Documento de Ucsc sobre Antropología Cristiana: el ser humano y el ser persona. El Pdf explora la distinción entre "ser humano" y "ser persona", analizando facultades como razón, libertad y voluntad, y el concepto de persona con sus notas constitutivas. Este documento de Universidad de Religión, estructurado en unidades y temas específicos, aborda también los derechos fundamentales y la libertad.
Ver más11 páginas


Visualiza gratis el PDF completo
Regístrate para acceder al documento completo y transformarlo con la IA.
Para comprender la realidad de la persona como ser viviente y diferenciarla de los demás seres es lógico acudir a la razón como la dimensión más propia de nuestra naturaleza. Sin embargo, a la luz de la revelación de Dios, la dignidad es aquello que nos valida como seres creados a Imagen y semejanza del Creador. Lo anterior, deriva en que todo ser humano, mujeres y hombres, deben ser reconocidos, tratados con respeto y amor, pues su naturaleza se basa en esta dignidad inalienable 1. A continuación, conoceremos la realidad del ser humano como persona, desde la perspectiva cristiana.
Desde la concepción antropológica cristiana el ser humano se reconoce por dos ámbitos o principios que le distinguen esencialmente, estos son el cuerpo y el alma, los que están intimamente relacionados, conformando en la criatura una unidad sustancial que permite el reconocimiento del ser humano como una única naturaleza.
El ser humano tiene dos características que lo conforman como una naturaleza psicorgánica:
Vinculados a este mundo mediante el cuerpo
Abiertos a la trascendencia y al descubrimiento de «una verdad más profunda», a causa de la inteligencia, que nos hace partícipes de la inteligencia divina.
«La unidad del alma y del cuerpo es tan profunda que al alma se considerar como la "forma" del cuerpo, es decir, gracias al alma espiritual la materia que integra el cuerpo es un cuerpo humano y viviente. En el ser humano, el espíritu y la materia no son dos naturalezas unidas, sino que su unión constituye una única naturaleza donde cuerpo y alma conforman una unidad. Como unidad psicosomatica, el ser humano entero es indistintamente cuerpo animado-alma encarnada, lo que deriva en una visión unitaria del ser creado por Dios.
Todo ser humano será salvado por Dios en su integridad corpóreo - espiritual (resurrección), pues todo ser humano es una Unidad Sustancial. No somos la suma de cuerpo + alma, sino que somos "todo entero y al mismo tiempo lo uno y lo otro, alma y cuerpo" (K. Barth). Estos dos principios metafísicos van totalmente unidos, uno no es más que el otro y ambos forman una unidad. Por lo tanto, espíritu/materia conforman al ser humano.
En cuanto cuerpo, el ser humano es corpóreo, mundano y temporal.
El mundo es un elemento constitutivo del ser humano. Estamos naturalmente insertos en éste, es nuestro hogar. Sin el mundo la vida sería imposible. Es nuestra casa.
Estamos inmersos en una duración continua y sucesiva, el tiempo. El ser humano va siendo y se va haciendo (identidad) progresivamente en el tiempo, no somos instantáneos.
La muerte deshumaniza y temporaliza, nos sustrae del espacio temporal. La vemos como el fin.
Polaridad complementaria del varón y la mujer. Diferenciación corpórea en cuanto a la sexualidad. Por medio de ésta nos proyectamos respecto al mundo.
En cuanto al alma el ser humano es un cuerpo animado, es un determinado tipo de cuerpo.
Ser mundano que trasciende el mundo
Ser temporal que trasciende el tiempo
Ser mortal que trasciende a la muerte
El concepto "facultad" refiere a las aptitudes o capacidades propias de la persona humana para actuar (capacidad de hacer) y conocer la realidad. Entre estas tenemos las capacidades físicas y las mentales, o bien, las facultades vegetativas, sensitivas e intelectivas. La voluntad y el entendimiento son reconocidas como capacidades superiores o específicas, donde La libertad es resulta ser la obra conjunta de la inteligencia con la voluntad.
Es la potencia del alma con la cual se conciben las cosas, se comparan y juzgan. Este es resultado del razonamiento, el cual permite conocer la realidad. La razón se presenta como la suprema facultad humana y es una de las peculiaridades que nos distingue de los animales, por tanto, es propio y específico del ser humano.
Somos «vivientes dotados de razón» (animal rationem particeps). La razón es espiritual y muestra que el alma, siendo con el cuerpo una unidad sustancial, es distinta e irreductible a la pura materia. La razón es exteriorizada por la inteligencia, la que busca la verdad y debe perfeccionarse por medio de la sabiduría.
La voluntad (querer) es una función intelectual, una facultad que nos inclina racionalmente al bien. Por medio del apetito de la inteligencia (o racional) es que nos inclinamos al bien conocido por el intelecto, por lo tanto, la voluntad no actua al margen de la razón, sino que simultáneamente con ella. Por ejemplo, se quiere lo que se conoce, se conoce a fondo aquello que se quiere. El amor con el conocimiento se relaciona estrechamente.
La voluntad se plasma en la conducta, pues la voluntad aparece en la acción, estas son las acciones voluntarias. Aristoteles definió lo voluntario como "aquello cuyo principio está en uno mismo y que conoce las circunstancias concretas de la acción".
Deseo racional: Tendencia a un bien conocido como fin.
La elección: Es querer esto o lo otro. Decidir cómoy con qué medios alcanzar lo querido (el fin). La elección conlleva una deliberación previa que mide las posibilidades para llegar a lo deseado.
El hecho de tener voluntad implica necesariamente responsabilidad, pues al hacer las cosas queriendo, se puede pedir cuentas a quien ha realizado tal acción. El ser humano es, evidentemente, responsable de sus acciones ante los demás.
Es la facultad y derecho de las personas para elegir de manera responsable su propia forma de actuar dentro de la sociedad. Considerada como parte esencial y constitutiva de la persona, es también un derecho inalienable de la naturaleza humana que promueve el crecimiento del ser humano hacia su propio cumplimiento (desarrollo personal) y permite responsabilizarnos de nuestras vidas (exigencias éticas).
En consecuencia, es el dominio propio para relacionarnos responsablemente con los demás, siendo fieles a los propios valores y las decisiones tomadas. Y en sentido teológico, la libertad es una condición humana querida por el Creador para que le conozcamos libremente.
Libertad constitutiva o fundamental: En su espacio íntimo la persona es independiente, autónoma. Si no tengo liberad física, igualmente soy libre (libertad interior).
Libertad de elección o arbitrio: Elegir espontáneamente a partir de criterios que nacen del propio proyecto de vida y sus valores, aplicando la elección con prudencia, ya que toda elección trae consecuencias (costumbres y hábitos).
La libertad se asienta en el ejercicio de la voluntad y el intelecto. Si el ser humano en su libertad elige mal, nace un debilitamiento que se llama vicio (incapacidad de aspirar y perseguir bienes convenientes). Por otro lado, la razón y la libertad nos llevan a la búsqueda de la verdad y el bien. Y la verdad está relacionada con el bien que hay que realizar.
«El nombre de persona parece haberse tomado de aquellos actores que en las comedias y tragedias representaban con máscaras a otros hombres; pues, persona viene de "personar", porque debido a la concavidad de las máscaras se hacía más intenso el sonido. Los griegos llamaron a estas máscaras, prosopa (npóownov), puesto que se ponen sobre la cara y ante los ojos para ocultar el rostro» (Boecio, De duabus naturis et una persona Christi, c. 3: PL 64, 1344).
En el ámbito cultural griego, el término prósopon adquirió una doble significación:
Boecio, filósofo del siglo V, nos da la definición clásica de persona, argumentando que es una «sustancia individual de naturaleza racional», sin embargo, desde la perspectiva teológica, a esta definición le falta algo muy importante para el reconocimiento total de la persona. Hablamos de la comunicabilidad.
Desde la experiencia religiosa, el concepto de persona se percibe de la siguiente manera: al comprender lo divino, un Dios que se vincula y relaciona (Trinidad y encarnación), el ser humano se autocomprende. La persona consiste en la relación como ser dialogante, comunicativo que es capaz de darse y recibir, se autodona. La persona se define como un ser relacional.
La Sagrada Escritura describe a la persona en una triple relación: 1. De dependencia, frente a Dios; 2. De superioridad, frente al mundo; y 3. De igualdad, frente al tú humano. Además de tener una oferta de Salvación. Pero antes que todo, la Sagrada Escritura describe a la persona humana como creada a imagen y semejanza de Dios, por tanto, como poseedor de dignidad.
La persona es sujeto y centro de la sociedad, pues todos los bienes de la tierra se ordenan en función del ser humano, centro y cima de todos ellos, quien crea las condiciones económicas y culturales para su desarrollo y para alcanzar sus legítimas aspiraciones de perfección (el bien, la verdad y la felicidad).