Dimensión afectiva del ser humano: pasiones, sentimientos, emociones y voluntad

Documento de Universidad sobre Dimensión afectiva del ser humano: pasiones, sentimientos, emociones. Voluntad y libertad humanas. El Pdf, de Filosofía para estudiantes universitarios, explora conceptos como el deseo, la elección, el dominio y el amor, destacando su interconexión.

Ver más

21 páginas

Máster Bioética. 2. Fundamentos antropológicos.
3. Dimensión afectiva del ser humano
1
Asignatura 2. Fundamentos Antropológicos y Éticos de la Bioética
Tema 3. Dimensión afectiva del ser humano: pasiones,
sentimientos, emociones. Voluntad y libertad humanas
Profesor Dr. Miguel Ortega
Lectura
Un ideal de la excelencia humana
de Ricardo Yepes Stork y Javier Aranguren Echevarría.
Máster Bioética. 2. Fundamentos antropológicos.
3. Dimensión afectiva del ser humano
2
INDICE
I.- LA VOLUNTAD
II. EMOCIONES Y SENTIMIENTOS
a) 9 REFLEXIONES SOBRE LOS SENTIMIENTOS
III. LA LIBERTAD
LOS USOS DE LA VOLUNTAD O LOS CINCO MODOS DE QUERER
LA LIBERTAD INTERIOR O CONSTITUTIVA
LA LIBERTAD DE ELECCIÓN O DE ARBITRIO
EL CRECIMIENTO DE LA LIBERTAD: SU RENDIMIENTO
LA REALIZACIÓN DE LA LIBERTAD: EL PROYECTO VITAL

Visualiza gratis el PDF completo

Regístrate para acceder al documento completo y transformarlo con la IA.

Vista previa

Fundamentos Antropológicos y Éticos de la Bioética

Asignatura 2. Fundamentos Antropológicos y Éticos de la Bioética Tema 3. Dimensión afectiva del ser humano: pasiones, sentimientos, emociones. Voluntad y libertad humanas Profesor Dr. Miguel Ortega Lectura Un ideal de la excelencia humana de Ricardo Yepes Stork y Javier Aranguren Echevarría. Máster Bioética. 2. Fundamentos antropológicos. 3. Dimensión afectiva del ser humano Universidad Francisco de Vitoria UFV Madrid Postgrado y Consultoría 1Universidad Francisco de Vitoria UFV Madrid Postgrado y Consultoría

Índice

INDICE I .- LA VOLUNTAD II. EMOCIONES Y SENTIMIENTOS a) 9 REFLEXIONES SOBRE LOS SENTIMIENTOS III. LA LIBERTAD LOS USOS DE LA VOLUNTAD O LOS CINCO MODOS DE QUERER LA LIBERTAD INTERIOR O CONSTITUTIVA LA LIBERTAD DE ELECCIÓN O DE ARBITRIO EL CRECIMIENTO DE LA LIBERTAD: SU RENDIMIENTO LA REALIZACIÓN DE LA LIBERTAD: EL PROYECTO VITAL Máster Bioética. 2. Fundamentos antropológicos. 3. Dimensión afectiva del ser humano 2

La Voluntad

I .- LA VOLUNTAD Trataremos ahora de la voluntad de una manera sintética. Cuando hablemos de la libertad y el amor señalaremos los usos que caben de ella. La voluntad es una función intelectual. Es el apetito de la inteligencia o apetito racional, por el cual nos inclinamos al bien conocido intelectivamente. Lo que los deseos e impulsos son a la sensibilidad, es la voluntad a la vida intelectual: querer es su acto propio.

La voluntad está tan abierta como el pensamiento: puede querer cualquier cosa, no está predeterminada hacia un bien u otro, se encuentra abierta al bien en general: la voluntad es la inclinación racional al bien, siendo el bien aquello que nos conviene. Según esta definición, la voluntad no actúa al margen de la razón, sino simultáneamente con ella: se quiere lo que se conoce, se conoce a fondo aquello que se quiere. Amor y conocimiento se relacionan estrechamente.

La voluntad se plasma en la conducta; dando origen a las acciones voluntarias. La voluntad aparece en la acción, se hace presente al actuar. Una acción voluntaria es una acción conscientemente originada por mí, es decir, una acción mía. Lo voluntario se puede definir también como «aquello cuyo principio está en uno mismo y que conoce las circunstancias concretas de la acción. El hecho de tener voluntad implica la responsabilidad: al hombre se le pueden pedir cuentas de lo que hace porque lo hace queriendo. El hombre es responsable de sus acciones ante los demás, ante la ley, ante la comunidad.

Aclarar el problema de la acción voluntaria exige una distinción acerca del doble momento de la voluntad:

En primer lugar, se da el deseo racional, que es «la tendencia a un bien conocido como fin». Esto es la voluntad en sentido general: el querer esto o lo otro. Este querer o intención basta para hacer que una acción sea voluntaria. El deseo racional se refiere por tanto a los fines, es decir, a aquello que se quiere conseguir.

En segundo lugar, viene la elección, que consiste en decidir cómo y con qué medios llevar a cabo la acción que me permita alcanzar el fin querido. La elección requiere una deliberación previa que sopesa las distintas posibilidades o caminos para llegar a lo querido.

Hablaremos de estos dos actos al tratar de la libertad.

Llega el momento de ocuparse de otro nivel de la realidad humana, aquel en el que se da una curiosa mezcla entre intelecto-voluntad y lo propiamente animal del hombre: el campo de los sentimientos. Máster Bioética. 2. Fundamentos antropológicos. 3. Dimensión afectiva del ser humano Universidad Francisco de Vitoria UFV Madrid Postgrado y Consultoría 3Universidad Francisco de Vitoria UFV Madrid Postgrado y Consultoría

Emociones y Sentimientos

II. EMOCIONES Y SENTIMIENTOS La afectividad humana es tan importante que los clásicos la tenían por «una parte del alma», distinta de la sensibilidad y de la razón. Es una zona intermedia en la que se unen lo sensible y lo intelectual, y en la cual se comprueba que el hombre es verdaderamente unidad de cuerpo y alma. En la afectividad habitan los sentimientos, los afectos, las emociones y las pasiones. Sin una atenta consideración de nuestra capacidad de tener sentimientos nos quedaríamos en una imagen del hombre incompleta, y por tanto falsa.

1 2 3 4 Objeto desencadenante y sus circunstancias emoción o perturbación anímica alteraciones orgánicas 0 síntomas físicos conducta o manifestación

En primer lugar, delimitaremos la cuestión analizando los sentimientos y definiendo sus elementos. La ciencia psicológica actual ha llegado a un cierto consenso en el análisis de los sentimientos. Según ella, pueden descomponerse en cuatro elementos fundamentales:

La flecha que une los cuatro números indica que la relación entre los cuatro elementos es necesaria, es decir, forman una secuencia constante, de efecto a causa, que se da en la estructura del desencadenamiento de todo sentimiento. Por ejemplo: si vemos un león suelto por el pasillo de nuestra casa (1), sentiremos miedo (2), se nos acelerará el corazón (3), y saldremos huyendo (4). Si, de pronto, nos cruzamos con una persona hermosa (1), quizás nos venga la curiosidad de conocerla (2), pues al verla nos ponemos como tontos (3) y por eso nos hacemos los encontradizos (4). A veces el objeto desencadenante de la pasión no es localizable.

Ocurre así con la angustia, un sentimiento cuyo objeto precisamente no es localizable, sino genérico, y por eso mismo no sabemos cómo evitarlo. Los cuatro componentes señalados son necesarios para definir un sentimiento: es preciso atender al contexto y al origen u objeto desencadenante, al tipo de perturbación anímica que se produce, a las alteraciones orgánicas consiguientes, y a la respuesta de conducta que generan. Solamente después de analizar en cada caso todos estos elementos podremos llegar a identificar, definir y entender correctamente de qué sentimiento se trata. Aquí nos estamos permitiendo usar la palabra sentimiento de un modo muy genérico, equivalente a emoción (que en rigor es una perturbación más momentánea y orgánicamente más intensa que el sentimiento), afecto (que da nombre al mundo de la afectividad) e incluso pasión.

Aunque técnicamente las diferencias entre ellos sean claras no importa para el carácter introductorio de nuestro propósito. Los sentimientos podemos definirlos como el modo de sentir las tendencias. La tristeza, por ejemplo, sería la aversión o Máster Bioética. 2. Fundamentos antropológicos. 3. Dimensión afectiva del ser humano 4rechazo a un mal presente en cuanto sentido. Son la conciencia de la armonía o desarmonía entre la realidad y nuestras tendencias: si algo me produce tristeza es porque realmente lo experimento como obstáculo a lo que son mis fines propios.

Entre la realidad percibida y nosotros puede existir acuerdo o conflicto; cuando tomamos conciencia de esto, surgen los sentimientos como la conciencia de la adecuación o inadecuación entre la realidad y nuestras tendencias. Es decir, los sentimientos son perturbaciones de la subjetividad. Precisamente porque son una conciencia sensible de las tendencias, tienen un valor cognoscitivo: «dicen» algo de la realidad que los provoca.

Así, una madre se da cuenta de modo inmediato de las necesidades de su hijo, o de si se encuentra bien. Y también «dicen» algo del sujeto que siente: la manera de estar afectado por los objetos y por el mundo en general.

Conviene tomar conciencia de que en castellano la palabra sentir puede aplicarse tanto a una sensación («siento las llaves en el bolsillo») como a un sentimiento («siento pena»). Es de la máxima importancia para no empobrecer el mundo afectivo, no confundir la sensación con el sentimiento. Por ejemplo, una cosa es la sensación de vivir, una plenitud biológica, un placer sensible o satisfacción corporal, y otra bien distinta es la satisfacción de los sentimientos, que es algo mucho más rico. La sensación sólo nos hace tomar conciencia de nuestro propio cuerpo. El sentimiento, en cambio, nos abre a la apreciación de lo que nos rodea. Además, los sentimientos generan una conducta mientras que la sensación termina en el «sentirla». Es algo que se da en presente. El sentimiento, en cambio, se distiende en el tiempo al generar una conducta.

Calificación de los Sentimientos

¿Cómo calificarlos? Hemos señalado que hay dos grandes tendencias sensibles: deseo o apetito concupiscible (la inclinación a poseer un bien), e impulso o apetito irascible (la inclinación a vencer o apartar los obstáculos que permiten poseer el bien). Estas dos tendencias causan dos tipos de sentimientos, originados en cada una de ellas.

La inclinación del deseo a poseer el bien podemos llamarla amor, y la inclinación a rechazar el mal, odio. El amor puede serlo del bien futuro, y se llama deseo sin más, o del bien presente, y se llama placer. El odio puede ser la aversión a un mal futuro, provoca la inclinación a huir; o aversión a un mal presente, y se llama dolor o tristeza.

La inclinación o impulso de apartar o vencer los obstáculos que se interponen en el camino hacia el bien puede ser positiva o negativa. Cuando este apetito se mueve hacia un bien difícil o arduo, pero alcanzable, se llama esperanza; pero cuando se inclina hacia un bien que se torna inalcanzable se llama desesperación. Cuando se enfrenta con un mal que resulta inevitable se llama temor; pero cuando el mal se piensa que es evitable podríamos hablar de audacia o temeridad.

Finalmente, si este apetito se enfrenta a un mal presente y lo rechaza (en vez de detenerse en la tristeza o el dolor), se llama ira. Máster Bioética. 2. Fundamentos antropológicos. 3. Dimensión afectiva del ser humano Universidad Francisco de Vitoria UFV Madrid Postgrado y Consultoría 5Universidad Francisco de Vitoria UFV Madrid Postgrado y Consultoría

Clasificación de Inclinaciones y Sentimientos

InclinaciónSi no lo tenemosSi lo tenemos
Presente (concupiscible)BienAmor: principioDeseo
MalOdioHuida
Dolor, tristeza, angustia, aburrimiento
Futuro, Arduo (Irascible)BienEsperanza: posibleValentía, audacia, acción
Gozo: fin
MalDesesperación: imposibleTemor, paralización
Ira, venganza

Los sentimientos y pasiones son un mundo muy complejo, en el que intervienen, como en todo, el psiquismo humano, la razón y la voluntad, junto a las tendencias. Por eso, esta clasificación es simplemente orientativa. Desde ellos se puede caracterizar un mapa de la acción humana. Intentando resumirlos en una tabla podrían quedar del modo siguiente:

Los sentimientos parten siempre del amor. Lo que amo, lo deseo; lo que impide mi amor, lo odio. La positividad está por delante de los sentimientos negativos. Más aún: si éstos aparecen es porque tenemos cierta experiencia de lo que debería ser, es decir, porque estamos abiertos al amor. Del mismo modo, hemos resaltado la palabra fin porque es el modo en que se cumple la actividad sentimental: logrado el fin se tiene el gozo y basta. Si el fin faltara nos queda el dolor, quizás salte la ira y busquemos venganza, pero sin un fin por el que hacerlo al final ese ataque se verá reducido a un mero movimiento trágico. El motivo es claro: lo que desea todo hombre es la felicidad, que en el ámbito de los sentimientos se llama gozo. El gozo, la felicidad, es el fin de la acción, es el fin de la existencia humana ya a partir del ámbito de lo sensible.

Reflexiones sobre los Sentimientos

REFLEXIONES SOBRE LOS SENTIMIENTOS El puesto de la afectividad y los sentimientos en la vida humana es central. Son ellos los que conforman la situación anímica íntima, los que impulsan o retrasan la acción, los que en definitiva juntan o separan a los hombres. Además, la posesión de los bienes más preciados y la presencia de los males más temidos significan eo ipso que nos embargan aquellos sentimientos que dan o quitan la felicidad. La vivencia subjetiva de la felicidad está estrechamente relacionada con el modo de sentir nuestras tendencias: estar a gusto o a disgusto, sentirse existencialmente vacío o lleno, etc.

1) Por lo dicho hasta ahora debemos otorgar una valoración muy positiva de los sentimientos: refuerzan las tendencias. Esta valoración positiva en modo alguno es irrelevante, pues hay una escuela racionalista de ética, representada por Kant y Hegel, que concede a los sentimientos individuales un valor negativo, como si fuesen algo propio de seres débiles. Esta actitud procede de un cierto dualismo, que ve en lo Máster Bioética. 2. Fundamentos antropológicos. 3. Dimensión afectiva del ser humano 6 Gozo: fin

¿Non has encontrado lo que buscabas?

Explora otros temas en la Algor library o crea directamente tus materiales con la IA.