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la vigilancia. De acuerdo con la duración puede variar desde las llamadas ausencias,
intermitencias brevísimas (segundos) de la conciencia sin recuerdo posterior, presentes en
la epilepsia de tipo pequeño mal o los desmayos, con su carga emocional y
neurovegetativa, hasta la que aparece en los traumatismos encefalocraneanos graves que
pueden durar horas, días, meses y, raramente, años. El embotamiento, la somnolencia y el
coma corresponden a la intensidad del compromiso de conciencia que va de la respuesta a
los estímulos leves, medianos e intensos hasta ausencia total de ésta en el coma.
2.3. Anublamiento. Consiste en que, además del entorpecimiento en grado variable, se agrega
productividad anormal de otras funciones parciales (pseudopercepciones, ideas delusivas,
trastornos del afecto y de la cognición, entre otras). Las siguientes son sus variedades:
a.
Estado oniroide. Estado que con un leve compromiso de la conciencia se sufre
pasivamente, con predominancia del mundo de la fantasía e ilusiones, y del cual se guarda
recuerdo. Se presenta al comienzo de la esquizofrenia, en las intoxicaciones
medicamentosas, en la epilepsia psicomotora y por el uso de psicodislépticos.
b.
Embriaguez. Tiene un mínimo de entorpecimiento, pero con una intensa actividad psíquica
sobrecargada con exaltación del ánimo, locuacidad y facilidad asociativa e imaginativa.
Hay pérdida de la autocrítica con exagerada valoración de las capacidades físicas y
mentales. La intensidad y calidad de la embriaguez está en relación a la calidad y tipo de
substancia tóxica utilizada (alcohol, marihuana, PBC, cocaína, mescalina, LSD, opio, morfina
y sus derivados, analgésicos).
c.
Estado crepuscular (automatismo psicomotor). Es el estrechamiento del campo de la
conciencia de manera súbita y con una variación de minutos a horas, días y hasta meses,
de tal manera que en el sujeto se advierte el predominio de un sistema limitado de móviles
e ideas con desconexión mayor o menor del resto de la actividad ordinaria y que, por lo
tanto, puede aparentar una conducta normal. En oportunidades se agrega a este
entorpecimiento abundante productividad patológica del tipo de delirium. Se presenta,
especialmente, en los trastornos disociativos y en la epilepsia psicomotora (etiología
psicológica u orgánica, respectivamente). Tiene además, importancia en Medicina Legal por
que bajo este estado un sujeto puede realizar actos complicados como emprender viajes,
actos de violencia u otros extraños de los cuales, pasado el estado, no recordará o lo hará
sólo en forma borrosa o fragmentaria.
d.
Delirio (delirium). Antes que síntoma es un síndrome que consiste en un intenso
anublamiento y, por lo tanto, se acompaña de variada productividad psicopatológica como
ser la desorientación, el pensamiento incoherente, ilusiones y alucinaciones, intranquilidad
motora y labilidad emocional con exacerbación sintomatológica nocturna. Significativa es la
participación activa del sujeto en el mundo delirante que lo puede llevar a cometer actos
insensatos. La duración varía de horas a días con intermitencias. Deja amnesia total o
parcial. Generalmente se acompaña de fiebre. El más conocido de todos es el delirium
tremens, producido, especialmente, por el alcohol, en que aparte del temblor característico
están las pseudopercepciones zoomórficas y cenestésicas, el humor patibulario y las
representaciones visuales terroríficas o angustiosas. El delirio, en general, se presenta en
enfermedades febriles o infecciosas, estados tóxicos, trastornos metabólicos (uremia, coma
hepático), insuficiencia cardíaca, traumatismo craneoencefálico, tumores cerebrales y otros.
e.
Alucinosis aguda. Aparte del leve compromiso de la conciencia tiene como característica
la presencia de alucinaciones auditivas como manifestaciones llamativas. El contenido de
éstas va de lo simple a lo complejo: de ruidos o palabras aisladas a voces insultantes,
amenazadoras o acusadoras que son interpretadas delusivamente y dando como
consecuencia un franco tema persecutorio acompañado de angustia e intranquilidad,
además de desorientación. Se presenta en el alcoholismo y en otras adicciones
crónicas como la cocaínica y barbitúrica. También en algunas infecciones cerebrales.