Documento de Universidad sobre Tema 5: La Biosfera. El Pdf, de Biología, explora la biosfera como sistema, definiendo biotopo y biocenosis, y analizando la interacción entre factores bióticos y abióticos en el ecosistema.
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La biosfera es la región de la Tierra donde se
desarrolla la vida. Los límites estan entre los
aproximadamente 6500 m de altitud y los 2900-3000 m
de las profundidades oceánicas. No es uniforme en
grosor ni en densidad.
Es un término que se refiere al conjunto de todos
los seres vivos que habitan la Tierra y se puede
considerar un sistema abierto. Un sistema porque se
trata de múltiples elementos interrelacionados entre sí
que incluye sus interrelaciones, dotándolo de una
elevada complejidad y jerarquización. Y es abierto
porque la energía y la materia se intercambia con el entorno (la energía solar entra en el
sistema).
En la biosfera, por tanto, se establecen complejas relaciones entre la vida (biocenosis) y el
medio (biotopo) que la sustenta.
Se denomina así a una zona de características ambientales uniformes ocupada por una
comunidad de seres vivos. Es un conjunto de factores físico-químicos que rodean una
comunidad y que se compone de un medio físico y unos factores del medio (Factores abióticos).
El medio físico es el lugar donde los seres vivos desarrollan sus funciones vitales.
Básicamente hay dos tipos de medios, líquido y gaseoso, y ambos tienen un límite inferior sólido
sobre el que se sustentan los organismos.
Los factores abióticos son las características fisicoquímicas del medio ambiente. Cada
medio tiene unas características propias y otras generales.
Es el conjunto de los seres vivos que se desarrollan, en completa interacción con el biotopo.
Estaría formada por:
48c) La edafocenosis: que se refiere al suelo como elemento de la biocenosis dado la
existencia de una fracción orgánica en su composición y la íntima relación establecida
entre las plantas y el suelo.
d) Las formas unicelulares sin importancia geográfica pero de importancia ecológica.
e) La antropocenosis o vida humana.
Podemos definir un ecosistema como un sistema dinámico
formado por el conjunto de factores bióticos (biocenosis) y
factores abióticos (biotopo) y las interrelaciones entre ellos
(sobre todo intercambios de energía y materia). Tanto el biotopo
como la biocenosis interactúan mutuamente y cualquier
modificación en uno de los elementos desencadena una
adaptación en los otros elementos, así como una transformación
del ecosistema.
El biotopo determina la vida y desarrollo de las plantas a
través de distintos factores:
Es un elemento fundamental en el desarrollo de la
vegetación ya que influye tanto en los procesos vitales de las
plantas como en la distribución general de la vegetación, debido
a sus efectos favorecedores o inhibidores. Además, este factor
climático es el que presenta una mayor variabilidad tanto
espacial como temporal.
La luz que reciben las plantas está determinada por varios
factores como:
La intensidad de la iluminación condiciona la actividad fotosintética1 de las plantas y, por
tanto, su crecimiento. Atendiendo a este factor se distinguen dos tipos de plantas:
Dentro de los bosques, cierto tipo de especies arbóreas son esciófilas en el inicio de su
crecimiento, mientras que, convertidos en árboles adultos, soportan una luz mayor y se
convierten en especies heliófilas. Este es el caso del tilo y el haya, por ejemplo.
Este factor actúa en todas las etapas de desarrollo de las plantas. Comprende tanto la
temperatura del aire como la del suelo o del agua. Es un factor que depende de la radiación solar
y, dentro de esta radiación, sobre todo de los rayos infrarrojos.
Cada planta tiene una temperatura que le es óptima para su desarrollo. De acuerdo con esta
temperatura óptima se diferencian tres tipos de especies:
La temperatura óptima varía para cada planta a lo largo de su ciclo vegetativo. Cuando el
fruto está en la época de maduración es mayor, que cuando se encuentra en la época invernal
de germinación.
Algunas plantas requieren que las diferencias entre temperaturas óptimas estén bastante
marcadas. Es decir, que haya una cierta amplitud térmica. Por ejemplo, el tomate necesita mayor
temperatura por el día y que la temperatura de la noche sea más baja. Otras especies, como el
melocotonero, sólo florecen en primavera si el invierno fue más prolongado y con temperaturas
menores de 7º C. Las especies que soportan mejor la amplitud térmica se denominan euritermas
y, las que peor lo toleran, se llaman estenotermas. Un ejemplo de las primeras serían las plantas
del desierto; mientras que, entre las segundas, se encuentran las plantas tropicales.
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Influye de diversas maneras sobre las plantas. Puede favorecer la distribución de
determinadas especies y, si es suave, su acción resulta favorable para la vegetación porque
garantiza la renovación del aire en torno a los estomas (pequeñas aberturas o poros de las
hojas); de esta forma, la renovación del aire facilita la absorción de CO2 y estimula la
fotosíntesis. Si los vientos son fuertes la vegetación se reseca al aumentar la transpiración, en
estos casos los estomas se cierran y el proceso de fotosíntesis se interrumpe.
No obstante, si los vientos son fuertes y, sobre todo, si son muy constantes, pueden
provocar importantes modificaciones en las plantas o, incluso, la desaparición de muchas
especies. Este hecho se pone de manifiesto en muchas zonas litorales o de montaña donde las
especies arborescentes son muy raras por causa de los fuertes vientos, únicamente se
desarrollan los prados y los matorrales bajos.
En otros casos, las especies adquieren morfologías diversas por obra de
los vientos como las formas postradas o en almohadilla (que evitan la
deshidratación y, al estar más pegadas al suelo, se protegen mejor de los
vientos) o la disposición en bandera (muy común en las costas, en ella las
ramas sólo crecen en el lado de sotavento para ofrecer menor resistencia a
los fuertes vientos).
Al igual que la luz, el agua constituye un elemento imprescindible para la vida de la
vegetación. A nivel general del planeta hay una concordancia clara entre la pluviosidad general y
las grandes biocenosis.
La cantidad de agua utilizable por la vegetación depende de:
Todos estos elementos hacen que, la misma cantidad de precipitaciones, origine biocenosis
distintas en climas como el atlántico y el mediterráneo.
Se pueden distinguir diferentes tipos de plantas dependiendo de la cantidad de agua que
necesiten:
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Esta adaptación les permite mantener reservas de líquido durante períodos prolongados,
y sobrevivir así en entornos áridos y secos que otras plantas encuentran inhabitables. El
ejemplo más típico de suculencia es el de los cactus.
La nieve es un factor ecológico importante en la alta montaña y en los climas fríos, donde
desempeña un papel de reserva de agua y de protección frente al frío y a la desecación de las
plantas (los suelos cubiertos de nieve raramente llegan a helarse). Pero también puede actuar,
por su peso, como un factor de degradación, sobre todo, para las especies arbóreas.
En la alta montaña, la distribución de las comunidades vegetales viene condicionada por la
duración del manto de nieve; cada una de dichas comunidades se adapta a un período de
recubrimiento distinto.