Documento sobre Teología Del Cuerpo, centrado en las experiencias originarias y los significados del cuerpo según el Génesis 2. El Pdf, de nivel universitario y materia Religión, analiza las perspectivas de San Juan Pablo II, incluyendo la soledad originaria y la autodeterminación.
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Teología del Cuerpo Las palabras de Cristo TEOLOGÍA DEL CUERPO BLOQUE I - MÓDULO 1 - TEMA II: Experiencias originarias y significados del cuerpo (Gén 2) Profesor: P. Jaime Rodríguez LC 1 Universidad Francisco de Vitoria UFV Madrid Instituto Desarrollo y PersonaExperiencias originarias y significados del cuerpo (Gén 2)
OBJETIVOS Los estudiantes, una vez sentadas las bases antropológicas de lo que es la persona humana, profundizarán en la Teología del cuerpo mediante la comprensión de lo que San Juan Pablo II llama las "experiencias ori- ginarias" y los "significados del Cuerpo". Se reconocerán a sí mismos con un don y entenderán las claves de la hermenéutica de San Juan Pablo II en lo que se refiere al cuerpo como don. Por último, reconocerán su cuerpo como signo sacramental que hace presente una realidad espiritual y divina.
P. JAIME RODRÍGUEZ LC Nació en Madrid y fue ordenado sacerdote en Roma en 2008. Es licenciado en Filosofía y doctor en Teología por el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum. Ha trabajado en el gobierno general de los Legionarios de Cristo y en la formación permanente de sacerdotes en Roma. Ha sido profesor asistente de diversos cur- sos de teología en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum. Ha dado numerosas conferencias y organizado cursos relacionados con la teología del cuerpo, y el sig- nificado de la masculinidad y la feminidad. Se ha especializado en la predicación de ejercicios espirituales ignacianos. Desde octubre de 2022 vive en Madrid y co- labora en el dpto. de pastoral de la UFV. Universidad Francisco de Vitoria UFV Madrid Instituto Desarrollo y Persona 2Experiencias originarias y significados del cuerpo (Gén 2)
INTRODUCCIÓN En la primera parte de este tema se presentaron algunas enseñanzas que Juan Pablo II extrae del primer relato de la creación, Génesis 1, en la Teología del cuerpo. A continuación, se presentan algunas que se desprenden del relato de Génesis 2. Esta división no responde plenamente al esquema utilizado por el autor, pero puede dar claridad al estudiante que se acerca a estos textos por primera vez .1 Según la interpretación de Juan Pablo II en la Teología del Cuerpo, en el relato de Génesis 2 se encuentran tres ex-periencias que él llama "originarias": la soledad, la unidad y la inocencia o desnudez sin vergüenza.2 Se trata de «la más antigua descripción registrada de la autocomprensión del hombre», «el primer testimonio de la conciencia humana» (3.1). Antes de describir estas tres experiencias, conviene señalar algunos rasgos del relato.
1. EXÉGESIS Y ENSEÑANZAS DEL GÉNESIS 3 Mientras que el relato de Génesis 1 era «conciso, libre de cualquier huella de subjetivismo» y contenía «el hecho obje-tivo» y «la realidad objetiva» (2.4), el relato de Génesis 2 sorprende «por su profundidad de naturaleza sobre todo subjetiva y, por lo tanto, en cierto sentido, psicológica» (3.1). Para comprender adecuadamente el texto, es útil hacer una alusión al género literario de los mitos, detenerse en la explicación de la creación de la mujer y describir el estado de inocencia original.
LENGUAJE MÍTICO: La narración tiene una forma arcaica «que manifiesta su primitivo carácter de mito» (3.1). Por ello requiere de un acercamiento específico al texto. No se trata de un dato objetivo y positivo ni de una verdad científica, sino de un relato simbólico que requiere de una hermenéutica adecuada para captar todo su significado. ted the earth GENESIS kness and Heb 1:10 MP /1:1 aPs 102:25: 1s 40:21: Jn 1:1. 2. 17-24 KS Topen Juan Pablo II incluye una larga cita a pie de página sobre qué entiende por "mito", insertando sus reflexiones en el seno de las corrientes filosóficas del siglo XX que han contribuido a modificar la concepción positivista que veía en el mito algo irracional, un producto de la imaginación, sin valor real para la filosofía. Esta reflexión sobre los mitos se inserta en el conflicto entre el racionalismo y la hermenéutica, conflicto de ori- gen filosófico pero que tuvo también un impacto en la teología del siglo XX porque afecta el modo de interpretar la Sagrada Escritura y los dogmas de la Iglesia. 1 En efecto, Juan Pablo II dedica la catequesis 2 a Génesis 1, la catequesis 3 a Génesis 2, y en las demás catequesis del ciclo mezcla enseñanzas que se derivan de uno o de ambos relatos. 2 Se invita al lector a tener a mano una versión de la Biblia de Jerusalén y leer el capítulo segundo de Génesis, junto con las introducciones y notas. 3 Cf. Audiencia General 3 (19-9-79). Universidad Francisco de Vitoria UFV Madrid Instituto Desarrollo y Persona 3Experiencias originarias y significados del cuerpo (Gén 2)
CREACIÓN DE LA MUJER: El Papa analiza el problema de «la creación por separado de la mujer» (3.2). Según el relato mítico de Génesis 2 primero existió un Adán solitario en medio de los animales. Pero como no es bueno que el hombre esté solo, Dios pensó en crear una "ayuda adecuada" para el. Lo durmió y de su costilla formó a Eva. Esta narración ha sido motivo para justificar la subordinación de la mujer al varón a lo largo de la historia porque parecería que Adán es original y Eva derivada, y porque aparentemente Eva ha sido creada como "ayuda" para el varón, como su "complemento", incluso algunos consideran que es su "sierva". Mientras que Génesis 1, el relato «más maduro» (2.2) que «posee sobre todo carácter teológico» (2.4), dice que Dios los creó varón y mujer, sin una precedencia temporal, Génesis 2, el relato «arcaico» y «de carácter mítico» (3.1), da precedencia a Adán sobre Eva. Pero el Papa explica que la precedencia de Adán sobre Eva no se puede traducir como la precedencia del varón sobre la mujer. En efecto, analizando los términos hebreos usados en Génesis 1 y en Génesis 2 para referirse al varón y a la mujer, Juan Pablo II constata que'Adam es un término colectivo que se refiere a la humanidad en su conjunto. En Génesis 1 Dios los crea varón y mujer, zakar y uneqebah (Cf. 2.4 nota 2). En Génesis 2 Adán es un personaje colectivo, la humanidad genérica que nunca ha existido como tal. El varón será llamado 'ish y la mujer será llamada 'ishshah. A este primer ser humano la Biblia lo llama «hombre» (adam) mientras que, por el contrario, desde el momento de la crea- ción de la primera mujer, comienza a llamarlo «varón», 'is, en relación a 'issàh (mujer, porque está sacada del varón ='is) (3.2). En nota a pie de página, añade que «la etimología propuesta por el texto bíblico es de carácter popular y sirve para subrayar la unidad del origen del hombre y de la mujer» (3.2 nota 2). Esto significa que la identificación del varón con Adam en la Biblia es análoga a lo que sucede hoy en muchas lenguas cuyos sustantivos y adjetivos en género masculino incluyen también el género femenino, y no al revés. Así, cuando decimos "el hom- bre es un animal racional", no nos referimos solo a los varones, sino a los varones y mujeres, y usamos la palabra "hombre. Cuando el varón aparece frente a Eva también se le llama Adán, pero con artículo, mientras que el 'Adam que aparece solo es el genérico . De igual manera, cuando la Biblia se refiere a'Adam en Génesis 2, no se refiere sólo al varón, sino al hombre varón y mujer. Cuando quiera especi- ficarse que se trata de un varón, se usará la palabra ‘ish.
ESTADO ORIGINAL DE INOCENCIA En el estado de inocencia Dios forma al varón y a la mujer de un origen común, confía el varón a la mujer y la mujer al varón, ambos se admiran el uno del otro, abandonan a sus padres para hacerse una sola carne, están desnudos y no sienten vergüenza (cf. 3.2). Este estado de inocencia original se contrapone con una «situación completamente nueva, esencialmente distin- ta de la precedente» (3.3) que surge a partir del pecado narrado en Génesis 3 y que recibe el nombre de «estado de pecaminosidad humana» (3.3). La ley del divorcio dada por Moisés es fruto del pecado y no del plan original del Creador. Pero, aun cuando el hombre ha perdido la inocencia, «el primer ordenamiento divino», es decir, el plan original de Dios para el matri- monio, «no ha perdido su vigor» (3.4) y Cristo ha venido a restaurarlo. 4 Véase B. CASTILLA DE CORTÁZAR, ¿Fue creado el varón antes que la mujer? Universidad Francisco de Vitoria UFV Madrid Instituto Desarrollo y Persona 4Experiencias originarias y significados del cuerpo (Gén 2)
2. REVELACIÓN Y EXPERENCIA DE LA TEOLOGÍA DEL CUERPO : Juan Pablo II constata que todo hombre experimenta en su cuerpo «límites, sufrimientos, pasiones, debilidades y por último la misma muerte» (4.3 nota 2). Esta experiencia personal y corporal, que todo hombre comparte con san Pablo - «gemimos en nuestro cuerpo» - coincide con lo que Dios nos ha revelado sobre el estado de pecaminosidad. El hombre no sólo puede creer la verdad revelada y objetiva de que el hombre genérico perdió el estado de ino- cencia tras el pecado de Adán y Eva, sino que puede experimentar subjetiva y dramáticamente los efectos de tal pérdida. Existe un nexo entre mi experiencia y la revelación. Por ello, «nuestra experiencia humana es, en este caso, un medio de algún modo legítimo para la interpretación teológica» (4.3). La Teología del cuerpo busca unir experiencia y revelación, fenomenología y hermenéutica, lo subjetivo y lo obje- tivo. La teología no puede convertirse en una serie de verdades reveladas abstractas y lejanas, que no tienen nada que ver con el hombre con- temporaneo o que se le imponen desde fuera. Todo hombre puede acudir a la propia experiencia y corroborar las verdades objetivas que Dios ha revelado. La precedencia de la revelación sobre la experiencia no debe conducir a la antítesis o antimonia entre una y otra, como harían algunos teólogos de corte racionalista que, al excluir la dimensión subjetiva, según Juan Pablo II, «tienen en cuenta más bien conceptos abstractos que no el hombre como sujeto vivo» (4.3 nota 2). Critica así un tipo de teo- logía deducida de proposiciones teológicas teóricas, lejanas de la experiencia y de la vida concreta de los cristianos. 5 Cf. Audiencia General 4 (26-9-79). Universidad Francisco de Vitoria UFV Madrid Instituto Desarrollo y Persona 5