Hacia una mejor comprensión y afrontamiento de la violencia de género como problema social

Documento sobre la violencia de género como problema social. El Pdf, de nivel universitario y enfocado en Psicología, analiza las definiciones, condiciones sociales y diversas formas de violencia, incluyendo la sexual y las nuevas formas digitales, para una comprensión profunda del fenómeno.

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Hacia una mejor comprensión y afrontamiento de la violencia
de género como problema social
La VG como problema social
Aunque sin duda hemos avanzado mucho en la comprensión y afrontamiento de la
violencia de género, fue un logro importante el hecho de que determinados organismos
consideraran la violencia contra las mujeres como un problema social. De esta manera pasó de
considerarse un hecho privado, íntimo, que solo compete a los protagonistas, a ser considerado
una cuestión de índole social, con lo que eso implica. Como psicóloga social, la denición de
problema social suponía un desafío para entender y afrontar este fenómeno que estábamos
viviendo y su posible intervención. Existen muchas deniciones de problema social, no obstante,
una de las más aceptadas es la propuesta por Sullivan, Thompson, Wright, Gross y Spady (1980),
según la cual, existe un problema social cuando un grupo de influencia es consciente de una condición
social que afecta a sus valores y que puede ser remediada mediante una acción colectiva".
La denición de Sullivan y cols. introduce un matiz importante respecto a otras
deniciones o planteamientos, en tanto en cuanto, tiene en cuenta no solo a quienes padecen el
problema, en este caso a la víctima (y al agresor), sino a la sociedad en la que surge dicho
fenómeno o problema, como no podría ser de otra manera. La denición, además, resalta la
importancia de una serie de elementos que son necesarios analizar en mayor detalle, y cuya
delimitación se convierte en tareas esenciales desde una perspectiva intervencionista, que es la
que nos interesa aquí. Estos son:
a. Grupo de influencia. Nos referimos al hablar de grupo de inuencia a un grupo de
personas con un impacto signicativo dentro del debate público. Esto es, un colectivo
formado por un número considerable de personas que consideran esa condición social
como injusta. En el caso que nos ocupa, este grupo de inuencia lo constituyó en sus
inicios el surgimiento del feminismo, mujeres que reivindicaban igualdad de derechos y
oportunidades, igualdad salarial, derecho al voto, al uso de anticonceptivos, a elegir
esposo, …etc., en denitiva, un movimiento que fue calando en la sociedad y que animó a
muchas mujeres, a gritar basta ya ante diferentes situaciones de discriminación y violencia
que sufrían por el mero hecho de ser mujeres. En España, y en lo que la violencia de
género se reere, este grupo de inuencia se expresó públicamente y se plantó con el
asesinato de Ana Orantes.
b. Condición Social. Antecedente del problema social, esto es, "la característica en cuya
presencia nace el problema social". Se trataría por tanto de la variable independiente o
causante del problema social, siendo éste "la consecuencia o uno de los posibles productos
que se maniestan al estar presente tal condición social", es decir, la variable dependiente.
En la práctica, puede resultar difícil en ocasiones diferenciar la condición social del
problema social, ya que, en muchos casos, empleamos indistintamente el término
“problema para resaltar la condición”. De hecho, en el tema que nos ocupa, parece que
hemos identicado la causa (desigualdad, asimetría de poder, sexismo …) con la
consecuencia (violencia contra las mujeres). A esta confusión terminológica hay que añadir
el hecho de que, en muchas ocasiones, un problema social determinado (por ejemplo, la
delincuencia) puede venir determinado por varias condiciones sociales (pobreza,
desigualdad en el reparto de los bienes...). En otras, un mismo hecho (por ejemplo, la
guerra) puede ser una condición social que genera un problema social (pobreza) y también
puede ser el problema social que surge en presencia de una condición social determinada
(aumento poblacional) (Clemente, 1992). Debido a la dicultad que entraña, a veces,
distinguir entre condición social y problema social, muchos autores han optado por
considerarlos indistintamente. Aunque en términos conceptuales y teóricos tal
diferenciación pudiera carecer de relevancia, se convierte en una cuestión fundamental de
cara a una intervención ecaz para la solución de problemas sociales. Por tanto, conviene
tener bien presente el matiz que diferencia ambos conceptos, ya que se trataría de intervenir
en la variable (condición social) que causa el problema social que pretendemos solucionar.
Solo así podremos avanzar en la comprensión del problema y diseñar estrategias para su
erradicación. En el caso de la violencia de género, ¿cuál es la condición social? ¿existe una
sola condición o pueden existir varias? ¿se ha invertido tiempo y recursos para identicar
esta condición (causa o causas) o más bien se han tratado de dar solución a casos concretos?
Las respuestas a estas preguntas son esenciales para su abordaje. Recuerdo que una de las
primeras respuestas que se pusieron en marcha en nuestro país para afrontar la violencia
que sufrían las mujeres a manos de sus parejas fue la creación de las casas de acogida. Nunca
llegue a comprender esta forma de abordar un problema tan grave como este, y siempre me
revele ante ello. Desde mi punto de vista esta respuesta estaba en el mismo nivel que el resto
de actitudes que causan la violencia, el paternalismo hacia las mujeres. Estábamos ante el
primer hecho delictivo en el que se “aísla a la víctima mientras que el agresor seguía con su
vida con total impunidad! Recordemos cómo estas mujeres eran sacadas de su entorno
junto a sus hijos e hijas, y llevadas a un lugar oculto y aislado sin poder comunicarse con
nadie de su entorno familiar, para protegerlas del agresor.

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La Violencia de Género como Problema Social

Aunque sin duda hemos avanzado mucho en la comprensión y afrontamiento de la violencia de género, fue un logro importante el hecho de que determinados organismos consideraran la violencia contra las mujeres como un problema social. De esta manera pasó de considerarse un hecho privado, íntimo, que solo compete a los protagonistas, a ser considerado una cuestión de índole social, con lo que eso implica. Como psicóloga social, la definición de problema social suponía un desafío para entender y afrontar este fenómeno que estábamos viviendo y su posible intervención. Existen muchas definiciones de problema social, no obstante, una de las más aceptadas es la propuesta por Sullivan, Thompson, Wright, Gross y Spady (1980), según la cual, existe un problema social cuando un grupo de influencia es consciente de una condición social que afecta a sus valores y que puede ser remediada mediante una acción colectiva".

La definición de Sullivan y cols. introduce un matiz importante respecto a otras definiciones o planteamientos, en tanto en cuanto, tiene en cuenta no solo a quienes padecen el problema, en este caso a la víctima (y al agresor), sino a la sociedad en la que surge dicho fenómeno o problema, como no podría ser de otra manera. La definición, además, resalta la importancia de una serie de elementos que son necesarios analizar en mayor detalle, y cuya delimitación se convierte en tareas esenciales desde una perspectiva intervencionista, que es la que nos interesa aquí. Estos son:

  1. Grupo de influencia. Nos referimos al hablar de grupo de influencia a un grupo de personas con un impacto significativo dentro del debate público. Esto es, un colectivo formado por un número considerable de personas que consideran esa condición social como injusta. En el caso que nos ocupa, este grupo de influencia lo constituyó en sus inicios el surgimiento del feminismo, mujeres que reivindicaban igualdad de derechos y oportunidades, igualdad salarial, derecho al voto, al uso de anticonceptivos, a elegir esposo, ... etc., en definitiva, un movimiento que fue calando en la sociedad y que animó a muchas mujeres, a gritar basta ya ante diferentes situaciones de discriminación y violencia que sufrían por el mero hecho de ser mujeres. En España, y en lo que la violencia de género se refiere, este grupo de influencia se expresó públicamente y se plantó con el asesinato de Ana Orantes.
  2. Condición Social. Antecedente del problema social, esto es, "la característica en cuya presencia nace el problema social". Se trataría por tanto de la variable independiente o causante del problema social, siendo éste "la consecuencia o uno de los posibles productos que se manifiestan al estar presente tal condición social", es decir, la variable dependiente. En la práctica, puede resultar difícil en ocasiones diferenciar la condición social del problema social, ya que, en muchos casos, empleamos indistintamente el término "problema" para resaltar la "condición". De hecho, en el tema que nos ocupa, parece que hemos identificado la causa (desigualdad, asimetría de poder, sexismo ... ) con la consecuencia (violencia contra las mujeres). A esta confusión terminológica hay que añadir el hecho de que, en muchas ocasiones, un problema social determinado (por ejemplo, la delincuencia) puede venir determinado por varias condiciones sociales (pobreza, desigualdad en el reparto de los bienes ... ). En otras, un mismo hecho (por ejemplo, la guerra) puede ser una condición social que genera un problema social (pobreza) y también puede ser el problema social que surge en presencia de una condición social determinada (aumento poblacional) (Clemente, 1992). Debido a la dificultad que entraña, a veces, distinguir entre condición social y problema social, muchos autores han optado por considerarlos indistintamente. Aunque en términos conceptuales y teóricos tal diferenciación pudiera carecer de relevancia, se convierte en una cuestión fundamental de cara a una intervención eficaz para la solución de problemas sociales. Por tanto, conviene tener bien presente el matiz que diferencia ambos conceptos, ya que se trataría de intervenir en la variable (condición social) que causa el problema social que pretendemos solucionar. Solo así podremos avanzar en la comprensión del problema y diseñar estrategias para su erradicación. En el caso de la violencia de género, ¿cuál es la condición social? ¿ existe una sola condición o pueden existir varias? ¿ se ha invertido tiempo y recursos para identificar esta condición (causa o causas) o más bien se han tratado de dar solución a casos concretos? Las respuestas a estas preguntas son esenciales para su abordaje. Recuerdo que una de las primeras respuestas que se pusieron en marcha en nuestro país para afrontar la violencia que sufrían las mujeres a manos de sus parejas fue la creación de las casas de acogida. Nunca llegue a comprender esta forma de abordar un problema tan grave como este, y siempre me revele ante ello. Desde mi punto de vista esta respuesta estaba en el mismo nivel que el resto de actitudes que causan la violencia, el paternalismo hacia las mujeres. Estábamos ante el primer hecho delictivo en el que se "aísla a la víctima" mientras que el agresor seguía con su vida con total impunidad! Recordemos cómo estas mujeres eran sacadas de su entorno junto a sus hijos e hijas, y llevadas a un lugar oculto y aislado sin poder comunicarse con nadie de su entorno familiar, para protegerlas del agresor.
  3. Conciencia de una condición social indeseable. La simple existencia de una condición social negativa no implica el surgimiento de un problema social, sino que debe convertirse en una condición indeseable para quienes la padecen o para la sociedad en la que se da. Las mujeres han sido maltratadas por sus maridos o parejas desde hace siglos; sin embargo, ha sido recientemente cuando en nuestra sociedad la mujer maltratada, y el resto de la sociedad, ha tomado conciencia de que esa condición es indeseable, lo que ha contribuido a convertir lo que antes constituía una cuestión privada, doméstica o de índole familiar, en un problema social, que necesita respuesta. Las mujeres entendieron que no tenían que soportar ese comportamiento por parte de sus parejas, o de sus jefes, o de la sociedad en general y lo rechazaron, y reaccionaron ante ello de manera pública. Se desarrollaron leyes para paliar esta situación, sobre todo en lo que la violencia en la pareja se refiere. España se convierte en la abanderada de Europa en la lucha contra la violencia de género gracias a la aprobación, por unanimidad parlamentaria de la Ley 1/2004 Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Pero la respuesta penal, si bien es necesaria, no incidía en la causa del problema, de hecho, generó otros muchos problemas para las mujeres víctimas que se sumaron a los que venían acarreando antes de la puesta en marcha de la Ley. La denuncia "formal" se convierte en una condición necesaria para que muchas mujeres pudieran acceder a determinados recursos, lo que supuso un proceso de victimización secundaria en la mayoría de los casos porque la justicia y la sociedad en general no estaba preparada para este tipo de "delitos". Pasamos de tener un número considerable de mujeres maltratadas por sus maridos o parejas, que animadas o/y obligadas a poner la denuncia como única solución a su problema, pasaron a no ser creídas, rechazadas, incluso asesinadas.
  4. Afecta negativamente a los valores. Hace referencia a las preferencias personales y a las prioridades de los grupos sociales implicados en el problema social. En general, la solución de cualquier conflicto dependerá de una correcta priorización de los valores de las personas y grupos afectados por dicho conflicto. En el caso de la violencia de género, la condición social es una ideología que legitima y perpetua las diferencias y desigualdades entre hombres y mujeres, estableciendo expectativas y mandatos diferenciados por género que afecta a todos los órdenes de la vida (personal, relacional, laboral y social). Constructos como los estereotipos, las creencias, actitudes, y mitos son esenciales para entender las percepciones y conductas de unos y otras ante la violencia de género. Y sobre todo la valoración que hacen las personas afectadas del impacto que esas condiciones sociales tienen en su desarrollo y bienestar como ser humano.
  5. Acción colectiva. Sólo si la solución de esa condición social indeseable requiere de la acción colectiva, estamos ante un problema social. Esta característica es esencial en la lucha contra la violencia de género. Y es aquí donde considero que más hemos fallado como sociedad. Se trata necesariamente de una acción colectiva, no individual, aunque tenemos que trabajar a nivel individual cada uno de nosotros y nosotras como sociedad para identificar y rechazar determinados comportamientos y pautas establecidas, para deshacernos de prejuicios y estereotipos obsoletos, etc. En el caso de la violencia de género ha sido habitual considerar que ésta circunstancia le pasa a determinadas mujeres o determinados hombres con los que no nos identificamos y por tanto con los que nos cuesta empatizar, inhibiendo las acciones necesarias para rechazar el comportamiento violento o discriminatorio. Una de las primeras explicaciones que surgen sobre la etiología de la violencia de género es de corte patologicista (el maltratador es una persona con escaso control sobre la ira, baja autoestima, con problemas de alcoholismo o desempleo crónico ... etc.), lo que generó el surgimiento de prototipos de hombres maltratadores y también de mujeres víctimas (amas de casa, de bajo estatus y escaso nivel formativos, dependientes económicamente el marido y con hijos e hijas a su cargo). No vimos el terrible impacto negativo que este hecho tendría en el posterior abordaje del fenómeno, y en el tratamiento de unos y otras implicados en casos de violencia de genero. Se generaron prototipos de mujeres víctimas y perfiles de hombres agresores, se ha tratado de poner el foco en el aspecto más individual de los protagonistas, se han elaborado pautas de actuación "especificas"para paliar el síntoma, pero sin ir a la verdadera "condición social" que genera este tipo de problemas- la desigualdad de género y la ideología que la mantiene. Incluso algunos sectores que han liderado la intervención o la lucha contra la violencia de género como se han denominado en ocasiones (sociales, ideológicos, políticos, ... ) han monopolizado dicha acción convirtiéndosen una tarea de suma cero, lo que ha polarizado aún más la percepción del problema y de su causa. Algunos planteamientos e intervenciones han convertido el problema social en un problema irresoluble, ya que se han centrado en una parte del problema (protección a la víctima) negando cualquier intervención con el agresor (salgo la penal), lo cual supone de entrada un error de conceptualización, al tratar de sacar de la ecuación del problema a la causa del mismo. Entre tanto, la acción colectiva está ausente, hablamos de tolerancia cero ante la violencia de género, pero ¿eso qué significa?

Como decía Luis Bonino, la violencia de género es un problema de los hombres que sufren las mujeres, sin duda esta es la manera más global e inclusiva de entender este fenómeno y que incluye a la sociedad en su totalidad.

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