Documento de Universidad Isabel I sobre Máster en Psicología General Sanitaria. El Pdf aborda la intervención psicológica en VIH-sida, cubriendo su definición, sintomatología y factores psicológicos, óptimo para estudiantes universitarios de Psicología.
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Isabel | Universidad Isabel I
Máster en Psicología General Sanitaria Intervención en psicología sanitaria I: promoción, prevención e intervención en psicología de la salud
Unidad didáctica 2. Intervención psicológica en VIH-sidaUniversidad Isabel |
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El proceso de duelo tras el diagnóstico 11 El proceso de duelo tras el diagnóstico (II) 13 Otras consecuencias emocionales asociadas al diagnóstico 14 Factores psicosociales asociados al diagnóstico 15
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Resumen 31 Mapa de contenidos 32 2Universidad Isabel | Recursos bibliográficos. 33 3Universidad Isabel |
Ejemplo: Antonio es un hombre de 32 años. Estudió Derecho y, tras superar el examen de acceso a la abogacía, trabaja en un bufete de abogados. Desde hace un par de años se encuentra mal de salud; refiere que coge muchos virus, tiene fiebre ocasionalmente, se siente cansado, con fatiga y dolores de cabeza frecuentes. Su médico le dice que puede ser estrés, ya que en las diversas analíticas que le ha efectuado no aparecen valores muy anómalos. Sin embargo, debido al malestar generalizado que Antonio mostraba, el facultativo le solicitó un estudio exhaustivo. En este se encontró que presentaba una infección causada por el virus de inmunodeficiencia humana.
En esta unidad abordaremos diferentes aspectos que, como personal sanitario que va a tratar con personas que viven con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), necesitamos conocer (qué es, sus implicaciones o su tratamiento médico). Además, profundizaremos en las cuestiones psicológicas asociadas a la infección por VIH, exponiendo aspectos relacionados con la evaluación y con el tratamiento psicológico de dichas manifestaciones psicológicas. Por último, conoceremos programas de promoción de la salud para la prevención del VIH que se han puesto en marcha en nuestro país.
En España más de 150 000 personas viven con VIH y alrededor del 20 % no saben que tienen la infección. Cada año se detectan aproximadamente 3000 nuevos casos, de los cuales el 49,8 % corresponden a diagnósticos tardíos, es decir, cuando la infección ha progresado. Sin embargo, se ha observado un descenso en el número de casos diagnosticados en 2020 y 2021, posiblemente relacionado con la pandemia de la COVID-19 (Unidad de Vigilancia de VIH, ITS y Hepatitis, 2022). La figura 1 presenta datos estadísticos sobre el VIH en España.
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86,1 % Hombres 23,9 % Mujeres 49,8% diagnósticos tardíos
56,3 % Hombres que tienen sexo con hombres 25,4 % Personas heterosexuales 1,6 % Personas que se inyectan drogas
Figura 1. Estadística sobre diagnóstico de VIH-sida en España. Fuente: Unidad de Vigilancia de VIH, ITS y Hepatitis, 2022.
El VIH es un retrovirus, es decir, un virus que presenta su carga genética como ácido ribonucleico (ARN) y no como ácido desoxirribonucleico (ADN). Cuando el VIH entra en la célula de una persona, hace una copia de su ARN a ADN y este se fusiona con el de esta célula infectada. Así, cuando esta se divide, da lugar a más células infectadas por el VIH. Sin embargo, la copia del ADN del VIH puede estar inactiva/latente, es decir, el retrovirus está presente, pero no daña a la célula, o activo, cuando este daña las funciones de la propia célula y hace que esta libere copias de VIH que invaden otras células (Mandell et al., 2002).
ABC A, B, C ... Linfocitos CD4: son un subtipo de leucocitos (glóbulos blancos) que desempeñan un papel fundamental en el sistema inmunológico, regulando la respuesta inmunológica del organismo. La CD4 se refiere a una proteína en la superficie de estas células que se llama «antígeno de diferenciación clúster 4».
Los leucocitos (o glóbulos blancos) son células del sistema inmunitario que protegen el organismo de infecciones y otras enfermedades. El VIH afecta fundamentalmente a los linfocitos CD4, debilitando progresivamente el sistema inmunológico al reducir la capacidad de estas células para defender el organismo. Cada linfocito infectado produce miles de nuevos virus que, a su vez, van a infectar y destruir a otros miles de CD4 más. Esto lleva a un debilitamiento del sistema inmunitario, lo que dificulta la respuesta del cuerpo frente al VIH. En los días o semanas posteriores a la infección, puede haber una alta carga viral en sangre y fluidos corporales, lo que aumenta el riesgo de transmisión (en los puntos siguientes se detallarán las vías de transmisión).
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No es hasta pasados uno o dos meses cuando se recupera ligeramente el nivel de linfocitos. Este es el motivo por el cual el virus no muestra síntomas, o son muy leves, hasta pasados de dos a diez años aproximadamente.
V S I D A H
Con el tiempo, el VIH puede provocar un debilitamiento del sistema inmunológico, lo que hace que la persona sea más vulnerable a infecciones y microorganismos (llamadas enfermedades oportunistas). La fase mas avanzada de la infección por VIH es el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), que se produce cuando el sistema inmunológico está gravemente afectado. Esta es la patología derivada de la inmunodeficiencia provocada por el virus. El diagnóstico de sida se realiza cuando una persona con VIH presenta un conteo muy bajo de linfocitos CD4 (inferior a 200 mm3) y/o desarrolla enfermedades oportunistas graves, como neumonía, tuberculosis o ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, no todas las personas con VIH desarrollan sida. Como detallaremos más adelante, el tratamiento con medicamentos antirretrovirales puede detener la progresión del virus y prevenir para que no se llegue a esta etapa.
La evolución del VIH se divide en tres fases progresivas (De la Torre y Arazo, 2017):
En esta primera fase, algunas personas pueden no presentar síntomas. Los síntomas suelen comenzar entre dos y diez semanas tras la infección. En esta fase, el VIH se reproduce rápidamente, lo que aumenta el riesgo de transmisión. Los síntomas más comunes incluyen cansancio, fiebre, dolor de cabeza, dolor de garganta o erupciones cutáneas, y suelen desaparecer en unos quince días.
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ABC A, B, C ... Muguet: manchas blanquecinas que se desarrollan en el interior de la boca a consecuencia de una infección por candidiasis.
Tras la fase inicial, muchas personas no presentan síntomas o son leves, incluso sin tratamiento. En esta fase, el virus sigue activo, pero los niveles son bajos gracias a la respuesta del sistema inmunológico o al tratamiento antirretroviral. Los síntomas más comunes incluyen fatiga, diarrea, pérdida de peso, anemia, fiebre leve o infecciones como candidiasis y herpes zóster. Esta fase puede durar entre dos y diez años.
ABC A, B, C ... La consunción por sida, también denominada síndrome de desgaste, es la pérdida, de manera involuntaria, de más del 10 % del peso corporal, con diarrea, debilidad corporal y fiebre. Sarcoma de Kaposi: tumor del endotelio linfático causado por el virus del herpes.
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En la fase avanzada, el sistema inmunológico puede estar debilitado, lo que aumenta el riesgo de enfermedades oportunistas, que será un aspecto clave del diagnóstico de sida. Entre las enfermedades oportunistas más comunes se encuentran neumonía, toxoplasmosis y tuberculosis, así como algunos tipos de cáncer como el sarcoma de Kaposi o linfoma no hodgkiniano. También es frecuente la consunción por sida, es decir, una pérdida sustancial de peso asociada de forma directa con la enfermedad.
Del mismo modo, se pueden manifestar otras alteraciones dependiendo de los órganos afectados; estas pueden ser neurológicas (cefalea, deterioro de las funciones cognitivas como memoria, atención, coordinación, etc.), cardiovasculares y pulmonares (disnea, tos, etc.) o digestivas (dolor estomacal, hemorragia, etc.), entre otras.
Sin tratamiento, el VIH crónico puede progresar a sida en un periodo de diez a doce años.
El VIH se puede transmitir por vía sexual, sanguínea y vertical, ya que está presente en ciertos fluidos corporales, como la sangre, el líquido preseminal, el semen, las secreciones vaginales y rectales, y la leche materna. Estos fluidos deben entrar en contacto con las mucosas, heridas o sangre de otra persona para que pueda producirse la transmisión.
El riesgo de transmisión varía según la fase de la infección y el nivel de control del virus. En la fase aguda, la concentración del virus es elevada, lo que aumenta la probabilidad de transmisión. En la fase crónica, seguir el tratamiento antirretroviral es clave para reducir este riesgo, ya que la cantidad de virus en el organismo es baja. En la fase avanzada (sida), sin tratamiento, el riesgo de transmisión es mayor.
En este sentido, la evidencia científica señala que una persona seropositiva que sigue correctamente el tratamiento antirretroviral y cuya carga viral es indetectable no puede transmitir el virus (Rodger et al., 2016; Rodger et al., 2019). En estos estudios, en los que se tuvieron en cuenta tanto relaciones sexuales anales sin preservativo entre parejas masculinas como relaciones sexuales vaginales o anales sin preservativo en parejas heterosexuales, ninguna persona VIH positiva que estaba tomando medicación antirretroviral y que tenía una carga viral indetectable transmitió el virus a su pareja VIH negativa. Con todo, se recomienda la utilización del preservativo durante las relaciones sexuales, tanto para prevenir otras enfermedades de transmisión sexual (como sífilis, gonorrea, etc.) para las que la fórmula «indetectable = intransmisible» no es válida, como para evitar embarazos no deseados.
Viaja En este enlace conocerás el concepto de indetectable = intransmisible que ha supuesto un paso adelante en la lucha contra el estigma del VIH. Además, este artículo de prensa te explica la importancia del concepto indetectable = intransmisible para la mejora de la calidad de vida de muchas parejas serodiscordantes.
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