Documento de Bachillerato sobre la Segunda República y la Guerra Civil Española. El Pdf detalla la dictadura de Primo de Rivera, sus políticas y las consecuencias económicas y sociales, analizando las elecciones de 1931 y el impacto cultural y artístico del período.
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En el período de entreguerras, España pasó por una dictadura militar y una etapa democrática con la instauración de la Segunda República el 14 de abril de 1931. Terminaba así la monarquía de Alfonso XIII, que había quedado deslegitimada por su apoto a la dictadura de Miguel Primo de Rivera.
El reinado de Alfonso XIII estuvo marcado por la crisis política, las reivindicaciones regionalistas y obreras y la guerrra en África.
En política, los partidos tradicionales que formaban el sistema de turnos sufrieron divisiones internas al tiempo que aparecían partidos opuestos a la Restauración (socialistas, republicanos y nacionalistas).
Se agudizaron los movimientos sociales que reclamaban mejoras para la clase obrera. Las huelgas y protestas fueron reprimidas duramente. Los anarquistas, por su parte, llevaron a cabo diversos atentado contra personajes de la burguesía industrual y políticos como el presidente Eduardo Dato.
Tras la pérdida de las últimas colonias (Puerto Rico, Filipinas y Cuba), las aspiraciones españolas se trasladaron al norte de África. En la Conferencia de Algeciras (1906), Marruecos quedó dividida entre Francia y España. Poco después comenzó una guerra en el territorio marroquí, que ocasionó un gran número de bajas y no contó con el apoyo popular.
En 1921 se produjo en desastre de Annual, una grave derrota militar en la que más de 13000 soldados españoles fueron masacrados. Este suceso generó un gran escándalo, ya que puso de manifiesto una serie de malas estrategias y decisiones que salpicaban directamente al rey Alfonso XIII.
En 1923, el general Primo de Rivera dio un golpe de Estado. Apoyado por los conservadores, las clases medias y Alfonso XIII, asumió el poder al frente de un Directorio Militar que suspendió la constitución y el régimen parlamentario.
En política interior estableció la Unión Patriótica como movimiento político oficial. Ilegalizó el PCE y el sindicato CNT, persigió los nacionalismos catalán y vasco y redujo las libertades cuidadanas, como la libertad de prensa.2
En política exterior puso fin a la Guerra de Marruecos con la operación militar conocida como el desembarco de Alhucemas (1925).
En economía, Primo de Rivera realizó un ambicioso plan de obras públicas: amplió y modernizó la red de carreteras, ferrocarriles, obras hidráulicas y eléctricas. Además, creó monopolios estatales, como Telefónica y CAMPSA.
En un principio, Primo de Rivera contó con grandes apoyos, ya que mejoró la la economía y restableció el orden, por lo que pensó en instaurar un régimen dictatorial estable: sustituyó el Directorio Militar por un Directorio Civil, formado por militares y civiles, y creó una Asamblea Nacional Consultiva que redactara una nueva Constitución.
La crisis económica de 1929, la oposición de los partidos políticos y la pérdida de apoyo del ejército y del rey llevaron a Primo de Rivera a dimitir en enero de 1930.
El Gobierno dictatorial obtuvo el beneplácito del rey Alfonso XIII. Así, el monarca se salió del marco constitucional. A partir de 1929, la oposición hacia Primo de Rivera creció al mismo tiempo que se extendía el sentimiento repúblicano. Alfonso XIII trató de romper la relación con Primo de Rivera y volver al régimen constitucional. Tras su dimisión mombró presidente al general Dámaso Berenguer y en febrero de 1931, al almirante Juan Bautista Aznar. Este período se conoció como la dictablanda por contraste con la dictadura anterior.
Sin embargo, tras siete años de dictadura apoyda por el rey, la monarquía había quedado desacreditada.
La mayor parte de la oposición política (republicanos y socialistas) firmo el Pacto de San Sebastián (1930) reivindicando la instauración de una República.
Las manifestaciones antimonarquicas comenzaron a sucederse. En diciembre de 1930 se produjo un pronunciamiento militar en Jaca contra la monarquía de Alfonso XIII que fue sofocado. Este hecho movilizó a la opinión pública.
En este clima de tensión, el Gobierno de Aznar convocó elecciones municipales el 12 de abril de 193. La población considero que estas elecciones servían como un plebiscito sobre la propia institución de la monarquía.
Las candidaturas republicano-socialistas vencieron en las ciudades. El Gobierno al completo presentó su dimisión al rey y este, ya sin apoyos, decidió abandonar e país. Así, el 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República.
Se formó un Gobierno provisional, presidido por Niceto Alcalá-Zamora, con el objetivo de dirigir el país hasta la celebración de elecciones a Cortes Constituyentes que dieran lugar a un nuevo Gobierno.
El nacimiento de la República no estuvo exento de problemas. Por un lado, amplios sectores reclamaron medidas inmediatas, el sindicato anarquista de la CNT presionó al3
Gobierno con una oleada de huelgas y ocupaciones de tierras. Por otro lado, el sector más conservador de la Iglesia católica se opuso al nuevo Gobierno, lo que desencadenó una ola de anticlericalismo que se tradujo en la quema de varias iglesias y conventos.
En junio de 1931, en un ambiente social de mayor tranquilidad, se celebraron las elecciones a Cortes Constituyentes. Estas dieron la victoria a una colición de republicanos de izquierdas, integrada en su mayor parte por socialistas.
La primera medida fue redactar y promulgar una nueva Constitución de carácter progresista que estableció los siguientes principios
En la redacción de la nueva Constitución se puso de manifiesto profundas discrepancias entre la derecha y la izquierda, sobre todo por las cuestiones religiosa y autonómica. Los sectores católicos consideraban inaceptable que se declarara la no confesionalidad del Estado, mientras que la derecha más centrista no admitía la posibilidad del autogobierno en algunas regiones.
El bienio de izquierdas o reformista estuvo compuesto por distintos partidos republicanos. Niceto Alcalá-Zamora fue nombrado presidente de la república y Manuel Azaña, del Gobierno. Por primera vez, tres mujeres formaron parte de las Cortes: Victoria Kent, Margarita Nelken y Clara Campoamor.
Para llevar a la práctica los principios de la nueva Constitución, el Gobierno se propuso acomenter cinco reformas principales: la reforma militar, la reforma territorial, la reforma religiosa, la reforma educativa y la reforma agraria.
El Gobierno de la República necesitaba asegurarse un ejército profesional y democrático y acabar con el tradicional intervencionismo militar en la vida política.4
Para lograr un ejército operativo, era necesario reducir el excesivo número de generales y oficiales (21000), para algo más de 100000 soldados. Así, el Gobierno decretó la Ley de Retiro (1931), en la que se ofrecía a los oficiales del ejército que así lo solicitaran la posibilidad de apartarse voluntariamente del servicio activo con la totalidad del sueldo.
Otra de las medidas adoptadas por el Gobierno reformista fue modificar el sistema de ascenso en la carrera militar, con el objetivo de primar la preparación por encima de los méritos de guerra.
Con el fin de asegurarse un ejército democrático, se obligó a los oficiales a jurar fidelidad a la República. Además, se cerró la Academia General Militar de Zaragoza, creada durante la dictadura de Primo de Rivera, que se había convertido en un centro difusor de las ideas militaristas antidemocráticas, y se cambió de destino a ciertos militares contrarios a la República. Por último, y en consonancia con la aconfesionalidad del Estdo, se suprimieron las órdenes militares y el cuerpo eclesiástico del ejército.
Estas medidas fueron recibidas como un ataque por algunos sectores del ejército, sobre todo por los africanistas.
Las reivindicaciones regionalistas eran una realidad en la política española desde finales del siglo XIX. El 14 de abril de 1931, Francesc Macià, líder de Esquerra Republicana de Catalunya, que había ganado las elecciones en Barcelona, proclamó la República catalana.
Tras una negociación con el Goberno provisional quedó anulada, pero se estableció una Generalitat provisional.
La Constitución de 1931 reconoció el derecho de una o varias provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes a constituirse como regiones autónomas y a presentar un Estatuto, en el que se identifican sus instituciones de gobierno y sus competencias, para su discusión en las Cortes.
Cataluña fue el primer territorio que se acogió al texto de la Constitución. Se presentó el proyecto de Estatuto de Autonomía, conocido como el estatuto de Nuria, que fue aprobado en 1932. El régimen autonómico catalán contaría con Gobierno y Parlamento propios con competencias en materia económica, social, educativa y cultural y se reconocería la cooficialidad del catalán.
En el País Vasco se comenzó a elaborar un Estatuto que fue aprobado en 1936. En Galicia, el inicio de la Guerra Civil frano el proceso autonómico.
El peso de la Iglesia católica en la sociedad y en las instituciones se había acentuado durante la dictadura de Primo de Rivera, que convirtió el catolicismo en uno de los fundamentos del nuevo régimen.
La separaración entre la Iglesia y Estado, que se había plasmado en la Constitución, se reforzó con nuevas medidas legislativas. Se suprimió el presupuesto dedicado al culto y al