Documento de Universidad sobre Renacimiento y humanismo. El Pdf, de Filosofía, explora el pensamiento de Maquiavelo y Kant, incluyendo la "revolución copernicana" y el Platonismo en el Renacimiento. Es un material didáctico bien organizado para el estudio autónomo.
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TEMA 1: Renacimiento y humanismo 1. Renacimiento y política: Nicolás Maquiavelo Nicolás Maquiavelo (1467-1527) es el iniciador de la orientación historicista. La vida entera de Maquiavelo fue dedicada al intento de realizar una comunidad política italiana; y Maquiavelo vio y reconoció el único camino de dicha realización: volver a los orígenes de la historia italiana. Según Maquiavelo, la única manera de que las comunidades puedan renovarse, y de este modo huir de la decadencia y de la ruina, es volver a sus principios, ya que todos los principios tienen en sí alguna bondad de la que pueden volver a tomar su vitalidad y sus fuerzas primitivas. En los Estados, la reducción a los principios se nace por accidente extrínseco o por prudencia intrínseca. Asimismo, las comunidades religiosas se salvan solamente por el retorno a los principios.
Pero la vuelta a los principios supone dos condiciones: en primer lugar, que los principios a los que hay que volver, los orígenes históricos de la comunidad, sean claramente reconocidos y rectamente entendidos; en segundo lugar, que sean reconocidas en su verdad efectiva las condiciones de hecho por medio o a través de las cuales hay que realizar el retorno. La objetividad histórica y el realismo político son, pues, las condiciones fundamentales del retorno a los principios.
"Virtù" es el nombre de la "fuerza vital" cuya presencia o ausencia determina el previsible futuro de los organismos políticos; y esos organismos, por ende, necesitarán, en cada una de sus etapas vitales, un distinto tipo de "virtù". Para Maquiavelo, en efecto, los organismos políticos son eso, organismos: nacen, crecen, se expansionan y mueren.
Si alguien quiere organizar una república, es imprescindible estar solo en el poder. Porque de lo que se trata es de organizar, y organizar con la mayor eficacia posible: ya sea mediante leyes, ya sea mediante el ejemplo.
Del "príncipe" maquiaveliano que así viene a dibujarse se ha podido trazar, por ende, el más negro de los retratos. Se trata de aquel estadista que "no puede observar todas aquellas cosas por las cuales los hombres son tenidos por buenos, pues a menudo se ve obligado, para conservar el Estado, a actuar contra la fe, contra la cariad, contra la humanidad, contra la religión". Se trata de aquel para quien, si se quiere mantener, es vital que "aprenda a poder ser no bueno", y que no debe preocuparse, en absoluto, de "caer en la fama de aquellos vicios sin los cuales difícilmente podrá salvar su Estado". Alguien que, sin duda, deberá evitar, en lo posible, el carecer de palabra, respeto o religión. Y que, también desde luego, y también en lo posible, bueno sería que fuera "clemente, leal, humano, íntegro, devoto"; pero que para nada sería útil a su patria si mostrase tener esas cualidades, mientras que, Del "príncipe" maquiaveliano que así viene a dibujarse se ha podido trazar, por ende, el más negro de los retratos. Se trata de aquel estadista que "no puede observar todas aquellas cosas por las cuales los hombres son tenidos por buenos, pues a menudo se ve obligado, para conservar el Estado, a actuar contra la fe, contra la cariad, contra la humanidad, contra la religión". Se trata de aquel para quien, si se quiere mantener, es vital que "aprenda a poder ser no bueno", y que no debe preocuparse, enabsoluto, de "caer en la fama de aquellos vicios sin los cuales difícilmente podrá salvar su Estado". Alguien que, sin duda, deberá evitar, en lo posible, el carecer de palabra, respeto o religión. Y que, también desde luego, y también en lo posible, bueno sería que fuera "clemente, leal, humano, íntegro, devoto"; pero que para nada sería útil a su patria si mostrase tener esas cualidades. Debe escoger, entre las cualidades de animal que necesita, las capacidades del león y las de la zorra.
El mundo humano, en efecto, es un sistema de fuerzas que chocan entre sí; sólo vale ganar o ser ganados. En la efectividad de ese sistema, los acontecimientos controlados, esto es, voluntarios, se entremezclan de mil maneras con aquellos otros sobre los que, por su parte, domina la Fortuna, que trae bien o mal a los hombres a compás del tiempo. A la inmutable inclinación de los hombres, y a la imprevisibilidad de lo que acaezca, el hombre "virtù" opone, pues, tanto la lección de la Historia como su sentido de la oportunidad: el resultado se concreta en la razonable capacidad de transformación del futuro que está en manos de los fuertes. El hombre, en efecto, que sí puede secundar a la Fortuna, ayudar a tejer sus redes, no puede, en cambio, oponerse a ella. Pero de ahí, concluye Maquiavelo, no se deduce fatalismo alguno, sino más bien lo contario: porque la Fortuna se hace tanto más visible cuanto menor es la "virtù" de los hombres, y viceversa. De forma que la última función que tiene quien sepa leer las cosas de la Antigüedad, y acomodarse a la vez a su propio tiempo es la de conseguir, a fuerza de poder, que la previsión de los hombres triunfe relativamente sobre el poder del acaso.
2. Renacimiento y Platonismo: Nicolás de Cusa El tema que recorre las páginas filosóficas del Cusano es el del conocimiento de Dios, al cual alcanzamos siempre per speculum et in ænigmate; siendo el Bien, el Uno, el Poder supremo, el humano conocer se acerca a Él por medio de conjeturas, para lo cual ayuda el instrumento de la ciencia matemática; aunque sostiene que Dios, en última instancia, permanece oculto al humano entender (el Dios escondido).
En este sentido, prima en el Cusano la vía negativa para el conocimiento de lo divino. El antagonismo entre platónicos y aristotélicos, es, durante el Renacimiento, el antagonismo de dos inquietudes espirituales distintas. Platónicos son los que ponen en primer plano la exigencia del renacer religioso, y, por tanto, ven la vuelta al platonismo, considerado como síntesis de todo el pensamiento religioso de la antigüedad, como la condición de este renacer. Aristotélicos son los que se dirigen principalmente al renacer de la actividad especulativa, y especialmente de la filosofía natural; éstos, en el retorno a la genuina ciencia de Aristóteles, ven la condición del renacer de una investigación natural libre y rigurosa. El renovador del platonismo en este sentido es Nicolás de Cusa.
Los libros que componen la Docta Ignorancia son tres: en el primero de ellos, se habla acerca de Dios; en el segundo, del mundo; en el tercero, del hombre.
Cusano toma como modelo el conocimiento matemático. La posibilidad del conocimiento reside en la proporción entre lo desconocido y lo conocido. Se puede juzgar de aquello que aún no se conoce sólo en relación con aquello que ya se conoce; pero esto solamentees posible si aquello que aún no se conoce posee cierta proporcionalidad (o sea, homogeneidad o conveniencia) con lo que se conoce. El conocimiento es tanto más fácil cuanto más cercanas están las cosas que se investigan de las conocidas. Si el proceso de llegar a conocer o familiarizarse con una cosa supone la puesta de esa cosa antes desconocida en relación con lo ya conocido, y si Dios no es semejante a criatura alguna, se sigue que la razón discursiva no puede penetrar la naturaleza de Dios. Sabemos de Dios lo que no es más bien que lo que es. Así pues, en cuanto al conocimiento positivo de la naturaleza divina, nuestras mentes están en un estado de "ignorancia". La "ignorancia" en cuestión no es el resultado de la negativa a hacer un esfuerzo intelectual, o de la indiferencia religiosa; procede del reconocimiento de la infinitud y trascendencia de Dios. Es, pues, una ignorancia "instruida", o "docta". Este reconocimiento de la ignorancia, este saber que no se sabe es la docta ignorancia.
Cusano no parte, como Ockham, del empirismo; su postulado es metafísico y está adscrito al platonismo original. Tal postulado es la inconmensurabilidad entre el ser como tal y el conocimiento humano: o sea, la trascendencia absoluta del ser, que encierra un valor o una norma ideal para el hombre, pero que nunca pudo ser alcanzado y poseído en su totalidad. Cusano ha renovado el platonismo precisamente en su tesis fundamental, que establece el principio de la realidad y del conocimiento en una perfección ideal, que realidad y conocimiento no alcanzan nunca.
En cuanto al mundo, considerado en su alteridad con Dios, implica necesariamente una relación con Dios y hasta su identidad con Él. El mundo, según Cusano, es un Dios contraído. El universo es lo máximo, la unidad, lo infinito, como Dios; pero es un máximo, una unidad, un infinito que se contrae, es decir, que se determina y se individualiza en múltiples cosas singulares. Dios, que es la esencia absoluta del mundo, está en el mundo considerado como unidad y no en las cosas; el universo, que es la esencia contraída de las cosas, está en las cosas de modo contraído, esto es, multiplicado y diferenciado por su multiplicidad y su diferencia. De aquí se deduce que Dios, que es la esencia (quidditas) del sol y de la luna, no es ni el sol ni la luna; pero el universo, que es la esencia contraída, es sol en el sol, luna en la luna; su identidad se realiza en la diversidad, y su unidad en la pluralidad; y en este sentido está contraído. Pero esta relación entre Dios y el mundo, que presupone la misma trascendencia de Dios respecto al mundo, significa que todo lo que se puede encontrar en el mundo existe en su necesidad y en su verdad en Dios. En este sentido, Dios es la complicación (complicatio) de todas las cosas. En efecto, Dios es identidad, igualdad, simplicidad; pero estas tres cosas son la complicatio de la diversidad, de la desigualdad, de la división. Por otra parte, es también la explicatio o sea, el desarrollo de la identidad en la diversidad, de la igualdad en la desigualdad, de la simplicidad en la divisibilidad. Por su explicación Dios está en todas las cosas, si bien permanece absolutamente más allá de ellas por su unidad inmultiplicable.
La única fórmula para expresar la inaccesibilidad de la trascendencia divina es la de la coincidencia de los opuestos (coincidentia oppositorum), coincidencia del máximo y del mínimo, de la complicación y de la explicación, del todo y de la nada, del crear y de lo