaciones de Bayona, un decreto imperial del 4 de mayo de 1808 nombró a José
I Bonaparte rey de España y de las Indias en sustitución de la dinastía borbónica. Su primera acción consistió
en convocar Cortes a fin de aprobar una constitución que acabase con el antiguo régimen.
El Estatuto Real de Bayona fue una "carta otorgada" que apenas llegó a aplicarse, por la guerra.
Implantaba aspectos reformistas ya que establecía Cortes y reconocía algunos derechos individuales y
libertades económicas (abolición de la jurisdicción señorial; disolución de la Inquisición; desamortización
eclesiástica; desvinculación de mayorazgos y manos muertas ... ) pero es el rey quien sanciona los proyectos y
reformas de ley que las Cortes elaboran. También se establece el "confesionalismo católico" del Estado.
Sólo una minoría de la población, los "afrancesados", pertenecientes a los sectores más cultos de la
población apoyaron al nuevo régimen bonapartista. Para la mayoría de la población el nuevo gobierno era
ilegitimo, extranjero y sustentado por el poder de las armas. Al finalizar la guerra, muchos afrancesados fueron
tachados de traidores y marcharon al exilio.
El 2 de mayo de 1808 se produjo el primer levantamiento contra Napoleón.
La insurrección tuvo un carácter popular, aunque algunos sectores del
ejército (los capitanes Daoíz, Velarde y Ruiz) se sublevaron también, a pesar
de tener la orden de colaborar con las fuerzas de ocupación. El ejército
francés sofocó el alzamiento y fusiló a todos los combatientes que pudieron
ser capturados.
La noticia de las abdicaciones de Bayona contribuyó a la extensión del
movimiento por toda España. El Consejo de Castilla aceptó las órdenes que
provenían de Francia y reconoció al nuevo rey, José I Bonaparte.
El 2 de mayo de 1808
La carga de los mamelucos
En junio tuvo lugar el sitio de Zaragoza. La ciudad resistió heroicamente bajo el mando del general Palafox,
frustrándose de momento los planes franceses.