Documento de Universidad sobre La crítica del idealismo. El Pdf explora la filosofía de Aristóteles, analizando su rechazo al idealismo platónico, el problema del ser, la teoría del hilemorfismo y la clasificación de los sistemas políticos, incluyendo la visión del mejor régimen y la desigualdad natural, para la materia de Filosofía.
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Aristóteles rechazó la teoría de las Ideas de Platón porque pensaba que dividir la realidad en dos mundos (uno sensible y otro de Ideas eternas) complicaba la comprensión en lugar de facilitarla. Consideraba absurdo que las esencias estuvieran en un mundo separado y que las cosas materiales "participaran" de ellas, ya que esta relación era confusa y contradictoria.
En lugar del dualismo platónico, Aristóteles proponía una filosofía realista: la realidad es única, y la esencia de cada cosa está en la propia cosa, no en un mundo aparte. Para él, la auténtica realidad es la de los objetos concretos que percibimos con los sentidos; no existe un mundo de Ideas separadas.
En la filosofía realista, Aristóteles establece una distinción entre sustancia y accidente para explicar cómo "el ser se dice de muchas maneras".
Para entender las diferentes maneras de existir, Aristóteles analizó los distintos sentidos en los que usamos el verbo "ser" en el lenguaje. Al hacerlo, identificó diversas dimensiones de la existencia, que corresponden a diferentes formas de pensar y de hablar sobre la realidad.
Aristóteles denominó categorías a estas distintas dimensiones del ser. De todas ellas, la más importante es la sustancia, que se refiere a lo que existe por sí mismo (persona o objeto). Por ejemplo: "Antonio es un ser humano", se usa la categoría de sustancia para referirnos a algo que existe en sí mismo.
Además de la sustancia, identificó otras 9 categorías, que nos permiten comprender las diferentes maneras en que las cosas existen y se relacionan entre sí.
Aristóteles, aunque afirma que la verdadera realidad está compuesta por individuos concretos, también reconoce que cada uno de estos individuos tiene una esencia que lo define. Esta esencia no es algo separado en un mundo trascendente, sino que está presente dentro de cada cosa en el mundo sensible.Para comprender la esencia de algo, Aristoteles introduce la teoría del hilemorfismo, que sostiene que todas las sustancias están compuestas por materia y forma:
Por ejemplo, una mesa está hecha de materia (madera), pero su forma es la organización específica de la madera en una mesa, con un tablero y patas.
La forma es lo que define la esencia de algo, lo que hace que una mesa sea una mesa y no otra cosa, como una silla. Esta forma no es trascendente (no existe en otro mundo sino que pertenece al mundo sensible) y es la manera específica en que los individuos están organizados para ser lo que son. Así, la esencia de un objeto está en su forma y es algo inmanente, no externo.
Aristóteles desarrolló la teoría de las 4 causas para explicar en profundidad la naturaleza de las cosas, es decir, lo que realmente son:
Con esto, se busca mostrar que entender algo plenamente requiere conocer tanto su composición, su forma, su origen y su propósito.
La filosofía de Aristóteles es teleológica, lo que significa que todo lo que existe tiene una finalidad (telos). Sostiene que todos los seres (tanto los objetos hechos por el ser humano como los seres naturales) responden a una causa final que define su función o meta.
Para los objetos creados por humanos (una copa o una silla), están diseñados para cumplir un propósito específico. También se aplica esta idea a los seres naturales: las alas de los pájaros tienen como finalidad permitirles volar, y las agallas de los peces les sirven para respirar bajo el agua.
Incluso en fenómenos inanimados (las nubes o las estrellas), se creía que existe un propósito implícito. Por esta razón, su pensamiento se centra en entender la finalidad u objetivo detrás de cada cosa, sosteniendo que todo en el universo está dirigido hacia una meta concreta.
Aristóteles aborda el problema del cambio con una perspectiva realista y empírica, sosteniendo que el cambio no es una apariencia sino una realidad que percibimos a nuestro alrededor y que es necesario explicar.
El cambio se plantea cómo algo puede pasar de no existir a existir, o de existir a dejar de ser. Su respuesta se basa en la idea de que "el ser se dice de muchas maneras", que significa que el ser puede entenderse de distintos modos.
De aquí surge su distinción entre ser en potencia y ser en acto:
Por ejemplo, cuando la semilla se convierte en planta.
El cambio es precisamente esta transformación de la potencia en acto, un proceso de desarrollo en el que los seres despliegan sus capacidades y alcanzan su pleno desarrollo.
Aristóteles explica el movimiento y el cambio a través de su distinción entre cambio sustancial y cambio accidental:
El cambio de un ser en potencia a un ser en acto solo ocurre si algo que ya está en acto impulsa el proceso: "todo lo que se mueve es movido por otro".
Las cosas solo cambian si algo las empuja, lo que significa que el cambio depende siempre de un agente en acto que lo desencadene.
Así, todos los movimientos y cambios en el mundo son impulsados por un ser en acto preexistente que actúa como la causa inicial, responsable de iniciar el proceso de transformación.
Aristóteles construyó su modelo del cosmos a partir de observaciones a simple vista. En su modelo (inspirado en su maestro Eudoxo), el universo estaba formado por esferas que giraban en torno a una Tierra inmóvil en el centro. Cada planeta, además del Sol y la Luna, se movía en órbitas circulares perfectas, sostenidas por esferas transparentes. Al final de estas esferas se hallaba la más extensa y lejana de todas, la de las estrellas fijas, que encerraba el universo en un espacio finito.
Aristóteles consideraba que los cuerpos celestes (el Sol, la Luna, los planetas y las estrellas) eran divinos e inmutables, lo que les permitía moverse en trayectorias circulares perfectas.
Sin embargo, lo que ocurría en la Tierra era muy distinto: aquí todo estaba en constante cambio y los movimientos eran rectilíneos e imperfectos. Esta diferencia llevó a dividir el cosmos en dos regiones distintas:
En resumen, el universo aristotélico es geocéntrico y heterogéneo, finito en espacio, eterno en tiempo, y dividido en dos regiones: el mundo imperfecto y cambiante sublunar, y el mundo perfecto y eterno supralunar, donde los astros divinos giran en círculos eternos.
En su modelo del universo, Aristóteles se enfrenta a la necesidad de explicar qué impulsa el movimiento de los astros. Para el, todo movimiento requiere de un impulso externo, y dado que los planetas y las estrellas se mueven constantemente en órbitas circulares, Aristóteles concluye que debe existir una causa externa que impulse cada esfera celeste.
Cada esfera es impulsada por la esfera superior, pero esta cadena de movimientos también requiere un origen o causa primera. Aquí surge el concepto aristotélico del Primer Motor o Motor Inmóvil: un principio cósmico que inicia el movimiento de todo el universo sin requerir impulso externo, siendo en sí mismo inmóvil. Este Motor Inmóvil es acto puro y pura forma, una existencia sin potencialidad ni cambio, en la que reside la perfección y eternidad que el universo intenta imitar.