Técnicas operantes y condicionamiento de Skinner, Universidad Internacional de la Rioja

Documento de la Universidad Internacional de la Rioja sobre Técnicas Operantes. El Pdf explora el condicionamiento operante de Skinner, incluyendo refuerzo, castigo y extinción, además de técnicas como el moldeamiento. Es un material de Psicología para Universidad, óptimo para el estudio autónomo.

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Escuelas Psicoterapéuticas:Modelos y Técnicas de
Intervención y Tratamiento Psicológico i
3º Grado en Psicología
Facultad de Ciencias de la Salud
Universidad Internacional de La Rioja
Reservados todos los derechos.
No se permite la explotación económica ni la transformación de esta obra. Queda permitida la impresión en su totalidad.
TEMA 4 TÉCNICAS OPERANTES
4.1. Introducción y objetivos
Cuando hablamos de técnicas operantes es bien sabido que son muy utilizadas en la
modificación de la conducta, aplicándose con asiduidad. El origen de estas técnicas se ubica
en los trabajos llevados a cabo por Thorndike (1898) y sus cajas problema, que derivaron en
el descubrimiento de lo que él llamó la ley del efecto . Sin embargo, el desarrollo final del
condicionamiento instrumental se le otorga a Skinner, quién habló por primera vez del
término condicionamiento operante.
4.2. Fundamentación teórica
El condicionamiento operante, formulado por Skinner en 1953, extiende sus principios
desde el laboratorio a la conducta humana, destacando cómo las conductas operantes se
refuerzan o debilitan según las consecuencias que las siguen. Los antecedentes son
circunstancias en las que tiene lugar una conducta concreta, mientras que los consecuentes
son el impacto que va a tener la conducta sobre el entorno.
Los principios básicos del condicionamiento operante son:
1. Reforzamiento: aumento de la frecuencia de una conducta debido a un estímulo
positivo o la eliminación de uno negativo tras su ejecución.
2. Castigo: disminución de la frecuencia de una conducta al presentarse un estímulo
negativo o retirarse uno positivo.
3. Extinción: reducción de una conducta al no ser reforzada y que anteriormente
siempre resultaba reforzada.
4. Control de estímulos: refuerzo de una conducta en presencia de un estímulo
específico, lo que aumenta su frecuencia, mientras que su ausencia reduce la
respuesta.
Reservados todos los derechos. No se permite la explotación económica ni la transformación de esta obra. Queda permitida la impresión en su totalidad.
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TÉCNICAS OPERANTES

Introducción y objetivos

Cuando hablamos de técnicas operantes es bien sabido que son muy utilizadas en la modificación de la conducta, aplicándose con asiduidad. El origen de estas técnicas se ubica en los trabajos llevados a cabo por Thorndike (1898) y sus cajas problema, que derivaron en el descubrimiento de lo que él llamó la ley del efecto . Sin embargo, el desarrollo final del condicionamiento instrumental se le otorga a Skinner, quien habló por primera vez del término condicionamiento operante.

Fundamentación teórica

El condicionamiento operante, formulado por Skinner en 1953, extiende sus principios desde el laboratorio a la conducta humana, destacando cómo las conductas operantes se refuerzan o debilitan según las consecuencias que las siguen. Los antecedentes son circunstancias en las que tiene lugar una conducta concreta, mientras que los consecuentes son el impacto que va a tener la conducta sobre el entorno.

Antecedentes · Condiciones en las que ocurre una conducta particular.

Consecuencias · Impacto que tiene la conducta sobre las relaciones sociales u otros resultados personales en relación con el entorno.

Contingencias · Relaciones probabilísticas entre la conducta, antecedentes y consecuencias.

Los principios básicos del condicionamiento operante son:

  1. Reforzamiento: aumento de la frecuencia de una conducta debido a un estímulo positivo o la eliminación de uno negativo tras su ejecución.
  2. Castigo: disminución de la frecuencia de una conducta al presentarse un estímulo negativo o retirarse uno positivo.
  3. Extinción: reducción de una conducta al no ser reforzada y que anteriormente siempre resultaba reforzada.
  4. Control de estímulos: refuerzo de una conducta en presencia de un estímulo específico, lo que aumenta su frecuencia, mientras que su ausencia reduce la respuesta.

Técnicas operantes para el incremento y el mantenimiento de las conductas

Cuando hablamos de incrementar y mantener las conductas, lo primero que nos viene a la cabeza es el uso del reforzamiento, ya que es el método más común para conseguirlo . En este apartado vamos a conocer cuáles son las técnicas operantes que consiguen el incremento y el mantenimiento de las conductas: el reforzamiento positivo, el reforzamiento negativo y los programas de reforzamiento .

Reforzamiento positivo

Reforzamiento negativo

Programas de reforzamiento

  • Reforzadores primarios o incondicionados
  • Fobias
  • Reforzamiento continuo
  • Reforzadores secundarios condicionados O
  • Reforzamiento Intermitente
  • Programas de Razón: Fija/Variable
  • Reforzadores tangibles
  • Reforzadores sociales
  • Activadores reforzantes
  • Programas de intervalo: Fijo/Variable

REFORZAMIENTO POSITIVO

El reforzamiento positivo se refiere al incremento de una conducta debido a la presentación de un estímulo agradable tras su realización. Sin embargo, no todos los estímulos son igualmente agradables para todas las personas, y lo que refuerza una conducta en un momento dado puede dejar de hacerlo más tarde (por ejemplo, no a todos los niños les gustan los chicles) y aclara que incluso es posible que ese estímulo que es reforzante para una persona deje de serlo dependiendo del momento (es decir, para un niño puede ser reforzante un chicle, pero en un momento determinado puede no apetecerle porque acaba de comerse uno y, por lo tanto, no resulta reforzante para él)

En cuanto a los tipos de reforzadores positivos, Méndez y Romero (1993) llevaron a cabo la siguiente clasificación:

  • En función del origen del valor reforzante
  1. Reforzador primario: estímulos que tienen un valor natural e innato y no requieren aprendizaje, como la comida o la bebida.
  2. Reforzador secundario: estímulos que inicialmente no son reforzantes, pero que adquieren ese valor al asociarse con un reforzador primario.
  3. Reforzador generalizado: reforzadores condicionados que se asocian con varios reforzadores primarios, como el dinero o la aprobación social, que son reforzantes para la mayoría de las personas.
  • En función de la naturaleza Los reforzadores materiales o tangibles son objetos que se pueden manipular y que refuerzan una conducta al ser agradables para la persona. Estos pueden ser consumibles (como caramelos) o no consumibles (como un juguete), y es importante conocer al individuo para saber qué objetos son reforzantes para el.

Los reforzadores de actividad son actividades atractivas para la persona que, por ser agradables, tienen valor reforzante. Este tipo de reforzador se basa en el principio de Premack, que establece que una actividad frecuente puede usarse como recompensa para reforzar una conducta menos frecuente. Por ejemplo, un niño que disfruta jugar a videojuegos puede ser incentivado a hacer sus deberes primero, para luego jugar.

Por último, los reforzadores sociales son conductas de aprobación o reconocimiento en un contexto social, como felicitar a alguien por realizar bien su trabajo.

En función del proceso de reforzamiento

En función del proceso de reforzamiento, podemos encontrar reforzadores intrínsecos o extrínsecos.

  • Reforzadores extrínsecos: son reforzadores observables por los demás, como, por ejemplo, cuando un profesor felicita ante toda la clase a un estudiante que ha sacado un diez en el último examen de matemáticas.
  • Reforzadores intrínsecos: a diferencia de los anteriores, son reforzadores ocultos, que se utilizan en privado. Siguiendo el ejemplo anterior, sería el orgullo que siente el estudiante por haber sacado un diez en el último examen de matemáticas.

En función del administrador del reforzamiento

Dependiendo de quién sea el administrador del reforzamiento, encontramos reforzadores externos y autorreforzadores.

  • Reforzadores externos: son reforzadores dirigidos por personas externas a uno mismo, como, por ejemplo, un hermano mayor que abraza al menor cuando ha recogido la habitación.
  • Autorreforzadores: este tipo de reforzadores son administrados por uno mismo, como, por ejemplo, una persona que decide comprarse un móvil nuevo porque ha conseguido aprobar la oposición a la que llevaba años presentándose.
  • En funcion del receptor del reforzamiento

Reforzadores positivos en función de quien sea el receptor del reforzamiento, pudiendo encontrar reforzadores directos y reforzadores vicarios.

  • Reforzador directo: este reforzador es recibido directamente por la persona.
  • Reforzador vicario: aquí no recibe la persona el reforzador de manera directa, sino que observa cómo otra persona recibe el reforzador.

En funcion de la programación

Por último, en función de la programación del reforzador encontramos reforzadores naturales y reforzadores artificiales.

  • Reforzadores naturales: son reforzadores que poseen una elevada probabilidad de aparecer en el ambiente natural de la persona.
  • Reforzadores artificiales: al contrario que los naturales, estos reforzadores no suelen estar presentes en el ambiente natural de la persona

REFORZAMIENTO NEGATIVO

El reforzamiento negativo aumenta la probabilidad de realizar una conducta al eliminar un estímulo aversivo tras su realización. Por ejemplo, si una persona evita tomar el autobús debido al miedo, la reducción de la ansiedad refuerza la conducta de evitación, haciéndola más frecuente.

Los programas de reforzamiento se utilizan para fomentar y mantener conductas, dependiendo de cuándo y cómo se aplique el reforzador. Existen dos tipos principales:

  1. Reforzamiento continuo: se refuerza cada vez que se realiza la conducta deseada. Es útil para aumentar la frecuencia de una conducta. Ejemplo: reforzar a un niño cada vez que recoja sus juguetes.
  2. Reforzamiento intermitente: se refuerza la conducta en ocasiones, no siempre. El reforzamiento de tipo intermitente puede realizarse de dos formas: a través de programas de razón o mediante programas de intervalo:
    • Razón fija: el reforzador se da después de un número específico de veces ejecutada la conducta. (por ejemplo, reforzar al niño cada tres veces que recoge los juguetes durante 10 dias). A esto se le conoce como RF3.
    • Razón variable: aquí el número de veces que alguien debe hacer algo para recibir una recompensa no es fijo. Es decir, puede cambiar cada vez. Esto es diferente a los programas de razón fija, donde el número de veces que se debe hacer la acción para obtener la recompensa siempre es el mismo.
    • Intervalo fijo: el reforzador se da después de un intervalo de tiempo establecido (por ejemplo, cada 5 minutos).
  • Intervalo variable: el reforzador se proporciona en un intervalo medio de tiempo. Por ejemplo, debería ocurrir en un período de cinco minutos, pero podría ser en el minuto uno, dos, tres, cuatro o cinco.

La elección del tipo de programa depende de la fase de aprendizaje en la que se encuentre la persona. Por eso mismo, si nos interesa instaurar una conducta utilizaremos el programa de reforzamiento continuo, pero si lo que queremos es mantener esa conducta, usaremos el programa de reforzamiento intermitente.

Los programas de reforzamiento intermitente son más duraderos a la hora de extinguir la conducta en comparación con los programas de reforzamiento continuo.

Técnicas operantes para la adquisición de nuevas conductas

Estas técnicas buscan desarrollar una conducta utilizando el reforzamiento, con el objetivo de llegar a una conducta concreta, y la extinción, para conseguir eliminar conductas que no se dirigen a la meta. Podemos encontrarnos con tres técnicas que buscan desarrollar y mantener las conductas: el moldeamiento, el desvanecimiento y el encadenamiento.

  • Moldeamiento : se conoce tambien con el nombre de aproximaciones sucesivas. Es una técnica de gran utilidad para lograr nuevas conductas en la persona, ya que trata de reforzar de manera sucesiva las aproximaciones que son más similares a la conducta final que queremos conseguir. Para aplicar el moldeamiento contamos, según Olivares Rodríguez (2014), con los siguientes pasos:
    • 1 Especificar la conducta final: el primer paso del moldeado lo constituye la elección de la conducta final deseada que se pretende alcanzar gracias a la técnica.
    • 2 Selección de la conducta de inicio: pasamos a elegir el punto de inicio de la técnica, el cual será una conducta que ocurra en la persona, que sea semejante a la conducta final y que pueda reforzarse durante la sesión.
    • 3 Selección de los pasos intermedios que componen el moldeado: especificaremos los sucesivos pasos que se deben seguir para poder llegar a la conducta final.
  • Desvanecimiento: se trata de una tecnica con la que podemos conseguir que se mantenga una conducta sin estar presente ningún tipo de reforzador. Generalmente, esta técnica presenta dos fases:
    • 1 La fase aditiva: en la cual se suministran grandes ayudas a la persona hasta que esté establecida la conducta.
    • 2 La fase sustractiva: en la que se trata de eliminar de forma escalonada las ayudas proporcionadas.

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