Diapositivas de Universidad Tecnológica Del Usumacinta sobre Fisiopatología Hormonal en el Trauma. El Pdf explora la respuesta hormonal al trauma, incluyendo el eje hipotálamo-hipófisis-órgano blanco, catecolaminas y el sistema renina-angiotensina-aldosterona, para estudiantes universitarios de Biología.
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El trauma no es solo una lesión física; desencadena una respuesta neuroendocrina compleja que es fundamental para la supervivencia. Esta presentación explorará cómo el eje hipotálamo-hipófisis-órgano blanco se activa y regula, y cómo su desregulación puede afectar el pronóstico del paciente, siendo una causa principal de morbimortalidad.
Centro de control cerebral, libera hormonas que actúan sobre la hipófisis.
La "glándula maestra", estimula a otras glándulas endocrinas.
Regula funciones vitales para mantener el equilibrio corporal, esencial en estrés.
Glándulas como suprarrenales o tiroides, secretan hormonas específicas.
La hipófisis es una glándula pequeña, del tamaño de un guisante, ubicada en la silla turca del hueso esfenoides en la base del cerebro. Consta de dos lóbulos principales: adenohipófisis y neurohipófisis. Es conocida como l a "glándula maestra" porque regula importantes funciones vitales, estando conectada al hipotálamo mediante el tallo hipofisario.
La tiroides produce las hormonas T3 (triyodotironina) y T4 (tiroxina), que regulan el metabolismo y el desarrollo celular. La hipófisis controla la tiroides mediante la secreción de TSH, estimulando la producción hormonal. T3 y T4 influyen en la frecuencia cardíaca, temperatura corporal y mantenimiento del peso corporal.
Las catecolaminas son la primera línea de defensa del cuerpo ante el trauma, actuando como potentes moduladores de la respuesta de "lucha o huida".
Por médula suprarrenal y terminaciones nerviosas simpáticas.
Aumento de frecuencia cardíaca (120-150 lpm), contractilidad, vasoconstricción.
Elevan glucosa sanguínea vía gluconeogénesis y glucogenólisis para energía rápida.
Niveles 10-50x lo normal. Contribuyen a hiperlactatemia y acidosis.
Renina: El riñón la libera ante hipoperfusión o estimulación simpática. Inicia la cascada que forma Angiotensina II, un potente vasoconstrictor que eleva la presión arterial. Aldosterona: Secretada por la corteza suprarrenal, estimulada por Angiotensina II. Es vital para retener sodio y agua, y excretar potasio, restaurando el volumen sanguíneo y la presión arterial. En shock hipovolémico, sus niveles aumentan dramáticamente.
La ACTH es el nexo entre el cerebro y la respuesta al estrés a nivel suprarrenal.
Señal inicial desde el hipotálamo.
Liberada por la hipófisis anterior.
Actúa sobre la corteza suprarrenal.
Inmunosupresor, antiinflamatorio, gluconeogénesis. Niveles 5-10x post- trauma. La resistencia puede ocurrir en sepsis.
Aunque la insulina es clave en el metabolismo de la glucosa, el trauma altera drásticamente su función.
En trauma, se desarrolla resistencia a la insulina. Catecolaminas y cortisol inhiben su acción, resultando en hiperglucemia de estrés (glucemia >180 mg/dl común en UCI). Esto contribuye a disfunción inmunológica y complicaciones infecciosas.
La ADH es un pilar en la regulación del volumen sanguíneo y la osmolalidad.
Las hormonas actúan de forma sinérgica para la supervivencia inmediata, pero una respuesta prolongada puede ser perjudicial.
Catecolaminas y SRAA elevan la presión arterial y el volumen sanguíneo, mientras que la ADH conserva el agua vital.
Alteración del balance hídrico y electrolítico, que puede complicar la recuperación.
Cortisol y catecolaminas elevan la glucosa para proveer energía rápida a los tejidos.
La respuesta crónica lleva a hipermetabolismo prolongado, disfunción multiorgánica y SIRS.