Documento de Universidad Andrés Bello sobre el trastorno del espectro autista. El Pdf aborda la definición, etiología, fisiopatología y sintomatología, incluyendo aspectos gastrointestinales y nutricionales, para estudiantes de Ciencias a nivel universitario.
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Facultad de Medicina Universidad Andrés Bello Apartado Docente Asignatura: NUYD071 Dietoterapia Materno Infantil 1er semestre 2020
El autismo es un trastorno del desarrollo neurológico que se caracteriza por deficiencias en la interacción social, el desarrollo del lenguaje y por una pauta restringida o estereotípica de intereses y actividades.
La palabra «autismo» proviene del griego «autos» que significa encerrado en sí mismo, o sea, pérdida de contacto con la realidad que, como consecuencia de tal estado, causa la imposibilidad o una gran dificultad para comunicarse con los demás (2).
Su diagnóstico está dado por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Desórdenes Mentales (DMS-IVTR) que agrupa al autismo dentro de los Trastornos del Espectro Autista (TEA). Estos incluyen al síndrome de Asperger y los Trastornos Generalizados del Desarrollo no Especificado, pero el autismo es el grado más avanzado o complejo del espectro.
El autismo regresivo alude a los niños que tienen un desarrollo normal hasta alrededor de los 18 meses y que presentan un deterioro tras esta edad, en áreas de lenguaje, interacción social y otros hitos del desarrollo.
T. AUTISTA T. DE RETT T. DESINTEGRATIVO INFANTIL T. DE ASPERGER TGD-NO ESPECIFICADO
RM variable de grave-leve RM grave RM grave Normal RM grave-normal
Meses a 3 años 6 meses-2,5 años > 3 años > 3 años Variable
Grave-leve Ausente Grave Leve-normal Variable
30% de los casos Casi siempre Siempre No Posible
Frecuente si hay RM grave Muy Frecuentes Muy frecuentes Raras Posibles
Frecuentes como fenotipo ampliado No No Frecuentes como fenotipo ampliado Frecuentes como fenotipo ampliado
10-15 0,5-1 Muy raro 6-8 Desconocida
4/1 Solo niñas Ligero predominio en niños 4/1 Predominio en niños VELKOLE
Autores: Maria Alejandra Cohen - Yasna Muñoz Actualización 2020: María Cristina Escobar - Constanza Bugmann 1
Se desconoce básicamente la causa de este trastorno. En la actualidad se considera que es de origen genético y que requiere algún detonante ambiental para manifestarse. Esto viene respaldado por la tasa de concordancia del 90% en gemelos idénticos por contraposición a la tasa de concordancia del 30% en gemelos heterocigóticos. Desde un punto de vista medico convencional, se han analizado escasamente los factores ambientales que pueden desencadenar la expresión de esta enfermedad.
Sin embargo, los médicos de visión integrativa han analizado la importancia de la exposición a ciertas toxinas (sobre todo las que incluyen mercurio), y como estas afectan al organismo en su totalidad, produciendo alteraciones bioquímicas y fisiológicas del organismo que repercuten y se manifestarían a nivel neurológico y conductual.
La fisiopatología de este síndrome tampoco se ha esclarecido. Sabemos que los niños con autismo muestran un mayor crecimiento del cerebro durante el primer año de vida en comparación con los otros niños considerados normales, después de lo cual sigue un período de disminución de la tasa de crecimiento. Se ha postulado la teoría de que este crecimiento rápido se caracteriza por un crecimiento desarticulado y desorganizado que produce alteraciones en las conexiones neuronales. Los estudios de resonancia magnética han demostrado alteraciones en el tamaño del cerebelo, amígdalas, núcleo caudado y otras partes del cerebro, pero los datos no son tan reproducibles como para extraer conclusiones etiológicas definitivas.
Los sujetos con autismo presentan anormalidades en el circuito orbitofrontal-estriado-amígdala; en particular en respuesta a estímulos sociales, reconocimiento facial, aprobación y rechazo social. Encontramos involucrado los NT ácido gamma-aminobutírico (GABA) y glutamato (GLU).
El autismo está considerado como desorden de neurodesarrollo con mayor grado de heredabilidad; los factores genéticos se encuentran presentes hasta en un 80%.
Existe una serie de eventos de maduración cerebral que continúan durante la adolescencia y adultez, como es el caso del podado de las sinapsis, la arborización dendrítica y el incremento en mielinización; lo cual puede impactar sobre los mecanismos de conectividad corticales.
Se han reportado anormalidades volumétricas en la sustancia blanca de pacientes con autismo, donde se presenta alargamiento en algunas áreas y pérdida de volumen en otras, además de un incremento significativo en el tamaño del cerebro de niños pequeños, en particular de los lóbulos frontales; este sobrecrecimiento en la materia blanca es seguido por un volumen reducido de materia blanca en la adolescencia y adultez en comparación a sujetos normales.
En el autismo se han descrito alteraciones en la inmunidad innata y en la adaptativa. La evidencia sugiere que los niños con autismo sufren de un proceso inflamatorio constante en diferentes regiones cerebrales, el cual involucra activación de la microglia, lo cual habla de que el cerebro autista no sólo Autores: Maria Alejandra Cohen - Yasna Muñoz Actualización 2020: María Cristina Escobar - Constanza Bugmann 2está "cableado" de una manera diferente, sino que también la neuroinflamación es parte de la patología del autismo.
Una vez activada la microglia, libera óxido nítrico y anión superóxido como mecanismos para el ataque citotóxico. Las especies reactivas de oxígeno (ROS) y de nitrógeno (RNS), derivadas de la liberación del óxido nítrico y del superóxido, pueden provocar daño celular local por reactividad con proteínas, lípidos y ácidos nucleicos. Además de la producción de óxido nítrico, después de la activación microglial, se presenta una disminución importante en los niveles de glutation (GSH) celular, lo que induce mayor daño oxidativo en el cerebro.
Análisis indican que los niveles de las proteínas del plasma, como citocinas, quimiocinas, proteínas del complemento, moléculas de adhesión y factores de crecimiento; se encuentran alterados en el autismo.
Anormalidades en varios sistemas de neurotransmisión pueden estar implicados en el desarrollo de autismo; además, se encuentran involucrados en procesos de tolerancia inmunológica. La serotonina ejerce un efecto supresor o proliferativo sobre linfocitos T, dependiendo de su concentración; además del efecto inmunomodulador ejercido por el péptido intestinal vasoactivo sobre este mismo grupo celular en el autismo.
El autismo es un síndrome neurobiológico de base genética desencadenado por determinados estímulos tóxicos-fetales, neonatales o que aparecen en las primeras etapas de la infancia que originan diversas alteraciones fisiológicas; desregulación inmune, daño al sistema digestivo, procesos inflamatorios crónicos, enfermedades infecciosas, alteraciones nutricionales, etc.
Respecto a los tóxicos involucrados, la exposición excesiva, durante etapas pre y post natal, a distintas formas del metal mercurio. Se trata de un tema complejo y controversial, aunque detalladas revisiones bibliográficas sobre el tema han concluido que si existe relación directa entre esta exposición tóxica (muy por sobre los niveles seguros establecidos por la EPA u OMS) y la etiología de los casos regresivos de los Trastornos del Espectro Autista.
En individuos cuyos mecanismos detoxificadores están afectados, por una debilidad genética, el mercurio se acumula en varios tejidos del organismo, sobre todo el cerebro, órgano más susceptible al daño por este metal.
El complejo cuadro clínico asociado a los Trastornos del Espectro Autista es aceptado por el mundo científico especializado, y está comenzando a ser aceptado como un importante punto de tratamiento, ya que al ser abordado médicamente permite al niño mejorar su desempeño y comportamiento.
Entre estas comorbilidades podemos mencionar:
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Sintomatología
El problema más comun que presentan los niños del espectro es una amplia gama de sintomas y patología gastrointestinal. Los estudios sobre patología gastrointestinal señalan como síntomas más frecuentes el estreñimiento crónico o diarrea y el dolor abdominal crónico. Las patologías más frecuentes son esofagitis por reflujo, gastritis crónica y duodenitis crónica. Un investigador inglés, llevó a cabo una serie de estudios inmunoquímicos basados en biopsias de niños con autismo y síntomas gastrointestinales. Descubrió lo que el designó como una "nueva forma de patología inflamatoria, denominada "hiperplasia linfoide intestinal", que consiste en nidos de folículos linfoides reactivos en el intestino delgado. Asímismo, se encontró colitis ulcerosa en algunos pacientes.
Muchos de estos pacientes no son expresivos y no pueden manifestar su malestar gastrointestinal, por lo que reaccionan al dolor con conductas como auto estimulación, rabietas, irritabilidad o problemas del sueño, que obviamente no son referibles al sistema gastrointestinal.
La disbiosis o alteración de la microbiota gastrointestinal, también se considera un problema común. Los niños con autismo tienen una mayor proliferación de bacterias anormales gram negativas aeróbicas productoras de endotoxinas, las cuales podrían ocasionar una lesión intestinal persistente; se ha encontrado proliferación de Staphylococcus aureus y proliferación de la bacteria patogena Escherichia coli.
Otra importante alteración digestiva es un aumento de la permeabilidad intestinal. Algunos investigadores consideran que péptidos derivados de las proteínas gluten y caseína, incompletamente digeridas, atraviesan la barrera intestinal permeable, y pueden ejercer acción a nivel de sistema nervioso central. Se denominan gluteomorfina y caseomorfina, por su similitud estructural con los péptidos de acción opiácea. Se necesita mayor investigación.
Se considera que las sensibilidades o alergias a los alimentos también desempeñan un papel importante en la fisiopatología del autismo. En un estudio, se comparó a niños con autismo con controles sanos, y se encontraron concentraciones significativamente más elevadas de IgA, IgG e IgM, así como anticuerpos específicos de antígeno para proteínas específicas de los alimentos, como lactoglobulina, caseína y betalactoglobulina en comparación con controles. Asimismo, los estudios realizados niños con autismo tenían concentraciones intestinales de citocinas inflamatorias dirigidas contra proteínas alimentarias específicas más elevadas que los controles. Estas supuestas sensibilidades a proteínas de alimentos no se manifiestan como una hipersensibilidad inmediata en las pruebas cutáneas estándar o en las pruebas de RAST de IgE, lo que lleva a cuestionar Autores: Maria Alejandra Cohen - Yasna Muñoz Actualización 2020: María Cristina Escobar - Constanza Bugmann 4