Documento sobre el Aprendizaje y la Conducta Humana. El Pdf explora el conductismo y las fases del desarrollo cognitivo según Piaget, distinguiendo entre inteligencia sensoriomotora y conceptual. Este material de Psicología, apto para Universidad, es útil para el estudio autónomo.
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Se puede definir el aprendizaje como el proceso mediante el cual se origina o se modifica una actividad respondiendo a una situación, siempre que los cambios no puedan ser atribuidos al crecimiento o al estado temporal del organismo (como en la fatiga o bajo el efecto de las drogas). No todos los cambios de la conducta pueden explicarse como aprendizaje, por lo que nuestra definición ha de ser precisada para excluirlos.
Aprendizaje viene del latín apprehendere, que significa adquirir el conocimiento de un arte, oficio y otra cosa a través del estudio o la experiencia. El aprendizaje es el conjunto de procesos a través de los cuales hacemos nuestros una serie de conocimientos, conceptos, habilidades, etc. No comprende solo los procesos intelectuales o conceptuales, sino que también aprehendemos (hacemos nuestro) de la propia experiencia vital, a menudo incluso de forma inconsciente. La conducta de cada cual es el resultado -aunque no necesario- de un continuo proceso de aprendizaje, que se inicia con el nacimiento y que nunca termina mientras vivimos. Existe un aprendizaje no sólo en la persona individual, sino también en cualquier tipo de colectividades humanas e incluso animales; éstos no se comportan exclusivamente llevados por sus instintos, sino que también aprenden de la observación de lo que hacen otros de su misma especie.
El aprendizaje implica la idea de una adquisición intrínseca, relativamente duradera, realizada por un individuo y que tiene como consecuencia un cambio en su conducta o en sus vivencias. Es, por tanto, un proceso que origina nuevos comportamientos o los modifica, a causa de las experiencias tenidas. Así, el proceso del aprendizaje está íntimamente ligado a la adquisición de la conducta, por lo que el conductismo ha realizado sus investigaciones atendiendo, precisamente, al proceso de aprendizaje, tanto en los animales como en los hombres. Una conducta aprendida tiene más opciones de ser repetida que otra improvisada.
El aprendizaje puede ser considerado desde el punto de vista del desarrollo, porque nuestro conocimiento y destrezas se van integrando a lo largo de nuestra vida; lo que somos capaces de hacer hoy no depende sólo de nuestras capacidades naturales y nivel de madurez, sino también de lo que hemos aprendido en el pasado. El aprendizaje es interactivo, puesto que se produce por medio del intercambio activo con el medio ambiente, y la forma en que somos capaces de usar nuestros aprendizajes pasados depende de las circunstancias activas del presente.
La mayor parte de los psicólogos que prefieren hacer hincapié en las relaciones estímulo-respuesta interpretan el aprendizaje como la formación de hábitos, con lo que se refieren al aprendizaje asociativo, es decir, la adquisición de un nexo entre un estímulo y una respuesta que no existía antes. Así, la designación verbal de los objetos depende de una serie de hábitos verbales. Es posible interpretar toda la conducta aprendida como si fuese esencialmente de la misma clase, incluyendo las actitudes, los modos de pensar y las expresiones emocionales habituales. De acuerdo con esta interpretación, todo nuestro aprendizaje es asociativo: solamente aprendemos hábitos.
Otros psicólogos no están convencidos de que sea más beneficioso tratar todo el aprendizaje como una formación de hábitos. Se sienten impresionados por el papel del entendimiento en el aprendizaje, o hablando más técnicamente, por el papel de los procesos cognoscitivos. Algunos creen que los resultados del aprendizaje cognoscitivo, o aprendizaje del entendimiento, se pueden predecir a partir del conocimiento de hábitos, mientras que otros 1 de 29creen que se tienen que añadir algunos principios nuevos para explicar lo que hace el que aprende cuando utiliza de una manera sofisticada sus hábitos anteriores en situaciones nuevas.
El conductismo parte de una concepción cientifista sobre la Psicología. Puesto que la ciencia debe versar sobre fenómenos observables o, cuanto menos, que puedan ser cuantificados y analizados en condiciones objetivas, no puede admitirse como objeto de estudio psicológico nada que no reúna tales condiciones.
Los primeros teóricos de este movimiento arremetieron contra la introspección como método y contra el mentalismo como teoría. La primera consistía en analizar los estados internos de la mente para arrojar luz sobre sus procesos. El segundo mantenía la suposición teórica de que nociones como mente, conciencia o motivos eran entidades reales y objetivas que existían dentro del cerebro, las cuales constituían el objeto de estudio directo de la investigación psicológica.
Watson abanderó la crítica a la Psicología dominante en su época, proponiendo un cambio en los métodos y conceptos para realizar investigaciones puramente científicas. Como resultado de su critica se desarrollo el conductismo, el cual se fundamenta en las siguientes ideas:
2 de 29Aunque suele considerarse a Watson como creador teórico del movimiento, las primeras experiencias que incorporaron técnicas puramente conductistas fueron las de Thorndike quien, junto con L. Morgan, formulo la teoría del aprendizaje por ensayo y error. Ésta se fundamentaba en los experimentos llevados a cabo con animales hambrientos a los que Thorndike introducía dentro de jaulas. Para salir de ellas, era necesario que el animal aprendiera a tirar de un cordel o manipular un mecanismo que abría las puertas. En animal, excitado y hambriento, efectuaba una serie de movimientos al azar (ensayos) hasta que, por causalidad, daba con la solución propicia para salir. Una vez aprendida la conducta, desaparecían los ensayos.
Thorndike observo que las curvas de aprendizaje mostraban una clara disminución del tiempo necesario para encontrar la solución según el número de veces que se hubiera ensayado el experimento. Formulo así la ley del ejercicio, según la cual aumenta la probabilidad de una respuesta en función de las veces que se haya dado esa situación en el pasado.
También postuló la ley del efecto: la posibilidad de alcanzar un estado gratificante favorece la aparición de una conducta. O si se prefiere, un comportamiento que va acompañado de una recompensa queda fortalecido, es decir, tiende a repetirse. De esa manera se consolida el nexo entre situación y respuesta. En cambio, si la situación se acompaña de un estado molesto, el nexo se debilita.
Thorndike se convirtió en pionero del conexionismo, una teoría que reducía todo el psiquismo humano a puras asociaciones cerebrales, formadas como consecuencia de aprendizajes anteriores. Según el, incluso procesos superiores como el razonamiento o el lenguaje se reducían a hábitos de conducta consolidados, bien por la ley del Efecto, bien por la Ley del Ejercicio. Las asociaciones eran nexos entre Estímulos y Respuestas, que habían sido grabados o inhibidos en el cerebro gracias a la satisfacción o al malestar que provocaban respectivamente. Para Thorndike las asociaciones de estímulos y respuestas formaban un conjunto de redes neuronales jerarquizadas que tendían a consolidarse o debilitarse según fueran gratificadas nuestras conductas.
En las primeras décadas del siglo XX Watson se convirtió en el gran teórico del conductismo. Su radical punto de vista le llevó a descartar por completo el estudio de los estados mentales y a interesarse exclusivamente por el análisis experimental de la conducta. Algunas de sus opiniones provocaron indignación entre sus colegas y también en la opinión pública. Así, por ejemplo, cuando afirmó que si le dejaran a un niño recién nacido, y si no tuviera que preocuparse por problemas éticos derivados de los experimentos, podría hacer de ese niño el tipo de persona adulta que él previamente hubiera programado. O también cuando escribió: «El conductista no reconoce ninguna línea divisoria entre el animal y el hombre».
Su oposición frontal a cualquier tipo de mentalismo en Psicología le llevó a rechazar la Ley del Efecto, pues argumentaba que los términos empleados por Thorndike ("estado gratificante", "malestar", etc.) eran conceptos subjetivistas que no podían ser observados en un laboratorio. Por tanto, quedaban al margen de una ciencia sobre la conducta. Si admitió, en cambio, la Ley del Ejercicio, derivándola hacia la fisiología. Según Watson, la frecuencia o repetición de una conducta provocaba que las conexiones neuronales E-R se reforzaran continuamente como fruto de esa repetición. Su aportación al conductismo consistió más en la 3 de 29