Documento de Organización, Dirección y Gestión de Centros Escolares Inclusivos. Prof. Marco Ramos Ramiro sobre Unidad 2. Presencia y participación educativa de todos y para todos. El Pdf, de nivel universitario, explora la educación inclusiva, las dimensiones clave de la inclusión y las transformaciones culturales y organizativas necesarias en los centros educativos.
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En la actualidad, para muchas personas, las esperanzas de igualdad, libertad y justicia se han quedado sumergidas y reprimidas. Pero creo que esas esperanzas y esas aspiraciones están siempre presentes. Resurgirán una vez más. Imaginar cómo podrían ser diferentes las cosas forma parte del proceso de transformar el presente en un futuro mucho mejor para todos.
Sarup. Hogar, identidad y educación Con la lectura de esta unidad podrás:
La educación inclusiva se fundamenta en el principio ético de que todas las personas, independientemente de sus características, tienen el derecho de aprender y participar plenamente en el sistema educativo al que pertenecen. Desde esta perspectiva, la escuela no solo es un espacio de adquisición de conocimientos, sino también un entorno que refleja los valores de una sociedad que se dice democrática: igualdad, justicia y respeto a la diversidad.
Como sabemos, La Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (ONU, 2006) establece que todos los niños deben tener acceso a una educación de calidad en igualdad de condiciones. Este derecho implica no solo la presencia física de los estudiantes en el centro educativo, sino también su participación activa y significativa en todas las actividades escolares. La inclusión educativa, por tanto, se convierte en una responsabilidad ética y legal para los centros y los equipos directivos de las escuelas. En este punto, cabe recordar las tres dimensiones que conforman el concepto de inclusión educativa:
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Estos principios, en síntesis, significan conformar una nueva escuela o, cuando menos, una escuela alternativa a la manera en que se ha venido desarrollando a lo largo de la historia y que otros modelos todavía propugnan. El siguiente cuadro nos muestra, de forma sintética, las principales características de un modelo de escuela inclusivo frente a otro que bien podría denominarse segregador:
INCLUSIÓN SEGREGACIÓN LA DIFERENCIA CON SISTEMA ÚNICO SISTEMA UNIFORME CONVIVIMOS > IGUALDAD DE OPORTUNIDADES IQUALIDAD DE CONDICIONES Vs PERSONALIZACIÓN DEL APRENDIZAJE WOMDUALIZACIÓN DE LA ENSEÑANZA SOCIEDAD MÁS JUSTA APRENDIZAJES COMPETENCIALES APRENDIZAJES COMPETITIVOS mi prácticas BIENESTAR COMÚN Fuente: Márquez (coord.) et al. (2021)
La inclusión educativa en los centros escolares requiere una transformación cultural que fomente valores de respeto, equidad y justicia. En esta línea, la cultura inclusiva es aquella en la que la diversidad se valora como una fortaleza -y no como un déficit- y donde todos los miembros de la comunidad se sienten parte del proyecto educativo. A grandes rasgos, ello implica:
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No obstante, un primer acercamiento a una cultura inclusiva por parte del centro escolar debe consistir en identificar las barreras que limitan, impiden o dificultan la presencia, participación y aprendizaje de todos los estudiantes y, por extensión, de cualquier miembro que forme parte de la comunidad educativa.
Por tanto, el concepto de barrera hace referencia a todos aquellos factores contextuales que limitan o impiden el acceso, la participación, el aprendizaje y de los estudiantes dentro de un centro escolar. Estas barreras pueden adoptar múltiples formas y afectar a distintos aspectos de la experiencia educativa, dificultando que algunos estudiantes, especialmente aquellos con necesidades específicas de apoyo educativo o en situación de vulnerabilidad social, disfruten su derecho a la educación en igualdad de condiciones. Resulta importante señalar que estas barreras representan, en sí mismas, la causa principal de la exclusión del alumnado. De esta forma, se señala al entorno y no al individuo; al contexto y no a las condiciones personales del alumnado. Las barreras, además, no siempre son evidentes; pueden estar arraigadas en la cultura, en las actitudes, en las políticas y en las prácticas de los centros educativos. Es por eso que se pueden clasificar en diferentes categorías según su origen o su manifestación en el entorno escolar. A continuación, se presentan los principales tipos de barreras:
Las barreras prácticas son aquellos obstáculos en el entorno físico del centro escolar que dificultan o impiden el acceso de estudiantes con discapacidades físicas o limitaciones de movilidad. Estas barreras son, en muchos casos, las más visibles y pueden incluir:
En el marco de un centro escolar, las barreras físicas pueden excluir a estudiantes de ciertas áreas del centro escolar, limitando su participación y dificultando que se desplacen de manera autónoma y segura. En algunos casos, pueden provocar que los estudiantes se sientan aislados o relegados, lo cual afecta su autoestima y su sentido de pertenencia al grupo.
Algunas estrategias para su eliminación pueden incluir: Adaptar la infraestructura mediante rampas, ascensores, baños accesibles y señalización en braille o con contrastes altos; además de utilizar mobiliario flexible que se adapte a las necesidades físicas de cada estudiante.
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Estas se refieren a aquellos aspectos del currículo, la metodología de enseñanza o las prácticas pedagógicas que dificultan el acceso y el aprendizaje de los estudiantes. Entre estas barreras se incluyen:
Estas barreras limitan la participación activa de los estudiantes en el aula y progresar con éxito a través de las distintas etapas y modalidades de nuestro sistema educativo. Lo peor de todo es que pueden resultar en desmotivación, frustración, segregación, exclusión y abandono escolar.
Se pueden minimizar si se flexibilizan las metodologías didácticas o si se implementa una metodología basada en el DUA. En este sentido, es muy útil ofrecer evaluaciones flexibles, como evaluaciones orales o proyectos, en lugar de depender solo de exámenes escritos o haciendo uso de contenido excesivamente academicista y alejado de un enfoque competencial.
Las barreras culturales están relacionadas con las creencias, expectativas y actitudes de los miembros de la comunidad educativa respecto a la diversidad, pero también con la propia cultura que vertebra al centro como organización escolar. Se encuentran a un nivel tácito y por esta razón son muy difíciles de identificar y vencer. Estas barreras pueden incluir:
Las barreras culturales afectan el ambiente escolar y pueden hacer que los estudiantes se sientan discriminados, no valorados o sin oportunidades reales de crecimiento personal. Estas barreras son, además, difíciles de identificar y de erradicar, ya que están profundamente arraigadas en las creencias personales y en la cultura institucional del centro que se trate.
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Para minimizar estas barreras, se debe capacitar y sensibilizar a los docentes sobre la inclusión y la diversidad; promover una cultura de respeto, igualdad y justicia social a través de actividades de concienciación y reflexión, entre otros aspectos.
Son aquellas que están vinculadas a la normativa que regula y ordena nuestro sistema educativo y el funcionamiento de los centros escolares. La filosofía que impregna la ley así como los instrumentos que determina para dar cuenta de la diversidad han constituido barreras que han limitado materializar culturas y prácticas inclusivas en el seno de los centros escolares.
Resulta complicado minimizar estas barreras, pero se pueden visibilizar las limitaciones que suponen, tanto a la hora de dar satisfacción a las necesidades del alumnado como de facilitar el trabajo del docente en contextos altamente diversos. Quizás, el mejor medio para ello sea el activismo y la incidencia política para llevar a cabo campañas de concienciación y propuestas para impulsar cambios legislativos. Para ello, es importante que el centro educativo funcione como núcleo de una red de colaboración más amplia que vincule a las familias, con ONGs y otras instituciones en pro del derecho a la educación de todos.
La presencia y participación en los centros educativos puede articularse, como se ve en la imagen, a través de cuatro indicadores básicos:
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