Documento de Universidad sobre Potestades de la Administración Pública y Procedimiento Administrativo. El Pdf explora los principios fundamentales del derecho administrativo español, como el principio de legalidad y las potestades administrativas, para estudiantes universitarios de Derecho.
Ver más31 páginas


Visualiza gratis el PDF completo
Regístrate para acceder al documento completo y transformarlo con la IA.
El principio de legalidad es uno de los pilares fundamentales del Estado de Derecho y supone que toda actuación de la Administración Pública debe estar sometida a la Ley y al Derecho. Este principio implica que la Administración no puede actuar por su propia voluntad o criterio, sino que debe hacerlo siempre conforme a lo establecido por el ordenamiento jurídico. En el sistema español, este principio está recogido expresamente en el artículo 103.1 de la Constitución Española, que establece que la Administración actúa con sometimiento pleno a la Ley y al Derecho.
Se distinguen dos formas de vinculación al principio de legalidad:
En la práctica, este principio se manifiesta en la necesidad de que todo acto administrativo esté fundamentado en una norma jurídica previa y sea susceptible de control judicial. Además, tiene una especial relevancia en aquellas potestades que limitan derechos de los ciudadanos, donde el grado de vinculación legal debe ser máximo. No se admite la existencia de un "espacio libre de Derecho" donde la Administración pueda actuar sin control ni sujeción al ordenamiento jurídico.
Las potestades administrativas son aquellos poderes jurídicos atribuidos a la Administración por el ordenamiento jurídico para la satisfacción del interés público. Según la forma en que la norma regula su ejercicio, se pueden clasificar en:
Ambos tipos de potestades deben ser ejercidas conforme a la Ley, y ninguna confiere a la Administración un poder absoluto o ajeno al Derecho. En todo caso, la discrecionalidad debe entenderse como una técnica jurídica limitada por la finalidad del poder conferido.
Los conceptos jurídicos indeterminados son términos utilizados por el legislador que no tienen un contenido absolutamente preciso, como "buena fe", "conducta adecuada", "precio justo", "normalidad", "interés público", etc. Su uso responde a la necesidad de adaptar la norma a una realidad cambiante o de naturaleza valorativa.
A diferencia de la potestad discrecional, donde la Administración puede elegir entre varias opciones válidas, en el caso de los conceptos jurídicos indeterminados solo hay una respuesta jurídicamente correcta. La Administración debe determinar, en cada caso concreto, si el concepto se aplica o no, y esta decisión está sujeta a un control judicial completo.
Por tanto, los conceptos jurídicos indeterminados no otorgan margen de libertad a la Administración, sino que requieren una aplicación objetiva conforme a estándares sociales, técnicos o jurídicos. Su invocación no justifica la discrecionalidad y su incorrecta aplicación puede ser anulada judicialmente.
La potestad discrecional, aunque permite cierto margen de valoración a la Administración, no es inmune al control judicial. Existen diversas técnicas para someterla a límites jurídicos claros:
Estas técnicas permiten asegurar que incluso en el ámbito discrecional, la Administración actúe con sujeción al ordenamiento jurídico y con respeto a los derechos de los ciudadanos.
El acto administrativo es una manifestación de voluntad, juicio, deseo o conocimiento realizada por un órgano de la Administración Pública en ejercicio de una potestad administrativa y con efectos jurídicos directos. Su característica esencial es que se trata de una decisión unilateral que expresa el ejercicio del poder administrativo y que se dirige a producir efectos jurídicos individuales en un caso concreto.
Según ZANOBINI, es "toda declaración de voluntad, deseo, conocimiento o juicio realizada por la Administración en ejercicio de una potestad administrativa". Esta definición ha sido asumida por buena parte de la doctrina española, con aportes de GARCÍA DE ENTERRÍA y COSCULLUELA.
Son notas esenciales del acto administrativo:
La relevancia del acto administrativo en el Derecho Administrativo es capital, ya que constituye el medio principal a través del cual se manifiesta la actividad formal de la Administración. Es el vehículo mediante el cual se aplican las normas al caso concreto y se generan efectos jurídicos directos sobre los ciudadanos, ya sea reconociéndoles derechos, imponiéndoles obligaciones o limitando su esfera jurídica.
Esta clasificación se realiza en función de los efectos que el acto produce en los derechos e intereses del administrado:
Esta distinción tiene consecuencias prácticas importantes, especialmente en cuanto a su impugnabilidad, revocabilidad y requisitos formales.
Ambas figuras son actos administrativos mediante los cuales la Administración permite el ejercicio de una actividad o el acceso a un derecho, pero tienen diferencias fundamentales:
En resumen: la autorización se limita a permitir lo que en principio estaba prohibido, mientras que la concesión crea una situación jurídica nueva y exclusiva.
La subvención es un acto administrativo por el cual la Administración Pública otorga una ayuda económica, sin contraprestación directa, a una persona física o jurídica para la realización de una actividad de interés público. Se rige por la Ley 38/2003, General de Subvenciones.
Naturaleza jurídica: Es un acto administrativo que requiere la aceptación del beneficiario. No es un contrato, aunque genera una relación jurídica compleja con derechos y obligaciones para ambas partes.
Sujetos: