Pdf de Universidad sobre El Concepto del Trabajo: Perspectiva Histórica. El Material explora la evolución del trabajo, sus implicaciones socioeconómicas y políticas, y el impacto del neoliberalismo en América Latina. Es un documento de Historia para el estudio universitario.
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Con el declive del modelo económico denominado feudalismo, hacia el siglo XII que culmina finalmente en el siglo XV, según Guerra (2011), a causa de la producción más eficiente de algunos bienes en las ciudades, y como consecuencia de las grandes migraciones de personas del campo hacia las nuevas y florecientes ciudades, transforman el concepto de riqueza antes concebido a partir de la posesión de tierras hacia la del dinero obtenido a través de dos fuentes principales: la primera el comercio, y la segunda los salarios pagados por el trabajo en las fábricas. En las zonas donde se desarrolló con fuerza el comercio, las asociaciones o agremiaciones de artesanos tomaron tanta fuerza que llegaron a intervenir en los gobiernos para defender sus propios intereses, convirtiéndose así en una nueva clase social acaudalada e influyente, pero sobre todo que comenzó a gozar de reconocimiento en las nuevas pequeñas sociedades urbanas, convirtiéndose en el preámbulo de la producción capitalista que expone tres principios: la propiedad privada, el trabajo asalariado y los primeros mercados.
En este contexto es que se desarrolla el periodo denominado La Edad Moderna, comprendido entre el siglo XV y XVIII, el cual enmarca algunos hechos históricos relevantes, tales como el descubrimiento de América (1492) y la revolución francesa (1789), que dio inicio a la Edad Contemporánea. Uno de los grandes cambios que trajo consigo este periodo fue un nuevo concepto del trabajo en donde se considera una actividad valiosa y se desprecia el ocio, porque se relaciona con la pereza.
Con el descubrimiento de América1 vinieron consecuencias socioeconómicas y políticas importantes, ya que algunos sistemas de relaciones sociales como la esclavitud, en decadencia en Europa, toman fuerza en las colonias. Tras este hito histórico, en el siglo XV, se presentaron contrastes sociales muy fuertes, ya que comenzaron a convivir sociedades primitivas dedicadas a labores como la cacería, la agricultura y la pesca junto con sus respectivos colonizadores, y en algunos territorios con conquistadores, quienes procedían de sociedades en donde la esclavitud y la servidumbre estaban intimamente ligadas con el concepto de trabajo.
Es importante no desconocer que algunas culturas nativas de América ya habían alcanzado importantes desarrollos en sus relaciones productivas, y habían logrado - además de desarrollar sus actividades del sector primario, como ya se mencionó- desarrollar, aunque sutilmente, el intercambio. En este sentido, Florescano (2009)en su obra El origen del poder en Mesoamérica expone elementos de la cultura azteca en donde se destaca la repartición del trabajo, el manejo de los excedentes en la producción agrícola que llevaba al intercambio y la necesidad de protección de sus posesiones a partir de la construccion de fortalezas, que de algún modo se relacionan, por una parte, con la necesidad de un Estado protector y benefactor y, por otro, con la propiedad privada como elemento generador de riqueza.
Es, por lo anterior, que el descubrimiento de América por parte de los españoles, en el siglo XV, hace necesario que en Sudamérica se instaure un sistema de repartición de poblaciones indígenas, tratando de imponer la cultura europea en el nuevo continente, en donde imperó la encomienda, que pronto se fortaleció con la movilización forzada y la esclavitud de africanos trasladados forzosamente al continente americano con elobjetivo de convertirse en la mano de obra que reemplazo a los indígenas sublevados para llevar a cabo el trabajo manual en las plantaciones.
Por otro lado, algunas comunidades religiosas hacia el siglo XVII, dentro de las que destacan los jesuitas (en Sudamérica, en particular), formaron comunidades a partir del concepto de "reducción" compuestas por aproximadamente 500 familias que desarrollaron relaciones sociales más de cooperación y trabajo común (Supervielle, S. a.) : [ ... ] cada reducción tenía tierras que se consideraban comunes, las cosechas eran repartidas bajo la vigilancia de los padres. En segunda instancia se repartían lotes por familia para los cultivos de sus plantas alimenticias. El resto de la tierra seguía siendo comunal y de ella se retiraba la producción con la cual se pagaban los impuestos reales, para el mantenimiento de los misioneros y para el intercambio con otros productos necesarios que no eran producidos por la misión (p. 18).
En este sentido, la premisa general de los jesuitas fue mantener ocupados en laborales manuales a los indígenas y evitar así los tiempos de ocio, considerado por los religiosos como pecado. De esta forma, se evangelizaba a la población hacia la doctrina religiosa y se convertían los hombres en individuos sumisos a la misma. Finalmente, hacia mediados del siglo XVIII los jesuitas fueron expulsados de América, dejando en estas poblaciones grandes enseñanzas que pronto se convirtieron en los primeros eslabones de una incipiente industrialización originada a partir de los procesos y técnicas enseñadas por la comunidad religiosa.
Al mismo tiempo que ocurrió el descubrimiento de América, surgió un movimiento cultural en Europa Occidental denominado Renacimiento durante los siglos XV y XVI. Fue un periodo de transición entre la Edad Media y los inicios de la Edad Moderna. En el Renacimiento, los ahora llamados empresarios o dueños de las industrias y de los bancos cobraron fuerza no sólo económica, sino también escalaron socialmente, lo que obligó a redefinir el concepto de ética y virtud; como consecuencia, la Iglesia católica se dividió por el movimiento protestante, ahora el trabajo dignifica al hombre y la riqueza es el resultado de una vida laboriosa que Dios bendice (Guerra, 2011)
Durante los siglos XVI y XVIII al concepto de trabajo se le relacionó con la idea de "hacer trabajar" o lo que hoy se conoce como "emplear" y su respectiva contraprestación en dinero, que lentamente se transformó al compás de la movilización de las sociedades predominantemente campesinas hacia las grandes urbes, ahora en proceso de industrialización, al comienzo del siglo XX. Las organizaciones comenzaron a crecer extraordinariamente, al punto de tenerse que organizar jerárquicamente, y muchos de los artesanos que trabajaban en estas nunca tenían contacto con sus clientes, ya que trabajaban para un empresario o intermediario que vendía sus productos en otros mercados.
Las naciones europeas colonizadoras, posterior al descubrimiento de América, ahora en la Edad Moderna, se vieron beneficiadas por las riquezas provenientes de las colonias que comenzaron a movilizar mercancías en grandes volúmenes como nueva fuente de riqueza, lo cual fortaleció el comercio internacional. Así, comenzó a consolidarse una división de trabajo por países, lo cual transformó los procesos de producción interna de los mismos. Por un lado, países como España redujeron sus actividades productivas y comenzaron a consumir en su mayoría productos importados, mientras que países como Inglaterra se dedicaron a aumentar su producción hacia el exterior con el objetivo de abastecer a otros países y de esta forma hacer crecer sus dominios.
Según Guerra (2011), con la revolución industrial las industrias acapararon la mayor parte de la producción de las naciones europeas, la producción artesanal redujo su competitividad porque que no logró la producción en grandes volúmenes ni permitió la división del trabajo, imponiéndose de esta forma el trabajo asalariado en las ciudades.
Según Superville (s. a.), al mismo tiempo que se dio la revolución industrial, hacia finales del siglo XVIII, se desató un fenómeno sociopolítico importante que inició la Edad Contemporánea, la revolución francesa; hecho que dio por terminado el feudalismo, inicialmente en Francia, luego en toda Europa.
La revolución industrial rescató la clase social antes marginada denominada la burguesía y la elevó en la escala social, al punto de convertirla en la clase social dominante en términos políticos y económicos: eran ya los dueños de los medios de producción, de la maquinaria y las empresas que generaban productos para toda la sociedad que había migrado del campo hacia las urbes.
Las fábricas organizaron su nueva maquinaria y trabajadores en edificios de grandes extensiones, bajo un nuevo orden jerárquico en el que la figura de poder se estableció en un jefe de taller; las nuevas máquinas mejoraron los tiempos de producción y la calidad de los productos, el trabajador ahora asalariado tenía un horario y unas labores claramente definidas. En este contexto, a mediados del siglo XVIII, el economista y filósofo británico Adam Smith, denominado "padre de la economía", en su obra La riqueza de las naciones afirmó que la fuente de toda riqueza es el trabajo y la división de trabajo es el medio para tal fin, que finalmente se traduce en la capacidad del individuo para obtener bienes y servicios de acuerdo con sus necesidades. En este sentido, el beneficio individual es al final el mismo beneficio del colectivo, y por tanto es desde el trabajo realizado por el obrero que este puede obtener bienes producidos por otros.
Hacia el siglo XIX, Marx en su obra El capital define el trabajo como una actividad exclusiva del hombre que permite el desarrollo del intelecto y lo diferencia de la bestia; diferenciando el trabajo cualitativo del llamado trabajo abstracto. Marx concibió el trabajo como una actividad natural del ser humano que le permite apropiarse de la naturaleza y transformarla para satisfacer sus necesidades infinitas, permitiendole dar sentido a su vida, ya que se hace mediante la relación del hombre con la naturaleza.
En este sentido, el trabajo es una actividad vital del hombre en el que transforma la naturaleza en productos, y se convierte en la base de apropiación y resultado del trabajo del hombre ( Ventura, 2013)
La fuerza de trabajo fue para Marx la fuente de valor de la que finalmente se apropia la burguesía a través de "la plusvalía", concepto utilizado para exponer la explotación del modo de producción capitalista, y la fuente de acumulación de riqueza y capital medido en dinero y capacidad de producción de este.
Como consecuencia, el trabajo industrial cambia su concepción; que en el pasado se relacionó directamente ya sea con quién lo hacía o con quién lo solicitaba. Debido a la división del trabajo, el trabajo deja de ser concreto para convertirse en abstracto, ya que el trabajador logra ver el resultado tangible de su labor porque es parte de un proceso, además de la importancia que tiene el trabajo colectivo hasta entonces no identificado.
Lo anterior tiene como consecuencia el deterioro de la calidad de vida de la clase trabajadora, donde se destacan los horarios de trabajo de hasta 18 horas diarias, y