Diapositivas de Ucam sobre Trastornos del Pericardio. El Pdf, un material didáctico para estudiantes universitarios de enfermería, aborda la pericarditis, sus causas, tipos, síntomas, diagnóstico y tratamiento, incluyendo intervenciones de enfermería.
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El pericardio es un saco de doble capa, flexible y extensible, que envuelve al corazón. Entre las dos capas contiene un líquido lubricante que permite que puedan deslizarse fácilmente una sobre otra. El pericardio mantiene el corazón en posición, evita que se llene demasiado de sangre y lo protege de infecciones. Sin embargo, el pericardio no es esencial para mantener con vida al organismo; si se extirpa, no se produce ningún cambio sustancial en el rendimiento del corazón. Hablamos de pericarditis cuando existe inflamación del pericardio, no importando la etiología, y que tenga asociado o no aumento del líquido pericárdico.
Figura 1: Pericardio inflamado
Pericardio inflamado Esternón Corazón Pericardio Nota: Archivo de Enfermería Clínica I
Las manifestaciones clínicas más importantes son:
DOLOR PERICÁRDICO: Dolor en la zona esternal que se irradia hacia el cuello y espalda. Suele aumentar con la inspiración profunda o la deglución (como consecuencia de la mayor fricción del tejido inflamado con las estructuras vecinas) y en decúbito supino. Mejora al sentarse e inclinar el tórax hacia delante. Es parecido al dolor coronario, pero éste no se modifica con la inspiración ni con la postura.
ROCE PERICÁRDICO: El roce de fricción entre las dos capas durante la auscultación es el signo más característico de la pericarditis, ya que indica la presencia de inflamación del pericardio. Puede variar con la posición, con el ciclo respiratorio y durante la evolución de la enfermedad.
DISNEA: Es el resultado de la compresión de los bronquios y del parénquima pulmonar por el pericardio distendido, y de la disminución del Gasto Cardíaco. También está relacionada con el dolor precordial. Cuando la fibrosis es muy intensa el pericardio se calcifica y se endurece, comprimiendo al corazón. Se llama entonces pericarditis constrictiva. En la mayoría de los casos existe afectación de ambas hojas.
El saco pericardico contiene normalmente 10-20 ml de líquido. Este líquido fluido y claro, similar a la linfa, actúa como lubricante y permite que el corazón se mueva con libertad, sin fricción. El líquido drena normalmente en los canales linfáticos mediastínicos. En la inflamación, los capilares se dilatan y dejan salir los líquidos plasmáticos. Esta situación se conoce como derrame pericárdico. Se produce una acumulación anormal de líquido en la cavidad pericardica produciendo a la larga un Taponamiento Cardíaco. El exudado puede ser seroso, purulento o hemorrágico. Las tres manifestaciones: síntomas inflamatorios, producción de líquido y reacción fibrosa - retráctil no son excluyentes entre sí. Se detectan alteraciones en el ECG, alteración de la silueta cardiaca en la Rx de tórax, TAC y RNM.
Figura 2: Rx de tórax con derrame pericárdico
Nota: Archivo de Enfermería Clínica I
Hablamos de Taponamiento Cardíaco cuando existe una compresión significativa del corazón por aumento o acumulación del contenido pericárdico, incluyendo líquido pericárdico, sangre, coágulos, pus o gas, ya sea simplemente o en combinación. Existe gran acumulo de exudado, producido de una manera muy rápida. Se disminuye la compliance o distensibilidad del corazón y aumenta la presión alrededor del órgano, con lo que existe una reducción crítica del volumen sistólico a cualquier frecuencia cardiaca, disminuyendo el volumen ventricular. Este descenso del gasto cardíaco es tanto mayor cuanto más elevado es el nivel en que patológicamente se igualan estas tres presiones, pudiendo llegar a un nivel tal que el gasto cardíaco puede llegar a ser totalmente insuficiente para las necesidades metabólicas del individuo. En esta situación, aparece pulso paradójico en el 100% de los pacientes.
Esta situación de shock puede dar lugar a PCR si no se resuelve rapidamente.
Habitualmente la pericarditis se descubre por ecocardiografia. También se realiza Rx de tórax, TAC, ECG y analítica de sangre. Las alteraciones presentes en el ECG son las siguientes:
Figura 3: Elevación cóncava del ST con depresión del PR en la pericarditis.
Concave-up ST elevation PR segment depression Nota: Archivo de Enfermería Clínica I
La exploración física de los pacientes con derrame suele ser normal. Sólo cuando la presión intrapericárdica está muy elevada aparecen los hallazgos característicos del taponamiento. Cuando la duración del derrame es superior a 3 meses con características estables se considera que es crónico.
Generalmente, las personas con pericarditis deben hospitalizarse, recibir fármacos que reduzcan la inflamación y el dolor (como la aspirina o el ibuprofeno); hay que controlar la posible aparición de complicaciones (sobre todo el taponamiento cardíaco). En caso de dolores muy intensos se administran opiáceos (como la morfina) o un corticosteroide. El fármaco más utilizado en caso de dolor intenso es la prednisona. El tratamiento posterior de una pericarditis aguda depende de la causa subyacente que la haya provocado.
Cuando se producen episodios repetidos de pericarditis por una infección vírica, una herida o por una causa desconocida, está indicado administrar aspirina, ibuprofeno o corticosteroides. En algunos casos, la colquicina es eficaz. Si el tratamiento con fármacos no es eficaz, se extrae el pericardio quirúrgicamente. El derrame pericárdico con taponamiento cardíaco requiere tratamiento urgente mediante el drenaje pericárdico por punción o PERICARDIOCENTESIS. Se introduce una aguja en el área subxifoidea y se realiza una aspiración del contenido para aliviar la compresión. Se hace por vía subxifoidea dirigiendo la aguja en un ángulo de 45° hacia el hombro izquierdo. La resistencia que ofrece el diafragma es característica y al pasarlo no debe continuarse la introducción, sino aspirar. Es positiva cuando se extrae cualquier cantidad de sangre que no coagule. La alta incidencia de falsos positivos o negativos, la posibilidad de producir lesiones al ser usada por manos inexpertas y la existencia hoy en día de mejores métodos diagnósticos, hace que haya caído en desuso. Sin embargo, sigue siendo importante en áreas aisladas, donde no sea posible realizar cirugía, no sólo como método diagnóstico sino terapéutico. En la actualidad se utiliza la técnica de PERICARDIOTOMÍA PERCUTÁNEA CON BALÓN en los derrames recidivantes, ya que es una técnica menos agresiva que la pericardiotomía quirúrgica subxifoidea. El objetivo es crear una ventana pericárdica para que se drene el líquido acumulado en el espacio pericárdico.
En la pericarditis constrictiva o en casos donde un tratamiento conservador fracase, el tratamiento de elección es la extirpación del pericardio fibroso o PERICARDIECTOMÍA para permitir el llenado y la contracción adecuados del corazón. Se pueden instilar sustancias esclerosantes (tetraciclinas).
Figura 4: Puntos de punción para pericardiocentesis.
b Nota: Archivo de Enfermería Clínica I
El proceso inflamatorio del pericardio provoca roce pericárdico y el paciente puede presentar dolor torácico y angustiarse por ello. Asimismo, el roce pericárdico puede provocar que los pulmones no se expandan bien debido a la defensa muscular por el dolor. No hay que olvidar que en la pericarditis infecciosa se produce fiebre.
En caso de taponamiento cardiaco el miocardio se torna disfuncionante y la circulación arterial se muestra interrumpida. El desequilibrio entre el aporte y la demanda de oxígeno secundaria a la inflamación del miocardio se pone de manifiesto en órganos y tejidos. La contracción y expansión del corazón se ven limitadas.
Algunas Intervenciones (NIC):