Diapositivas de la Universidad Católica de Ávila sobre Intervención de la Discapacidad Visual. El Pdf aborda los objetivos del tratamiento y las estrategias de intervención con padres y en el aula, así como técnicas de estimulación para niños con ambliopía, baja visión y ceguera, útil para estudiantes universitarios de Psicología.
Ver más40 páginas


Visualiza gratis el PDF completo
Regístrate para acceder al documento completo y transformarlo con la IA.
Índice 1. Introducción. 2. Objetivos generales del tratamiento. 3. Intervención con los padres. 4. Intervención en el aula. 5. Intervención con el niño ambliope o de baja visión. 6. Intervención con el niño con ceguera. 7. Técnicas de estimulación para niños con ceguera.
En muchos casos, el niño precisa de una atención continua y especializada que le ayude a desenvolverse en el entorno y explorar los objetos que tiene delante, con el fin de notar su presencia y captar sus características A la hora de planificar la intervención, debemos tener un diagnóstico claro ya que:
Los niños con una discapacidad visual leve pueden percibir esos objetos y, aunque sin verlos nítidamente, sí pueden apreciarlos y localizarlos con la vista.
Los niños ciegos, en cambio, ha de hacérseles conscientes a través de sonidos, indicándoselo por la voz o haciendoles buscarlos a través del tacto.
La primera acción educativa a llevar a cabo con un recién nacido o con discapacidad visual menor de 3 años es la Intervención Temprana, trabajándole el desarrollo de los pocos restos visuales que pueda tener y sobre todo el de los demás sentidos: tacto, oído, olfato, gusto, y sobre todo la vía háptica.
Se debe trabajar la movilidad y el desplazamiento, lo que posteriormente facilitará la lecto-escritura en Braille Si esta labor ha sido adecuada, veremos que, aunque en los inicios de la infancia el desarrollo del niño presenta un gran desfase con respecto a los niños de su edad, poco a poco irá supliendo y avanzando en su desarrollo llegando a alcanzar las mismas etapas evolutivas que sus compañeros, y lograr incluso a normalizarse braille.
Los padres son los primeros en conocer la noticia que su hijo presenta una ceguera o una discapacidad visual leve y esto les pone en una situación de indefensión, por no saber qué hacer con él o cómo tratarle.
Los profesionales que trabajamos con discapacidad visual debemos dar el apoyo necesario para que superen estas crisis y restablezcan el equilibrio emocional. La forma de hacerlo es informándoles en todo momento sobre los distintos aspectos de la discapacidad visual motivándoles y apoyándoles para que superen sus crisis afectivas enseñándoles estrategias de aceptación, trabajando la autoestima y facilitándoles las habilidades que favorezcan el aumento de las relaciones sociales.
Para ello, es importante también:
· En los inicios de la detección, antes de los tres años, conviene que estos niños con discapacidad visual reciban una atención temprana, para estimular los pequeños restos visuales que puedan tener, en cuanto a luz, formas, colores o sombras ... , también hay que estimularles el tacto en cuanto a texturas, formas, tamaño, materiales, etc .; el oído con diferentes sonidos, intensidades, timbres de voz ...; y la vía háptica (aprendizaje a través de las yemas de los dedos).
· Posteriormente, nosotros como maestros, también deberemos intervenir con ellos en el aula, facilitándoles los medios y recursos necesarios para conseguir una máxima normalización e inclusión.
Morgade y García-Pinto (2017) señalan que "la intervención en el aula va a variar mucho del grado de visión que tenga el niño, de las características de la visión en cuanto a percepción de la luz, colores, contrastes, de la estimulación recibida, el uso que se le dé, la adaptación o no de lentes o ayudas ópticas, etc."
Una buena intervención también en las aulas, durante su escolarización, tanto en Ed. Infantil como en Primaria, favorecerá, no sólo su desarrollo psicoevolutivo, sino también su rendimiento escolar, su autoestima y, en definitiva, su desarrollo intelectual, emocional y social, como persona
Un niño/a con baja visión puede no reconocer los colores o determinados colores, dependiendo de algunas condiciones ambientales (luminosidad, tamaño de objeto, contraste figura-fondo ... ).
Hay sujetos que se desenvuelven mejor en condiciones de baja iluminación para el buen uso de su visión llegando a funcionar como personas sin visión durante el atardecer, por la noche y días nublados.
El niño con baja visión va a precisar, en general, de una educación especializada en cuanto a:
· ILUMINACIÓN Es esencial que un niño con discapacidad visual encuentre el lugar donde su funcionamiento visual sea óptimo y su visibilidad sea máxima.
Cuando la iluminación es adecuada siempre se mejora la visibilidad y posibilita un buen funcionamiento visual.
AMPLIACION DE IMAGEN Muchas personas con discapacidad visual precisan de la ampliación de la imagen visual de los objetos para poder percibir sus detalles. Son tres las formas de obtener la ampliación:
Muchos de los materiales de los que nos hemos de servir los profesionales para la enseñanza de los alumnos con discapacidad visual son los medios ópticos (lupas, gafas, telescopios) y no ópticos (telelupa, proyecciones, libros ampliados. Pero además, podemos servirnos de otros accesorios como:
Características principales del niño ciego de nacimiento: