Documento de Universidad sobre Jung. Teorías de la personalidad. El Pdf explora la teoría de la personalidad de Jung, centrándose en conceptos como los opuestos, el inconsciente personal y colectivo, las funciones mentales y la introversión/extraversión, ideal para estudiantes de Psicología.
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La teoría de Carl Gustav Jung resulta diferente de la de otros, en el sentido de que es borrosa, metafísica, de naturaleza tal, casi imposible de comprobar en una situación de laboratorio, y parece ir en contra de la tendencia estadística actual de tratar los datos de naturaleza psicoló-gica.
La teoría de Jurg es esperanzada: el hombre está gradualmente emergiendo a través de las épocas para convertirse en un ser humano mejor y más civilizado, que opera dentro de cada vez mejores marcos de referencia. Su teoría también da aliento a los años intermedios y últimos de la vida, una actitud que va en contra de la moderna proclividad de hacer hincapié en la psicología infantil. Aunque Jung fue original-mente atraído por Freud y su trabajo, rompió con él en 1914. La teoría freudiana se inclina a darle importancia a la terrible e inexplicable po- laridad de la vida; Jung trató el aspecto positivo de la existencia del hombre.
Pensó que su trabajo no era teórico sino que estaba basado en hechos observables e identificables que son evidentes para todos aquellos que se tomen el tiempo de descubrirlos en el mundo actual, y en lo que conocemos del mundo de ayer.
Trataremos la teoría junguiana en cuatro apartados: opuesto, autorrealización, estados inconscientes y teleología (Bischof,1964).
Después de muchos años de estudio, concentración y reflexión, Jung se convenció de que todo el mundo y quizá el universo, animado e inanimado, existe en función de fuerzas contrarias (opuestas). Hay y siempre habrá opuestos, y son ellos los que hacen que aparezca el conflicto; pero sin antagonismos la vida no es nada. La lucha es el as-pecto básico de la vida. El conflicto produce progreso. Sin conflicto nada sucede, porque sólo a través de él puede una cosa u otra surgir más allá del punto en el que se inició la colisión. Por tanto, el progreso, el movimiento, el cambio de posiciones sólo son posibles bajo condiciones de estrés. El desear eliminar el estrés del conflicto con un opuesto, hace que el objeto original sea motivado para actuar. La oposición, el conflicto, el estrés resultante y el quitar este estrés es el sine qua non del mundo en el que vivimos. En una forma más bien metafísica, Jung dijo que lo que existe tiene un evento opuesto aún si ese opuesto es la falta de existencia de la condición original: vida- no vida, hombre-no hombre, amor-no amor, etc. En la mayoría de los casos lo que existe tiene una contraparte cuya existencia es igualmente real, tanto como la primera entidad.
Jung sugirió un final feliz a la historia de los opuestos y una resolu-ción en forma de equilibrio. El equilibrio verdadero es de corta duración, pero es señal de progreso. No todo es un "valle de lágrimas" para Jung. La oposición no sólo mueve al objeto alejándolo del punto muerto, que se resuelve en una prolongación de la existencia, sino que también se puede abrir en forma de progreso dentro de sí mismo por medio de tres acciones: compensación, unión y oposición.Cuando la personalidad siente que está en conflicto porque no puede lograr una meta deseada, puede seguir otra meta igualmente atractiva y al hacer esto desaparecerá el conflicto. Esta forma de compensación mueve hacia adelante a la personalidad, hacia una nueva posición, aunque el punto logrado no esté en la dirección de la meta original. El factor importante para Jung es que la personalidad ha hecho algo para trasladarse de su posición original. La acción simbólica no es tan importante como la acción física en un movimiento compensatorio. El simple soñar en conquistar un objetivo, no es en realidad una acción compensatoria (aunque el soñar fuera terriblemente importante para Jung como fenómeno conductual). La compensación que surge del conflicto es, para este autor, un factor favorable para la personalidad del hombre; lo ayuda a ir hacia adelante.
En el segundo tipo de acción, las fuerzas opuestas se unen a fin de buscar una solución satisfactoria para ambas. Es cierto que a veces la solución del conflicto puede no ser moralmente correcta. La unión de fuerzas opuestas, de acuerdo con Jung, puede ser una forma de resolver la oposición.
El tercer tipo de acción, es aquella en la que la oposición conduce al movimiento y por ende, a un progreso. Para Jung, la oposición era buena; sólo por medio de la acción es capaz el hombre de dar pasos hacia adelante.
Examinaremos ahora, con más cuidado, las polaridades específicas que Jung detectó dentro de la personalidad del hombre.
Como Jung creyó, la personalidad va hacia adelante o hacia atrás. No es posible permanecer feliz, pero improductivamente en el medio. La progresión obviamente connota movimiento hacia adelante, y tal movimiento hacia adelante revela algún tipo de cambio que es beneficioso para la personalidad. Mientras tanto, ¿qué cosa buena puede provenir de la regresión o movimiento hacia atrás según Jung? Mucho, dice, porque no todo lo que el hombre adquiere es logrado en forma de ir di- rectamente "al grano"; Muchas veces el sujeto se da cuenta que obtiene metas regresando a una posición previa, reorientándose y, posiblemente, encontrando un mejor camino que el primero para lograr la meta deseada. La retirada estratégica es con frecuencia la maniobra más sabia. Como veremos, esta retirada se hace algunas veces por medio de símbolos y en áreas inconscientes de la personalidad, pero esto no implica que se deba disminuir el valor de la regresión.
Trataremos este tema con más detalle en una parte posterior del capítulo, pero por el momento creemos que es importante introducir el concepto en forma breve debido a la naturaleza polar de los dos estados de inconsciencia que postula Jung; el personal y el colectivo.
El inconsciente personal, opera como el almacén de todo lo que le ha sucedido al individuo. Todo el material consciente previo que en la actualidad no se encuentra disponible en la mente consciente porque ha sido olvidado, reprimido, o no fue losuficientemente fuerte en un prin- cipio, en un sentido subliminal, reside en el inconsciente personal.
El inconsciente colectivo es una de las contribuciones más discutibles de Jung al campo de la teoría de la personalidad. Así, lo que Jung sugirió es que el hombre nace con una predisposición de su pasado racial para actuar en ciertas maneras. A medida que el hombre ha evolucionado a lo largo de los siglos, ha acumulado conocimiento y sentimientos. Éstos,junto con las predisposiciones acumuladas de la generación presente, no desaparecen sino son dados por medio de la herencia a cada nueva generación. Todo este almacén de conocimientos, sentimientos y supersticiones, pueden no ponerse en acción si no se presenta la oportunidad misma en forma de estímulo. Ciertos temores que parecen universales y que son conocidos para todos los hombres -sentimientos hacia la madre, aspiraciones hacia una figura sobrenatural, adoración de dioses y deidades-, son ejemplos del inconsciente colectivo. Es como si el hombre, en las distintas épocas, compartiera un conjunto cada vez más complejo de memorias pasadas en forma colectiva de una generación a la siguiente. Este fenómeno, dijo Jung, continúa estando activo en todos los siglos de la existencia del hombre. Jung dio varios nombres al inconsciente colectivo; algunas veces le llamó imágenes primordiales, imagos, patrones de conducta; pero con mayor frecuencia se refirió al inconsciente colectivo como a un arquetipo.
El enfrentamiento de los estados inconscientes individual y colectivo de la personalidad del hombre opera algunas veces en forma independiente y otras en coordinación mutua, pero siempre es un fenómeno diferente dentro de la personalidad. A veces, cuando el inconsciente personal es incapaz de reducir las presiones en el hombre, el inconsciente colectivo, a través de la riqueza de su pasado acumulado, puede resolver los problemas actuales del hombre. En forma inversa, a medida que el hombre adquiere ricas experiencias en la vida actual, estas son transferidas a generaciones futuras en la forma de predisposiciones para actuar en formas prescritas que se descubrieran útiles o lo suficientemente fuertes como para no ser ignoradas.
También existe una polaridad entre los aspectos consciente e inconsciente de la conducta humana. El último, a pesar de ser de dos tipos (personal y colectivo), es diferente del darse cuenta de o estado de conciencia del mundo. El consciente tiene como su núcleo central al yo. El yo es aquella parte de la personalidad del hombre que posee senti-mientos, percepciones y procesos de pensamiento que ayudan a la personalidad a atender la actividad de la vida diaria. Sin embargo, nunca opera solo, porque hay mucho interjuego entre éste y los dos áreas del inconsciente. Al yo le corresponde la tarea de dirigir los procesos de la vida. La dirección siempre es una proposición vacilante entre el yo en el consciente y el jaloneo e influencia del inconsciente. Mucho de lo que sucede en este proceso está gobernado por los principios de la entropía y equivalencia. Así, aquellos conflictos que la mente consciente no puede resolver son resueltos con frecuencia por la sutil instigación del inconsciente sobre el consciente. El efecto total, una vez más crea una polaridad en la existencia que no siempre connota una lucha directa entre las dos fuerzas, sino que ayuda a la vida de la personalidad. El progreso opera eventualmente a través del interjuego de los dos estados de ser.
Muy pocos de los conceptos originales de Jung han sido adoptados por la psicología moderna, pero aquella sugerencia de que la personali-dad se mueve en dos direcciones diferentes, ya sea extravertida o introvertida, constituye una de esas adopciones. La personalidad extravertida se mueve en dirección a la gente, hacia lo objetivo, hacia el mundo no reflexivo y hacia una vida centrada en la acción. La personalidad introvertida se mueve en dirección opuesta, hacia donde el mundo es tranquilo, libre de personas; se centra en experiencias subjetivas. Aunque la investigación psicológica actual ha descubierto una tercera posición, la ambiversión, mucha gente aún se adhiere a la descripción introversión- extraversión de la personalidad. Donde el self consciente (o yo) está orientado hacia la conducta extrovertida, el principio de la polaridad hace que el realismo inconsciente de la personalidad se oriente hacia la introversión. Lo opuesto, por supuesto, se aplica a la personalidad introvertida. Debido a la reciprocidad de estas dos fuerzas, aseveró Jung, la personalidad total se acerca más a la mitad de estas dos polaridades de lo que la personalidad externa pudiera sugerir.
En una sección posterior, la de autorrealización, diremos algo más acerca de estas cuatro funciones. Por el momento, podemos considerar- las superiores o inferiores en fuerza.
Las funciones son las siguientes:
La mayoría de las personalidades utilizan una función más que otras en forma continua y cómoda. Esta se convierte en la función superior, mientras que el resto de ellas permanecen inferiores.
Toda la energía del individuo proviene de la libido. Aunque el término libido es a veces usado en un sentido confuso por Jung, podemos suponer que, como en el sistema freudiano, es una fuente de energía. Jung no consideró que el término significase principalmente energía sexual. De la libido surgen dos tipos de energía: física y psíquica. Como ambas usan la misma fuente, a veces puede haber conflicto en sus demandas al respecto de la fuente de energía. La polaridad de energía física (caminar, ejecutar un trabajo muscular, etc.), con energía psíquica (pensamiento, sentimiento, percepción, etc.), crea una reciprocidad que mantiene al individuo más o menos en balance entre ambos pelos.
Algo semejante a la polaridad previa es lo que sugirió Jung en el sentido de que las necesidades orgánicas y culturales están en conflicto a causa de la energía básica provista por la libido. Existe aquí un sistema de prioridades, en forma tal, que las necesidades orgánicas tienen precedencia en la obtención de la energía libidinosa